Vida en prisión de la villana – Capítulo 17: La noble dama conoce a la joven dama

Traducido por Den

Editado por Hotaru


En un lugar como este, el guardia de la prisión ya se había acostumbrado a los visitantes que entraban…

Pero, el color del cabello de hoy es diferente al de costumbre, pensó.

Una chica linda con cabello largo y rojo recogido en dos coletas fue a visitar el calabozo.

Hasta hoy, la fuente del golpeteo al bajar por los escalones había sido el príncipe o algún joven noble; era la primera vez que resultaba ser una joven.

Por más que lo digas de esa forma, esto puede no parecer inusual…

—Señorita, a las personas sin invitación no se les permite bajar aquí…

Aunque la gente irrumpe aquí de todos modos… fue lo que la chica dentro de la celda seguramente habría pensado si hubiera escuchado lo que el guardia de la prisión dijo.

—¡Ya lo sé! ¡Por favor, informe que Margaret Poisson ha venido a verla!

—Después de todo, por favor escuche…

—¿Qué sucede? ¡Ahora, rápido!

Los jóvenes de hoy en día realmente solo quieren mostrar sus barbillas[1], fue lo que el guardia pensó para sí mismo mientras bajaba de mala gana a la mazmorra.

La joven dama lo siguió orgullosamente de cerca.

—Señorita, ¿sabe lo que significa “informar”…?

—¿Lo sé? ¡Ahora, date prisa y guíame hasta ella!

—Está bien, por aquí…

Cuando llegaron al interior de la mazmorra, la chica llamada Margaret corrió inmediatamente hacia los barrotes de hierro.

—¡Rachel, es Margaret! ¡Cuánto tiempo sin verte!

No tengo ni idea de quién es esta chica que comenzó a gritar en voz alta a primera hora de la mañana…

El guardia ya estaba excusándose cuando comenzó a sudar frío.

No sabía el motivo, pero últimamente el prisionero había estado durmiendo hasta tarde en la mañana. De hecho, se encontraba allí. Ahora, se estaba levantando…

Aunque sus relaciones han sido cortas, era completamente consciente que la mujer escandalosa odiaba ser molestada (aunque siempre había iniciado todas las conversaciones, no había ejemplos de su perturbación que se le ocurrieran).

¿Qué sucede si obligas a esta mujer que va a su ritmo a despertarse… ?

El guardia de la prisión se apartó de la celda frente a la desconocida.

A pesar de los temores del guardia de la prisión, Rachel se despertó con relativa calma.

—¿Umu?

Sacó la cabeza de su lugar debajo del edredón y se frotó los ojos torpemente. Cuando la mitad superior de su cuerpo se levantó de la cama, vio a la chica que la estaba llamando.

—¡Rachel! ¡Soy yo, Margaret!

Las palabras que decía tardaron un tiempo en superar el comportamiento atontado de Rachel a primera hora de la mañana, pero finalmente sus ojos pudieron enfocarse y se levantó de la cama.

—¡Cielos, ¿finalmente te has despertado?! ¡Eres una dormilona!

La dama pelirroja estaba completamente tensa mientras seguía gritando y se aferraba a los barrotes de la celda, y Rachel gradualmente se acercó.

Ah, ¿es una amiga o algo así?, pensó el guardia mientras observaba, pensando que esa podría ser la razón por la que no estaba criticando a la joven por despertarla.

Una oleada de alivio hizo desaparecer el estrés que se había estado acumulando en su interior.

—¡¿Gufw-?! ¡Aaah!

La patada voladora de Rachel se abrió paso entre los barrotes de su celda, siendo absorbida por el plexo de la chica pelirroja.

—¡¿Hangyaaa!?

La chica visitante soltó un grito ahogado mientras retrocedía y gimió mientras se retorcía del dolor en el suelo de piedra. Como se aferraba con fuerza al estómago sin preocuparse por los cortes y los moratones que había conseguido al rodar por el suelo, parece que el golpe de rodilla funcionó bastante bien.

—¿Qu…? ¿Qué, es…?

Mientras la chica intentaba soltar una pregunta entre jadeos cortos, Rachel parecía visiblemente sorprendida.

—Ah, lo siento. Parecía que tu estómago sería un buen lugar para golpear, así que involuntariamente…

—¡¿Qué clase de razón es esa?!

Comenzó a incorporarse con los dientes apretados, y Rachel le dirigió un comentario brusco.

—No, es la verdad. Tú, emitiste una sensación realmente increíble. Por eso, es como querer tirar de la mejilla de algo lindo o querer abofetear a alguien que te gusta. ¡Cielos, todo el aura que emites me suplicaba que te golpeara! He tenido tanto cuidado durante la última década para asegurarme de no levantar la mano contra alguien… Pero ahora he perdido mis tentaciones y he puesto mi rodilla sobre otro.

Todavía agarrándose el estómago, la temblorosa pelirroja agitó la mano y le hizo señas al guardia de la prisión.

—¿Q-Qué sucede?

Él se acercó temeroso cuando la joven dama lo agarró y le retorció el cuello de la camisa con una impresionante fuerza.

—¡Oye, ¿qué pasa con esta chica?! ¡Dar esta clase de “saludo” en un encuentro, ¿es realmente la hija de un noble?! ¡Incluso los “profesionales” dentro de los barrios marginales no son tan groseros!

—Incluso si me preguntas eso…

Ella fue criada en las calles del centro de la ciudad, así que había estado rebosante de entusiasmo al principio, sin embargo, cualquier rastro de esa energía había desaparecido por completo frente al guardia de la prisión como si todo hubiera sido una mentira.

—¡¿Esa es realmente Rachel Ferguson?! ¡¿La hija de la casa de un duque?!

—Realmente no conozco bien la situación, pero supongo que sí.

Mientras ambos susurraban sus quejas el uno al otro, la aún emocionada Rachel siguió elogiando a la chica desde el interior de la prisión.

—¡Cuanto más te veo, más impresionante me pareces! ¡Diez años, no, este es un talento de veinte años! ¡No hay duda, tienes un talento como saco de arena que nadie más podría igualar!

—¡¿Qué tipo de talento es ser un saco de arena?!

Qué extraño elogio.

—¡Diez golpes serían todo lo que necesitaría, por favor, déjame darte algunos golpes en la cara! —le rogó Rachel, aferrándose a los barrotes de hierro.

—¡No me gustó el primero!

El contenido de la solicitud fue extraño nuevamente.

—Entonces, ¡sólo cinco! ¡Debería de poder conformarme!

—¡¿No puedes escuchar lo que las personas te están diciendo?!

—No, no lo dijiste.

El intercambio continuó… y viendo a la joven dama que finalmente pudo ponerse de pie aunque temblando como un ciervo recién nacido, Rachel de repente inclinó la cabeza.

—Por cierto, tú… ¿nos hemos visto antes en alguna parte?

La furiosa pelirroja una vez más hizo señas al guardia de la prisión.

—¿Qué es…?

Él caminó temeroso una vez más tratando de proteger su cuello, pero la joven dama lo agarró justo cuando comenzó a bajar la guardia.

—¡¿Qué.Pasa.Con.Esta.Mujer?! ¡¿Qué quiere decir con que no me conoce?!

—No, no lo sé realmente…

—Bueno, dejaré eso de lado por ahora… No, ¡¿no sería extraño si lo dejáramos?! ¡Golpear en el estómago a alguien con quien ni siquiera has tenido una conversación ni has visto, ¿qué pasa por su cabeza?!

—Incluso si me preguntas…

Rachel es Rachel. Desde dentro de su celda, estaba recurriendo al soborno mientras usaba una voz persuasiva.

—Oye~, ¿y si te compro todo lo que quieras? Entonces, ¿solo déjame golpearte un poco?

—¡¿Podrías solo rendirte?!

—Supongo que… Después de todo, deberías poder escuchar una bofetada o recibir una paliza, ¿verdad? Podrías disfrutar de la sensación cuando te pellizco tus pequeñas y suaves mejillas… ¿Lo entiendes?

—¡Deja de hablar como si supieras quién soy! ¿Por qué el artículo genuino es tan diferente…? —Las piernas de Margaret finalmente dejaron de temblar al señalar a Rachel con un chasquido—. ¡No estoy segura si realmente te has olvidado de mí o no, pero si así es como eres, entonces ya estás negra[2]! ¿No sabes que si te disculparas con Elliot ya estarías fuera de aquí? ¡Solo vine a decirte eso!

Rachel se apoyó contra los barrotes de hierro.

—Mis disculpas… ¿Debería disculparme por haberte usado primero como saco de arena?

—¡Discúlpate! ¡¿Y tú te consideras un vigilante?! ¡Es peligrosa!

—No, pero la señorita ya está en la cárcel.

Mientras se alejaba lo suficiente de la celda, Margaret comenzó a gritarle a Rachel.

—Hmph, ¡si esa es la actitud que vas a tener…! ¡¿Entonces, estás bien con no poder ver cómo me convierto dulcemente en la princesa de Elliot?! ¡Después será demasiado tarde para arrepentirse!

Sus pasos resonaron en el exterior mientras subía corriendo las escaleras. Rachel y el guardia de la prisión la miraron marcharse.

Cuando todo rastro de la chica había desaparecido, Rachel se volvió hacia el guardia de la prisión.

—Al final, ¿quién era?

—Dijo que se convertiría en una princesa, ¿entonces eso quiere decir que ella es alguien que el príncipe aceptó?

—Siento que la he visto antes en alguna parte pero… También he escuchado su nombre antes.

Rachel pensó por un momento, pero como no podía recordar, sus pensamientos pronto cambiaron a otra cosa. Entonces miró en la dirección en la que desapareció.

—Ah, quiero golpear esas pequeñas mejillas regordetas con una combinación de derechazos y reveses… Un fuego nostálgico se ha encendido de nuevo y mi viejo hábito de la infancia está regresando. En esta ocasión, quiero golpearla más que a Su Alteza.

—La otra parte en estos hipotéticos son unos grandes nombres…

—¿Oh, sí? No son tan importantes. Hace un tiempo, lo hundí en un estanque.

—Hundir en un estanque… ¡¿Al príncipe?! —repitió el guardia sorprendido, pero no obtuvo  respuesta.

Cuando volvió a mirar, Rachel había regresado a la cama y se puso el antifaz.

—Un idiota te despertó, ¿así que vas volver a dormir?

—Sí. Quiero soñar antes de olvidar esta sensación maravillosa.

—Realmente estás muy contenta con todo esto… No sé quién era, pero esa chica solo se encontró con mala suerte.

♦ ♦ ♦

En la oficina de Elliot, la hija de un barón, Margaret Poisson tenía los brazos alrededor de su querido príncipe. Y entonces, estornudó.

—¿Qué pasa Margaret? ¿Te estás resfriando?

—No, no creo que sea eso al menos… Pero, tuve escalofríos…

—Ya veo, qué coincidencia… Por alguna razón yo también…


[1] Es una frase hecha japonesa que significa que piensas demasiado alto sobre ti.

[2] Ni amigo ni enemigo.

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