El Fundador del Diabolismo – Capítulo 46: Estratagema (2)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


El momento de auspiciar la Conferencia de Discusión en la Torre Jinling llegó en un abrir y cerrar de ojos.

La mayoría de las sectas sobresalientes se encontraban construidas en lugares de hermosos paisajes, pero la Torre Jinling estaba en el área más floreciente de la ciudad de Lanling. La vía principal que conducía hacia la torre era un camino para carruajes de más de media milla de largo, y solo era habilitado para eventos importantes como banquetes o la Conferencia de Discusión. Ambos lados de la vía estaban llenos de murales y relieves, los cuales contaban historias acerca de los líderes del clan Jin y otros cultivadores distinguidos y, durante el trayecto, discípulos de la secta Lanling Jin harían de guías, conduciendo ellos los carruajes.

De todos estos murales, las cuatro secciones más famosas acerca del líder de la secta actual —Jin GuangYao— eran respectivamente: «Revelación», «Asesinato», «Juramento» y «Austeridad amable». Por supuesto, las escenas mostraban cómo, durante la Campaña Derribando al Sol, Jin GuangYao se ocultó en la secta Qishan Wen y reportó información importante, asesinó al líder de la secta Wen Ruohan, pasó a formar parte como hermano juramentado de la Tríada Venerada y alcanzó la posición de cultivador jefe. El pintor era bastante adepto en retratar las expresiones de las personas. Aunque nada parecía especial a primera vista, al mirarlo con mayor detenimiento se notaría que incluso cuando su figura realizaba el asesinato, mejillas ensangrentadas, una leve sonria prevalecía en su rostro. La gente sentía cómo la piel se les erizaba mientras observaban.

Inmediatamente después seguían los murales de Jin ZiXuan. Por lo general, para destacar su poder absoluto, los líderes de las sectas disminuían el número de murales de cultivadores de la misma generación o buscarían a un pintor de menor categoría para no ser eclipsados. Aunque nadie lo decía, en estos casos todos los clanes estaban de acuerdo. Sin embargo, Jin ZiXuan también poseía cuatro murales, poniéndolo en igualdad de condiciones con Jin GuangYao. El apuesto hombre en los murales hacía gala de su orgullo y su vigor.

Bajando del carruaje, Wei WuXian se detuvo frente a los murales y los observó durante un rato. Lan WangJi también se detuvo, esperándolo.

—Secta Gusu Lan de Gusu, por favor, entren por aquí —declaró un discípulo no muy lejos de allí.

—Vamos —dijo Lan WangJi.

Wei WuXian no contestó y ambos caminaron juntos.

Luego de las escaleras de la Torre Jinling, había una plaza pavimentada con ladrillos y llena de gente. La secta Lanling Jin probablemente había sido ampliada y reformada durante los últimos años. La extravagancia aún mayor de la que Wei WuXian había visto en ese entonces. Al otro lado de la plaza, una base de alabastro descansaba sobre un tramo de nueve escaleras en estilo ruyi. En la parte superior de la base, un magnífico palacio con techo xie shan dominaba el océano de flores de chispas entre la nieve.

Estas eran el escudo de armas del clan Jin, una especie exquisita de peonía blanca. No solo era la flor fina, su nombre también lo era. Dos capas de pétalos la conformaban, siendo los del exterior los más grandes, formando hilera tras hilera, dando así la sensación de olas de nieve agitada. Los pétalos más pequeños del interior eran delgados y delicados, y abrazaban las doradas hebras de estambre como si fueran estrellas. Si solo una única flor era así de espléndida, ¿cómo podía ser descrita la grandeza de miles de ellas floreciendo a la vez?

Múltiples caminos confluían en la plaza, y sectas ingresaban de manera incesante aunque organizada.

—Secta Moling Su de Moling, por favor, entren por aquí.

—Secta Qinghe Nie de Nie, por favor, entren por aquí.

—Secta Yunmeng Jiang de Yunmeng, por favor, entren por aquí.

Tan pronto como llegó. Jiang Cheng les dirigió una mirada cortante. Entonces, acercándose, habló con tono indiferente:

—ZeWu-Jun. HanGuang-Jun.

—Líder de la secta Jiang. —Lan XiChen asintió.

Ambos lucían preocupados, y luego de algunas palabras de cortesía, Jiang Cheng preguntó:

—HanGuang-Jun, nunca antes te había visto en una Conferencia de Discusión en la Torre Jinling. ¿Por qué el interés repentino?

Ni Lan XiChen ni Lan WangJi respondieron. Por fortuna, Jiang Cheng no había inquirido con seriedad en primer lugar, habiéndose girado ya hacia Wei WuXian.

—Si no recuerdo mal, ¿no era que ustedes dos nunca llevaban consigo personal innecesario? ¿Qué sucedió esta vez? ¿Una vez en una luna azul? Ahora, ¿quién es este renombrado cultivador? ¿Podría alguien presentármelo? —dijo como si fuera a escupir una espada y empalar al otro con ella en cualquier momento.

—Hermano, ¿por qué no me dijiste de antemano que WangJi también vendría a casa? —intervino en ese momento una voz jovial.

El dueño de la Torre Jinling, LianFang-Zun Jin GuangYao, había salido personalmente a saludarlos.

Jin GuangYao nació con un rostro bastante ventajoso. Su piel era clara y su frente estaba adornada con una marca bermellón. Sus pupilas, distintivas contra la esclerótica del ojo, lucían vivaces mas no frívolas. Sus rasgos también eran bastante limpios, atractivos e ingeniosos. El dejo de una sonrisa siempre se posaba en las comisuras de sus labios y en sus cejas, su carácter inteligente quedaba inmediatamente revelado. Un rostro como ese se ganaba con facilidad el amor de las mujeres pero, aun así, no llegaba al punto de evocar la vigilancia o aversión de los hombres; los ancianos lo considerarían dulce mientras que los jóvenes amigable. Incluso si no era del agrado de alguien, sin duda tampoco llegarían a odiarlo, razón por la cual su rostro era «ventajoso».

Aunque su figura era pequeña, su comportamiento tranquilo era más que suficiente para compensarlo. Con un sombrero de gasa negra, vestía el uniforme de la secta Lanling Jin con el característico escudo de armas, la floreciente chispa en medio de la nieve, en la parte delantera de la túnica de cuello redondo. Por último, con un cinturón de nueve anillos a la cintura, botas a los pies y la mano derecha presionando la empuñadura de la espada colgando a su costado, emanaba un aura poderosa de inviolabilidad.

Jin Ling había seguido a Jin GuangYao hasta allí. Todavía no se atrevía a encontrarse solo con Jiang Cheng.

—Tío —murmuró, escondido detrás de la espalda de Jin GuangYao.

—¡Así que recuerdas que soy tu tío! —respondió Jiang Cheng con dureza.

Jin Ling tiró con presteza de los dobladillos posteriores de la túnica de Jin GuangYao, persona que parecía haber nacido para resolver conflictos.

—Líder de la secta Jiang, A-Ling se dio cuenta de su error mucho tiempo atrás. Estos últimos días, ha estado tan asustado de la posibilidad que usted lo castigue que ni siquiera ha comido bien. A los niños les gusta hacer travesuras. Sé que a él es a quien más quiere. No lo molestemos tanto por este asunto.

—Sí, sí —se apresuró a decir Jin Ling—. Tío puede probarlo. ¡Mi apetito ha sido terrible estos días!

—¿Mal apetito? ¡Con el buen aspecto que tienes no diría que te has saltado muchas comidas!

Cuando Jin Ling estaba a punto de contestar, miró detrás de Lan WangJi y finalmente vio a Wei WuXian.

—¡¿Qué haces aquí?! —soltó, temporalmente asombrado.

—Para conseguir una comida gratis —contestó Wei WuXian.

—¡¿Cómo te atreves?! —preguntó algo enojado—. ¿No te advertí…?

Jin GuangYao le acarició la cabeza y lo empujó detrás de sí.

—¿Por qué no? —Sonrió—. Eres nuestro invitado ahora que has venido, y no sé respecto a lo demás, pero en la Torre Jinling hay suficiente comida. —Se volvió hacia Lan XiChen—. Hermano, siéntate primero. Iré para allá a revisar y haré también los arreglos para WangJi.

—No es necesario que te tomes la molestia —le dijo Lan XiChen.

—¿En qué es una molestia? Hermano, no tienes que ser tan educado ahora que estás en mi casa. De verdad.

Jin GuangYao podía recordar el nombre, título, edad y la apariencia solo tras un encuentro. Incluso años después, podría saludarlo sin falta, a menudo manteniendo conversaciones solícitas también. Si era alguien que hubiese visto más de dos veces, recordaría todos sus gustos y disgustos, por lo tanto, logrando satisfacer sus necesidades. Esta vez, como Lan WangJi vino a la Torre Jinling sin previo aviso, Jin GuangYao no había preparado su mesa y, en ese momento, de inmediato se puso de camino a hacerlo.

Tras entrar al Salón Encanto, los invitados caminaron por la suave alfombra roja. Junto a las mesas de sándalo, a ambos lados de la alfombra, había doncellas rubias, adornadas con aros, jades y sonriendo genuinamente. Con pechos llenos y cinturas delicadas, incluso sus figuras eran similares, luciendo uniformes y agradables a la vista. Wei WuXian nunca había podido evitar mirar por un poco más cuando se encontraba con mujeres hermosas. Después de sentarse, le sonrió a la joven luego de que esta le sirvió licor.

—Gracias.

Sin embargo, como si una corriente eléctrica la hubiese recorrido, la mujer lo miró de manera furtiva, parpadeó de prisa y desvió la mirada. Wei WuXian, inicialmente, encontró esto extraño. No obstante, comprendió de inmediato en cuanto miró a su alrededor. Como esperaba, este no era el único par de ojos curiosos. Más de la mitad de los discípulos de la secta Lanling Jin lo miraban con expresiones extrañas.

Por un momento, olvidó que esta era la Torre Jinling, donde Mo XuanYu acosó a alguien de su propia secta y fue echado. ¿Quién se habría imaginado que regresaría de forma tan conspicua, como si no conociera la vergüenza? Incluso ocupando un asiento de alto rango junto a los Dos Jades de Lan…

—HanGuang-Jun, HanGuang-Jun —dijo inclinándose hacia el lado de Lan WangJi.

—¿Sí?

—Por favor, no me dejes. Probablemente mucha gente conoce aquí a Mo XuanYu. Si alguien de pronto quiere hablar conmigo de los buenos tiempos, tendré que seguirle la corriente haciendo el tonto y diciendo un montón de tonterías. Por favor, no le des mucha importancia si te hago pasar vergüenza.

—Siempre y cuando no provoques a otros a propósito —dijo en tono tibio, mirándolo.

En ese momento, del brazo de una mujer vestida con túnicas lujosas, Jin GuangYao entró a la habitación. Aunque la mujer lucía bastante digna, su semblante poseía un rastro de inocencia. Incluso sus gráciles rasgos parecían algo infantiles. Esta era la esposa oficial de Jin GuangYao, la señora de la Torre Jinling: Qin Su.

Ambos habían sido la viva representación de las parejas amorosas en el mundo del cultivo durante los últimos años, respetándose mutuamente. Todos sabían que Qin Su nació en la secta Laoling Qin, un clan subsidiario de la secta Lanling Jin. Qin CangYe, el líder de la secta Laoling Qin, resultó ser un subordinado que siguió a Jin GuanShan por años. Aunque Jin GuangYao era hijo de este último, debido al estatus de su madre, no se sentían bien el uno con el otro.

Sin embargo, durante la Campaña Derribando al Sol, Jin GuangYao salvó a Qin Su, y ella se enamoró de él y nunca se rindió, insistiendo en querer ser su esposa. Eventualmente, lograron cerrar con punto final esta historia de amor. Jin GuangYao tampoco la decepcionó. Aunque ocupaba la importante posición de cultivador en jefe, su comportamiento era totalmente diferente al de su padre. Nunca tomó ninguna concubina, y ni se diga de tener una relación romántica con otra mujer. De hecho, esto era algo que muchas esposas de líderes de secta envidiaban.

Wei WuXian estuvo de acuerdo con tales rumores para sus adentros mientras miraba la mano con la que Jin GuangYao tomaba a Qin Su. La expresión de él rebosaba de cuidado y ternura, como si le preocupara que ella se tropezara por accidente con las escaleras de jade.

Después de que ambos se sentaran frente a la mesa principal, el banquete inició oficialmente. Junto a ellos, en la mesa que le seguía en rango, se encontraba sentado Jin Ling, el cual le dedicó una mirada fulminante a Wei WuXian apenas sus ojos se posaron en él. Wei WuXian estaba acostumbrado a ser observado por otros, por lo que, durante todo el rato, fingió que nada pasaba, comiendo y bebiendo entre brindis y charlas en el Salón Encanto. Una escena bastante alegre.

La noche ya había caído cuando el banquete finalizó. El Foro de Discusión comenzaría oficialmente a la mañana siguiente y, en grupos de dos y tres, la multitud salió sin prisa del salón en dirección a las habitaciones para invitados que los discípulos les habían indicado. Como Lan XiChen parecía bastante distraído, Jin GuangYao quería preguntarle qué le sucedía, sin embargo, justo cuando se acercó para hablarle, otra persona se le lanzó encima.

—¡¡¡Hermano!!!

Jin GuangYao retrocedió un paso a causa de la fuerza.

—Huaisang, ¿qué sucede? —preguntó, arreglando rápido su sombrero con una mano—. Vamos a calmarnos primero.

Un líder de secta tan impropio solo podía ser El que Nunca Sabe Nada de la secta Qinghe Nie. Y, por supuesto, estando borracho era aún más impropio. Con el rostro rojizo, Nie HuaiSang se negaba a soltarlo.

—¡¡Oh, hermano!! ¡¿Qué hago?! ¿Me puedes ayudar de nuevo? ¡¡¡Prometo que esta es la última vez!!!

—¿Acaso no quedó todo resuelto con la gente que te envié?

—Eso ya está solventado pero ¡ahora hay una nueva situación! Hermano, ¡¿qué debería hacer?! ¡No quiero seguir viviendo!

Como parecía ser algo que unas pocas palabras no podrían explicar, Jin GuangYao solo pudo volverse hacia Qin Su.

—A-Su, regresa primero. HuaiSang, busquemos un lugar donde podamos sentarnos. No hay apuro… —Y comenzó a caminar con Nie HaiSang inclinado sobre su persona.

Cuando Lan XiChen fue a ver qué sucedía, también fue arrastrado por el ebrio de Nie HuaiSang.

—HanGuang-Jun —saludó Qin Su—, creo que no había venido a una Conferencia de Discusión en Lanling hace varios años ya. Pido disculpas si la recepción fue de alguna manera inapropiada. —Su voz era suave, muy adecuada para una belleza tan dulce.

Lan WangJi asintió en su dirección a modo de respuesta. Acto seguida, la mirada de Qin Su se posó sobre Wei WuXian.

—Entonces, por favor, espero pueda excusarme —susurró después de un momento de vacilación y se fue con su criada.

—La forma en la que todos me miran en la Torre Jinling es tan extraña —ponderó Wei WuXian—. ¿Qué rayos hizo Mo XuanYu? ¿Demostró su afecto públicamente desnudo? ¿Qué hay de especial en eso? La gente de la secta Lanling Jin no ha visto nada.

Lan WangJi negó con la cabeza ante su sinsentido.

—Iré a preguntarle a alguien —continuó—. HanGuang-Jun, vigila a Jiang Cheng por mí. Lo mejor es que no venga a buscarme pero, si lo hace, ayúdame a retenerlo un poco, ¿sí?

—No te alejes mucho.

—Entendido. Si llego a hacerlo, veámonos en nuestra habitación luego en la noche. —Buscó con la mirada a la persona que le interesaba en el Salón Encanto, pero no la encontró. Entonces, arqueando una ceja, continuó buscando después de dejar a Lan WangJi.

—¡Oye! —Apareció alguien en el interior del jardín de rocas al costado cuando Wei WuXian pasó frente a un pequeño pabellón.

¡Ja! Lo encontré, pensó para sí.

—¿A qué te refieres con «oye»? —Se volvió y dijo con suavidad—. Qué maleducado. ¿No era todo amor y flores cuando nos separamos? Nos volvemos a encontrar y resulta que te comportas tan despiadado como siempre. Ahora estoy triste.

Jin Ling sintió la piel erizarse.

—¡Cállate ahora mismo! ¡¿Quién era amor y flores contigo?! ¿No te advertí ya que no te metieras con la gente de mi secta? ¡¿Por qué regresaste?!

—Honestamente, siempre he seguido a HanGuang-Jun apropiadamente. Estoy así de cerca de hacerlo amarrarme a su cuerpo con una cuerda. ¿Dónde has visto que me meta con la gente de tu secta? ¿Tu tío? Él es el que se está metiendo conmigo.

—¡Vete! —exclamó enfurecido—. ¡Mi tío solo sospecha de ti! No digas tonterías. No pienses que no sé que no te has rendido y que aún quieres…

De pronto, gritos se escucharon alrededor de ellos, y cerca de media docena de chico vestidos con el uniforme de la secta Lanling Jing saltaron al frente. Jin Ling dejó de hablar de inmediato.

Los chicos se acercaron sin prisa.

—Pensé haber visto mal pero realmente eres tú —dijo un chico aproximadamente de la misma edad que Jin Ling pero de físico más fornido, liderando al grupo.

—¿Yo? —preguntó Wei WuXian, señalándose.

—¡¿Quién más aparte de ti?! Mo XuanYu, tienes el descaro de regresar —dijo.

—Jin Chan, ¿por qué viniste? No es asunto tuyo —intervino Jin Ling frunciendo el ceño.

Ya veo. Debe ser un chico de la misma generación que Jin Ling, pensó Wei WuXian.

Y, viendo la situación, este era un grupo de chicos que no se la llevaba bien con Jin Ling.

—No es mi asunto, pero ¿es tuyo? ¿Por qué te importa lo que yo haga? —A medida que hablaba, tres o cuatro de los chicos ya se habían acercado, como si quisieran sujetar a Wei WuXian.

—¡No hagan tonterías! —Dando un paso a un lado, Jin Ling se paró frente a Wei WuXian.

—¿Tonterías? ¿Qué hay de malo en enseñarle una lección a un discípulo indecente de nuestra secta? —preguntó Jin Chan.

—¡Despierta! —resopló Jin Ling—. ¡Fue echado hace mucho tiempo! Ya no es discípulo de nuestra secta sin importar cómo lo veas.

—¿Y qué? —dijo Jin Chan, con tal convicción que Wei WuXian quedó estupefacto.

—¿Y qué? —repitió Jin Ling—. ¿Olvidaste con quién vino hoy? ¿Quieres enseñarle una lección? ¿Por qué no vas y le preguntas primero a HanGuang-Jun?

Al escuchar el nombre los chicos se pusieron nerviosos. Incluso si Lan WangJi no estaba presente, nadie se atrevía a decir que le temían.

—Ja, Jin Ling, ¿no solías odiarlo? —preguntó Jin Chan después de un momento de silencio—. ¿Por qué te comportas hoy de forma diferente?

—¿Cómo es que hoy tienes tantas cosas por decir? ¿Acaso te incumbe si lo odio o no?

—¿Acosó descaradamente a LianFang-Zun y todavía hablas a su favor?

Wei WuXian sintió como si le hubiese caído un rayo.

¿Que acosó a quién? ¿LianFang-Zun? De nuevo, ¿quién era LianFang-Zun…? ¡¿Jin GuangYao?!

No podía creerlo, ¡la persona a quien Mo XuanYu había acosado era LianFang-Zun, Jin GuangYao!

Mientras intentaba superar la conmoción, por otro lado, después de que Jin Chan y Jin Ling intercambiaron unas palabras más, de alguna manera terminaron buscando pelea. Para empezar, no tenían una buena impresión del otro, por lo que chispas volaron entre ellos de inmediato.

—Si quieres pelear, entonces, peleemos —afirmó Jin Ling—. ¿Crees que te tengo miedo?

—¿Por qué no? Al fin y al cabo lo único que hará será llamar a un perro —gritó uno de los chicos.

Jin Ling escuchó esto justo cuando estaba a punto de silbar.

—¡¡¡Puedo vencerlos incluso sin Campanilla!!! —rugió entre dientes.

Aunque su tono estaba lleno de confianza, dos puños eran difícilmente un oponente digno contra cuatro manos. Al iniciar la pelea, quedó claro que sus habilidades comenzaron a quedarse cortas. Parecía estar perdiendo terreno, viéndose forzado a acercarse cada vez más a Wei WuXian.

Jin Ling se enfureció cuando vio que no se había ido, aún de pie en el mismo lugar.

—¡¿Por qué no te has ido?!

Wei WuXian de pronto le agarró la mano y, antes de que Jin Ling tuviera oportunidad de gritar, sintió una fuerza abrumadora oprimir su muñeca. Tras lo que no pudo evitar colapsar en el suelo.

—¡¡¿Quieres morir?!! —gritó enfurecido.

Al ver que derribó a Jin Ling, quien lo había estado protegiendo, Jin Chan y los demás se sorprendieron.

—¿Entendiste? —preguntó Wei WuXian, contrario a las expectativas de todos.

—¿Qué? —preguntó Jin Ling, también sorprendido.

—¿Ahora sí entendiste? —preguntó girándole la mano de nuevo.

Al sentir un dolor entumecedor recorrerle el cuerpo completo desde la muñeca, Jin Ling gritó de nuevo. Sin embargo, ante sus ojos, pudo recordar el movimiento rápido y sutil de Wei WuXian.

—Otra vez. Mira con atención.

Uno de los chicos se acercó corriendo en ese momento. Con una mano en la espalda, Wei WuXian tomó la muñeca del chico con la otra y, en un abrir y cerrar de ojos, lo tenía en el suelo. Esta vez, Jin Ling vio con claridad lo que sucedía. La zona adolorida de su muñeca también le indicaba el punto de acupuntura al que debía enviar su energía espiritual.

—¡Sí! —exclamó poniéndose de pie de un salto. Parecía estar de muy buen humor.

La situación se revirtió en un instante y, no mucho después, los gritos frustrados de los chicos resonaron por todo el jardín.

—¡Jin Ling, tú solo espera! —gritó al final Jin Chan, enfurecido.

Una retahíla de insultos se escuchó a medida que huían derrotados. Jin Ling, por otro lado, se desternillaba de la risa.

—Mira lo feliz que estás —dijo Wei WuXian una vez que Jin Ling se calmó—. ¿Es la primera vez que ganas?

—Siempre he ganado en peleas uno a uno —espetó—. Pero Jin Chan siempre llama a un montón de lacayos. Es un desvergonzado.

Wei WuXian estaba a punto de decir que él podía buscar a un montón de gente para que lo ayudara. Las peleas no tenían por qué ser uno a uno. A veces, el número de personas en un grupo podía hacer la diferencia en una situación de vida o muerte. Sin embargo, se dio cuenta de que siempre había visto a Jin Ling salir solo, sin ningún discípulo de su secta y de su misma edad que lo acompañara. Era probable que no hubiese nadie que quisiera ayudarlo y, por lo tanto, decidió no decir nada.

—Oye, ¿cómo aprendiste ese movimiento?

Wei WuXian depositó por completo la responsabilidad sobre los hombros de Lan WangJi sin una pizca de vergüenza.

—HanGuang-Jun me enseñó.

Jin Ling no dudó en absoluto de sus palabras. De todos modos, hasta lo había visto con las manos atadas con la cinta de la frente de Lan WangJi.

—¿Incluso te enseña estas cosas? —fue lo único que murmuró.

—Claro que lo hace. Aunque este es solo un pequeño truco. Es la primera que lo usas y ellos no lo habían visto, por lo que los resultados son impecables. Eventualmente lo descifrarán si lo usas mucho. No será tan sencillo la próxima vez. ¿Qué te pareció? ¿Quieres que te enseñe otros movimientos?

—¿Por qué te comportas así? —preguntó sin poder evitarlo mientras le dedicaba una mirada—. Mi tío menor siempre me ha desaconsejado hacerlo, pero tú me estás incitando.

—¿Aconsejado? ¿Qué cosa? ¿Que no pelees y te lleves bien con los demás?

—A grandes rasgos.

—No lo escuches. Déjame decirte, cuando crezcas te darás cuenta que cada vez habrá más y más gente a la que querrás darle una paliza, pero con las que tendrás que obligarte a llevarte bien. Así que, ya que aún eres joven, aprovecha de darle una paliza a todos los que quieras. A tu edad, si tienes unas cuantas buenas peleas, tu vida no estará completa.

—¿De qué estás hablando? —Aunque su rostro lo traicionaba al mostrar su añoranza, su tono seguía siendo arrogante—. Los consejos de mi tío son por mi propio bien.

Después de decir esto, de pronto recordó que Mo XuanYu, en el pasado, siempre había considerado a Jin GuangYao como una deidad. Jamás habría estado en desacuerdo con él bajo ninguna circunstancia. Sin embargo, ahora, estaba le decía que no lo escuche. ¿Acaso de verdad ya no albergaba ninguna clase de pensamientos impropios hacia él?

Al ver su expresión, Wei WuXian pudo imaginar lo que estaba pensando.

—Parece que no puedo continuar ocultándotelo. Así es. Me he enamorado de alguien más —respondió sin vacilar.

Jin Lin guardó silencio.

—Mientras estuve ausente, pensé seriamente al respecto y finalmente descubrí que LianFang-Zun no era mi tipo ni alguien que me convenía —su tono era tan dinámico como su rostro.

Jin Ling retrocedió.

—En el pasado, no podía comprender mi propio corazón, pero ahora que conocí a HanGuang-Jun estoy seguro. —Respiró hondo—. Soy incapaz de dejarlo. No quiero a nadie más aparte de HanGuang-Jun… Espera, ¿por qué huyes? ¡Todavía no he terminado! ¡Jin Ling! ¡Jin Ling!

Jin Ling se dio la vuelta y salió corriendo en dirección contraria. Wei WuXian gritó un par de veces detrás de él, pero ni siquiera miró atrás. A decir verdad, se sentía bastante orgulloso, pensando para sí que a partir de ahora Jin Ling no seguiría dudando acerca de si albergaba deseos impropios hacia Jin GuangYao. Sin embargo, cuando se dio la vuelta, vio una figura de piel nívea parada bajo la luna, su túnica más blanca que la escarcha. A unos diez metros de distancia, Lan WangJi lo miraba con fijeza, luciendo tan tranquilo como siempre.

Wei WuXian no sabía qué decir. Si esto hubiese sucedido cuando recién había llegado, habría podido decir cosas hasta diez veces más vergonzosas. Ahora, sin embargo, mientras Lan WangJi lo miraba, sintió una sutil sensación de vergüenza, una que no había sentido en dos vidas.

Con celeridad, reprimió el sentimiento que rara vez sentía y caminó hacia el otro.

—¡HanGuang-Jun, estás aquí! ¿Sabías? Mo XuanYu fue expulsado de la Torre Jinling porque acosó a Jin GuangYao. ¡Por eso todos me miraban de forma tan extraña! —dijo con la mayor naturalidad que pudo.

Lan WangJi no dijo nada, simplemente volviéndose y caminando a su lado.

—Ni tú ni ZeWu-Jun sabían acerca de esto. Ni siquiera sabían quién era Mo XuanYu. Parece que la secta Lanling Jin mantuvo todo en silencio. Mo XuanYu lleva la sangre del que era líder en sus venas. Si Jin GuangShan de verdad no lo hubiese querido, nunca lo habría aceptado. Si hubiese sido tan simple como acosar a alguien de la misma secta, se habría salido con la suya después de algunos de regaños. No habría sido necesario echarlo de la secta a patadas. Pero como a quien acosó fue a Jin GuangYao, las cosas resultaron distintas. No solo era LianFang-Zun, sino también su medio hermano. Realmente fue…

Un verdadero escándalo. El asunto tuvo que ser tratado de raíz y, por supuesto, como era imposible hacerle algo a LianFang-Zun, Mo XuanYu tuvo que ser echado.

Wei WuXian recordó que antes, cuando se encontraron en la plaza, Jin GuangYao se comportó como si nada hubiese sucedido entre ellos. La forma en la que conversó tan cortésmente, por el contrario, daba la impresión de que ni siquiera supiera quién era Mo XuanYu. Wei WuXian no pudo evitar admirar sus habilidades. Por otro lado, Jin Ling no pudo ocultar su sentir en absoluto. La razón por la que sentía disgustado en extremo hacia Mo XuanYu no era solo por su orientación sexual, sino porque había acosado a su propio tío.

Al pensar en Jin Ling, Wei WuXian dejó escapar un suspiro.

—¿Qué sucede? —preguntó Lan WangJi.

—HanGuang-Jun, ¿has notado que siempre que Jin Ling sale a una cacería nocturna está solo? No me digas que Jiang Cheng siempre lo acompaña. Su propio tío no cuenta. Ya tiene alrededor de quince años, sin embargo nadie de su edad lo sigue. Cuando éramos jóvenes…

Las cejas de Lan WangJi se elevaron ligeramente. Al ver esto, Wei WuXian se corrigió de inmediato:

—Está bien. Yo. Solo yo. Cuando era joven, ¿era yo así?

—Ese eras tú. No todos son como tú —respondió con indiferencia.

—Pero a todos los jóvenes les gusta estar donde haya mucha gente, ¿cierto? HanGuang-Jun, ¿te parece que Jin Ling es la clase de joven que es distante y que no tiene amigos en su propia secta? No sé si es igual en la secta Yunmeng Jiang, pero creo que a los jóvenes de la secta Lanling Jin no les gusta estar con él. Acaba de pelearse con algunos de ellos. No me digas que Jin GuangYao no tiene ningún hijo o hija o alguien cercano a su edad.

—Jin GuangYao tuvo una vez un hijo. Le quitaron la vida a una edad temprana.

—Era el joven maestro de la Torre Jinling. ¿Cómo pudieron quitarle la vida a una temprana edad?

—Debido a las torres de vigilia.

—¿Y por qué fue eso?

En aquel entonces, para construir las torres de vigilia, Jin GuangYao no solo se vio enfrentado a un gran número de opositores, sino que también ofendió a un puñado de sectas. Uno de los líderes de las sectas que le hacían oposición perdió durante las discusiones y entró en una furia asesina, matando al único hijo de Jin GuangYao y Qin Su. El niño siempre había sido bien portado y la pareja lo amaba mucho. Por lo que, Jin GuangYao, dominado por el resentimiento, acabó con la totalidad de la secta a modo de venganza. Qin Su, por otro lado, se vio abrumada por el dolor, y desde entonces no pudo concebir otro hijo.

—Jin Ling, con su temperamento, ofende a la gente tan pronto abre la boca y agita el avispero cada vez que alza la mano —continuó Wei WuXian después de un momento de silencio—. JingYi, de tu secta, hasta lo llama «joven señorita Jin». Bueno, tiene razón. Y durante los encuentros previos que tuvimos con él, si no fuera porque lo protegimos, no le quedarían ya vidas. Jiang Cheng no es una persona que sepa enseñarle a un joven. Jin GuangYao, por otro lado…

Tan pronto recordó la razón por la que vinieron a la Torre Jinling, a Wei WuXian comenzó a dolerle la cabeza de nuevo y se masajeó las sienes. Por su parte, Lan WangJi solo lo miró en silencio. Aunque no le dijo nada para reconfortarlo, estuvo escuchándolo atentamente, contestando cada una de sus preguntas.

—Olvídalo —dijo con un suspiro—. Volvamos adentro primero.

Ambos regresaron a la residencia que la secta Lanling Jin organizó para los invitados. La habitación era bastante espaciosa, hasta algo ornamentada. Sobre la mesa había un juego de exquisitas tazas de licor hechas de suave porcelana blanca. Wei WuXian se sentó a un lado y comenzó a admirarlo, solo deteniéndose bien entrada la noche.

Entonces, buscando en los cajones, encontró un par de tijeras y una pila de papel. Con unos pocos cortes, Wei WuXian creó un hombre de papel. Este tenía una cabeza redonda, mangas inusualmente largas —parecidas a las alas de una mariposa— y era del tamaño de un dedo de una persona adulta. A continuación, tomando un pincel de la mesa, pintó algunos trazos antes de arrojarlo, beber un trago de licor de una de las tazas y acostarse en la cama inmediatamente después. Por otro lado, el hombre de papel, se sacudió y, aunque algo tembloroso, sus anchas mangas elevaron su cuerpo ingrávido por el aire como si fueran alas.

Volando, llegó hasta Lan WangJi y aterrizó sobre su hombro, tras lo que se arrojó sobre su mejilla. Acto seguido, escaló hasta llegar a la cinta de la frente y comenzó a tirar de ella, como si le encantara. Lan WangJi le permitió al hombre de papel salirse con la suya por un rato, sin embargo, cuando extendió la mano para bajarlo, este se deslizó hacia abajo tan rápido como pudo e, indistintamente de si fue adrede o no, plantó su cabeza contra sus labios.

Los movimientos de Lan WangJi se detuvieron por un momento, tras lo que, con dos de sus dedos, finalmente lo atrapó.

—No pierdas el tiempo.

El hombre de papel, con suavidad, envolvió su cuerpo alrededor del delgado dedo.

—Debes tener cuidado.

El hombre de papel asintió y agitó las alas. A continuación, se aferró al suelo, escabulléndose de la habitación de invitados por la rendija de la puerta.

La Torre Jinling estaba custodiada sobremanera. Por supuesto, un ser humano grande y vivo no podría desplazarse con libertad. Lo bueno era que Wei WuXian en una oportunidad aprendió cierta técnica de las artes oscuras: la metamorfosis del papel.

Aunque era muy útil, tenía un gran número de restricciones. No solo el tiempo era una de las grandes limitantes, el hombre de papel también debía regresar ileso. No podía recibir siquiera un pequeño rasguño y si, por el camino, la despedazaban o rasgaban de algún modo, el alma recibiría el mismo grado de daño. Esto significaba que, dependiendo del daño recibido, las consecuencias podían oscilar desde un año de inconsciencia a una vida de locura. Por tanto, debía ser muy cuidadoso.

Wei WuXian, poseyendo el cuerpo del hombre de papel, a veces se adhería al dobladillo de la túnica de un cultivador. Podía aplastarse para atravesar puertas cerradas o extender las mangas y mirar al suelo, fingiendo ser un papel usado. En medio del cielo nocturno, era una mariposa bailando por los aires. Entonces, escuchó débiles sonidos de llanto que provenían debajo suyo mientras aún se encontraba en el aire. Al mirar, vio una de las residencias de Jin GuangYao: Jardín Floreciente.

Volando hasta aterrizar debajo del techo, Wei WuXian vio a tres figuras sentadas en la sala de estar. Con Lan XiChen en una mano y Jin GuangYao en la otra, ebrio, Nie HuaiSang lloraba y se quejaba acerca de asuntos desconocidos. Detrás de la sala había un estudio y, viendo que no había nadie, Wei WuXian entró a mirar.

Diseños con anotaciones rojas cubrían todo el escritorio y en las paredes descansaban paisajes de las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. En primer lugar, no tenía intención de prestarles atención, sin embargo, tan solo con un vistazo le fue imposible no alabar las habilidades del artista. Los colores y las pinceladas eran suaves, dando a los paisajes la sensación de vastedad, como si miles de millas se extendiesen desde allí a pesar de que solo una escena residía en cada papel.

Tales habilidades son casi comparables a las de Lan XiChen, pensó para sí sin poder evitar darles un vistazo más. Solo después se dio cuenta de que el artista de los cuatro escenarios, en efecto, era Lan XiChen.

Al salir volando de Jardín Floreciente, Wei WuXian pudo ver desde la distancia un grandioso palacio de cinco cumbreras. El techo estaba cubierto de tejas glaseadas y relucientes. Fuera del palacio, había treinta y dos pilares de oro. La escena era magnífica. Lo más probable era que esta fuera una de las zonas más custodiadas de toda la Torre Jinling, el dormitorio de los líderes de la secta Lanling Jin, el Palacio Fragante.

Aparte de los cultivadores con túnicas de chispas en medio de la nieve, Wei WuXian podía percibir formaciones mágicas encima y debajo del palacio. Volando hacia la base de un pilar, tallado también con una peonía, descansó un momento; deslizándose por la rendija bajo la puerta solo después de recuperar un poco el aliento.

En comparación a Jardín Floreciente, el Palacio Fragante era una edificación clásica de la Torre Jinling. Ornamentado de manera suntuosa, el lugar era casi majestuoso. Dentro del palacio, capas y capas de cortinas de gasa caían en cascada sobre el suelo. El quemador de incienso con forma de bestia descansaba sobre un soporte, exudando nubes de humo aromático. En medio de la extravagancia, una dulce aunque lánguida sensación de decadencia permeaba el espacio.

Jin GuangYao estaba con Lan XiChen y Nie HuaiSang en Jardín Floreciente, lo que significaba que el Palacio Fragante se encontraba vacío, permitiéndole a Wei WuXian explorar el área de forma conveniente. El hombre de papel sobrevoló por el interior en busca de cualquier lugar que pareciera sospechoso. De pronto, Wei WuXian vio un pisapapeles de ágata sobre la mesa con un sobre debajo.

El sobre ya había sido abierto. No había nombres ni crestas en él. Sin embargo, el grosor ponía en evidencia que no estaba vacío. Agitando sus mangas, aterrizó sobre la mesa queriendo echar un vistazo a lo que fuera que había dentro. Sin embargo, cualquier intento de sacar el contenido con sus «manos» fue fútil, ya que el sobre permaneció inmóvil.

Su cuerpo actual era un pedazo de papel, ingrávido. No había nada que pudiera hacer para mover el pesado pisapapeles.

Hombre de papel WuXian camino unas cuantas veces más alrededor del pisapapeles de ágata. Empujó y pateó, saltó y brincó, pero no hubo manera de moverla. Incapaz de hacer algo al respecto, solo le quedó rendirse por el momento e ir a verificar otros lugares que sospechosos.

De pronto, una puerta lateral del palacio se abrió ligeramente. Alarmado, Wei WuXian se apartó y permaneció inmóvil adherido a una de las esquinas de la mesa.

Qin Su acababa de entrar. En ese momento, Wei WuXian se dio cuenta que no era que el palacio hubiese estado vacío, sino que ella se encontraba en silencio en su habitación.

Lo anormal no era que la señora de la Torre Jinling estuviese en el Palacio Fragante, sino la manera en que lucía. Su rostro estaba más pálido que la nieve, desprovisto por completo de sangre. Su figura también estaba a punto de colapsar. Parecía como si acabase de recibir una conmoción significativa; como si acabara de volver en sí tras un desmayo y estuviese a punto de perder de nuevo el conocimiento.

¿Qué pasó? Hace un momento, se veía bien en el salón del banquete.

Apoyada contra la puerta, Qin Su permaneció allí aturdida por un momento antes de ponerse en marcha con la mano en la pared. Entonces, mirando la carta debajo del pisapapeles, estiró la mano como si quisiera tomarla, pero al final pareció cambiar de opinión. Bajo la luz del fuego, Wei WuXian pudo discernir sus labios temblorosos, y no pudo evitar describir sus rasgos como retorcidos.

De la nada, soltó un grito, agarró el sobre y lo arrojó al suelo. Su mano libre, por su parte, sufrió un espasmo mientras se hundía en la frontal de su túnica. Los ojos de Wei WuXian se iluminaron, pero detuvo el impulso de abalanzarse. Si Qin Su fuera la única que lo viese, podría lidiar con ello, pero la situación se saldría de sus manos si gritara y atrajera a mucha gente. Entonces su alma se vería afectada si el pedazo de papel recibiese el más mínimo daño.

De pronto, una voz hizo eco en el palacio:

—A-Su, ¿qué haces?

Qin Su volvió la cabeza. Una figura familiar se encontraba detrás de ella tan solo a unos pies de distancia. Sonreía como de costumbre.

De inmediato, se lanzó al suelo, agarrando la carta. Wei WuXian tuvo que permanecer adherido a la esquina y ver cómo la carta pasaba a estar una vez más fuera de su alcance. Jin GuangYao pareció dar un paso al frente.

—¿Qué tienes en la mano? —preguntó, tono gentil, como si no hubiese notado nada, ni la extraña carta en la mano de Qin Su ni la expresión distorsionada en su rostro. Parecía estar preguntando acerca de un asunto trivial.

Aún agarrando la carta, Qin Su no respondió.

—No te ves muy bien. ¿Qué sucede? —preguntó de nuevo; voz rebosando preocupación.

Luchando contra sus temblores, Qin Su levantó la carta y habló:

—Me encontré con alguien…

—¿Quién?

—Esta persona me dijo ciertas cosas y me dio esta carta —continuó como si no lo hubiese escuchado.

Jin GuangYao no pudo evitar reírse.

—¿Con quién te reuniste? ¿De verdad creerás lo que sea que te digan las personas?

—Es imposible que me haya mentido. No hay manera.

¿Quién fue?, pensó Wei WuXian, incapaz de discernir si se trataba de un hombre o mujer por sus palabras.

—¿Es verdad lo que aquí está escrito? —inquirió Qin Su.

—A-Su, si no me dejas ver la carta, ¿cómo puedo saber qué hay escrito en ella?

Ella le mostró la carta.

—Está bien. ¡Léela!

Para poder ver con claridad, Jin GuangYao avanzó otro paso. Entonces, con la carta aún en manos de Qin Su, la escaneó de prisa. Su expresión no cambió en absoluto. Ni siquiera podía percibirse el más mínimo rastro de ensombrecimiento. Qin Su, al contrario, casi gritaba:

—¡Háblame! ¡Habla! ¡Dime que nada de esto es cierto! ¡Que todas son mentiras!

—Nada de esto es cierto. Todas son mentiras. Esto es un completo sinsentido; acusaciones falsas —respondió con certeza.

—¡Mientes! —Estalló en llanto—. Las cosas han llegado a este punto y sigues mintiéndome. Bueno, ¡no te creo!

—A-Su —suspiró—, fuiste tú quien me pidió que lo dijera. Ahora que lo he dicho, te rehúsas a creerme. Esto es verdaderamente problemático.

Qin Su lanzó la carta al suelo y se cubrió el rostro.

—¡Oh, cielos! ¡Oh, cielos! ¡Oh, cielos! Tú… de verdad… ¡Tú de verdad das miedo! ¿Cómo pudiste…? ¡¿Cómo pudiste?! —No pudo continuar hablando, retrocediendo hacia un lado con las manos aún cubriendo su rostro. Entonces, aferrándose a un pilar, de pronto comenzó a vomitar.

Las arcadas eran tan intensas que parecía que iba a expulsar hasta los intestinos. Al ver esto, Wei WuXian quedó estupefacto.

Es probable que vomitase cuando aún estaba adentro. ¿Qué diablos está escrito en esa carta? ¿Jin GuangYao mató a alguien y lo desmembró? Pero todos saben que mató a un sinnúmero de personas durante la Campaña Derribando al Sol. También en manos de su padre han perecido un buen número de vidas. ¿Acaso fue lo que sucedió con Mo XuanYu? No, es imposible que Jin GuangYao sintiera algo por Mo XuanYu. Al contrario, es bastante probable que la expulsión de Mo XuanYu fuera precisamente obra suya. De cualquier modo, sin importar qué, su reacción no debería ser tan extrema como para llegar al punto de vomitar.

Aunque no estaba muy familiarizado con Qin Su, en el pasado se habían encontrado varias veces, ambos siendo descendientes de clanes prominentes. Ella era la amada hija de Qin CangYe. Obviando su personalidad ingenua, siempre había vivido una vida cómoda, además de que le fueron enseñados excelentes modales. Nunca se comportaría con tanta ira ni de manera tan violenta. Nada de esto tenía sentido.

Mientras la escuchaba hacer estos sonidos, Jin GuangYao se agachó y recogió en silencio las hojas de papel que se habían esparcido por el suelo. Acto seguido, levantó la mano y las sumergió en el candelabro de loto de nueve pétalos, dejando que se quemaran lentamente.

—A-Su, hemos sido esposos por tantos años —dijo con tono algo abatido, observando cómo las cenizas caían al suelo—. Siempre nos hemos respetado en paz y armonía. Como esposo, me gustaría pensar que te trato bien. El hecho de que te estés comportando de este modo, me hiere.

A Qin Su ya no le quedaba nada por vomitar, y lloriqueó en el suelo:

—Me tratas muy bien… Ciertamente, me tratas muy bien… Pero yo… ¡habría preferido nunca haberte conocido! Con razón tú nunca… Desde que… Desde aquel entonces… ¿Cómo pudiste hacer tal cosa? ¡¿Por qué no simplemente me matas?!

—A-Su, antes de que lo supieras, ¿no vivíamos perfectamente bien? Ahora que lo sabes, te sientes incómoda y comenzaste a vomitar, pero solo fue hoy. Esto no es nada. No te hará daño alguno. Tu mente es la única que te está haciendo esto.

Qin Su sacudió la cabeza, rostro ceniciento.

—Dime la verdad. A-Song… ¿Cómo murió A-Song?

¿Quién es A-Song?

—¿A-Song? —replicó sorprendido—. ¿Por qué me preguntas esto ahora? ¿No sabes la respuesta a esto hace mucho tiempo? A-Song fue asesinado. Ya acabé con el que lo mató en venganza. ¿Por qué lo mencionas de repente?

—Antes lo sabía, pero ahora, estoy comenzando a pensar que todo fue una mentira.

—A-Su, ¿en qué estás pensando? —preguntó Jin GuangYao, rostro empezando a mostrar fatiga—. A-Song es mi hijo, ¿Qué piensas que hice? ¿Prefieres creerle a alguien que se ha mantenido en las sombras todo este tiempo, a una carta de una persona desconocida, a creerme a mí?

—¡Das miedo precisamente porque es tu hijo! —gritó tirando de su cabello—. ¿Qué pienso que hiciste? ¡Si incluso hiciste algo como esto, ¿qué otra cosa no pudiste haber hecho?! ¿Y ahora quieres que te siga creyendo? ¡Oh, cielos!

—Deja de pensar tonterías. Dime, ¿con quién te viste hoy? ¿Quién te dio la carta?

—¿Qué…? ¿Qué piensas hacer? —preguntó agarrándose el cabello.

—Si te dijo esto, también pueden decírselo a otros. Si pudo escribir una carta, pueden escribir una segunda, tercera, un sinnúmero de cartas. ¿Qué piensas que haré? ¿Crees que permitiré que tal cosa se extienda? A-Su, te ruego. Por los sentimientos que ha habido entre nosotros, por favor, dime dónde están las personas mencionadas en la carta. ¿Quién te pidió que leyeras la carta al regresar?

¿Quién fue?

Wei WuXian también quería escuchar a Qin Su decir quién diablos era. Alguien que pudiese acercarse a la esposa del cultivador jefe y ganarse su confianza; alguien que desenterró un suceso oculto acerca de Jin GuangYao. La carta no podía hablar de algo tan simple como un asesinato; provocó que Qin Su sintiera tanto disgusto que terminó vomitando, y era algo tan innombrable que no podían mencionarlo a pesar de encontrarse solos. Durante el interrogatorio, aún hablaban con vaguedad, sin atreverse a ser explícitos. Pero, si ella decidiera ser honesta y decirle quién le entregó la carta, sería una tonta. Si lo dijera, además de lidiar con quienquiera que fuera, también la silenciaría a ella, ya fuese a través de medios directos y justos o solapados y sucios.

Por fortuna, aunque Qin Su siempre había parecido inocente e ignorante desde joven, llegando incluso a ser densa, ya no confiaba en Jin GuangYao. Perpleja, lo miró. Era el cultivador jefe por encima de decenas de miles. Era su esposo.  Aún en ese momento, bajo la luz de las velas, se veían tranquilo y pintoresco como de costumbre. Entonces se levantó, haciendo ademán para ayudarla a ponerse de pie, pero ella apartó la mano con una palmada. Encorvada en el suelo, no pudo evitar otro ataque de arcadas.

—¿Te disgusto tanto? —preguntó él con las cejas crispadas.

—No eres una persona… ¡Eres un loco!

—A-Su, en aquel entonces, no había otro camino que pudiese transitar —confesó, su mirada llena de pena—. Quería que permanecieras en la ignorancia toda tu vida. No quería que te enteraras de esto. Sin embargo, ahora, todo ha sido arruinado por la persona que te dijo. Piensas que estoy sucio; que soy asqueroso. Todo esto está bien, pero eres mi esposa. ¿Cómo te verían otros? ¿Qué dirían de ti?

Qin Su enterró su cabeza en sus brazos.

—No hables más. No digas más… ¡¡No me lo recuerdes!! Desearía no haberte conocido nunca, ¡desearía no tener relación alguna contigo! ¡¿Por qué te me acercaste?!

Después de un momento de silencio, Jin GuangYao contestó:

—Sé que no me creerás sin importar lo que diga, pero en aquel momento, fui sincero.

—¡Todavía te atreves a decir tales cosas! —sollozó Qin Su.

—Digo la verdad. Siempre he recordado que nunca has dicho nada acerca de mi origen ni mi madre. Te estaré agradecido por el resto de mi vida, y quiero respetarte, valorarte, amarte. Pero, tienes que saber que incluso si A-Song no hubiese sido asesinado, tenía que morir. No había otra opción. Si le hubiésemos permitido crecer, tú y yo…

Con la mención de su hijo, Qin Su no pudo soportarlo más; levantó la mano y lo abofeteó.

—¡¿Quién fue que hizo todo esto?! ¡¿Qué no eres capaz de hacer por la posición que ocupas?!

Jin GuangYao aceptó la bofetada sin evitarla. Una huella carmesí apareció de inmediato sobre su blanca mejilla.

—¿De qué hablas? No debes sentirte bien. Tu padre se fue de viaje a cultivar. Pronto te enviaré que disfrutes de su compañía. Terminemos rápido con esto. Hay muchos invitados afuera y mañana sucederá la Conferencia de Discusión.

¡Las cosas habían llegado a este punto y él seguía pensando en los huéspedes y la Conferencia de Discusión!

Aunque dijo que le concedería tiempo para descansar, ignoró tanto su rechazo como sus negativas y la ayudó a levantarse. Wei WuXian no supo qué hizo, pero Qin Su de pronto colapsó, desprovista de toda energía. Así, Jin GuangYao arrastró a su esposa hacia las cortinas. Hombre de Papel WuXian se escabulló debajo de la mesa y los siguió. Acto seguido, vio a Jin GuangYao apoyar la mano sobre un espejo de cuerpo completo de cobre, tras lo que sus dedos atravesaron la superficie, como si se hubiesen sumergido en agua. Qin Su tenía los ojos muy abiertos mientras lloraba, pero, en esa condición, solo podía ver cómo era arrastrada por su esposo hacia el espejo, sin poder gritar ni moverse. Wei WuXian sabía que nadie aparte de Jin GuangYao podría abrir este pasaje, por lo que era ahora o nunca. Calculando de manera aproximada el tiempo, saltó rápido al interior.

Detrás del espejo de bronce había una habitación secreta. Después que Jin GuangYao entró, las lámparas de aceite en las paredes se encendieron por sí solas. La tenue luz iluminaba estanterías y armarios de diferentes tamaños, los cuales cubrían las paredes. Sobre las repisas había libros, pergaminos, piedras y armas. También había algunos instrumentos de tortura: anillos de hierro, puntas afiladas, ganchos de plata; todo parecía extraño. Solo mirar la apariencia de estos objetos podría hacer que alguien se estremeciera de miedo. Wei WuXian sabía que era muy probable que Jin GuangYao los hubiese hecho

El líder de la secta Qishan Wen, Wen RuoHan, poseía una personalidad volátil y violenta. Le encantaba ver sangre y, a veces, disfrutaba de torturar a aquellos que lo habían ofendido. Jin GuangYao solo fue capaz de captar la atención del otro satisfaciendo sus intereses, haciendo durante ese tiempo toda clase de dispositivos crueles aunque divertidos.

Todas las sectas tenían en su haber un par de bóvedas del tesoro. Por lo tanto, no era extraño que el Palacio Fragante albergara una habitación como esa.

Aparte de un escritorio, había también una mesa de hierro: oscura a la vista, fría al tacto y lo suficientemente larga como para que una persona se acostara. Sobre la superficie de esta, parecía haber rastros negros y secos de algo.

Esta sería la mesa perfecta para cortar a alguien, comentó Wei WuXian para sí.

Jin GuangYao ayudó a Qin Su a recostarse sobre la mesa con gentileza. El rostro de ella lucía ceniciento mientras él le acomodaba algunos mechones de cabello.

—No te asustes. No deberías caminar por allí en este estado. Habrá mucha gente durante los próximos días. ¿Por qué no descansas un poco? Puedes regresar tan pronto me digas quién es esta persona. Asiente si estás dispuesta a decírmelo. No sellé todos tus meridianos, deberías ser capaz de asentir.

La mirada de Qin Su se concentró en su esposo, quien continuaba tratándola con amabilidad y cariño, pero en sus pupilas solo había miedo, dolor y desesperación.

De pronto, Wei Wuxian notó que una de las estanterías se encontraba oculta detrñas de una cortina, la cual estaba llena de runas siniestras de color rojo sangre. Era un talismán de prohibición, uno de extremo poder.

El hombre de papel se aferró a la pared y avanzó hacia arriba con lentitud. Por otro lado, Jin GuangYao seguía suplicándole a Qin Su en voz baja. De repente, como si hubiese notado algo, se dio la vuelta alarmado.

En la habitación no había nadie más aparte de él y Qin Su. Aun así, se levantó y solo regresó luego de inspeccionar la habitación y descartar sus sospechas.

Sin embargo, ignoraba que Wei WuXian había alcanzado una estantería con libros en cuanto se dio la vuelta al inicio. Había insertado su delgado cuerpo de papel, como si fuera un marcalibros, en el interior de un libro tan pronto notó el más leve movimiento en el cuello de Jin GuangYao. Se trataba de un manuscrito. Por fortuna, aunque el cultivador en jefe era más alerta que otros, no llegaba al extremo de hojear un libro para comprobar si había alguien adentro.

De pronto, Wei WuXian se percató de que los caracteres que sus ojos veían lucían familiares. Tras un tiempo de escrutinio, maldijo para sus adentros. ¿Cómo podían no resultarle familiares? ¡Era su letra!

Los adjetivos con los que Jiang FengMian había calificado su escritura eran: «descuidada aunque serena». Esta, sin duda, era su letra. Luego de que Wei WuXian la observara con más atención, consiguió discernir frases como: «… distinto a la posesión…», «… venganza…», «… contrato forzado…», alternadas con áreas vagas o dañadas. Al final, concluyó que el libro en el que se había insertado era su propio manuscrito, donde el contenido, de acuerdo a lo que había logrado discernir, era acerca de sacrificar el cuerpo de otra persona.

En ese entonces, escribió bastantes de estos manuscritos. Los arrojaba por todas partes en cuanto los terminaba, aunque especialmente en la caverna de la Colina LuanZang en donde dormía. Algunos de estos manuscritos fueron destruidos por las llamas del asedio. Otros, como su espada, fueron recogidos por varias personas como trofeos de guerra.

Le había desconcertado que Mo XuanYu conociera esta técnica prohibida. Sin embargo, ahora había dado con la respuesta.

Este era el manuscrito dañado de una técnica prohibida, por lo que Wei WuXian no creía que Jin GuangYao permitiese que cualquiera tuviese acceso a él. Parecía que, incluso si no estaban en una relación amorosa, eran bastante cercanos.

—A-Su, mi tiempo se terminó —dijo entonces Jin GuangYao, sacándolo de sus pensamientos—. Tengo que ir a atender a los invitados. Vendré a verte más tarde.

Wei WuXian había salido del manuscrito, pero, al escuchar la voz, volvió a esconderse de inmediato. Esta vez, lo que vio no fueron manuscritos sino… ¿dos títulos de propiedad? Una de una casa y la otra de un terreno.

Esto le pareció bastante extraño. ¿Qué clase de valor podían tener como para guardarse junto a los manuscritos del Patriarca de Yiling? Pero, sin importar cómo los mirase, podía ver que eran comunes y corrientes, sin ninguna clase de código o truco. El papel se estaba tornando amarillento y hasta tenían manchas de tinta. Sin embargo, Jin GuangYao no era la clase de persona que los pondría en ese lugar sin razón alguna, por lo que se tomó el tiempo de memorizar la dirección, la cual conducía a algún lugar de la ciudad de Yunping en Yunmeng. Podría encontrar algo allí si tuviera oportunidad de visitar el lugar.

Después de no escuchar nada por un rato, Wei WuXian comenzó a escalar la pared de nuevo, finalmente alcanzando la estantería bloqueada con el talismán de prohibición. Sin embargo, antes de que pudiera examinar lo que allí había, la escena frente a sus ojos de pronto se iluminó.

Jin GuangYao se había acercado y había levantado la cortina.

Por una fracción de segundo, Wei WuXian pensó que había sido expuesto. No obstante, luego que la tenue luz del fuego se abrió paso a través de la cortina, descubrió que estaba envuelto en una sombra. Frente a él había un objeto circular.

Por unos instantes, Jin GuangYao permaneció inmóvil, como si estuviera mirando a los ojos de lo que fuera que hubiese sobre la repisa.

—¿Eras tú el que me miraba? —dijo luego de un momento.

Por supuesto, no había manera de que recibiera respuesta. Permaneció en silencio por un tiempo y dejó caer la cortina.

En silencio, Wei WuXian se adhirió al objeto, encontrándose con una superficie fría y dura parecida a un casco. Entonces se desplazó hacia el frente. Como había imaginado, vio un rostro pálido. Quien lo selló no quería que viera, escuchara o dijera nada, colocando, por lo tanto, un montón de encantamientos sobre la piel cerosa, sellando firmemente los ojos, las orejas y la boca.

Qué honor encontrarlo, ChiFen-Zun, lo saludó Wei WuXian en silencio.

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