El Fundador del Diabolismo – Capítulo 14: Refinamiento (5)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


Wei WuXian era alguien experto en encontrar diversión para sí mismo, especialmente talentoso en el área de buscar alegría en medio de circunstancias aburridas. Como no había nadie más con quien jugar, solo podía hacerlo con Lan WangJi.

—WangJi-xiong.

Lan WangJi permaneció inmóvil.

—WangJi.

Parecía que no escuchaba nada.

—Lan WangJi. ¡Lan Zhan!

Finalmente dejó de escribir y lo miró con una mirada fría. Wei WuXian se movió hacia atrás, levantando las manos como si se estuviera defendiendo.

—No me mires así. Solo llamé tu nombre porque no respondiste cuando te llamé WangJi. Si estás molesto, también puedes llamarme con mi nombre.

—Baja las piernas —dijo Lan WangJi.

Su postura al sentarse era extremadamente inadecuada, con su cuerpo inclinado y piernas apoyadas. Al ver que se burló de Lan WangJi hasta el punto de que comenzó a hablarle, se rio en silencio para sí mismo, como si por fin viera que las nubes se dispersaron y apareció la luna [1]. Escuchando a Lan WangJi, bajó las piernas, pero la parte superior de su cuerpo se acercó imperceptiblemente y presionó sus brazos sobre el escritorio. Todavía era una postura inaceptable.

—Lan Zhan. Permíteme hacerte una pregunta. ¿Realmente… me odias tanto? —preguntó Wei WuXian en un tono serio.

Lan WangJi miró hacia abajo. Sus pestañas proyectaban sombras claras sobre sus mejillas como de jade.

—Oye, no seas así, ignorándome de nuevo después de decir tan pocas palabras. Quiero admitir mi culpa y disculparme contigo. Mírame —agregó Wei WuXian apresuradamente. Después de una pausa, volvió a hablar—. ¿No quieres mirarme? Claro, entonces. Solo comenzaré a hablar. Fue mi culpa durante esa noche. Estaba equivocado. No debería haber escalado la pared, no debería haber bebido alcohol y no debería haber peleado contigo. Pero, ¡lo juro! No te provoqué a propósito, realmente no miré las reglas. En la secta Yunmeng Jiang, las reglas se cuentan verbalmente; ninguna de ellas está escrita. O de lo contrario, definitivamente no habría hecho eso. No habría terminado el frasco de La Sonrisa del Emperador frente a ti. Lo habría guardado y llevado a mi habitación, bebiéndolo en secreto todos los días y compartiéndolo con todos hasta que todos tuviéramos suficiente. Y seamos razonables, ¿cuál de nosotros atacó primero? Fuiste tú. Si no hubieras atacado, podríamos habernos comunicado bien y aclarado todo. Sin embargo, si alguien me pega, tendría que devolverle el golpe. Esto no es todo culpa mía. Lan Zhan, ¿estás escuchando? Mírame. ¿Joven maestro Lan? —Chasqueó los dedos—. Segundo hermano Lan [2], ¿por qué no me haces un favor y me miras?

Lan WangJi ni siquiera levantó los ojos.

—Cópialo una vez más.

El cuerpo de Wei WuXian se inclinó de inmediato.

—No seas así. Es mi culpa, ¿de acuerdo?

—No sientes ningún remordimiento. —Lan WangJi expuso su mentira sin piedad.

—Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento. Puedo repetirlo cuantas veces quieras que lo haga. Incluso puedo decirlo mientras me arrodillo —habló, como si no tuviera dignidad.

Lan WangJi dejó el pincel. Wei WuXian pensó que el otro no ya no podía soportarlo más y quería golpearlo. Justo cuando se preparaba para poner una sonrisa tonta, descubrió que sus labios superior e inferior parecían estar pegados, por lo que no podía reírse.

Su rostro cambió rápidamente. Luchó por hablar, pero era imposible.

Lan WangJi cerró los ojos y dejó escapar una leve bocanada de aire. Cuando los volvió a abrir, su expresión tranquila regresó. Levantó el pincel otra vez, como si nada hubiera pasado. Wei WuXian había estado al tanto del odiado hechizo silenciador del clan Lan desde hace mucho tiempo, y se negó a creerlo. Sin embargo, después de rascarse las comisuras de sus labios hasta dejarlos rojos, todavía no podía abrir la boca sin importar qué. Y así, agarró un trozo de papel, escribió como si su pincel estuviera volando y lo tiró. Lan WangJi lo miró.

—Patético —respondió, arrugándolo en una bola y tirándolo.

Wei WuXian estaba tan enfadado que rodó sobre el tapete, subió y escribió otro, golpeándolo frente a Lan WangJi. De nuevo, se arrugó en una bola y lo tiró.

El hechizo silenciador solo se eliminó después de que terminó de copiar. El segundo día, cuando volvió al Pabellón de la Biblioteca, habían sacado todas las bolas de papel que aterrizaron en todas partes.

Wei WuXian siempre se olvidaba del dolor después de que el corte se curaba [3]. Aunque el primer día sufrió mucho por el hechizo silenciador, después de unos momentos su boca comenzó a picar de nuevo. Después de hablar imprudentemente un par de veces, fue silenciado una vez más. Como no podía abrir la boca, garabateó en un papel y los empujó hacia Lan WangJi, que lo arrugó y lo tiró al suelo. Lo mismo sucedió al tercer día.

Fue silenciado una y otra vez. Sin embargo, el último día en que tuvo que “enfrentar la pared y reflexionar”, Lan WangJi notó que Wei WuXian parecía algo diferente.

Durante su estancia en Gusu, dejó su espada por todo el lugar y nunca se le vio portándola como se debía. Sin embargo, hoy la llevó y la arrojó con un estruendo sobre el escritorio. Incluso fue tan lejos como para comenzar a escribir sin decir una palabra, contrastando su comportamiento habitual de acosar sin descanso a Lan WangJi en todas las formas posibles. Era tan obediente que era extraño.

Lan WangJi no tenía una razón para silenciarlo, así que lo miró un poco más, como si no creyera que Wei WuXian finalmente estaba dispuesto a comportarse. Como había esperado, después de un corto periodo de tiempo, Wei WuXian repitió su conducta anterior, dándole a Lan WangJi un pedazo de papel para que lo viera.

Lan WangJi originalmente pensó que iba a ser un desastre de frases tontas otra vez, pero después de una visión casual, se sorprendió al encontrar el dibujo de una persona, sentada erguida y leyendo junto a la ventana, con una expresión vívidamente realista en su rostro. Era él mismo.

Al ver que no desvió la mirada de inmediato, Wei WuXian curvó los labios y levantó una ceja con un guiño. No se necesitaban palabras, ya que el significado era evidente: “¿Se parece a ti? ¿Está bien?”

—Tienes tiempo libre, pero garabateas en lugar de copiar el texto. En mi opinión, el día de tu liberación de este castigo nunca llegará —dijo con lentitud.

Wei WuXian sopló la tinta que aún no se había secado y habló con indiferencia:

—Ya terminé de copiar, ¡así que no vendré mañana!

Los delgados dedos de Lan WangJi parecieron haberse detenido antes de pasar la siguiente página teñida de amarillo. Sorprendentemente, Wei WuXian no fue silenciado. Como no provocó ninguna reacción, Wei WuXian lanzó un poco el dibujo.

—Es tuyo.

La imagen fue arrojada al tapete, pero Lan WangJi no tenía ninguna intención de recogerla. Durante estos días, el papel en el que Wei WuXian escribió para maldecirlo, engatusarlo, disculparse, rogarle y otros garabatos desordenados terminaron de esta manera. Estaba acostumbrado y no le importaba.

—Lo olvidé. Necesito agregar algo más —agregó de repente.

Después de sus palabras, tomó el papel y su pincel, y agregó algunos trazos. Miró el dibujo, luego, la persona real, y cayó al suelo de la risa. Lan WangJi dejó el libro y vio que Wei WuXian agregó una flor al costado de su cabeza.

Las comisuras de sus labios parecían haberse torcido. Wei WuXian se arrastró y habló delante de él.

—Patético, ¿verdad? Solo sé que vas a decir patético. ¿No puedes cambiar a otra cosa? ¿O añadirle otra palabra?

—Extremadamente patético —respondió Lan WanJi con frialdad.

—En verdad le agregaste otra palabra. ¡Gracias! —aplaudió Wei WuXian.

Lan WangJi desvió la mirada, tomó el libro que puso sobre el escritorio y lo abrió de nuevo. Solo echó un vistazo antes de arrojarlo, como si se hubiera quemado por el fuego.

Inicialmente estaba leyendo un texto budista, pero cuando miró la página abierta, se le presentaron figuras desnudas y entrelazadas, intolerables a la vista. El libro que estaba leyendo fue sustituido por un libro pornográfico, su portada disfrazada de texto budista.

Incluso alguien sin cerebro habría adivinado quién había hecho el acto. Debió hacerlo aprovechando la oportunidad que se abrió cuando su atención se dirigió al dibujo, aunque era obvio que se trataba de Wei WuXian cuando ni siquiera se molestó en ocultarlo, golpeando la mesa mientras se reía histéricamente.

Cuando el libro fue arrojado al suelo, Lan WangJi pareció escapar de serpientes o escorpiones, cayendo de nuevo a la esquina del Pabellón de la Biblioteca en menos de un segundo.

—¡Wei Ying! —rugió de rabia.

Wei WuXian casi rodó debajo del escritorio de la risa, levantando una mano con mucha dificultad.

—¡Aquí! ¡Estoy aquí!

Lan WangJi desenvainó rápidamente su espada, Bichen. Desde que se conocieron, Wei WuXian nunca lo había visto aparecer tan descompuesto. Apresuradamente agarró su propia espada y desenvainó hasta que un tercio de la cuchilla saliera, cuando le recordó a Lan WangJi:

—¡Modales! ¡Segundo maestro Lan! ¡Cuida tus modales! Hoy traje mi espada también. Si comenzamos a pelear, ¿estaría bien el Pabellón de la Biblioteca? —Sabía que Lan WangJi se avergonzaría de ira, por lo que hizo todo lo posible para llevar su espada en defensa propia, para que no fuera apuñalado accidentalmente hasta la muerte. La hoja de la espada de Lan WangJi lo señaló. Casi se podía ver fuego brotando de su par de ojos claros.

—¡¿Qué tipo de persona eres?!

—¿Qué tipo de persona podría ser? ¡Un hombre! —respondió Wei WuXian.

—¡No tienes vergüenza!

—¿Debo avergonzarme por esto? No me digas que nunca has visto algo así antes. No te creo.

El punto débil de Lan WangJi era que no sabía cómo discutir. Después de un momento de contención silenciosa, apuntó con su espada a Wei WuXian.

—Tú, ve afuera. Hemos luchado antes —habló con una cara gélida.

Wei WuXian sacudió la cabeza un par de veces, fingiendo ser dócil.

—No, no. ¿No lo sabías, joven maestro Lan? Pelear sin permiso está prohibido en Descanso en las Nubes. —Procedió a recoger el libro que le tiró, pero Lan WangJi fue antes que él y se lo arrebató en la mano. Wei WuXian rápidamente adivinó que iba a usar esto como evidencia para denunciarlo y habló—: ¿Por qué lo agarras? Pensé que no querías leerlo. ¿Ahora hazlo tú? En realidad, incluso si quieres leerlo, no tienes que luchar por ello. Lo tomé prestado exclusivamente para ti, de todos modos. Ahora que has visto mi porno, te has convertido en mi amigo. Podemos seguir intercambiando opiniones y…

Toda la cara de Lan WangJi se puso blanca.

—Yo. No. Leeré. Eso —habló pronunciando una palabra a la vez. Wei WuXian continuó distorsionando los hechos.

—Si no lo lees, ¿por qué lo tomaste? ¿Guardarlo en secreto? No puedes hacer eso. Lo tomé prestado de otra persona, así que tendría que devolvérselo después de que lo leyeras… Oye, oye, oye, no vengas aquí. Estás muy cerca; me siento nervioso. Hablemos amablemente. No vas a entregar esto, ¿verdad? ¿Entregarlo a quién? El viejo… ¿Tu tío? Segundo joven maestro Lan, ¿crees que puedes dejar que los ancianos vean esto? Definitivamente pensarían que ya lo leíste. Con una cara tan delgada como la tuya, estarías tan avergonzado que morirías…

Lan WangJi llenó su mano derecha con energía espiritual, y el libro se rompió en miles de millones de pedazos, revoloteando hacia abajo. Cuando Wei WuXian vio que había provocado con éxito a Lan WangJi hasta el punto de que la evidencia fue destruida, finalmente se sintió aliviado.

—¡Qué desperdicio! —dijo con falso arrepentimiento. Luego, recogió un trozo de papel que se le había caído en el pelo, levantándolo para mostrarle a Lan WangJi, pálido y furioso—. Lan Zhan, todo sobre ti es genial, excepto que te gusta tirar cosas a todas partes. Dime, ¿cuántos trozos de papel has arrojado al suelo en estos últimos días? Hoy en día, ya ni siquiera estás satisfecho con tirar tacos de papel y, en cambio, lo rasgaste. Lo rompiste, así que lo limpias tú mismo. No voy a ayudar.

Por supuesto, él nunca había ayudado de todos modos.

Lan WangJi trató una y otra vez de aguantarlo, pero no pudo hacerlo más.

—¡Piérdete! —tronó.

—Bueno, bueno, mírate, Lan Zhan. Todos dicen que eres un caballero de excelencia, una perla brillante en el mundo, portándote con una cortesía incomparable, por lo que parece que esto es todo lo que hay. ¿No sabías que está prohibido causar ruido en Descanso en las Nubes? En realidad, me dijiste que “me perdiera”. ¿Es esta la primera vez que usas esta frase en alguien…?

Lan WangJi desenvainó su espada y fue hacia él. Wei WuXian saltó apresuradamente al alféizar de la ventana.

—Me perderé, entonces. Es mi mejor habilidad. ¡No es necesario que me veas!

Saltó por el pabellón de la biblioteca, riéndose como un loco mientras entraba al bosque, donde ya había un grupo de personas esperándolo.

—¿Cómo te fue? ¿Lo leyó? ¿Cómo se veía? —preguntó Nie HuaiSang.

—¿Cómo se veía? ¡Ah! ¿No oísteis el fuerte grito que dio? —contestó Wei WuXian.

Nie HuaiSang estaba lleno de admiración.

—Lo escuché, ¡te dijo que te perdieras! Wei-xiong, ¡es la primera vez que oigo a Lan WangJi decirle a alguien que se “perdiera”! ¿Cómo lo hiciste?

La satisfacción se plasmó en todo el rostro de Wei WuXian.

—Qué bueno que lo ayudé a lograr esto “primero”. Todos lo vieron, ¿no? El autocontrol y la etiqueta por las que se elogió tanto al Segundo Joven Maestro Lan fueron débiles e inútiles contra mí.

—¡¿De qué estás orgulloso?! ¿De qué hay que estar orgulloso con esto? ¿Crees que es algo glorioso que alguien te diga que te pierdas? ¡Traes tanta vergüenza a nuestra secta! —regañó Jiang Cheng con una expresión oscura.

—Realmente quería disculparme con él, pero nunca me prestó atención. Me silenció durante tantos días, entonces, ¿qué hay de malo en que me divierta un poco? Le presenté el libro con una buena intención. HuaiSang-xiong, lo que sucedió con tu preciado porno es realmente una pena. Ni siquiera pude terminarlo; ¡era tan bueno! Lan Zhan en verdad no entiende las relaciones adecuadas. Se lo di, pero aún estaba infeliz. Es un desperdicio de esa cara suya.

—¡No es una pena en absoluto! Puedes tener tantos como quieras —espetó Nie HuaiSang.

—Has ofendido gravemente tanto a Lan WangJi como a Lan QiRen. ¡Solo espera tu muerte mañana! Nadie enterrará tu cadáver —se burló Jiang Cheng.

Wei WuXian agitó las manos y pasó el brazo por los hombros de Jiang Cheng.

—¿A quién le importa, siempre y cuando lo moleste primero? Ya has enterrado mi cadáver tantas veces, ¿qué tiene de malo una vez más?

Jiang Cheng respondió con una patada.

—La próxima vez, si haces algo así, ¡no me lo hagas saber! ¡Tampoco me pidas que mire!


[1] Ver las nubes dispersarse y aparecer la luna significa finalmente ver los resultados después de ser paciente y esperar mucho tiempo.

Maru
Dios mío, yo hubiera aguantado mucho menos. Me encanta Wei WuXian pero no sería capaz de aguantar esas bromas si fuera tan estricta como Lan WangJi. Aunque... esto me recuerda a cuando Tanuki y Sharon hacen su desmadre y yo los miro como si todo me resultara tonto.

Sharon
Mi no saber de qué estás hablando, querida Maru. Tanuki y yo no causamos el desmadre, vivimos en el desmadre

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