Vida en prisión de la villana – Capítulo 12: La noble dama se gana al guardia de la prisión

Traducido por Den

Editado por Sharon


Como sus hombros se ponían tensos si solo leía todo el día, Rachel también pasaba el tiempo haciendo otras cosas como bordado y cosas por el estilo.

Había estado tejiendo un pañuelo por un tiempo, y después de dejar la aguja, echó un vistazo a la imagen bordada que había hecho.

Mirando las flores enmarcadas que había creado, murmuró para sí misma:

—Hmm… Está demasiado tranquilo.

Sus pensamientos no eran sobre el bordado.

Hace un mes, Rachel estuvo al tanto de la conspiración del príncipe de abandonar su compromiso. Pero, mientras hacía los preparativos, ella no se movió para bloquearles el camino… Porque pareció interesante.

Quería ver qué tan lejos llegarían el bruto del príncipe y sus seguidores lacayos.

Si la encerraban en una prisión, entonces podría continuar saltándose la educación de reina hasta que el rey regrese y rechace la anulación del compromiso.

Probablemente ahora ocurriría el problema que no pudo causar ella misma, y eso la hizo sentir emocionada.

Aunque decidió seguir con la conspiración del príncipe pensando de esa forma… la base del príncipe había resultado menos profunda de lo que había pensado. A pesar de que ya había pasado una semana, no había tenido ninguna otra idea que atacarla usando la fuerza.

—De esta manera, me da vergüenza llegar tan lejos… Es aburrido.

El príncipe usaría toda clase de trucos sucios para acosarla, y ella los repelería con entusiasmo cuando llegaran.

Mientras levantaba su taza para beber, Rachel se dio cuenta que su té se había enfriado, pero incluso frío, la refrescante fragancia de las lujosas hojas de té todavía permanecía y le hacía cosquillas en la nariz.

Rachel miró fijamente al aire por un momento antes de reír.

—Es verdad. Esta actitud de esperar y observar es diferente a mí. Hasta ahora pensé que solo esperaría a que el príncipe hiciera su movimiento… Um, avancemos con firmeza a partir de ahora.

♦ ♦ ♦

Las patrullas de la prisión se llevan a cabo entrada en la noche debido a que es muy probable de que ocurra una fuga.

—Bueno, la prisión del palacio solo tiene a la señorita dentro en este momento… Realmente no creo que se escape…

No obstante, el trabajo era trabajo.

Los pasos del guardia de la prisión resonaron mientras bajaba los escalones de piedra, y vio a la hija del duque sentada en el suelo con las luces apagadas. Parece que todavía estaba despierta. Apoyada contra su cojín, miraba el cielo a través de la pequeña ventana.

—¿Qué está haciendo? —preguntó escéptico.

—Cielos, señor carcelero. Buenas noches… Puedo ver la luna en este momento, por lo que pensé que podría observarla un poco —respondió la hermosa mujer iluminada por la luz de la luna.

Mientras hablaba, Rachel levantó una copa de vidrio apretada entre las yemas de sus dedos. El olor que se desprendía de la copa de cristal hizo que el guardia de la prisión hiciera una mueca extraña.

—Oye, oye, ¿la hija de un duque debería estar bebiendo whisky…?

El whisky era un tipo fuerte de alcohol. Y estaba claro por el vaso de chupito que lo estaba bebiendo directamente. Un noble podía beber eso de vez en cuando, pero era básicamente un tipo de licor para los trabajadores y personas irrelevantes para la sociedad en general.

—Oh, debe gustarte bastante si puedes entender lo que es solo por la fragancia. ¿Te gustaría un poco?

—T-Tú, no estás ya borracha… Um, ¡ehhh!

El guardia de la prisión observó asombrado cómo Rachel agitó la botella de buen humor… Pero sin duda estaba el doble de asombrado al ver la botella que Rachel tenía en sus manos.

—¡Oye, ¿esa no es una botella de 30 años de San Valentino?!

—Cielos, está bien informado.

—No hay forma de que beba algo así… Me costaría dos meses de mi salario.

—Lo saqué del armario de mi padre, pero el sello no se ha roto lo que significa que hay bastante aquí. Sí, una copa.

—No, estoy en una posición en la que no puedo aceptar… No, pero un San Valentino de 30 años…

—También tengo aperitivos.

La dama ofreció una bandeja: ternera en rodajas con mantequilla de pasas, queso fundido con pepinillos, pasta de hígado untada en galletas…

—Ahora, lo servimos en el borde…

—Oooooh… Esta, ¡esta botella de 30 años…!

Al acercar la botella para que la viera, el guardia de la prisión se negó a ser tentado con esta legendaria obra maestra de licor murmurando una y otra vez:

—No, no puedo.

Incapaz de resistir el hechizo que lo atraía, el guardia secó su taza inmediatamente después de que la botella marrón que sobresalía la llenara.

—Es una bebida bastante buena. Ahora tres tragos [1].

Aunque había pensado que era un desperdicio beber esta gema en un instante, el líquido de fragancia ámbar una vez más se vertió el borde de su taza.

Dos tragos, se convirtieron en tres y finalmente en cuatro. Cuando su lengua se relajaba y acostumbraba, Rachel siempre le servía otra. Finalmente el guardia de la prisión se olvidó del trabajo que se suponía que debía hacer y comenzó a beber cómodamente, pero no se dio cuenta de que Rachel había dejado de beber a mitad de camino.

—Después de todo, el whisky es mejor beberlo directamente. Ese placer después de que pasa por tu garganta sin dejar nada atrás.

—¡¿Lo entiendes!? ¡Esta nariz no puede dejar pasar ese aroma! La señorita definitivamente sabe beber.

—Sí, sí. El señor carcelero también. Ah, ¿qué tal un poco de chocolate?

—Oooh, ¡lo siento!

El guardia de la prisión se había emborrachado completamente, y las dulces palabras de Rachel se vertían en él fácilmente como el alcohol que había estado bebiendo. Mucho alcohol se había convertido en una fiesta, una buena diversión, y una sin abrir se entregó como un recuerdo…

—Noo, déjeme decirle señorita, entendí nuestra conversación bastante bien.

—Ufufufu, aunque no he hecho nada malo en absoluto. Pero Elliot siempre dice “Yo, yo, yo”. Aunque intente hacer que la gente me entienda, no puedo… Lo odio.

—Lo sé, lo entiendooooo. ¿Esh todo graciash al cabeza mierda del príncipe? Um, ¡la señorita no es mala!

Con los recuerdos de una divertida fiesta de bebidas, un nivel de confianza se había logrado con éxito a medida que se aplastaban las sospechas persistentes. Rachel continuò susurrando un aporte dulce que se incrustó en el cerebro del guardia de la prisión.

Para cuando terminó, el pensamiento confuso del guardia tendría Príncipe = tonto y malvado, Rachel = lamentable y buena, grabado en sus pensamientos subconscientes.

—Supongo que la noche gradualmente ha llegado a su fin. Por favor, ten cuidado de camino a casa. Y, no sueltes tu tan esperado whisky.

—¡Oooh, déjemelo a mí! ¡Ah, cierto! Para que fuera del castillo sea más fácil, la señorita no podría hablar sobre nuestra diversión.

—Sí, lo entiendo. Y si me permitieras enviar cartas o visitas regulares sin que nadie lo sepa…

—Puedesh confiar en mí. ¡Bien, me las arreglaré de alguna manera!

—Muchas gracias.

♦ ♦ ♦

El guardia de la prisión subió lentamente las escaleras tambaleándose, dirigiéndose directamente a casa mientras llevaba su importante recuerdo.

Y luego, desde la habitación frente a la mazmorra donde no llegaba la luz, una mujer se levantó de entre las sombras y dio un paso a la vista.

—Mi señorita, podíamos arreglárnoslas incluso sin un oficial tan mezquino. La mayoría de las cosas para nosotros…

Rachel sonrió mientras tiraba de sus sábanas y preparaba sus cojines.

—Haremos lo mismo con los guardias en la entrada del castillo. Es importante que los cortesanos del castillo me apoyen a mí y no al príncipe. Necesitamos especialmente a aquellos que comparten mi pensamiento, sobre todo su simpatía y cooperación para abusar de la mejor manera de Elliot.

—Ja, como dice, así será. En cuanto al asunto de la mansión que discutimos el otro día, haré los preparativos.

—Gracias…

Con su sirvienta una vez más fundiéndose en la oscuridad, Rachel se colocó debajo de su manta y apagó la luz.


[1] Es un proverbio que significa: “¡Cualquiera que llegue tarde a la fiesta tiene que beber!”

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