¡Vamos a romper este compromiso! – Capítulo 49: El príncipe, una vez más (3)

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


Me coloqué frente al escritorio del príncipe León. El príncipe estaba tan concentrado en su trabajo que todavía no se había dado cuenta de mi presencia.

—Hablando de eso, Ricardo… He estado investigando el brote de monstruos en las tierras de tu familia, pero…

¿Sí? ¿Estaba investigando a los monstruos de nuestro territorio? Era verdad que cuando mi hermano fue de visita, hubo un brote considerable. Así que el príncipe Leonhardt está preocupado por eso…

El príncipe León siguió hablando con mi hermano mientras mantenía la mirada en los documentos.

—Estaba mirando los viejos registros. Por alguna razón parece que la cantidad de monstruos aumenta cuando hay un conflicto en otros reinos. Bueno, no puedo estar completamente seguro porque no tenemos suficientes informes.

¿Conflictos en otros reinos…? Eso quería decir que esa vez también había pasado algo en algún lugar. Aun así, el príncipe León trabaja realmente rápido. Me quedé admirándolo mientras escuchaba su historia.

Entonces, el príncipe León se dio cuenta de que mi hermano no respondía, así que levantó el rostro por primera vez desde que había entrado en la habitación. El príncipe León se dio cuenta de que no se encontraba a solas con mi hermano y… se puso rígido.

No se me pasó por alto que, a diferencia de lo usual, el príncipe no trataba de desviar la mirada. En realidad, era como si no quisiera apartar sus ojos de mí. Mmm, me pregunto si es que alguna vez me había mirado tan directamente. Me estaba poniendo nerviosa…

En ese momento, el príncipe León se puso de pie. ¿Qué pasa? Mientras pensaba en eso, el príncipe León se acercó a mí y… se arrodilló. ¿Eh? ¿Qué sucede?

Lo miré sin saber qué hacer. Tomó mi mano derecha y, sin dejar de mirarme, dijo:

—¡Por favor, cásate conmigo!

—¿Eh?

—¿Ah?

Mi hermano y yo levantamos la voz por la sorpresa. ¿Qué acababa de decir? Si no había escuchado mal, ¿me había pedido matrimonio?

El príncipe León seguía sosteniendo mi mano derecha. Umm, ni siquiera me había presentado aún. En ese momento, mi hermano finalmente salió de su estupor y le preguntó al príncipe León.

—Espere un momento, príncipe León. ¿Por qué le pide matrimonio cuando ni siquiera ha escuchado su nombre? ¿Ha recuperado sus recuerdos?

El príncipe león miró fijamente a mi hermano.

—Mi memoria no ha vuelto. Su nombre… Ni siquiera sé su nombre, pero me le declaré como si fuera la cosa más natural del mundo. Quiero saber su nombre… Ricardo, tú la conoces, ¿verdad? Si dices que es tu prometida, te destruiré.

—¿Qué? Es imposible que ella sea mi prometida. Mi prometida… ¡No tengo, pero si me casara…! ¿Eh? ¿Si me casara? ¿Por qué pensé en Sana?

Aah. Mi hermano está confundido. Puede que Sana esté en problemas. Sana, disculpa la idiotez de mi hermano.

—Sí, sí, lo que sea. Dices que no es tu prometida, ¿verdad? Entonces, preséntamela.

Mi hermano dejó de responder. ¿Estará bien? Mi mano todavía estaba siendo sostenida por el príncipe León. Me di por vencida y me presenté yo misma.

—Príncipe León, mi nombre es Lilina, aunque parece que no me recuerda.

Después de decirle mi nombre, el príncipe León comenzó a repetirlo.

—Lilina, Lilina, Lilina.

Quisiera que dejara de decir mi nombre como si se tratara de un encantamiento.  Después de repetirlo varias veces, finalmente se detuvo. Además, por favor suelte mi mano.

—Lilina… ¡Qué gran nombre! ¡Te queda excelente! —dijo el príncipe León con una gran sonrisa que nunca había mostrado antes.

Wow, nunca lo había visto así. Así que podía sonreír de esta manera…

Habíamos estado comprometidos durante cuántos años, ¿por qué sólo lo veía sonreír tan deslumbrantemente ahora que nuestro compromiso había terminado? Es demasiado deslumbrante. Ah, no nos dejemos llevar por la corriente. Su memoria no había regresado, ¿verdad?

—Príncipe León, ¿así que su memoria no ha regresado? Parece que tampoco me recuerda.

—Tienes razón… Es verdad que mis recuerdos no han regresado, pero cuando te vi, fue como si viera un rayo de esperanza. Sentí nostalgia, calidez, es bastante difícil ponerlo en palabras.

El príncipe León parecía bastante afligido. Me preguntaba si había sentido algo a pesar de que su memoria no hubiera regresado.

Mi hermano estaba ocupado murmurando algo mientras nos miraba.

—Su actitud hacia Lilina es muy diferente. ¿Tanto le gustará…?

¿Podrías no pensar en eso? Me sentía rara. Esto era vergonzoso.

—¡Ah!

Mi hermano gritó repentinamente. Tanto el príncipe León como yo nos sorprendimos y este por fin soltó mi mano.

—Hablando de eso, me dijeron que la reunión no duraría más de cinco minutos. Había algo de lo que tenía que hablar con Sana, pero se me olvidó en cuanto vi su hermoso rostro.

Hermano mío, tengo mucho que decir… Bueno, ya he tenido suficiente. Ahora me encuentro muy cansada. Por favor, ya vámonos a casa.

Parecía que nos quedaríamos por otro rato porque mi hermano y el príncipe León habían comenzado a discutir, pero logré escabullirme en cuanto vi mi oportunidad. Escuché como mi hermano decía ¡adelante, hazlo! mientras levantaba las manos. Además de que murmurara el nombre de Sana.

Sea lo que sea, me retiraré por ahora. Este príncipe León tan… asertivo me había cansado bastante mentalmente.


Kavaalin
Ay, León, si tan sólo hubieras sido así desde un principio…

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