Vida en prisión de la villana – Capítulo 3: La noble dama renueva la prisión

Traducido por Den

Editado por Sharon


Cuando Sykes regresó de la prisión, encontró a Elliot todavía coqueteando con la señorita Margaret… Pero esta situación pronto iba a cambiar.

Elliot se quedó sin palabras al ver el estado del calabozo. Sykes, que se suponía que estaba preparado para la rareza de esta situación, también quedó mudo. Esta prisión, era un lugar completamente diferente al de hace 30 minutos.

El calabozo es una instalación que en realidad se compone de una gran sala cuadrada, separada en dos por una fila de barrotes de hierro.

La sala frente a la reja de hierro se usa para vigilar y monitorear el calabozo.  La escalera que conducía al resto del castillo obviamente también estaba allí. El único mobiliario en esta parte del calabozo era un simple escritorio y un par de sillas.

Las comidas de los prisioneros se traerían de la cocina en los pisos superiores, así que no se necesitaban instalaciones de cocina, y dado que los interrogatorios no se realizan en los cuarteles, tampoco muebles.

El prisionero reside en la habitación del fondo: el calabozo real. La decoración interior consiste en piedra con un techo de piedra y un suelo de piedra. Un diseño monocromático [1]. En una esquina había un retrete, una ducha y un lavabo, todo junto. Estas dos partes de la habitación solo están separadas por los barrotes de hierro, y si se eliminaran, tendrías una habitación individual más grande.

Como se le llama un calabozo, el piso del sótano es en su mayoría subterráneo, pero hay varios orificios alargados en las paredes altas que actúan como ventanas para proporcionar ventilación e iluminación. Debido a que esta era la única fuente de luz, incluso durante el día estaba oscuro sin lámparas ni velas.

Si la vida en este espacio sofocante sería terrible o no, dependía de la posición de la persona encerrada allí y del grado de hostilidad de quien le encierre.

Si el prisionero era un pez gordo que necesitaba de la debida consideración o si la persona todavía estaba en términos amigables con su carcelero a pesar de las circunstancias, entonces podían esperar un trato especial. Se pueden proporcionar alfombras y otros muebles como camas, escritorios y sillas junto con artículos de aseo para el baño, inclusive una bañera.

Si el propósito del encarcelamiento era oprimirlos o si el carcelero sentía odio hacia ellos, entonces no podrían recibir nada.

Temblarían del frío y se verían obligados a yacer en el suelo de adoquín. Tendrían que comer de una bandeja colocada en el suelo y serían sometidos a la humillación de ser observados por el guardia. mientras se bañaban y defecaban.

Con solo escuchar ese tipo de trato es suficiente para hacer temblar a la mayoría de los hombres.

Especialmente si su encarcelamiento ya se había decidido…

No obstante, las historias son principalmente leyendas urbanas.

En primer lugar, casi no hay razón para usar esta prisión.

En comparación con el pasado, los guardias se encargaban inmediatamente de la mayoría de los reclusos, así que más que ser arrojados al calabozo, eran inmediatamente arrastrados a los cuarteles donde sus interrogatorios se manejaban a toda prisa sin darles siquiera la oportunidad de escapar.

Por otro lado, los criminales que no necesitarían esa clase de consideración no serían lo suficientemente importantes para ser encarcelados en el calabozo del palacio real. Es mucho mejor y más práctico simplemente enviarlos a la prisión suburbana más grande utilizada por la gente común.

Este calabozo era utilizado para abusar de personas poderosas que habían perdido todo en los días donde las guerras civiles y la conspiración eran el pan de cada día. El país ha estado en paz por mucho tiempo, así que más que una prisión, se había convertido en una celda de detención para nobles y cortesanos que se encontraban en condiciones extraordinarias.

Rachel Ferguson, que era la primera residente de estas celdas en mucho tiempo, de hecho era un caso extraordinario. No existía alguien más de quien se esperase que provocara la ira del príncipe y fuera arrojada allí. O al menos, era difícil encontrar una persona capaz.

Pero, ¿el príncipe Elliot era capaz de pensar tanto…?

Por supuesto que no. Solo quería intimidar a Rachel que había creado un mal ambiente y había intimidado a la linda Margaret. En ningún momento en ningún rincón de su cerebro alguna vez consideró cómo serían sus condiciones de vida.

Lo que había pasado por la mente del príncipe era la poderosa imagen de Rachel desesperada después de ser encarcelada y suplicando a Margaret que la perdonara, por lo que la liberarían lo antes posible. No se pudieron encontrar detalles específicos.

Honestamente, después de expulsar a Rachel de su reunión social y coquetear con Margaret, el príncipe había olvidado completamente el asunto hasta que Sykes había entrado al salón.

Así que no tenía ni idea de qué problema podría haber tenido su ayudante con esa mujer y no entendió la rareza de la situación hasta que llegó a la prisión él mismo.

Porque cuando llegó… el príncipe Elliot no pudo entender lo que veía frente a él.

♦ ♦ ♦

En esta prisión, la hija del duque cuyo compromiso acababan de anular y a la cual dejaron sola en este lugar frío y húmedo actualmente se estaba relajando.

Habían colocado una alfombra de patrón geométrico donde el pavimento de piedra debería ser visible desde cada esquina, y la ducha y el inodoro que deberían estar a plena vista de los guardias, estaban separados por una cortina floral.

La residente, que había llegado al castillo esa noche mientras vestía un vestido de noche formal, ya sé había cambiado a una ropa más simple. Sobre la alfombra había un sofá acolchado donde ella pasaba la página de su libro mientras estaba acostada boca arriba. En otras palabras, también había una luz dentro de la celda lo suficientemente cerca para que pudiera leer.

¿Por qué está usando un atuendo diferente al que llevaba cuando fue encarcelada? ¿De dónde salieron estos muebles? 

Imposible.

Esta imagen es imposible. Este lado de las barrotes de hierro definitivamente sigue siendo un calabozo. Y a pesar de que se supone que el otro lado es un calabozo, incluso si es estrecho, ¿por qué tiene lo necesario para una vida cómoda?

Las personas que se reunieron allí no tenían palabras para esta misteriosa vista, pero después de un momento de estar mirando, la noble dama que yacía allí de repente notó su presencia.

Rachel se incorporó, ignorando por completo el otro lado de los barrotes, y después de levantar la tetera de la lámpara de alcohol, vertió un poco de agua hirviendo en su taza de té antes de cubrirla con la tapa.

Dentro de este calabozo húmedo, se esparció el olor de un té aromático obviamente sobresaliente.

—Mufuu…

Rachel sonrió alegremente mientras olía el excelente aroma.

Elliot, que había estado congelado en estado de shock hasta ahora, finalmente se movió un poco cuando su mandíbula se desencajó al ver toda esta escena de preparación de té. Sykes siguió mirando la cara de la mujer, pero no pudo obligar a que salieran palabras de su boca.

Después de alrededor cinco segundos, los sentidos del príncipe finalmente regresaron cuando corrió y se aferró a los barrotes de hierro.

—¡Tú! ¡¿De dónde sacaste algo así?!

Rachel le dirigió una mirada incrédula al príncipe, encontrando su respuesta incomprensible.

—No sobrecargué el presupuesto nacional, lo preparé por mi cuenta.

—¡Ese no es el problema!

—Como todos estos son objetos privados que compré con el tiempo, no hay manera de que diga algo específicamente.

—¡No estoy hablando sobre dónde lo obtuviste! ¡¿Cómo llegó todo esto aquí?!

Las palabras de Elliot se volvieron más hostigantes a medida que continuaba la conversación.

Sin embargo, Rachel no podía entender de qué estaba hablando, así que en lugar de decirle algo, decidió abrir una de las cajas de madera cercanas y disfrutar de un dulce. Era una de las que había estado allí desde el principio.

Las que deberían haber sido un puñado de almacenamiento extra.

—¡¿Ahí…?! —gritó Sykes.

—¡¿Qué?!

El guardia de la prisión comenzó a explicar la situación al príncipe, que no estaba al tanto de las circunstancias. Comprendiendo el engaño, Elliot comenzó a sentirse mareado mientras observaba a su antigua prometida disfrutar alegremente de una galleta y tomar un poco de té.

—¡¿El duque envió suministros prediciendo está situación?!

Rachel se entrometió en eso para responder al aterrador malentendido del príncipe.

—Para ser exactos, todo fue organizado por mis manos. Bueno, me he estado preparando para tal evento.

Con el príncipe incapaz de comprender esa segunda declaración, Rachel abrió su libro que había colocado en el sofá y una vez más comenzó a dedicarse a absorber los contenidos.

♦ ♦ ♦

Aunque todos admitían que Rachel Ferguson era una belleza, también admitían que tenía una presencia extrañamente ligera. A veces el príncipe olvidaba lo que decía.

Sus labios finos y hermosos apenas harían una expresión, y rara vez comentaría alguna de sus opiniones aparte de la abstracta. Incluso si ella expresaba su opinión, el príncipe a menudo la escucharía para su propia conveniencia.

Era como la sombra del príncipe, una mujer conveniente atada a su lado. Las mujeres nobles rivales a menudo la criticaban verbalmente diciendo que era una flor marchita y que no era adecuada para el Príncipe.

A diferencia del brillante y hermoso príncipe, ella era una delicada mariposa que no sé interponía en el camino, pero también era discreta.

Sería imperceptible si no fuera por el príncipe a su lado, por eso nunca se la consideró divertida.

Como era ese tipo de mujer, Elliot pensó que esa era la razón para su falta de resistencia cuando tiró su compromiso por la ventana…

Pero ahora pensaba diferente.

¿Quién era esta mujer que estaba haciendo lo que quiere en este momento en este lugar ridículo…?


[1] Monocromático significa de un solo color.

Sharon
Ya saben chicas, si no puedes ir contra el compromiso, sólo sigue el flujo y prepárate~

| Índice |

2 thoughts on “Vida en prisión de la villana – Capítulo 3: La noble dama renueva la prisión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *