El Fundador del Diabolismo – Capítulo 20: Contento (3)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


—¿Eh? ¿Así que allí hay un ser diabólico devora humanos? —preguntó Wei WuXian.

Habiendo escuchado al menos miles de leyendas como esta, y habiendo matado a cientos de seres como esos con sus propias manos, lo encontró algo aburrido.

—¡Eso es correcto! Se dice que en el bosque de la cresta, hay un «castillo devora hombres» con monstruos que se alimentan de los humanos que entran —continuó el charlatán, su voz subiendo y bajando—. Los monstruos devorarán a quienquiera que se aventure al interior sin dejar una sola miga. No han encontrado ningún cadáver. ¡Y no ha habido una sola excepción! Es aterrador, ¿no te parece?

No era de extrañar que Jin Ling estuviese aquí. Habiendo sido incapaz de contener a la diosa devora almas de la Montaña Dafan, sin duda alguna había venido por el monstruo en la Cresta Mortífera del que se rumoraba.

—¡Muy aterrador! Pero si no quedó nada, y no se han encontrado cadáveres, ¿cómo se supo que fueron devorados?

—Por supuesto que porque alguien lo vio —contestó el charlatán después de una pausa.

—Pero, antes de esto, ¿no dijiste que quienquiera se aventure dentro será devorado sin que quede una sola miga sin excepción? Entonces, ¿quién pudo dar origen a esta leyenda? ¿Qué tan poderosos tendrían que ser para vivir después de tal escena? —expresó con admiración Wei WuXian.

—Así es como dice la leyenda. ¿Cómo puedo saberlo?

—Entonces, ¿sabes cuántas personas fueron devoradas en la Cresta Mortífera? ¿Cuándo sucedió? ¿Sus edades? ¿Género? ¿Cuáles eran sus nombres? ¿Dónde vivían?

—No lo sé.

—El Sabelotodo de Qinghe, ¿eh?

—¡Las leyendas no contienen esa clase de información! —refunfuñó, recogiendo su cesta furibundo.

—No, no, no te vayas todavía. —Rio—. Déjame preguntarte algo más. ¿La Cresta Mortífera forma parte de la región Qinghe? ¿No es Qinghe parte del área de la secta Qinghe Nie? Si de verdad hay monstruos por allí, ¿por qué lo ignoran?

Para su sorpresa, esta vez, el charlatán no le dio una respuesta negativa. En cambio, un dejo de desdén apareció en su rostro.

—¿La secta Qinghe Nie? Si fuera la misma secta de antaño, no sería ignorado. Habrían atacado el lugar en que los monstruos vagaban antes de que transcurriera el segundo día en que se transmitiera la leyenda, y con la mayor determinación posible. Pero, ¿no es el líder de la secta ese que «nunca sabe nada»?

El líder de la secta Qinghe Nie solía ser ChiFeng-Zun, Nie MingJue. Él se hizo cargo del clan Nie antes de alcanzar la edad de veinte años, después de que el líder anterior, su padre, fuera encolerizado hasta la muerte por el líder de la secta Qishan Wen, Wen Ruohan, haciendo todo de manera directa y contundente. También era hermano juramentado de ZeWu-Jun, Lan XiChen, y LianFang-Zun, Jin GuangYao.

Después de la campaña Derribando al Sol, la secta Qinghe Nie fue bastante poderosa con él a la cabeza, su influencia casi equiparándose al de la secta Lanling Jin. Sin embargo, después de que su qi se desviara [1], murió públicamente, y la persona que le sucedió como líder fue su hermano menor, Nie HuaiSang.

—¿Por qué dices que nunca sabe nada? —inquirió Wei WuXian.

—¿No sabes por qué? Sin importar lo que le pregunten, si no conoce la respuesta, no dirá nada; y si la conoce, teme decirla. Si se le pregunta con demasiada dureza, obligándolo a contestar, sacudirá la cabeza una y otra vez mientras dice llorando: «¡No lo sé, no lo sé! ¡De verdad no lo sé!». Entonces le rogará a la persona que lo deje ir. ¿No es obvio que digan que nunca sabe nada?

En el pasado, Wei WuXian y Nie HuaiSang estudiaron juntos, por lo que había un par de cosas que podía afirmar acerca de esta persona. Nie HuaiSang no era desagradable ni tonto, era solo que su corazón estaba en otra parte y usaba su inteligencia en otras áreas como pintando sobre abanicos, buscando aves, saltándose las clases y pescando. Como su talento en términos de cultivo era verdaderamente pobre, logró consolidar su núcleo ocho o nueve años después que otros discípulos de su misma generación. Mientras estuvo con vida, a Nie MingJue con frecuencia le exasperaba que su hermano no cumpliera con sus expectativas, por lo que lo disciplinaba con rigurosidad. A pesar de esto, no mejoró mucho.

Ahora, sin la protección y supervisión de su hermano, la secta Qinghe Nie declinaba día a día bajo su mando. Después de crecer, especialmente después de convertirse en el líder, a menudo se veía abrumado por toda clase de asuntos con los que no estaba familiarizado, cosa que lo llevó a buscar ayuda en todas partes, aunque principalmente, se apoyaba en los dos hermanos juramentados de su hermano. Un día iría a la Torre Jinling para quejarse con Jin GuangYao y al día siguiente iría al Descanso en las Nubes para lloriquearle a Lan XiChen. Con los dos líderes de las sectas Lanling Jin y Gusu Lan respaldándolo, apenas consiguió establecerse en la posición. Hoy día, cada vez que alguien hablaba de él, aunque no dijeran nada abiertamente, la misma frase estaba escrita en el rostro de todos: «Bueno para nada».

Recordando las cosas que ocurrieron en el pasado, no pudo evitar dejar escapar un suspiro.

Después de que Wei WuXian terminó de preguntar acerca de la Cresta Mortífera, contribuyó con el negocio del charlatán al comprarle dos compactos de rouge que guardó en el bolsillo interior de sus ropas y regresó con Lan WangJi. Este parecía no tener intenciones de pedir de vuelta la bolsa de dinero. En silencio, caminaron juntos en dirección hacia donde el charlatán había apuntado.

Había un gran bosque de cedro en la Cresta Mortífera, con un amplio sendero entre la sombra de los árboles. No se encontraron con nada fuera de lo usual a pesar de caminar por un rato. En cualquier caso, tampoco albergaban grandes esperanzas, solo revisaban por si acaso. Para que la leyenda aterradora de algún lugar fuese cierta, con seguridad debía haber información detallada. En la Montaña Dafan, donde la diosa devora almas cazaba, fue sencillo descubrir dónde vivían las víctimas y cuáles eran sus nombres, hasta el apodo del prometido de A-Yan. No obstante, como el charlatán no estaba seguro de los nombres y detalles acerca de las víctimas, era muy probable que solo se tratara de rumores exagerados.

Después de un poco menos de una hora, finalmente se encontraron con un contratiempo. Desde el frente se acercaban siete u ocho figuras, dando tumbos hacia ellos. Sus ojos eran blancos y su ropa harapienta, dándoles la impresión de que podrían salir volando con la más mínima brisa. Con su velocidad siendo tan lenta, fue fácil ver que era un grupo de cadáveres andantes del más bajo nivel.

No solo eran intimidados entre sus congéneres, sino que un humano con un poco de fuerza podría derribar una fila de ellos solo con una patada. Si se encontraran con un niño un poco rápido, pronto podría crear una distancia considerable entre ellos. Incluso si la víctima fuese tan desafortunada como para que le sean succionadas algunas bocanadas de energía yang [2], no morirían por ello. Aparte de lo horrible que se veían y olían, estos cadáveres no eran en absoluto amenazadores. Por lo tanto, si aparecían durante una cacería nocturna, la mayoría de los veteranos los ignoraban, dejándoselos a los discípulos más jóvenes. Esto seguía la misma lógica de cazar tigres y panteras en lugar de ratas.

Al verlos acercarse, Wei WuXian sabía que algo iba a salir mal, por lo que se escondió detrás de Lan WangJi de nuevo. Tal como había esperado, cuando se encontraban a unos veinte metros de distancia de ellos y lo vieron, se mostraron tan aterrorizados que se dieron la vuelta de inmediato, retirándose con una velocidad dos o tres superior a la que venían. Wei WuXian se masajeó la sien, salió de atrás de Lan WangJi y dijo con voz temerosa:

—¡Caray, HanGuang-Jun, eres genial! ¡Se asustaron tanto en cuanto te vieron que escaparon de inmediato! —rió.

Lan WangJi estaba atónito.

—Vamos, vamos —rió mientras lo empujaba—. Salgamos de aquí. No creo que haya más monstruos. Las personas de aquí son tan chismosos que un par de cadáveres andantes se convirtieron en monstruos en sus bocas. Esto del «castillo devora hombres» debe haber sido un invento también. Que pérdida de tiempo, ¿no lo crees?

Lan WangJi solo comenzó a caminar después de que lo empujara un par de veces más. Pero antes de que Wei WuXian lo alcanzara, una serie de ladridos de pronto se escucharon a lo lejos en el bosque de cedro.

Al escucharlos, su rostro cambió instantáneamente, escondiéndose detrás de Lan WangJi a la velocidad del rayo, agachándose y abrazando la cintura del otro.

—Aún está muy lejos. ¿Para qué te escondes?

—P-P-Primero me esconderé y luego veré. ¿Dónde está? ¡¿En dónde está?!

Lan WangJI escuchó con atención por un momento.

—Es el perro espiritual negro de Jin Ling.

Una vez hubo escuchado el nombre de Jin Ling, Wei WuXian se puso de pie, sin embargo, se volvió a agachar cuando oyó más ladridos.

—Cuando un perro espiritual ladra de ese modo es porque algo ha ocurrido —continuó Lan WangJi.

Wei WuXian se quejó varias veces, entonces se levantó con dificultad, sus piernas temblando.

—¡V-V-Vamos a ver!

Lan WangJi no se movió un ápice.

—HanGuang-Jun, ¿por qué no te mueves? ¡Muévete! ¡Si no te mueves, ¿qué puedo hacer?! —exclamó.

—Primero… suelta —contestó, después de un momento de silencio.

Los dos fueron tambaleándose entre empujones. Aunque se guiaban con los ladridos del perro, le dieron dos vueltas al bosque de cedro. Los ladridos a veces parecían escucharse cerca, y otras, lejos. Habiéndolos escuchado durante tanto tiempo, Wei WuXian finalmente se acostumbró relativamente a ellos. Al menos ya no tartamudeaba al hablar.

—¿Estamos en el interior de una formación mágica laberíntica [3]?

Una persona debía haberla creado. Un rato atrás, había dicho que las leyendas de la cresta eran solo rumores, pero ahora las cosas se estaban poniendo interesantes.

Después de quince minutos de ladridos, el perro espiritual negro seguía sin agotarse, y los dos siguieron el sonido tras descubrir el método para salir de la formación mágica. A continuación, las siluetas espeluznantes de castillos de piedra aparecieron en medio del bosque de cedro.

Las edificaciones estaban hechas con piedras de color blanco grisáceo, su superficie cubierta en vides verdes y hojas caídas. Cada una de las estructuras tenía una extraña forma semi-esférica, luciendo como si cuencos enormes hubiesen sido volteados sobre el suelo.

¿Quién se habría imaginado que de verdad había tales castillos de piedra en el interior de la Cresta Mortífera? Parecía que las leyendas no se habían originado de la nada, después de todo. Sin embargo, era difícil aseverar si este, de verdad, era un castillo devora humanos y qué clase de seres había dentro.

El perro espiritual de Jin Ling estaba en la zona circundante a los castillos de piedra, corriendo a su alrededor mientras gruñía o ladraba como loco. Al ver que Lan WangJi se acercaba, retrocedió a causa del miedo pero, en lugar de salir corriendo, les ladró con más fuerza. Entonces, miró en dirección a los castillos de piedra, sus patas delanteras cavando con inquietud el suelo.

—¿Por qué no se ha ido…? —preguntó con sufrimiento desde detrás de Lan WangJi—. ¿Adónde está su dueño? ¡¿Por qué no está su dueño?!

Desde que escucharon los ladridos por primera vez hasta ahora, no habían oído nada que proviniera de Jin Ling, ni siquiera gritos de ayuda. El perro espiritual debía haber venido aquí con él, y también debió ser quien lo guió a través de la formación mágica laberíntica. Aun así, parecía como si hubiese recién desaparecido.

—Entremos y veamos el lugar —dijo Lan WangJi.

—¿Cómo? No hay puerta.

En efecto, no había puerta. Las piedras de color blanco grisáceo estaban unidas sin dejar espacio alguno para puertas o ventanas. El perro aulló mientras saltaba. Parecía querer morder la esquina de la túnica de Lan WangJi, pero no se atrevió, por lo que en su lugar terminó yendo por las de Wei WuXian, tras lo que comenzó a tirar de él en una dirección específica.

Al alma de Wei WuXian poco le faltó para abandonar ese cuerpo.

—Lan Zhan… Lan Zhan, Lan Zhan… ¡Lan Zhan! ¡¡Lan Zhan!! ¡¡¡Lan Zhan!!! —exclamó mientras extendía sus brazos hacia Lan WangJi.

El perro arrastró a Wei WuXian, quien arrastró a Lan Wangji, guiándolos por el lugar hasta llegar a la parte posterior del castillo de piedra. Para su sorpresa, había una entrada aproximadamente de la altura de una persona en la pared. La forma era irregular, y habían escombros esparcidos por el suelo, lo que significaba que había sido abierta a la fuerza por una herramienta mágica hacía poco. El interior de la entrada estaba demasiado oscuro como para ver algo, aparte de una luz roja que brillaba con levedad. El perro aflojó su mordida, ladró un poco más en dirección al interior, y le agitó la cola a ambos.

Era obvio que Jin Ling debía haber entrado al castillo de piedra a la fuerza, pero algo le había pasado después.

En ese momento, Bichen se desenvainó a sí misma un par de centímetros. La hoja de la espada emitía un brillo gélido azul claro, iluminando el camino oscuro que tenían por delante. Lan WangJi se inclinó y entró primero. Wei WuXian casi enloqueció a causa del perro afuera, y se apresuró a pasar también, casi chocando contra el otro en el proceso. Él estiró su brazo para estabilizarlo y sacudió la cabeza, bien fuera por insatisfacción o resignación.

El perro espiritual parecía querer seguirlos, tras que lo intentó entrar también, pero daba la impresión de que algo le bloqueaba el paso, dejándolo afuera. Sin importar cuánto lo intentara, no podía romper la barrera, por lo que solo le quedó esperar en la entrada, agitando su cola cada vez con más rapidez. We WuXian estaba tan feliz que por poco se arrodilló en el suelo, agradecido. Alejando su mano, dio unos pasos dentro. El brillo azul claro proveniente de la espada se veía distante y casi blanco al estar completamente rodeado por la oscuridad.

La Cresta Mortífera estaba rodeada por un bosque alto y profundo, la temperatura era algo baja. Dentro del castillo de piedra hacía más frío que en el exterior. Llevando puesta solo vestimenta ligera, el viento que soplaba a través de los puños de sus ropas hasta llegar a su espalda hizo que se secara el sudor frío que se había acumulado a causa del perro. La luz proveniente de la entrada había desaparecido, como una vela que había sido apagada. Mientras más se adentraban, más oscuro y espacioso se hacía el lugar.

La parte superior del castillo de piedra era esférica. Wei WuXian pateó algunas rocas del suelo y escuchó un leve eco.

Finalmente, no pudo soportarlo más y se detuvo, masajeando su sien con su mano derecha y frunciendo el ceño.

—¿Qué pasó? —le preguntó Lan WangJi, girándose.

—Hay mucho ruido —contestó.

Dentro del castillo de piedra reinaba un silencio sepulcral. Era tan silencioso como un cementerio. En realidad, también lucía como uno.

Pero, a oídos de Wei WuXian, en ese momento, estaban rodeados por un ruido estruendoso.


[1] Desviación de qi: se refiere a un desorden psicológico que surge cuando alguien cultiva usando un método «impropio» o usa una técnica fallida.

[2] Energía yang: esta se refiere a una de las energías del Yin Yang. La energía yang representa a la vida y la generosidad, mientras que la energía yin (también traducida como «energía oscura» o «energía malévola» una par de veces) representa la muerte y el mal.

[3] Formación mágica laberíntica: son usadas usualmente para confundir a las personas y atraparlas en un lugar.

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