El Fundador del Diabolismo – Capítulo 44: Atracción (3)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Por alguna razón, Wei WuXian se sentía demasiado culpable como para tener el atrevimiento de meterse en la misma cama que Lan WangJi, así que pasó el resto de la noche sentado en el suelo. En algún punto, se quedó dormido apoyado contra la cama de madera. Al amanecer, percibió vagamente que alguien lo levantaba con movimientos gentiles y lo colocaba sobre la cama. Entonces, luchando por abrir los ojos, Wei WuXian pudo ver el rostro aún indiferente de Lan WangJi.

De inmediato, se sintió más despierto. 

—Lan Zhan.

El otro contestó con un «mnn».

—¿Estás sobrio o aún estás ebrio? —preguntó.

—Sobrio.

—Oh… Entonces ya deben ser las cinco.

Lan WangJi se despertaba a esa hora todos los días, de manera que Wei WuXian podía saber la hora sin mirar por la ventana. Acto seguido, tomó las muñecas cubiertas con marcas rojas y aplicó el contenido de una pequeña botella de porcelana color turquesa que sacó de su manga. Las áreas sobre las que extendió el suave ungüento se sintieron aliviadas de inmediato.

—Duele… —Entornó los ojos—. HanGuang-Jun, eres tan rudo cuando estás ebrio.

—Cultivaste lo que sembraste —contestó sin siquiera levantar la mirada.

El corazón de Wei WuXian dio un vuelco.

—Lan Zhan, ¿de verdad no recuerdas lo que hiciste mientras estabas ebrio?

—No recuerdo.

Probablemente sea cierto, de lo contrario, ya me habría asesinado a causa de la vergüenza.

En su corazón, encontraba afortunado y desafortunado que Lan WangJi no recordara. Se sentía como si hubiese hecho o comido algo que no debía en secreto y ahora estuviera escondiéndose solo en una esquina, riéndose del hecho que no se habían enterado pero desilusionado por no poder compartir el deleite con nadie.

Involuntariamente, su mirada se posó de nuevo sobre los labios de Lan WangJi. Aunque las comisuras nunca se levantaban, eran tan suaves como lucían.

De manera inconsciente, Wei WuXian se mordió los labios y comenzó a divagar.

La secta Gusu Lan es tan estricta, y Lan Zhan no es nada romántico, por lo que sin duda no ha besado a ninguna chica antes. ¿Qué hago ahora? Resulta que quien recibió el gran honor fui yo. ¿Debería decirle? ¿Se enojará tanto como para empezar a llorar? Oh, bueno… Quizás lo habría hecho cuando era joven, pero ahora probablemente no. Además, es como si fuese un monje hecho de madera. Es posible que nunca haya pensado en cosas como esas antes… ¡Espera! La última vez que estuvo ebrio le pregunté si había alguien que le gustara y dijo que sí. ¿Quizás ya la besó? Pero a juzgar por el autocontrol de Lan Zhan, probablemente no ha cruzado ninguna línea. Es probable que nunca se hayan besado ni se hayan tomado de las manos. Hablando de ello, en ese momento quizás ni siquiera entendió a qué «gustar» me refería…

Shiro
Descansa en paz, Wei WuXian... *Le enciende una velita*.

Cuando Lan WangJi terminó de aplicar el ungüento, escucharon a alguien llamar tres veces a la puerta.

—HanGuang-Jun —se escuchó la voz de Lan SiZhui—, todos están levantados. ¿Ya nos vamos?

—Esperen abajo.

El grupo salió de la ciudad y estaba tomando caminos distintos frente a la torre de vigilia de la zona. Originalmente, los discípulos no estaban familiarizados entre ellos, y solo se veían durante las Conferencias de Discusión en sus respectivas sectas. Sin embargo, en los últimos días, habían pasado por el incidente del cadáver del gato y por un día emocionante en una ciudad encantada. Incluso habían quemado dinero fantasma, colado licor, discutido e insultado gente juntos. En pocas palabras, ya se conocían bastante bien.

Todos estaban reacios de partir, tomándose su tiempo en discutir en qué Conferencias de Discusión se visitarían y cuándo irían de cacería nocturna en las zonas de sus respectivas sectas. Lan WangJi no los apresuró tampoco. En su lugar, los dejó hablar mientras él permanecía de pie bajo la sombra de un árbol. Bajo sus ojos, Campanilla no se atrevía a ladrar o correr por allí, y agachada también bajo el árbol, miraba a Jin Ling con ojos ansiosos mientras agitaba la cola.

Aprovechando que Campanilla se estaba comportando bien bajo el cuidado de Lan WangJi, Wei WuXian agarró a Jin Ling por el hombro, caminando con él un rato.

Mo XuanYu era uno de los hijos ilegítimos de Jin GuanShan, lo que lo convertía en medio hermano de Jin ZiXuan y Jin GuangYao. En término de generaciones, también podría ser considerado como un tío de Jin Ling. Por lo tanto, le habló con tono correcto y condescendiente:

—Cuando regreses, no discutas con tu tío. Ten cuidado de ahora en adelante. No corras por allí y no vayas a cacerías nocturnas solo de nuevo.

Aunque Jin Ling provenía de una secta prominente, los rumores no perdonaban a nadie. Siendo huérfano de padre y madre, era natural que quisiera probarle su valía a los otros tan pronto como fuera posible.

—¿Cuántos años tienes? ¿Quince? La mayoría de los discípulos de tu edad tampoco han cazado ninguna presa impresionante, así que ¿por qué tienes que estar tan ansioso y esforzarte por algo así?

—Mis tíos también tenían alrededor de quince años cuando se volvieron famosos —dijo enfurruñado.

¡No es lo mismo! En aquel entonces, la secta Qishan Wen estaba en la cima y todos debían cuidarse. Si no peleaban y cultivaban tanto como les era posible, ¿quién podía asegurarles que no serían los siguientes a los que se les acabaría la suerte? Durante la Campaña Derribando al Sol, no importaba si tuvieras quince o cualquier otra edad, serías arrastrado al campo de batalla sin piedad. Ahora que la situación se encuentra estable y las sectas están en paz, es obvio que el ambiente no esté tan tenso y la gente no cultive como locos. Ya no hay necesidad, comentó Wei WuXian en silencio.

—Hasta el perro de Wei Ying tenía quince años cuando acabó con  la Tortuga de la Hecatombe —añadió—. Si hasta él pudo hacerlo, ¿por qué yo no?

Escuchar su nombre justo después de tal adjetivo hizo que se le helara la sangre, pero de alguna manera logró sacudirse la piel de gallina de la espalda.

—¿Fue él quien la mató? ¿No fue HanGuang-Jun?

Ante la mención de Lan WangJi, Jin Ling miró a Wei WuXian de manera extraña. 

—Tú y HanGuang-Jun… —Comenzó diciendo, pero se contuvo—. Olvídalo. Es tu vida. De cualquier modo, ustedes no me importan. Diviértete siendo un manga cortada. Es una enfermedad incurable.

—Hey —sonrió—, ¿cómo es eso una enfermedad?

¡¿Todavía piensa que estoy hostigando descaradamente a Lan Zhan?!, rio para sus adentros. 

—Ya conozco el significado detrás de la cinta de la frente de la secta Gusu Lan. Ahora que ya ha llegado a este punto, quédate junto a HanGuang-Jun apropiadamente. ¡No te involucres con otros hombres, especialmente los de nuestra secta! De lo contrario, no me culpes de lo que suceda.

Cuando decía «nuestra secta» se refería tanto a la Lanling Jin como a la Yunmeng Jiang. Parecía que su habilidad para tolerar mangas cortadas había incrementado, y que mientras no se metiera con nadie de las dos sectas, se haría la vista gorda.

—¡Pequeño mocoso! ¿A qué te refieres con «jugar con otros hombre»? No soy una persona tan terrible —discrepó—. ¿Cinta de la frente? ¿La cinta de la frente de la secta Gusu Lan tiene un significado?

—¡Vamos! Sabes lo que significa. No te dejes llevar tanto. No quiero hablar más de esto. ¿Eres Wei Ying? —lanzó una pregunta repentina al final, tomando a Wei WuXian por sorpresa.

—¿Piensas que somos similares? —contestó con calma.

Jin Ling permaneció en silencio por un rato. Entonces, de pronto silbó y llamó:

—¡Campanilla!

Recibiendo el llamado de su dueño, Campanilla salió corriendo con la lengua afuera. Wei WuXian salió corriendo de inmediato.

—¡Sé bueno! ¡¿Para qué llamas al perro?!

—¡Hmph! ¡Adiós!

Después de despedirse, marchó con orgullo en dirección a Lanling, probablemente aún temeroso de Jiang Cheng, quien lo esperaba en el Embarcadero de Loto de Yunmeng. Los discípulos de las otras sectas también tomaron caminos distintos y, al final, Wei WuXian, Lan WangJi y los jóvenes de la secta Lan fueron los únicos que quedaron.

A medida que caminaban, los jóvenes no pudieron evitar voltearse y mirar hacia atrás. Aunque Lan JingYi no dijo nada, la renuencia a irse se veía en su rostro.

—¿Adónde iremos ahora? —preguntó.

—ZeWu-Jun se encuentra en una cacería nocturna en el área de Tanzhou. ¿Regresaremos al Descanso en la Nubes o nos encontraremos con él?

—Iremos a Tanzhou —contestó Lan WangJi.

—Fantástico. Quizás podamos ayudarlo. De igual forma, no sabemos en dónde buscar la cabeza de nuestro querido amigo —comentó Wei WuXian.

Los dos caminaban al frente, mientras que el resto de los chicos los seguía a cierta distancia.

—Jiang Cheng sabe quién eres —dijo Lan WangJi después de caminar por un rato.

Wei WuXian iba sentado en el burro que avanzaba con lentitud.

—Sí, lo sabe. Aunque, ¿qué puede hacer? No tiene ninguna evidencia.

A diferencia de cuando se poseía un cuerpo, en el caso del sacrificio de un cuerpo no quedaba evidencia. De cualquier modo, Jiang Cheng solo determinó quién era por cómo lucía cuando se veía enfrentado a un perro. Primero, Jiang Cheng nunca había dicho a nadie que Wei WuXian le temía a los perros; y segundo, solo aquellos familiarizados con él podrían juzgarlo en base a sus reacciones y expresiones. Al final, no habría evidencia conclusiva. Incluso si Jiang Cheng decidiera comenzar a pegar volantes por doquier diciendo que Wei WuXian, el Patriarca de Yiling, le temía a los perros, lo más probable era que todos pensaran que el SanDu ShengShou finalmente había perdido la cabeza después de buscar al Patriarca durante tanto tiempo y fallar a cada intento.

—Entonces, tengo mucha curiosidad. ¿Cómo me reconociste?

—También me da mucha curiosidad saber por qué tu memoria es tan mala —respondió con voz calma Lan WangJi.

Llegar a Tanzhou les tomó solo un día, y antes de encontrarse con Lan XiChen, pasaron frente a un jardín por el camino. Al ver cuán grande y majestuoso era y que nadie cuidaba de él, los discípulos sintieron curiosidad y entraron. Siempre que no fuera algo en contra de las reglas de la secta, Lan WangJi no los detendría, razón por la que permitió que entraran. 

En el jardín había un pabellón, algunas cercas, una mesa y unos bancos de madera para que las personas disfrutaran del paisaje. Sin embargo, después de años a la intemperie, el pabellón tenía una esquina rota y dos asientos estaban caídos. No había plantas ni flores, solo ramas quebradizas y hojas secas. El jardín había sido abandonado mucho tiempo atrás.

Una vez que los jóvenes recorrieron emocionados un rato el jardín, Lan SiZhui dijo:

—Este es el jardín de la Damisela de las Flores Anuales ¿cierto?

—¿La Damisela de las Flores Anuales? ¿Quién es? —inquirió Lan JingYi confundido—. ¿El jardín tiene dueño? Entonces ¿por qué estás tan descuidado? Parece que nadie lo ha atendido en mucho tiempo.

Las flores anuales solo florecían durante ciertas temporadas y por períodos cortos. Sin embargo, los tipos y colores eran muy variados, y llenaban de su fragancia el jardín por completo cuando florecían.

Al escuchar el nombre, Wei WuXian no pudo evitar recordar algo.

—Si recuerdo correctamente, probablemente lo es. —Mientras Lan SiZhui pensaba al respecto, apoyó la mano sobre uno de los pilares del pabellón—. Este jardín solía ser bastante famoso. Leí acerca de él una vez en un libro, el capítulo se llamaba «El espíritu floreciente de la Damisela Floral». En Tanzhou hay un jardín en el que hay una damisela. Bajo la luz de la luna, si alguien recita poesía y ella la considera buena, concede a la persona una flor anual cuya fragancia persistirá por tres años; por otro lado, si la considera mala o no recitan la rima apropiadamente, arroja una flor a la cara de la persona y luego se desvanece.

—¿Entonces si recitas mal la poesía te arrojará una flor a la cara? —preguntó Lan JingYi—. Ojalá las flores no tuvieran espinas, ya que si yo fuese a intentarlo, mi cara terminaría sangrando. ¿Era un hada?

—No la llamaría un hada —contestó Lan SiZhui—. Era más bien un espíritu. Las leyendas dicen que el primer dueño del jardín fue un poeta. Plantaba las flores él mismo y las trataba como amigas, a quienes les recitaba poesía todos los días. Afectado por las emociones de la poesía, un espíritu se cristalizó de la flora del jardín, convirtiéndose en la Damisela de la Flores Anuales. Entonces, cuando alguien venía, si su poesía era decente y le permitía recordar a quien la había plantado, se alegraría y les daría una flor. Mientras que si se equivocaban al recitar o no encontraba la poesía placentera, saldría de los arbustos y arrojaría una flor a la cara de la persona. Quien había sido atacado se desmayaría y se daría cuenta que había sido echado del jardín cuando despertaba. Diez años atrás, un sinnúmero de personas venían a este jardín.

—Romántico, romántico. Pero estoy seguro de que en el Pabellón de la Biblioteca de la secta Gusu Lan no hay libros que digan tales cosas. SiZhui, sé honesto, dinos qué libro estabas leyendo y quién te lo dio.

Lan SiZhui se ruborizó y le dio a Lan WangJi una rápida mirada, preocupado por ser castigado.

—¿Es la damisela muy bonita? Si no, ¿por qué vendrían tantas personas? —preguntó Lan JingYi.

Al ver que Lan WangJi no tenía intenciones de reprenderlo, Lan SiZhui dejó escapar un suspiro en secreto. Solo entonces sonrió y contestó:

—Probablemente lo era. Después de todo se cristalizó de algo tan bonito como las flores, era un espíritu muy romántico. Pero, en realidad, nadie nunca ha visto el rostro. A las personas que no sabían escribir poesía les resultaba fácil memorizar algunos poemas, y muchos fueron los que recibieron sus flores. Pero nadie la conocía, porque incluso en los raros casos donde la persona recitaba mal, esta quedaba inconsciente de inmediato. Sin embargo… una persona fue la excepción.

—¿Quién? —preguntó otro chico.

Wei WuXian tosió con levedad.

—El Patriarca de Yiling, Wei WuXian —contestó Lan SiZhui.

—Uh, ¿por qué él de nuevo? —Tosió un poco—. ¿Podemos hablar de otra cosa?

Nadie le prestó atención.

—¡Guarda silencio! —Lan JingYi agitó los brazos ansioso—. ¿Qué hizo Wei WuXian? ¿Qué hizo esta vez ese villano? ¿Secuestró a la damisela y la sacó del jardín?

—Bueno, no —negó Lan SiZhui—. Pero para poder ver el rostro de la damisela, hizo el esfuerzo de venir a Tanzhou desde Yunmeng. Entonces, cada vez que venía al jardín recitaría poesía mal a propósito para que la damisela se enfureciera, lo golpeara con flores y lo echara. Cuando despertaba, se arrastraba hasta el jardín de nuevo para seguir recitando mal. 

»Después que esto se repitió unas veinte veces, finalmente vio el rostro de la Damisela de las Flores Anuales. De ahí en adelante, adondequiera que iba, alardeaba cuán hermosa era. Sin embargo, la damisela estaba bastante molesta con esta situación, y por un buen tiempo no apareció. Desde entonces, cada vez que él venía, ella lo golpearía con una lluvia de flores.

Los chicos estallaron en risas.

—¡Wei WuXian era una persona tan fastidiosa!

—¿Estaba tan aburrido?

—¿Cómo podía ser aburrido? —preguntó tocándose el mentón—. ¿Quién no ha hecho un par de cosas como esas cuando era joven? Hablando de esto, ¿por qué la gente sabe de algo como esto? Hasta está seriamente registrado en un libro. Eso es bastante aburrido, si me lo preguntas.

Lan WangJi lo miraba, y aunque su rostro continuaba inexpresivo, un brillo inusual se escondía es sus ojos. Parecía estar riéndose de él.

Hey, Lan Zhan, no te atrevas a burlarte de mí. Sé al menos ocho, si no diez, de historias vergonzosas de cuando eras joven. Se las contaré a los chicos tarde o temprano y destruiré la reputación inviolable e irreprochable de su HanGuang-Jun.

—Ustedes, niños, están tan enérgicos todo el tiempo. Seguramente han estado leyendo libros de ocio en lugar de enfocarse en su cultivo. Cuando regresen, asegúrense de que HanGuang-Jun los castigue haciéndoles copiar las reglas de la secta diez veces.

—¡¿Diez veces en parada de manos?! —lloriquearon los chicos.

Wei WuXian, atónito, se giró hacia Lan WangJi.

—¿Tu secta hace que sus discípulos se paren de manos mientras copian? Eso es horrible.

—Siempre había alguien que no aprendía sus lecciones con solo copiar las reglas de la secta —respondió con calma—. La parada de manos no solo garantiza un mejor desempeño en el futuro, también beneficia el cultivo.

Por supuesto, Wei WuXian era ese «alguien» que nunca aprendía sus lecciones. Fingiendo no saber de quién hablaba, se giró, alegre de no haber tenido que copiar las escrituras parado de manos.

Animados por las historias, los chicos decidieron acampar en el Jardín de las Flores Anuales y pasar allí la noche. De cualquier modo, acampar era común durante las cacerías nocturnas. El grupo reunió una pila de ramas y hojas secas de los alrededores e hicieron una fogata. Lan WangJi se fue a patrullar el área, no solo para asegurarse de que los alrededores eran seguros sino también para establecer una formación protectora previendo un ataque nocturno. 

Por su parte, Wei WuXian se sentó al fuego y estiró las piernas. Ahora que Lan WangJi no estaba, finalmente tenía oportunidad de aclarar su confusión.

—Chicos, necesito hacerles una pregunta. ¿Qué significado le atañen a la cinta de la frente en su secta?

Al escucharlo, las expresiones de los chicos cambiaron de inmediato, y todos comenzaron a tartamudear. El corazón de Wei WuXian dio un vuelco antes de desbocarse.

—Sénior, ¿no lo sabe? —preguntó con cautela Lan SiZhui.

—¿Habría preguntado si ya lo supiera? ¿Parezco una persona sin oficio?

—Sí… Después de todo, incluso nos engañaste para que hiciéramos una fila y mirásemos esa cosa… —farfulló Lan JingYi.

Wei WuXian atizó el fuego con un palo, liberando explosiones de chispas.

—¿No lo hice para que entrenaran y salieran de su zona de comodidad? Es muy efectivo. Si escuchan lo que les digo, con seguridad se beneficiarán de ello en el futuro.

Lan SiZhui parecía estar escogiendo sus palabras con cuidado, y solo contestó después de vacilar por un largo rato:

—Está bien. La cinta de la frente de la secta Gusu Lan significa «regularse a sí mismo». Sénior, esto lo sabe, ¿cierto?

—Sí, ¿y?

—El fundador de la secta Gusu Lan, Lan An, dijo que uno solo puede dejar de lado todas las regulaciones cuando está con quien se ama y aprecia. Así que, el mensaje que ha sido transmitido por generaciones es que, uh… la cinta de la frente de nuestra secta es un objeto especial que es muy, muy personal y delicado. No le podemos permitir a otros que lo toquen con facilidad, no nos lo podemos quitar como nos plazca y, absolutamente, no podemos atar a otra persona con él. Está prohibido. Es decir, a menos que… A menos que… 

No terminó la oración.

Al fuego, los rostros jóvenes e inocentes se ruborizaron a más no poder. Ni siquiera Lan SiZhui pudo continuar hablando.

Wei WuXian sintió que la mitad de su sangre se agolpó en su cabeza.

La cinta de la frente… La cinta de la frente… L-L-La… ¡La cinta de la frente, de hecho, es muy importante!

De pronto sintió que necesitaba aire fresco. Se levantó de un salto y salió disparado, solo consiguiendo recuperar el equilibrio al agarrarse a la corteza de un árbol marchito.

¡Santo cielo! ¡¿Qué diablos he hecho?!, exclamó en silencio.

En aquel entonces, en Qishan, la secta Qishan Wen celebró una gran Conferencia de Discusión. Dicha conferencia fue planificada para que durara siete días, y para que hubiese entretenimiento variado todos y cada uno de esos días. En ese momento, realizaron una competencia de arquería.

Las reglas eran las siguientes: cualquier discípulo menor de veinte años debía ingresar a los terrenos de caza. De más de mil maniquíes de papel, solo cien eran los objetivos, ya que estaban poseídos por espíritus feroces. Si alguien disparaba al objetivo equivocado, quedaba fuera de inmediato. La única manera de permanecer en la competencia era disparando de forma continua a los objetivos correctos. Al final, los discípulos serían clasificados de acuerdo a quién disparó más objetivos, quién lo hizo con mayor precisión, y así sucesivamente.

En tal evento, era obvio que Wei WuXian participaría como candidato de la secta Yunmeng Jiang. Antes de la competencia, como había estado escuchando los debates de las sectas toda la mañana, se sentía inusualmente aletargado. Su ánimo solo mejoró cuando se colocó el arco y las flechas en la espalda. 

Entonces, bostezando mientras caminaba hacia los terrenos de caza, de pronto vio a un apuesto joven de rostro pálido y comportamiento frío a su lado. Llevaba una túnica roja de cuello redondo con mangas de puño ajustado y un cinturón con nueve anillos dorados. Este era el uniforme de los discípulos jóvenes que asistían a la Conferencia de Discusión de Qishan. Y a él, le quedaba excepcionalmente bien. Tenía una pizca de elegancia, unos toques de vigor y mucho atractivo. Era inevitable alegrarse al ver un chico así. 

El joven se encontraba en medio de la tarea de probar su arco, y llevaba un manojo de flechas con plumas blancas en su espalda. Rasgando el arco, sus dedos la hacían sonar como si fuera una cuerda de guqin, fuerte y hermosa.

Wei WuXian encontró algo familiar al joven, y después de pensar por un rato, finalmente recordó quién era.

—¡Hola! ¡WangJi-xiong, eres tú!

Había pasado un año desde que Wei WuXian estudió en Gusu y fue enviado de vuelta a Yunmeng. Después de regresar a su secta, les contó a todos acerca de lo que había visto en Gusu, especialmente cosas como que, a pesar de que el rostro de Lan WangJi era agradable, era demasiado rígido, o que era muy aburrido. No mucho después, olvidó por completo acerca de sus días en Gusu, y siguió jugando en los lagos y montaños.

En el pasado, solo había visto a Lan WangJi con la sencilla «ropa de luto» que era el uniforme de la secta Gusu Lan, nunca con un atuendo tan brillante y llamativo. Acompañado de ese rostro tan bonito, Wei WuXian se vio cegado momentáneamente por su apariencia, fallando en reconocerlo al instante.

Por otro lado, tan pronto como Lan WangJi terminó de probar su arco, se alejó de inmediato. Incómodo, Wei WuXian se volvió hacia Jiang Cheng.

—Me ignoró de nuevo, ¿eh?

Jiang Cheng lo miró con indiferencia, también decidiendo ignorarlo.

Había más de veinte entradas al campo de tiro; cada secta tenía una diferente. Sin embargo, a medida que Lan WangJi caminaba en dirección a la entrada de la secta Gusu Lan, Wei WuXian se acercó a hurtadillas. Acto seguido, Lan WangJi se movió hacia un lado, y él hizo lo mismo; entonces se movió al otro lado, y él lo copió. En resumen, se negaba a dejarlo pasar.

Al final, de pie donde se encontraba, Lan WangJi elevó el mentón ligeramente.

—Permiso —dijo con tono serio.

—¿Finalmente me hablarás? ¿Fingías no conocerme o no escucharme?

No muy lejos, los chicos de otras sectas tenían las miradas fijas en ellos. Algunos reían, otros estaban sorprendidos. Jiang Cheng chasqueó la lengua con impaciencia y, con flechas en su espalda, caminó hacia otra entrada.

—Permiso —repitió Lan WangJi una vez elevó su gélida mirada.

Con una leve sonrisa en los labios, Wei WuXian arqueó las cejas y se hizo a un lado. El vano en arco de la entrada era bastante estrecho, por lo que Lan WangJi casi lo roza cuando pasó. 

—¡Lan Zhan, la cinta de tu frente está torcida! —gritó Wei WuXian detrás de él una vez que hubo entrado.

Todos los discípulos de sectas prominentes se esforzaban por cuidar sus apariencias, especialmente los de la secta Gusu Lan. Al escuchar sus palabras, Lan WangJi extendió la mano para ajustarla sin pensarlo dos veces. Sin embargo, la cinta de la frente se encontraba en su lugar, como siempre. Entonces, girándose, miró a Wei WuXian con molestia, el cual se rio mientras se dirigía a la entrada de la secta Yunmeng Jiang.

Después que todos entraron y la competencia inició oficialmente, uno a uno, los discípulos fueron retirándose a causa de disparar por accidente a maniquíes normales. Con cada tiro, Wei WuXian derribaba los objetivos y, aunque era lento, nunca fallaba. El número de flechas en el carcaj pronto disminuyó a diecisiete o dieciocho. Entonces, justo cuando estaba pensando en lo que sucedería si usaba su otra mano para disparar, de pronto, algo se le acercó a la cara.

El objeto, más suave incluso que el pétalo de una flor de amento llevada por el viento, le causó comezón en la mejilla. En cuanto se giró, vio que Lan WangJi se había acercado a él sin que se percatara y que ahora se encontraba en medio de tensar su arco con la espalda hacia él y de frente a un maniquí de papel. 

Las puntas de la cinta de su frente bailaban en la brisa, gentilmente rozando el rostro de Wei WuXian.

—¡WangJi-xiong! —exclamó con los ojos entornados.

—¿Qué? —respondió Lan WangJi tras un breve momento de vacilación, el arco ya asemejando la forma de la luna llena.

—La cinta de tu frente está torcida.

Esta vez, Lan WangJi se rehusó a creerle, y mientras liberaba la flecha, contestó sin siquiera mirarlo:

—Ridículo.

—¡Esta vez es verdad! De verdad está torcida. Mira si no me crees. Déjame arreglártela. —Procedió a medida que hablaba, agarrando la cola de la cinta que seguía revoloteando frente a sus ojos. 

Sin embargo, por desgracia, sus manos eran demasiado rebeldes. En el pasado, tenía el hábito de tirar de las trenzas de las niñas de Yunmeng. Aún hoy día, siempre que tocaba un objeto parecido a una cinta, sentía la necesidad de tirar de él. Pero como la cinta de la frente ya estaba ligeramente suelta y torcida, ahora que tiró de ella, cayó de inmediato.

La mano con la que Lan WangJi agarraba el arco tembló. 

Solo después de un largo tiempo fue capaz de darse la vuelta y, con lentitud, sus ojos se clavaron en Wei WuXian.

—Lo siento —dijo con la suave cinta aún en mano—. No fue a propósito. Aquí tienes, puedes atarlo de nuevo.

La expresión de Lan WangJi nunca había sido tan sombría.

Parecía como si una capa de niebla negra se cerniera sobre su rostro. Entonces, apretando la flecha, venas subieron por el dorso de su mano. Estaba tan enojado que poco le faltaba para que su cuerpo comenzara a temblar.

Al ver que incluso sus ojos estaban inyectados de sangre, Wei WuXian no pudo evitar apretar la cinta de la frente.

¿Estoy seguro de haber tirado de la cinta de su frente y no una parte de su cuerpo?

Al ver que se atrevió a apretarla, atónito, Lan WangJi le arrebató la cinta de las manos tan rápido como pudo.

Wei WuXian soltó de inmediato. El resto de los discípulos de la secta Gusu Lan cesaron todos de atacar y se acercaron. Lan XiChen, con el brazo alrededor de los hombros de su hermano menor, le habló en voz baja mientras este permanecía en silencio. Todos los demás mantuvieron el semblante serio, como si se estuvieran enfrentando a un poderoso enemigo. Entonces, sacudiendo las cabezas mientras hablaban, miraron a Wei WuXian con expresiones extrañas e indescriptibles.

Wei WuXian solo escuchó algunas frases vagas como: «accidente», «calmarse», «no hay que preocuparse», «hombre», «las reglas de la secta» y así sucesivamente; cosa que lo confundió aún más. Poco después, luego de mirarlo con el ceño fruncido por última vez, Lan WangJi se dio la vuelta y caminó solo hacia el exterior de los terrenos de caza.

En ese momento, Jiang Cheng se acercó y preguntó:

—¿Qué hiciste esta vez? ¿No te dije que no te metieras con él? Tu día no está completo a menos que caves tu propia tumba una vez, ¿no es así?

—Le dije que la cinta de su frente estaba torcida —se encogió de hombros—. Lo engañé la primera vez pero la segunda de verdad era así. No me creyó y se enfureció. No tiré de la cinta de su frente adrede. ¿Por qué crees que está tan molesto? Hasta se retiró de la competencia.

—¿No lo tienes claro? ¡Es porque te odia! —se burló Jiang Cheng.

Wei WuXian notó que casi no le quedaban flechas en la espalda, por lo que también se puso a trabajar.

En todos esos años, nunca le prestó mucha atención a ese incidente. Al principio, de verdad consideró que la cinta de la frente tenía un significado especial para el clan Lan. Sin embargo, después de la competencia, lo olvidó por completo. Ahora que pensaba en las miradas que le habían dirigido los otros discípulos de la secta Gusu Lan…

A pesar de que un mocoso le quitó la cinta de la frente delante de todos sin consentimiento alguno, Lan Zhan pudo controlarse y evitar matarlo de un disparo allí mismo. 

¡¡¡La gente con buenos modales es aterradora!!! ¡¡¡De verdad es digno del título «HanGuang-Jun»!!!

Y, pensando un poco más al respecto, ¡Wei WuXian se dio cuenta que había tocado la cinta de la frente de Lan WangJi más de una vez luego del incidente!

—¿Qué hace caminando de un lado para el otro? ¿Comió demasiado? —preguntó Lan JingYi, desconcertado.

—Y el color de su cara cambia entre rojo y verde… —añadió otro chico—. ¿Fue algo que comió?

—No comimos nada en particular… ¿Es debido al significado de la cinta de la frente? ¿No se ve muy emocionado? Parece que de verdad quiere mucho a HanGuang-Jun. Miren cuán feliz está…

Wei WuXian finalmente consiguió calmarse después de caminar alrededor de un arbusto marchito unas cincuenta veces y, al escuchar la última frase, se debatió entre reír y llorar. Entonces, escuchó de pronto el sonido de alguien pisando hojas secas detrás de él.

Por el sonido de las pisadas, supo que no se trataba de un niño. Lan WangJi probablemente había regresado. Ajustando su expresión facial, Wei WuXian se giró para encontrarse con una figura oscura de pie bajo la sombra de un árbol seco cercano.

La figura era bastante alta, recta y digna.

No obstante, le faltaba la cabeza.

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