El Fundador del Diabolismo – Capítulo 21: Contento (4)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


El ruido inundaba el lugar.

Era un océano de susurros, crujidos y risitas que los envolvía. Las voces eran de hombres y mujeres, ancianas y jóvenes, ruidosas y tranquilas. Wei WuXian incluso podía escuchar algunas oraciones inconexas, pero iban y venían por lo que no pudo distinguir palabras específicas.

Eran sumamente ruidosas.

Wei WuXian continuó haciendo presión en su sien con una mano, y usó la otra para agarrar una brújula áurica demoníaca del estuche dimensional del tamaño de una palma. El puntero de esta giró tembloroso dos veces, y luego, comenzó a girar más y más rápido. Unos momentos después, giraba con locura.

La última vez, en la Montaña Dafan, ya había sido extraño que la brújula no consiguiera apuntar en una dirección en concreto. Esta vez, por el contrario, giraba por cuenta propia, sin detenerse un solo momento. ¡Esta situación era más increíble a la del puntero que inamovible!

El presentimiento sombrío en el corazón de Wei WuXian se acrecentó.

—¡Jin Ling! —gritó su nombre.

Los dos habían caminado durante un rato ya en el interior del castillo, pero no habían visto a nadie. Wei WuXian lo había llamado un par de veces sin éxito. Las primeras habitaciones de piedra se encontraban vacías, pero, a medida que profundizaban en lugar, entraron a un cuarto en cuyo centro yacía un ataúd negro.

Era bastante extraño encontrarse con un ataúd en un lugar como ese. Sin embargo, la madera con la que estaban hechos era de un negro profundo, y la forma también había sido elaborada por un experto. Al ver esto, Wei WuXian sintió gran afinidad y no pudo evitar darle algunas palmadas. La madera era resistente y el sonido firme.

—Qué bonito ataúd —elogió.

Ambos estaban de pie en extremos opuestos del objeto, y tras intercambiar una mirada, extendieron sus brazos al mismo tiempo y abrieron la tapa.

En cuanto la deslizaron, el ruido a su alrededor se multiplicó de repente, abrumando a Wei WuXian como una ola. Era como si, antes de esto, hubiesen estado siendo observados por incontables pares de ojos, los cuales los monitoreaban en silencio y discutían cada palabra que decían, cada acción que realizaban, agitándose cuando  notaron que estaban a punto de abrir el ataúd. Wei WuXian pensó en una docena de posibilidades, ya preparado para defenderse de fuertes olores rancios, garras de monstruos, agua venenosa desbordándose, humo tóxico o ataques de espectros resentidos. Por supuesto, su mayor deseo era ver a Jin Ling. A pesar de esto, no ocurrió nada. Nada.

Sorprendentemente, estaba vacío.

Wei WuXian estaba atónito, así como algo decepcionado debido al hecho de que Jin Ling no estaba atrapado. Lan WangJi se acercó un poco. Bichen se desenvainó un par de centímetros, y su fría luz bañó el fondo del ataúd. Sólo entonces fue que Wei WuXian se dio cuenta que no estaba vacío, sino que el objeto que yacía en su interior era mucho más pequeño de lo que esperaba.

Dentro del ataúd, había un sable.

No tenía vaina, y la empuñadura parecía haber sido fundida en oro, luciendo bastante pesada. Su cuerpo era esbelto y su hoja resplandecía. Descansando sobre una capa de tela roja al fondo del ataúd, el color que reflejaba era un rojo escarlata, emitiendo un aura destructora escalofriante.

El sable ocupaba el lugar que debió haber sido ocupado por un cadáver. No había nada en estos muros de piedra que no fuera peculiar, misterios eran revelados con cada paso que daban.

Los dos cerraron la tapa del ataúd y siguieron caminando. En otras habitaciones, también encontraron ataúdes como el primero. Observando la textura de la madera podían deducir que la antigüedad de cada uno era diferente Y, en su interior, había siempre un sable. Incluso hasta en la última habitación seguía sin haber rastro de Jin Ling. Wei WuXian cerró la tapa del ataúd, preocupado.

Al verlo con el ceño fruncido, Lan WangJi pensó por un momento, puso el guqin en posición horizontal sobre el ataúd y levantó sus manos. A continuación, una melodía brotó de sus dedos.

Tocó un pequeño fragmento y retiró su mano de las cuerdas, tras lo que miró con atención las cuerdas que aún vibraban.

De pronto, los hilos se estremecieron, y una nota se escuchó.

—¿Inquisición? —preguntó Wei WuXian.

Era una famosa pieza compuesta por un ancestro del clan Lan, diferente a Evocación, la cual se usaba cuando la identidad de la víctima era desconocida y no había un médium. El intérprete usaba las notas del guqin para inquirir, haciéndole preguntas a la víctima, mientras que las respuestas que diera serían traducidas por Inquisición, reflejándose en las cuerdas.

Si las cuerdas vibraban por cuenta propia, significaba que Lan WangJi había conseguido traer ya un espíritu al castillo. Después de esto, los dos comenzarían a preguntar y responder usando el lenguaje del guqin. Esta era una habilidad especial única de la secta Gusu Lan. Aunque Wei WuXian conocía una amplia variedad de cosas, había algunas que no era capaz de aprender.

—HanGuang-Jun, ayúdame a preguntar: ¿Qué es este lugar? ¿Cuál es su función? ¿Y quién lo construyó? —susurró.

Habiendo dominado el lenguaje, sin vacilar, Lan WangJi tocó con confianza algunas notas límpidas. Después de unos momentos, dos de las cuerdas reverberaron por su cuenta.

—¿Qué dijo? —preguntó con rapidez.

—No lo sé.

—¿Qué?

—Dijo: «No lo sé».

Wei WuXian lo miró, de pronto recordando una conversación que tuvo con él acerca de Suibian unos años atrás.

Lan Zhan es tan inteligente. Hasta aprendió a dejarme sin palabras, pensó atónito, tocando su nariz.

Shiro
¡¡Muero de risa!! XD XD

Habiendo quedado sin contestar la primera pregunta, Lan WangJI formuló otra. Las cuerdas respondieron de nuevo, con las mismas dos notas previas. Wei WuXian pudo comprender que la respuesta era la misma.

—¿Qué le preguntaste esta vez?

—Cómo murió.

—Si fue asesinado furtivamente cuando no prestaba atención explicaría por qué no sabe. ¿Por qué no le preguntas si sabe quién lo mató?

Lan WangJi elevó sus manos, interpretando otra frase. Sin embargo, la respuesta seguían siendo las mismas dos notas.

Era un espíritu que había quedado atrapado allí, aun así, no sabía qué era ese lugar, cómo murió ni quién lo asesinó. Era la primera vez que Wei WuXian conocía a un espíritu como este.

—Entonces, preguntémosle otra cosa —dijo, cambiando la forma en la que enfocaba la situación—. Pregúntale si es hombre o mujer. No hay forma de que no sepa esto.

Lan WangJi hizo lo que le dijo, y cuando retiró sus manos, una cuerda resonó con fuerza.

—Hombre.

 —Finalmente sabemos algo, ¿eh? Pregunta de nuevo si un chico de quince o dieciséis años entró aquí.

—Sí.

—Entonces, ¿en dónde está?

Las cuerdas dejaron de sonar por un momento, y luego respondió.

—¿Qué dijo? —se apresuró a preguntar.

—Dijo: «Justo aquí». —El rostro de Lan WangJi era solemne.

Wei WuXian estaba estupefacto.

«Aquí» probablemente se refería a este castillo de piedra pero, habían buscado por todo el lugar y no lo habían encontrado.

—No puede mentir, ¿cierto?

—Estoy aquí, por lo que no puede.

Desde luego, no podía. La persona que preguntaba era Hanguang-Jun. Bajo su control, el espíritu que viniera era incapaz de mentir, y con toda seguridad, las respuestas que había dado eran ciertas. Wei WuXian comenzó a explorar la habitación en búsqueda de mecanismos o compartimientos secretos que haya pasado por alto al inicio. Después de pensar por un momento, Lan WangJi interpretó algunas preguntas más. Sin embargo, tras recibir las respuestas, su expresión se tornó ligeramente sombría.

—¿Qué le preguntaste? —inquirió Wei WuXian al notar el cambio en su expresión.

—Qué edad tenía y de dónde era.

Ambas eran preguntas con las que pretendía identificar la identidad del espíritu. Wei WuXian sabía que había recibido alguna clase de respuesta inconveniente.

—¿Y qué te dijo?

—Quince, de Lanling.

La expresión de Wei WuXian también se ensombreció.

¡¿El alma que fue atraída con la melodía de Inquisición fue Jin Ling?!

Entonces, comenzó a escuchar con atención. Entre la cacofonía de voces que inundaban sus oídos, parecía discernir débiles gritos provenientes de Jin Ling. Sin embargo, eran leves e indistintos.

Lan WangJi continuó haciendo preguntas. Wei WuXian sabía que estaba preguntando su ubicación exacta, por lo que miró fijamente las cuerdas del guqin, esperando por la respuesta de Jin Ling.

Esta vez, la respuesta demoró un poco.

—Quédate donde estás, mira hacia el suroeste y escucha las notas —le indicó Lan WangJi al terminar de escuchar—. Después de cada sonido, da un paso hacia adelante. Cuando el sonido se detenga, lo tendrás justo frente a ti.

Sin decir palabra, Wei WuXian siguió sus instrucciones. Detrás suyo se escucharon siete notas en el guqin, por lo que dio siete pasos. Sin embargo, nada apareció frente a él.

Las notas continuaron, pero el silencio entre ellas se hacía cada vez más largo, y él, al mismo tiempo, también comenzó a caminar más lento. Otro paso, seguido de otro, y otro…

Después del sexto paso, el guqin cayó en silencio. No sonaron más notas.

Y, frente a él, sólo había una pared.

Estaba hecha de ladrillos de roca blanca grisácea, unidos de manera muy compacta.

—¡¿Está en la pared?! —preguntó al girarse.

Bichen se desenvainó. Entonces, cuatro rayos luminosos impactaron contra la pared, dejando un agujero, tras lo que ambos se acercaron para apartar los ladrillos. Después de retirar varios de ellos, una gran capa de tierra oscura fue expuesta.

Parecía que las paredes del castillo estaban compuestas por tres capas, dos de piedra y una de tierra en el medio. Con las manos desnudas, Wei WuXian excavó gran parte de la superficie, y rodeado por la tierra negra como el carbón, encontró un rostro humano con los ojos cerrados.

¡Era Jin Ling!

Habiendo estado completamente enterrado, tan pronto apareció, aire circuló por sus vías respiratorias, tras lo que comenzó a toser y respirar. En cuanto Wei WuXian vio que seguía con vida, su corazón finalmente se tranquilizó. Jin Ling por poco moría. De lo contrario, Inquisición no habría resonado con el alma que estaba por abandonar su cuerpo. Lo bueno era que tan sólo había pasado un corto período de tiempo enterrado en la pared. Si hubiesen demorado un poco más, habría muerto por asfixia.

Los dos se apresuraron en sacarlo de allí. Sin embargo, quién se imaginaría que, como la tierra se adhiere a una zanahoria cuando es arrancada del suelo, en el momento en que la parte superior del cuerpo de Jin Ling emergió de la tierra, la espada a su espalda se enganchó con algo y tiró de él.

¡Era el hueso ceniciento de un brazo humano!

Lan WangJi dejó a Jin Ling en el suelo y le tomó el pulso. Wei WuXian, por otro lado, tomó la vaina de Bichen, comenzando a hurgar hábilmente en la tierra, siguiendo la longitud del hueso. Después de poco tiempo, un esqueleto completo apareció frente a sus ojos.

Al igual que Jin Ling, se encontraba enterrado de pie. Sus huesos pálidos contrastaban drásticamente contra la tierra negra que le rodeaba. Siguieron cavando y retirando más ladrillos, y como esperaban, encontraron otro esqueleto cerca del primero.

Esta no se había descompuesto por completo. Todavía quedaba algo de carne en los huesos, y cabello desordenado en el cráneo. Gracias a la ropa harapienta de color rojo devaído, pudieron deducir que se traba de una mujer. Sin embargo, ella no estaba de pie, se encontraba agachada y un tercer esqueleto estaba acuclillado a sus pies.

Wei WuXian no siguió excavando y retrocedió un par de pasos. El ruido en sus oídos era salvaje y turbulento, como un maremoto.

Estaba casi seguro de ello. El interior de las gruesas paredes de este castillo estaban llenas de cadáveres humanos.

Arriba, abajo, al sureste y noroeste; de pie, sentados, acostados, en cuclillas…

¡¿Pero qué rayos era este lugar?!

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