El Fundador del Diabolismo – Capítulo 43: Atracción (2)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


El ala de pollo que Lan JingYi se estaba llevando a la boca cayó en su cuenco, salpicando la salsa en sus ropas.

Cuando Lan WangJi recupere la sobriedad, estará tan avergonzado que no podrá mirar a otros de nuevo a la cara, era lo único que podía pensar Wei WuXian.

—¿Qué está haciendo? —preguntó Jin Ling desconcertado.

—Mostrándoles a ustedes, chicos, una forma especial de utilizar la cinta de la frente de la secta Gusu Lan —contestó Wei WuXian.

—¿Qué forma especial…? —inquirió, vacilante, Lan SiZhui.

—Si encuentran a un cadáver muy extraño y sienten que deberían llevarlo con ustedes para examinarlo apropiadamente, pueden quitarse la cinta de la frente y atarlo de este modo.

—Pero ¡no puedes hacer eso! —espetó Lan JingYi—. La cinta de la frente de nuestra secta…

Lan SiZhui le volvió a meter el ala de pollo en la boca.

—¡Oh, ya veo! ¡No sabía que podía usarse de ese modo!

Ignorando las miradas extrañas que todos les dirigían, Lan WangJi arrastró a Wei WuXian escaleras arriba.

A continuación entró a la habitación, se giró, cerró las puertas, les pasó el pestillo y finalmente empujó la mesa, como si quisiera bloquear a un enemigo imaginario.

—¿Vas a matarme aquí? —preguntó Wei WuXian al verlo moverse con premura.

En la habitación privada, había una mampara, la cual separaba el espacio interno en dos mitades. En una mitad estaba la mesa y algunas sillas, para comer y charlar, mientras que en la otra había una cama y cortinas, para descansar. Después que Lan WangJi lo arrastró al otro lado de la mampara, empujó con fuerza a Wei WuXian sobre la cama.

La cabeza de Wei WuXian golpeó levemente la cabecera de madera, y soltó un «ay» de improviso mientras pensaba: ¿Me hará dormir de nuevo? Aún no son las nueve, ¿verdad?

Al escuchar su exclamación, Lan WangJi levantó el dobladillo de su túnica blanca y se sentó con elegancia sobre la cama, extendiendo la mano para sentir la cabeza de Wei WuXian. Aunque seguía inexpresivo, sus movimientos eran extremadamente gentiles, como si le preguntara si le dolía.

A medido que le tocaba la cabeza, los labios de Wei WuXian se crisparon.

—¡Duele! ¡Duele muuuchoo!

A causa de los gritos de dolor, una leve expresión de preocupación finalmente afloró en el rostro de Lan WangJi, quien comenzó a palmear el hombro de Wei WuXian incluso con más gentileza, como si buscara reconfortarlo. 

—¿Por qué no me dejas ir? —preguntó levantando las muñecas—. HanGuang-Jun, está tan ajustado que mis manos casi sangran. ¡Dele tanto! Quita la cinta y déjame ir, ¿sí? ¿Vale?

Lan WangJi le cubrió la boca de inmediato.

—Mn, mnn, mnnffff, mnn, mn, mnfffnnnnn, mnn, mnnnnn, mnn, mnnn, nfff, mn, nn. ¡¿Mnn, nn, mnn, mnnfff, mnnn, mnnfff, nnnff, mnnn, mnnff, mnn, nnf, mn, mnn?!

¡¿Así que finges no entender las cosas que no te conviene y si de verdad no puedes fingir simplemente no me dejarás decirlas?! ¡Qué descortés! Ahora que las cosas han llegado a este punto, no me culpes, pensó para sus adentros.

Lan WangJi le cubría con firmeza la boca con una mano y, bajo ella, separando los labios, Wei WuXian pasó la punta de la lengua por su palma rápidamente.

Fue tan leve como cuando una libélula se moja en el agua, sin embargo, Lan WangJi lucía como se hubiese chamuscado la palma con una llama, y la retiró de inmediato.

Wei WuXian tomó una respiración profunda, y justo cuando sentía que había vencido a Lan Wangji de nuevo, lo vio darse la vuelta, sentarse en la cama, abrazarse las rodillas y agarrar la mano que recién le había lamido contra el pecho sin moverse.

—¿Qué es esto? ¿Qué haces?

Parecía haber renunciado a la vida, como si hubiese sido mancillado por un pervertido o algo similar. Las personas que se encontraran con tal escena podrían pensar que Wei WuXian de verdad le hizo algo.

—¿No te gustó? Bueno, no es mi culpa —le comentó a su apariencia derrotada—. Tú fuiste el que se estaba comportando de forma agresiva, ni siquiera dejándome hablar. ¿Por qué no vienes aquí? Te limpiaré. —Extendió las manos atadas hacia el hombro de Lan WangJi, pero este lo esquivó. Al verlo acurrucado tan silenciosamente en la esquina de la cama, Wei WuXian sintió de nuevo la familiar necesidad de hacer travesuras. 

Entonces, arrodillándose en la cama, se acercó a Lan WangJi sonriendo.

—¿Asustado? —dijo con un tono travieso.

Lan WangJi saltó de la cama de inmediato y, como si de verdad estuviera asustado, continuó dándole la espalda y manteniendo la distancia entre ambos.

Wei WuXian estaba comenzando a divertirse.

—Oye, ¿por qué te escondes? —preguntó sonriendo mientras abandonaba la cama con calma. Mis manos siguen atadas y no estoy asustado, ¿por qué habrías tú de estarlo? Ven, ven. Ven acá. —Se acercó a Lan WangJi con malas intenciones.

Lan WangJi pasó la mampara de madera solo para tropezarse con la mesa que él mismo usó para bloquear las puertas. Wei WuXian cruzó la mampara también, persiguiéndolo, mientras que el otro iba en sentido contrario.

Los dos corrieron alrededor de la mampara varias veces, y Wei WuXian apenas comenzaba a divertirse cuando de repente cayó en cuenta.

¿Qué estoy haciendo? ¿Jugando al escondite? ¿Qué es esto? ¿Perdí la cabeza? Lan Zhan está ebrio, pero ¿por qué estoy jugando con él?

Al notar que quien lo perseguía se detuvo, Lan WangJi hizo lo mismo.

Escondiéndose detrás de la pantalla, mostró solo la mitad de su rostro de tez clara, mirando en silencio en dirección a Wei WuXian, el cual lo evaluaba con atención.

Seguía luciendo tan remilgado y correcto, como si el niño de seis años que había estado persiguiendo a Wei WuXian alrededor de la mampara fuera otra persona.

—¿Quieres continuar?

Inexpresivo, Lan WangJi asintió.

Wei WuXian luchó por reprimir la risa.

Oh, por Dios. Lan Zhan está ebrio y quiere jugar al escondite. ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!

La risa que trató de reprimir era fuerte como un maremoto. Entonces, habiendo finalmente logrado contenerla, todo el cuerpo de Wei WuXian temblaba.

Una secta como la Gusu Lan prohíbe el ruido, bromear e incluso caminar rápido. Lan Zhan definitivamente nunca se divirtió tanto de niño —chasqueó la lengua—, pobre de él. De todos modos no recordará después que despierte. Bien podría seguir jugando con él. 

A continuación corrió un par de pasos hacia Lan WangJi, fingiendo que iba a perseguirlo. Como imaginó, comenzó a ir en la dirección contraria. Entonces, como si estuviera jugando con un niño, cooperó lo mejor que pudo, persiguiéndolo alrededor de la mampara unas cuantas veces más. 

—Corre, corre. Más rápido. ¡Te atraparé! Si te atrapo, te lameré de nuevo. ¿Asustado?

Originalmente pretendía que fuera una amenaza. Sin embargo, Lan WangJi, de repente, caminó hacia él desde el otro lado de la mampara, y los dos chocaron.

Wei WuXian estaba planeando atraparlo, sin esperar en absoluto que este cayera directamente en sus brazos. Sorprendido y sin saber qué decir, incluso olvidó extender las manos. Al ver que no hacía nada, Lan WangJi le alzó las manos atadas y se las puso alrededor del cuello como si hubiese caído en una trampa infalible de manera voluntaria.

—Me atrapaste.

—¿Eh? Sí… Te atrapé.

Como si estuviera esperando en vano algo que no sucedía, Lan WangJi repitió de nuevo las palabras:

—Me atrapaste —dijo, pronunciando cada palabra con énfasis y sonando ansiosamente entusiasta.

—Sí… Te atrapé.

Lo atrapó. ¿Ahora qué?

¿Qué fue lo que dijo? ¿Qué era lo que iba a hacer si lo atrapaba?

No…

—Esta vez no cuenta. Te dejaste atrapar…

Antes que terminara de hablar, la expresión de Lan WangJi se ensombreció, luciendo contrariado.

No puede ser. Cuando Lan Zhan está ebrio ¿no solo le gusta jugar al escondite sino que también le gusta que lo laman?

Quería quitar los brazos alrededor del cuello de Lan WangJi, pero este lo agarró antes de pudiera hacerlo. Poniendo las manos con firmeza sobre los hombros de Wei WuXian, no permitió que las retirara.

Al ver las manos tan cerca, Wei WuXian pensó por un momento y luego movió la cabeza, acercando el rostro cada vez más. Sus labios se deslizaron por el dorso de la mano de Lan WangJi, similar a un beso, y acto seguido, la punta de su lengua rozó ligeramente la piel de jade.

Leve. Sumamente leve.

Lan WangJi se estremeció y retiró la mano tan rápido como pudo. Quitando los brazos de Wei WuXian, se hizo a un lado dándole de nuevo la espalda. Tras lo que, sosteniendo la mano que había sido lamida, miró hacia la pared en silencio.

¿Le gusta o le teme? ¿O las dos cosas al mismo tiempo?

Lan WangJi, por su parte, se volteó, rostro tan calmo como de costumbre.

—De nuevo.

—¿De nuevo? ¿Qué de nuevo?

Lan WangJi se escondió detrás de la mampara una vez más y lo miró mostrando solo la mitad del rostro.

Sus intenciones no podían ser más claras: de nuevo, tú persigues, yo corro.

Quedaron sin palabras por un momento, hasta que Wei WuXian obedeció, haciéndolo de nuevo. Esta vez, habiéndolo perseguido solo por un corto tiempo, Lan WangJi corrió hacia él de nuevo.

—Lo estás haciendo a propósito, ¿no es así?

De nuevo, Lan WangJi se puso los brazos de Wei WuXian alrededor del cuello como si no pudiera comprender lo que decía, y esperando que cumpliera con su promesa como antes.

¿Voy a permitir que Lan Zhan sea el único que se divierta? Por supuesto que no. De igual forma no recordará nada de lo que le haga. Quiero jugar a algo mejor con él.

Con los brazos alrededor de Lan WangJi, Wei WuXian regresó a la cama con él y le preguntó:

—Te gusta esto, ¿verdad? No te voltees. Habla. ¿Te gusta o no te gusta? Si te gusta, no tenemos que correr cada vez. ¿Qué tal si te dejo divertirte tanto como quieras? —A medida que hablaba, agarró una de las manos de Lan WangJi, se agachó y le dio un beso entre dos de los delgados dedos.

Lan WangJi quería quitar la mano, pero Wei WuXian la sostuvo con firmeza, sin dejarle irse.

A continuación, los labios de Wei WuXian se fueron posando sobre cada uno de los nudillos. Más suave que la caricia de una pluma, su respiración deambuló hasta el dorso de la mano, y le dio otro beso.

Lan WangJi no podía quitar la mano sin importar cuánto lo intentara; solo pudo apretar los dedos en un puño.

Wei WuXian alzó la manga, revelando la muñeca pálida, la cual también besó.

Después, no levantó la cabeza, solo alzando la mirada para mirar a Lan WangJi.

—¿Es eso suficiente?

Lan WangJi crispó los labios, rehusándose a pronunciar palabra. 

—Dime. ¿Quemaste dinero fantasma en mi nombre? —continuó con voz pausada una vez que se sentó derecho de nuevo.

No hubo respuesta. Wei WuXian rio y avanzó poco a poco hacia él. Entonces, sobre la ropa, besó donde estaba su corazón.

—Si no hablas, seguiré. Dime. ¿Cómo supiste que era yo?

Lan WangJi cerró los ojos y los labios le temblaron, como si estuviera a punto de confesar.

Sin embargo, en cuanto Wei WuXian clavó la mirada en esos suaves labios rojo pálido, no supo qué se apoderó de él, pero de pronto se acercó y los besó.

Luego del beso, incluso los lamió, como si el beso no fuese suficiente.

Ambos se sorprendieron.

Un momento después, Lan WangJi levantó la mano. Sobresaltado, Wei WuXian cayó en cuenta en lo que hizo. Comenzando a sudar frío, temió que el otro lo golpeara, matándolo en el acto, y con rapidez bajó de la cama. Pero, para su sorpresa, en cuanto se dio la vuelta lo vio darse un golpe en la frente, tras lo que, colapsado e inconsciente, yació sobre la cama.

Dentro de la habitación privada, Lan WangJi estaba acostado en la cama mientras que Wei WuXian se encontraba sentado en el suelo. Una ráfaga fría de viento entró a través de la ventana abierta e hizo que escalofríos le recorrieran la espalda, finalmente sintiendo la cabeza más clara.

Se levantó del suelo, empujó la mesa adonde se encontraba en principio y se sentó.

Después de desconectarse por un rato, con sus dientes mordió los nudos de la cinta, y con esfuerzo, finalmente fue capaz de aflojar la pila de bultos.

Ahora que sus manos estaban libres, para superar la conmoción, fue a servirse una copa de licor. Aunque sostuvo la copa contra los labios por unos momentos, ni una gota entró a su boca. Entonces, bajando la mirada, finalmente notó que no había licor alguno en la copa. Se había bebido la jarra completa, pero incluso mientras se servía, había fallado en notar que no se derramaba nada.

Wei WuXian volvió a colocar la copa vacía sobre la mesa.

No más alcohol para mí. Realmente he bebido suficiente.

Cuando se dio la vuelta, más allá de la mampara de madera, pudo ver a Lan WangJi, quien yacía en silencio sobre la cama.

Hoy de verdad bebí demasiado. Lan Zhan es una persona tan seria. Aunque estaba ebrio, aunque no recordará nada de esto cuando vuelva a estar sobrio, no debí hacer algo tan atroz… Es demasiado irrespetuoso hacia él, pensó para sí.

Al recordar la cosa «atroz» que le hizo a Lan WangJi, no pudo evitar tocarse los labios.

Solo consiguió aplanar la cinta de la frente después de un rato de trabajo. Entonces, caminando hacia la cama, la puso junto a la almohada y logró con éxito abstenerse de mirar a Lan WangJi. Luego se agachó, le quitó las botas y lo colocó en la posición de dormir oficial de la secta Gusu Lan.

Después de terminar de hacer todo, apoyándose contra la cama, Wei WuXian volvió a sentarse en el suelo. La confusión mental que sentía era un revoltijo, pero un pensamiento destacaba del resto: 

En el futuro, es mejor no hacer que Lan Zhan vuelva a beber. Si tratase a todos de este modo cada vez que se embriaga, la situación no lucirá nada bien.

Shiro
Cuánta ingenuidad...

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