Vida en prisión de la villana – Capítulo 32: La joven dama vende flores

Traducido por Den

Editado por Sharon


Cuando llegó el momento en que la zona céntrica de la ciudad comienza a atraer clientes, ya hay un grupo de personas presentes y que se ven obligados a huir. Ellos son quienes no pueden salir cuando el sol brilla, cuyos deseos desnudos les harían arder si fueran descubiertos en el “distrito del entretenimiento”.

Las mujeres se aferran con fuerza a cualquier cliente potencial mientras gritan halagos frívolos mezclados con los extraños gritos enfadados de los borrachos de la noche. Otros se burlan de cualquiera que pase, mientras que los vendedores ambulantes de aspecto ruin ignoran el alboroto, sumando a la cacofonía los gritos constantes de sus ventas.

Era una escena caótica que haría que cualquiera con la más mínima pizca de moralidad frunciera el ceño en un callejón que de otra manera sería tranquilo si fuera durante el día.

Y en el límite de este caos, aunque era de madrugada, sonó la voz inocente de una niña.

—¿Le gustaría unas flores~?

En una calle que sólo contenía cosas que serían malas para su educación, una niña pelirroja estaba tratando de vender varias flores en una canasta que sujetaba debajo de su brazo. La pequeña con coletas estaba tratando de vender desesperadamente varias flores que había recogido al azar en el parque, pero no había borrachos participando en este carnaval de vicio que también estuvieran interesados en algunas flores tontas.

Esto es diez años antes de que Rachel fuera encarcelada.

Margaret, de seis años, vendía flores en el distrito del entretenimiento para tratar de completar su vida.

En esta ciudad, su madre trabajaba como una prostituta de “clase alta”.

Era una mujer lo suficientemente hermosa incluso sin maquillaje, y una sonrisa fugaz y tranquila que hacía que la gente creyera que podía hacerse pasar por la hija de un noble. Porque tenía esa apariencia, usaba ropa más modesta mientras que otras en su mismo oficio hacían todo lo posible para vestirse de forma llamativa. Dentro de un grupo de “flores” llamativas, su figura elegante destacaba de forma natural haciendo que su “precio en el mercado” fuera más alto. Pero, todavía había muchas personas a las que llamaba “Maestro”.

Siendo ese el caso, debía haber bastantes personas exitosas con una gran cantidad de riqueza que pueden malgastar ese tipo de dinero en esta ciudad… A pesar de ver a los clientes que fueron elegidos, la joven no podía decir sólo por su aspecto si estos hombres tenían dinero.

Y así, Margaret comenzó a vender flores en ese lugar todas las noches, tratando de ayudar a su madre.

Mamá es hermosa y lista. 

Y esa mamá le había dicho: “Tenemos que trabajar pensando en el futuro mientras podamos”. 

La joven Margaret nunca había pensado más allá que en su próxima comida, pero lo que mamá decía siempre era correcto.

♦ ♦ ♦

—¿Le gustaría unas flores~?

Incluso bajo la luz del anochecer, las flores había recogido de forma apropiada de un lado de la carretera parecían estar en un estado lamentable.

Naturalmente no pudo vender ni una.

Así es como es. Las personas no pagarían por algo así… pensó. A veces había un adulto que le lanzaba su cambio como caridad, así que no sé sentía tan tonta. Si dos, tres o más personas me muestran misericordia esta noche, mañana podré comprar un poco de leche… 

Mientras calculaba los gastos mentalmente, miró a su alrededor para ver si había alguien que pudiera detener… Cuando de repente apareció una sombra.

Al levantar la mirada, Margaret vio a un caballero de mediana edad y con apariencia influyente viéndola .

¡Bien, un cliente! 

—¿Le gustaría unas flores~?

Margaret le tendió al hombre un par de flores que parecían estar a punto de marchitarse.

Pero el cliente no mostró interés. Rozó suavemente el puño de Margaret que las envolvía.

—¿Señor cliente?

Al ver al hombre hacer algunos movimientos extraños, la joven pelirroja estuvo desconcertada. No entendía lo que quería.

Él continuó sujetando la mano de Margaret, y lentamente se puso de cuclillas con los ojos pegados en su rostro.

Al ponerse a su altura y ver que la jovencita linda tenía una expresión aceptable en su rostro, asintió satisfecho.

Las palabras que salieron de un caballero lolicon pervertido fueron…

—¿Eh…? ¡¿OH?! ¡¡OOOOH!! —gritó Margaret sorprendida dándose cuenta de sus intenciones—. Ah~ ¿Es “esa” clase de cliente? ¿Qué? ¡Me sorprendió! Nunca pensé en ese “problema” [1].

—¿Eh? No, no diría que soy eso…

—¡Hay muchos de ellos estos días, secuestradores o casos similares! Eso no está bien, ¿verdad? ¡Tiene que comprar apropiadamente a las niñas con dinero!

—¡¿No es su propio problema?!

—Bueno, entonces, si es “eso”… Me temo que será “todo esto”.

Cuando el cliente quedó confundido por su respuesta poco convencional, Margaret bajó la guardia y extendió la mano mostrando los dedos.

Podría haber vendido la canasta de flores en sus brazos tres veces más y todavía no habría igualado la cantidad que había mostrado… Pero de ninguna manera era caro si quería “jugar” con una joven hermosa.

Le tomó un momento darse cuenta de que podría comprar un joya tan fina por un precio tan bajo, pero cuando lo notó, pagó fácilmente lo que le debía.

Tomando el oro de suma importancia, Margaret le dio un abrazo. Y retiró la mano [2].

—Para eso, he preparado la habitación que mamá tiene y que a veces usa.

—Entonces vayamos. Oh, y no intentes nada gracioso.

Ambos comenzaron a reírse mientras comenzaban a caminar de la mano a través del clamor que sonaba como si viniera de un banquete en el Infierno.

♦ ♦ ♦

Margaret actuó como guía y condujo al hombre hasta el final de un callejón estrecho donde solo había un edificio. La puerta parecía que no se abriría por el polvo y el óxido acumulados. No parecía un almacén sino unas ruinas antiguas…

Naturalmente el hombre estaba desconcertado, pero Margaret se rió con inocencia.

—Si el frente ya se mira así, entonces nadie vendrá a hacer mantenimiento [3]. La habitación del fondo es mucho más hermosa.

—Jaja, ya veo.

Margaret soltó su mano, animándolo con energía mientras abría la puerta oxidada con ambas manos. Entró primero.

—Está allí. Ya que está oscuro aquí, por favor, entre rápidamente.

—Oh, ups.

Confiando en la voz de Margaret para saber a dónde iba, el hombre pudo distinguir la forma de un puerta al otro lado de la habitación con la luz disponible. Al encontrar el pomo en la oscuridad, empujó… Y se preguntó por qué estaba cerrada si la joven ya había entrado.

Cuando la puerta se abrió de golpe, sintió el aire en las mejillas. Más allá de esa puerta estaba… el exterior.

—¿Eh?

La puerta estaba cerrada.

El otro lado no conducía a una “habitación de invitados”, sino afuera.

—¡¿QUÉ?!

Incapaz de procesar lo que estaba justo frente a él, siguió caminando por impulso… y tropezó con algún tipo de bulto grande.

—¡¿Uwaa?!

El hombre salió despedido hacia delante, rodando más allá … y su cabeza se hundió en la superficie del agua de una canal de residuales muy por debajo del nivel del piso.

—¡Uwaaaaaaa….!

Cuando sus gritos agonizantes se desvanecieron, poco después se escuchó un nuevo ruido, como si algo grande se hubiera derrumbado en la superficie del agua… Y luego, el sonido de alguien agitándose frenéticamente, golpeando la superficie del agua tratando de no ahogarse.

Para colmo, la masa con la que el hombre había tropezado comenzó a moverse.

—Es el segundo de hoy.

Margaret se levantó de su posición curvada en el suelo, cerró la puerta detrás de ella, y se alejó corriendo del canal abandonado.

Corrió por dos o tres cuadras antes de encontrar un hueco donde esconderse de las multitudes y abrió la cartera del hombre, que había robado de su bolsillo.

Incluso bajo la oscuridad del agujero en el que se había metido, el metal con forma de disco emitió un brillo apagado.

—¡Uwa, fue una gran captura hoy!

Añadiendo la cantidad que había recibido como pago anticipado en la cartera, Margaret se dio cuenta de que había conseguido mucho más de lo que había calculado a mano. La billetera contenía muchas monedas de plata junto con tres monedas de oro. Con el primer recorrido después tanto tiempo, en el hermoso e inocente rostro de Margaret se formó una sonrisa cálida.

—¡Contar “ventas” de esta manera hace que realmente desaparezca todo el cansancio de un duro día de trabajo!

Este tipo de “trabajo” es realmente difícil para alguien con un cuerpo tan joven… Sobre todo por el nerviosismo.

Contando los frutos de su trabajo una vez más para obtener un número preciso, la joven regresó al distrito del entretenimiento con una cartera llena.

♦ ♦ ♦

Margaret llamó a un hombre de aspecto malvado que estaba de pie en una esquina de una habitación llena de gente.

—Maestro~

—¿Oh? ¿Margaret?

El hombre llamado “Maestro” era promocionado como una especie de administrador para los carteristas en la zona, y era el jefe de todo el distrito. Cuando se trataba de la línea borrosa entre los actos legales y criminales en esta ciudad, él era el dios a cargo de decidir qué era seguro y qué no.

Margaret sacó la cartera que le había quitado al cliente anterior.

—Esta vez los clientes vienen por esas flores…

—Oh… Han habido muchos recientemente~

Como dijo, para hacer negocios en esta ciudad, incluso si eres una niña, se requiere que les entregues las cosas al jefe. El maestro sabía que Margaret estaba vendiendo flores pobres para engañar a los lolicones para que se acercaran a ella y así robar sus carteras.

La joven volcó el contenido de la cartera en una bandeja frente a los ojos del hombre y, después de haber visto todo, recogió todas las monedas de plata y las volvió a guardar. En cuanto a las tres piezas de oro que habían quedado, se las presentó obedientemente al jefe.

—¿Tus ganancias no serán inferiores a la mitad si me das eso?

—De todas formas no puedo usar monedas de oro.

—Supongo que es cierto…

Las monedas de oro eran una gran forma de moneda, y como tal, no se ven en la mayoría de las tiendas ya que los plebeyos rara vez conseguirían una en su vida.

Si se tratara de la Margaret de los últimos años, definitivamente dividiría las monedas de oro por la mitad, pero todavía era bastante “inocente”.

—Me las llevaría a casa si pudiera cambiarlas en alguna parte.

—Si ese es el caso, deberías haberlas cambiado desde el principio.

—No lo hice porque no puedo. Además, el trabajo de esta vez me trajo una suma considerable.

—Esta mocosa realmente sabe qué decir…

Corrección: Margaret seguía siendo Margaret, incluso a esta edad.

A partir de ahí, habló con el jefe sobre lo que llevaba el anterior cliente y cómo se veía. Sobre cómo había sido engañado, cayendo en un canal de aguas residuales y cómo, si no había perdido su espíritu luchador y no había regresado a casa, probablemente estaba vagando por las calles buscándola enfadado después de haberlo eludido.

—Estaré atento, pero deberías cuidarte por un tiempo.

—¡Sí!

Había pocos residentes del distrito del entretenimiento que todavía hacían esta clase de pagos al jefe, a pesar de que no eran necesariamente sus subordinados, solo para reducir el riesgo de que los clientes engañados exijan el reembolso de sus negocios peligrosos.

Así que mientras hagas los pagos a este hombre, no deberías tener que preocuparte por el hostigamiento de los clientes obsesivos que llaman la atención y perturban tus negocios. Gracias a esto, las personas de este distrito podían darlo todo en su trabajo.

Por supuesto, asumiendo que tu negocio pague la deuda del jefe… De lo contrario, en el caso de Margaret, por ejemplo, podría acabar servida en bandeja para ese lolicon.

Por razones de seguridad lo mejor sería que Margaret no intentara hacer más “ventas” por un rato, pero dado que las ganancias de hoy fueron bastante altas, podría ocuparse de sus gastos de manutención durante bastante tiempo. Mañana por la tarde iría al mercado y se daría el gusto de comer queso y salchichas.

Margaret corrió por el distrito, teniendo cuidado y asegurándose de que nadie la siguiera, tarareando una canción hasta que llegó a su casa, donde su madre la esperaba.

En diez años, sería una noble de clase baja mientras que el maestro, que la había cuidado, se vería obligado a hacer mandados a la hija de un duque que sería su rival amoroso… era la clase de historia que una chica mortal como Margaret nunca habría podido imaginar en este momento.

♦ ♦ ♦

—¡Estoy en casa!

Por razones de seguridad y para ayudarse mutuamente, algunas mujeres en la profesión de la madre de Margaret se unieron y alquilaron un edificio de apartamentos destartalado para crear un pequeño hogar para las madres y sus hijos. Margaret vivía en la cuarta planta.

Regresó a su habitación en la planta superior, saludando animada mientras subía, donde su madre se encontraba. Ella le abrió la puerta para saludarla antes de que pudiera llamar a la puerta.

Por cierto, ya era pasada la medianoche.

—Bienvenida, Margaret. ¿Cómo fueron las ventas hoy?

Al ver a su hermosa madre con un sencillo vestido de hombros con un chal, Margaret la saludó alegre, con una amplia sonrisa.

—¡Hoy fue realmente bien! —respondió feliz.

El movimiento rápido de un dedo en la frente de la pelirroja la mandó volando[4].

Al verse obligada a sentarse en el suelo, Margaret se frotó la frente con ojos llorosos.

—Mamá, duele…

—Eso no está bien, Margaret. ¿No te pregunté cómo fueron las ventas?

Desconcertada por la pregunta que le repitió su madre, intentó volver a responder, pero esta vez más tranquilamente.

—Mientras hablo, levantaré los dedos…

—Eso está bien. Recuerda, podemos confiar en nuestros vecinos, pero no podemos fiarnos de ellos. Si se trata de un robo o de cuidarnos unos a otros, entonces podemos ser amigos, pero si se trata de dinero, estas mujeres te robarán incluso una moneda de cobre.

—Qué complicado…

Con una expresión triste en su hermoso rostro, la mujer soltó un largo suspiro.

—Oh, Margaret, es bueno ser honesta, pero ser demasiado es lo mismo que ser estúpida, y me preocupa…

—¡Está bien mamá! ¡Antes dijiste que los niños estúpidos eran lindos!

—Como estaba diciendo, me preocupa.

Le entregó a su madre las ganancias de hoy, los cuales suelen equivaler a tres grandes monedas de plata. Si esta clase de ingreso lo viera otra persona, por lo general pensarían que estaban obteniendo una buena ganancia.

Este dinero se usaba para los gastos de manutención. Lo que su madre ganaba, era guardado en un lugar seguro donde ninguno de sus vecinos pudiera encontrarlo.

Sin embargo, Margaret todavía era de mente pura (en ese sentido).

Le he dado a mi madre mucha paga, por lo que seguramente se acumulará hasta cuando sea una adulta, pensó. Todavía era una niña inocente que no entendía la forma en que funcionaba la sociedad.

Mientras disfrutaba de un zumo de ciruela que su madre le había traído para celebrar su “gran captura”, le preguntó algo que la había estado molestando desde antes.

—Oye mamá, todo el mundo siempre dice que porque mamá es hermosa, gana más dinero, ¿entonces por qué no aceptas más clientes?

Fue en ese momento en que su orgullosa madre sacó un poco de licor y una leve arruga se formaba en su frente. Le dirigió a su hija una sonrisa autocomplaciente.

—¿Es así? Bueno, como apunto a una vida mejor, me estoy conteniendo para evitar convertirme en un producto barato.

—Ah… ¿Porque luego el cliente vendrá y exigirá un descuento?

Su madre se estaba mordiendo el labio, tratando de encontrar la manera correcta de explicarle algo como esto a una niña que todavía no entendía este tipo de asuntos.

—En este momento, puedo ganar mucho dinero, pero solo sería posible mientras aún sea joven y hermosa.

—¿Hmm?

—Por eso, en lugar de ganar más dinero, estoy tratando de seducir a un futuro buen… a alguien con cierto estatus y cierto ingreso. Estoy trabajando duro para encontrar un hombre y tener un matrimonio adecuado.

—¡Ya veo!

—¿Lo entiendes?

—De alguna manera … pero todavía no del todo, ¿me puedes dar otra pista?

—Pero pensé que dijiste que lo entendías.

Ella usa su nivel de belleza, que rara vez se ve como un arma, con el objetivo de “graduarse” de la prostitución y convertirse en una verdadera noble.

En realidad también podía vivir una vida acomodada si tuviera como objetivo a un rico comerciante… pero si apuntara a un hombre así, probablemente terminaría como una de sus muchas amantes.

En este momento, era una empleada diaria que buscaba empleo a tiempo completo. Un trabajo por contrato ilimitado.

Sin embargo, el problema original era que había demasiados comerciantes ricos a los que les gustaba jugar con su oro, y no grandes nobles. Una plebeya podría abrirse paso y convertirse en la esposa legal de algún noble de rango bajo siempre que fuera agradable a la vista, sociable y bien educada.

Por supuesto, los hombres que son nobles solo de nombre vendrían con sus propias dificultades, por lo que era necesario buscar adecuadamente uno con un ingreso decente.

Sería problemático casarse con un tirano que trata a su esposa como un objeto, así que es necesario encontrar a alguien con una personalidad amable.

No tenía intenciones de entregar a Margaret, así que tenía que encontrar a alguien que consintiera a sus hijos y quisiera incluso a un hijo adoptivo de otro matrimonio.

Dejando de lado a los plebeyos, sería perfectamente aceptable que cualquier vasallo despreciara y se burlara de una ex-prostituta, por lo que sería preferible alguien de una casa pequeña con poco para gobernar.

Teniendo en cuenta todas esas condiciones, se comprometería ante Dios con un hombre que fuera fiel a sí mismo.

Es decir, un mujeriego que estuviera dispuesto a aparecer en el distrito del entretenimiento… Juntando todas esas condiciones, no es asombroso por qué no quedan candidatos… Ningún hombre ha pasado su juicio.

Pero la madre de Margaret no había perdido la esperanza.

Todavía estaba en sus veinte y tenía al menos otra década para seguir buscando.

—Sin duda un hombre así evitaría una mujer demasiado acostumbrada a jugar, así que viviré como la hija de una casa noble caída que debe casarse renuentemente…

—¿Eh? Pero mamá, ¿no naciste en una familia de granjeros de patatas?

—Se llama escenario… y lo elegí para mis clientes.

—Escenario…

—Margaret, ¿no lo recuerdas? Para poder atrapar a un hombre, ¿qué tan importante es tener el perfil de un personaje? —añadió en un tono serio, cuando la joven repitió la palabra con una expresión un poco confundida e impresionada.

Le estaba transmitiendo conocimiento que de ninguna manera era bueno para una niña de seis años.

—¡Es súper importante!

La honrada moraleja se añadió a las preocupaciones futuras de la niña idiota.

Acarició el cabello de su hija.

—Mamá trabajará para darte un papá maravilloso. Una vez lo haga, Margaret será una joven y noble dama.

—¡¿Me convertiré en una noble?!

Sería una noble de bajo rango en el futuro, pero en comparación con lo que era ahora, la vida de un noble era muy superior a la de un plebeyo de clase baja.

Cuando se trataba de la nobleza, todo lo que podía imaginar era el rostro de un gran hombre.

Y ella podría convertirse en una.

—Si puedo atrapar a un noble, entonces incluso podrías entrar y salir del palacio real. En ese momento, Margaret sería la hija de un noble, y habría nobles superiores con un estatus más alto… Sí, incluso podrías atrapar a un príncipe de verdad.

—¡¿Un príncipe?!

—Una chica linda como Margaret es realmente rara, ¡sería una victoria fácil!

—Jooooo…. ¡Lo entiendo! ¡Sigue luchando, mamá!

—Sí, por supuesto.

—¡Se convertirá en la “base” para mi “historia de éxito femenino”!

—¿Dónde aprendiste una frase tan irritante como esa?

—Uno de los tíos caballeros se lo dijo a la tía Meg en el segundo piso.

—Esos caballeros no son buenos, solo un montón de cabezas musculosas. Después de todos, debería apuntar por un burócrata… De cualquier forma, Margaret, ¿no sabes que es no es bueno llamar a Meg ni a ninguna otra persona que vive en este apartamento “tía”? Por favor piensa en lo que sucedería si te escucha durante la oración de mañana por la mañana.

—¿Es peligroso?

—Extremadamente peligroso. Todos aquí son muy delicados con su edad.

♦ ♦ ♦

—Han pasado diez años…

Se había convertido en una doncella respetable (o supuestamente al menos).

Margaret miró desde la terraza del palacio real la zona céntrica donde solía vivir.

Su madre le había dicho cuatro años después que había atrapado a un papá que satisfacía todas sus condiciones.

Se convirtió en una baronesa y, si bien esa era una posición en la vida de un noble ubicada en el extremo inferior que podría derrumbarse, desde el punto de vista de alguien que vivía en los suburbios era un lugar tan alto como las nubes.

Margaret fue llevada a la casa del barón junto a su madre y se convirtió en una hija noble. Cuando era pequeña, podía moverse por toda la casa con un sirviente y podía coger el carruaje para visitar el palacio real todos los días. En comparación con vivir en un rincón del distrito del entretenimiento, una zona gris donde tenías que tratar de ganarte la vida mientras eras consciente de los ladrones o incluso algo peor, su vida ahora era como vivir en el cielo.

Sin embargo…

—Fufufufu… un poco más, solo un poco más. ¡Le habré robado a Elliot por completo a la desagradable Rachel y tomaré el lugar de la princesa heredera!

Margaret no tenía la intención de que su historia terminara aquí.

Tal y como su madre le había prometido, había ascendido y se había convertido en una hija noble de la casa de un barón.

—¡Y como dijo mamá, me levantaré por encima de la hija de un simple barón y atraparé a un príncipe de verdad!

Margaret no había olvidado la promesa que hizo ese día cuando era niña.

Y ahora, estaba en un lugar donde sus sueños podían hacerse realidad, siempre que extendiera la mano y los atrapara.

Miró la ciudad bajo ella con los brazos cruzados y una sensación invencible se extendió por su cara cuando comenzó a reírse a carcajadas. Poco a poco su risa se volvió más fuerte y pronto se pudo escuchar a su alrededor hasta que finalmente se volvió tan fuerte que podías escucharla desde el cielo.

—Kukukuku… Fufufu, jajajajaja… ¡JAJAJAJAJA! Puedes hacer todo lo que te propongas, pero mientras que yo haga lo que sea necesario, ¡puedo lograr cualquier cosa! ¡Mira Rachel, Elliot, que debería ser tuyo, te lo robe con éxito! ¡JAJAJAJA! Jajaja jajaja… fufu…eheh —Tosió.

La joven que se reía hacia el cielo, se había reído demasiado hasta el punto en que se volvió doloroso… Se vio obligada a agacharse y tuvo un ataque de tos.

♦ ♦ ♦

Al mismo tiempo, debajo de la terraza, algunos soldados de seguridad hablaban entre ellos.

—Cierto, justo cuando creo escuchar un extraño rugido proveniente de algún lugar, me doy cuenta de que es esa mujer una vez más.

—Me pregunto por qué el príncipe está bien con eso.

—Ese chico solo ve lo que quiere ver… Supongo que el amor es ciego.

—¿No puede esa chica hacer esto en su propia casa…? Al menos no tendríamos que echar un vistazo cada vez que escuchemos un ruido extraño.


[1] La palabra que Margaret usa aquí también puede referirse a un caso judicial, por eso se enfatiza.

[2] La frase también puede significar retirarse de un acuerdo.

[3] Es una palabra con doble significado. La palabra japonesa aquí puede significar reparaciones o mantenimiento. Pero también puede referirse a una redada policial.

[4] Esta acción con la mano también es conocida como “capirotazo” según la Real Academia Española (RAE). Es el movimiento típico que se hace cuando, por ejemplo, se quiere apartar a algún bicho o que se utiliza como castigo en algunos juegos entre los jóvenes.

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