El Fundador del Diabolismo – Capítulo 24: Malicia (3)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Sin embargo, habiendo tomado tan solo un paso hacia atrás, su tobillo se torció, casi colapsando en el suelo. Con un cambio en su expresión, Lan WangJi se apresuró en su dirección, y con fuerza lo agarró por la muñeca, como lo hizo la última vez en la Montaña Dafan. Después de que Wei WuXian fue estabilizado, Lan WangJi se inclinó sobre una rodilla para examinar su pierna.

—N-N-No, HanGuang-Jun —tartamudeó, bastante sorprendido—. No tienes que hacer esto.

Lan WangJi alzó su cabeza ligeramente, su par de ojos claros clavándose en él, entonces miró hacia abajo y continuó enrollando hacia arriba la bota de sus pantalones. Aún bajo su agarre, Wei WuXian no pudo hacer nada salvo mirar hacia el cielo.

La totalidad de su pierna estaba cubierta con la mancha oscura de la maldición.

—Solo me fui por algunas horas —dijo con tono amargo después de mirarla por un rato.

—Algunas horas es mucho tiempo. —Se encogió de hombros—. Cualquier cosa pudo haber sucedido. Ya, ya. Levántate.

Con una sola mano lo levantó.

—Solo es una maldición común. Podemos simplemente matarlo cuando venga a buscarme. HanGuang-Jun, tendrás que ayudarme. Si no lo haces, no seré capaz de hacerlo solo. ¿Has atrapado a la persona? ¿En dónde está?

Lan WangJi miró en dirección a un aviso que se encontraba de pie frente a una tienda al final de la calle.

—Terminemos con el asunto del castillo de piedra primero —continuó, para luego dirigirse hacia la tienda. No lo había notado antes, pero sentía su pierna un poco entumecida, probablemente a causa de Zidian. Menos mal que Jiang Cheng había moderado su poder, de lo contrario habría terminado como un cadáver carbonizado.

Lan WangJi se encontraba de pie detrás de él, cuando de pronto lo llamó:

—Wei Ying.

La figura de Wei WuXian permaneció inmóvil, sin embargo, un segundo después, fingió como si no hubiese escuchado el nombre.

—¿Qué? —le contestó.

—Esto fue transferido del cuerpo de Jin Ling, ¿no es así? —Más que una pregunta era una afirmación—. Te encontraste con Jiang WanYin —habló de nuevo cuando Wei WuXian guardó silencio.

No era difícil de deducir debido a la marca que Zidian le había dejado encima de la maldición.

—Mientras ambos sigamos con vida en este mundo —se volteó—, con seguridad, nos encontraremos tarde o temprano.

—No vayas…

—Si no voy, ¿cómo voy a llegar? ¿Me vas a cargar en tu espalda o algo así?

Lan WangJi lo observó en silencio, y la sonrisa de Wei WuXian se congeló en su rostro, a medida que una sensación ominosa lo embargaba.

Si hubiese sido el Lan Zhan de antes, sin duda, habría quedado estupefacto con sus palabras, y se hubiese ido con expresión gélida o lo hubiese ignorado por completo. Sin embargo, era difícil adivinar cómo respondería Lan Zhan en este momento.

Tal como había esperado, al escuchar estas palabras, Lan WangJi caminó frente a él, como si verdad fuese a agacharse, arrodillarse, y cargar a Wei WuXian en su espalda, a pesar de su honorable estatus.

Wei WuXian fue quien resultó estupefacto.

—Para, para. No lo decía en serio. Solo la siento entumecida porque Zidian me golpeó un par de veces, no está rota. Se vería mal que alguien cargara en su espalda a un hombre hecho y derecho como yo.

—¿Se vería mal? —le preguntó.

—¿Se vería bien? —le contestó.

Después de un momento de silencio, Lang WangJi respondió:

—Pero tú también me has cargado en tu espalda antes.

—¿Algo así ocurrió alguna vez? ¿Por qué no lo recuerdo?

—Nunca recuerdas tales cosas —le respondió, con tono indiferente.

—Todos dicen que tengo mala memoria. Está bien —admitió—. De cualquier modo, no voy a permitir que me cargues.

—¿Estás seguro?

—Estoy seguro —contestó Wei WuXian, con resolución.

Ambos permanecieron en silencio por un rato. De pronto, uno de los brazos de Lang WangJi rodeó su espalda, y cuando se inclinó un poco, el otro brazo pasó por debajo de la zona posterior de sus rodillas.

Wei WuXian era más bajo y liviano que él. Por lo tanto, lo cargó con facilidad, y su cuerpo quedó atrapado en un par de brazos firmes. No esperaba que su respuesta llevaría a esto. Tanto en su vida pasada como en la actual, nadie lo había tratado de este modo, era una primicia para él.

—¡¡¡Lan Zhan!!! —exclamó, horrorizado.

Mientras lo cargaba, Lan WangJi se encargó de caminar y responderle sin problemas de manera simultánea.

—Dijiste que no querías que te cargara en mi espalda.

—Tampoco dije que quería que me cargaras así.

Por fortuna, ya era tarde en la noche. No había personas caminando por las calles, por lo que no resultó tan embarazoso. Wei WuXian tampoco era una persona que se avergonzara con facilidad. Una vez que el otro dio algunos pasos con él en brazos, se relajó, sonriendo con amplitud mientras jugaba con la parte frontal de las ropas de Lan WangJi, fingiendo tirar de ellas.

—¿Así que quieres averiguar quién es más desvergonzado?

El frío aroma del sándalo lo envolvió. Sin prestarle atención, Lan WangJi miró hacia adelante, conservando su apariencia íntegra, expresión seria, y sin ningún indicio de reaccionar antes sus provocaciones.

Al ver que nada parecía afectarlo, Wei WuXian pensó para sí mientras seguía jugando con las ropas del otro:

Parece que el deseo de venganza en el corazón de Lan Zhan es bastante fuerte. Me hará pagar por todas las veces que lo provoqué en el pasado y le pondrá fin a la diversión. Cuánto ha mejorado. No solo su nivel de cultivo, sino su falta de vergüenza también.

—Lan Zhan, supiste que era yo desde que nos encontramos en la Montaña Dafan, ¿cierto?

—Sí.

—¿Cómo te diste cuenta?

Lan WangJi bajó la mirada, enfocándola en él.

—¿Quieres saberlo?

—Sí —declaró.

—Me lo dijiste tú mismo.

—¿Yo? ¿Por Jin Ling? ¿Porque invoqué a Wen Ning? Por ninguna de estas razones, ¿no es así?

Parecía como si algo hubiese generado ondas en la mirada de Lan WangJi, agitando sus ojos. Sin embargo, pronto recobró la calma, regresando a su estado natural, similar al agua de un estanque.

—Piensa —le dijo, con tono serio.

—Te pregunté porque no sé la razón —le contestó.

En esta oportunidad, sin importar cuánto preguntara, Lan WangJi se rehusó a responderle y con Wei WuXian en sus brazos, entró a una posada. Aparte del recepcionista en el mostrador, el cual se atoró con un poco de agua, ninguno de los presentes se comportó de forma extraña.

Entonces, a medida que se acercaban a la puerta de la habitación, Wei WuXian habló:

—Está bien. Ya estamos aquí. Es momento de que me bajes. No tienes una tercera mano para abrir la puerta…

Antes de que terminara sus palabras, Lan WangJi hizo algo descortés en demasía. Posiblemente, era la primera vez que había hecho tal cosa.

Con Wei WuXian en brazos, abrió la puerta con una patada.

Las dos puertas se abrieron de par en par, y la persona que se encontraba sentada en el interior comenzó a llorar con pena:

—HanGuang-Jun, no lo sé, no lo sé, de… —Tras registrar la posición en la que ambos entraron, los miró perplejo, apenas consiguiendo terminar la última oración—: De verdad, no lo sé…

De verdad le hacía honor a su título.

Comportándose como si no hubiese visto nada, Lan WangJi entró con Wei WuXian en brazos y lo colocó sobre la estera de bambú. Nie HuaiSang parecía no poder soportar seguir mirando la escena, y de inmediato, abrió su abanico, cubriendo su rostro con él. Wei WuXian entonces caminó alrededor del abanico para examinarlo.

Después de tantos años, su antiguo compañero de clase lucía igual, no habiendo cambiado en absoluto, y conservando la misma apariencia de aquel entonces. Aunque había nacido con un rostro atractivo, su expresión transmitía la sensación como si cualquiera pudiese abusar de él; y su elegante atuendo demostraba su buen gusto en la ropa, lo que significa que, sin duda, había pensado mucho en ello. En comparación al líder de una secta, se parecía más bien a un holgazán adinerado. Incluso si vistiera una túnica imperial, no parecería un príncipe; e incluso si llevara un sable, no parecería un cultivador.

Lo negó sin importar qué, así que Lan WangJi colocó un pedazo de tela que el perro espiritual había arrancado sobre la mesa. Nie HuaiSang palpó su manga, a la cual le faltaba cierto retazo, y luego contestó miserablemente:

—Solo estaba pasando. De verdad no sé nada.

—Si no sabes, yo hablaré. Mientras me escuchas, quizás te des cuenta que sí sabes algunas cosas.

Nie HuaiSang abrió y cerró su boca algunas veces, incapaz de proveer una respuesta.

—En el área de la Cresta Mortífera en Qinghe, hay rumores acerca de una «cresta devora hombres» o un «castillo devora hombres», pero no han habido víctimas como tal, por lo cual se trata de meros rumores. Estos rumores ahuyentarán a las personas comunes, evitando que se dirijan a la Cresta Mortífera. Por lo tanto, su verdadera función es la de actuar como línea de defensa; la primera, de hecho.

»Y si hay una primera, debe haber una segunda: los cadáveres andantes en la Cresta Mortífera. De haber alguien que no se asuste con los rumores acerca del «castillo devora hombres», y termine adentrándose en la cresta de forma intencional o accidental, después de ver a los cadáveres andantes, se irán volando de inmediato. Sin embargo, estos cadáveres andantes son pocos y débiles en términos de poder, por lo que no le harían verdadero daño a nadie.

»La tercera línea de defensa es la formación laberíntica cerca del castillo de piedra. Las primeras dos son para defenderse de personas comunes, pero solo esta es para defenderse de cultivadores. Sin embargo, solo funciona contra cultivadores promedio. Si llegase un cultivador con un arma o perro espiritual, y que además se especialice en formaciones laberínticas, o un cultivador tan poderoso como HanGuang-Jun, esta línea de defensa sería destruída.

»Las tres medidas de defensa existen para que el castillo de piedra que se encuentra en la Cresta Mortífera, permanezca oculto al público. La identidad de las personas que construyeron el castillo de piedra es bastante clara. Esta es el área de la secta Qinghe Nie. Aparte de ustedes, nadie es capaz de establecer estos tres obstáculos en Qinghe con facilidad. Y, además, usted resultó aparecer cerca del castillo de piedra, dejando evidencia.

»¿Cuál es el objetivo de la secta Qinghe Nie al construir el Castillo Devora Hombres en la Cresta Mortífera? ¿De dónde salieron los cadáveres de las paredes? ¿Fueron devorados? Líder de la secta Nie, si no nos da una explicación apropiada, me temo que, después de que el secreto sea expuesto, todas las sectas y los clanes vendrán a interrogarle. Cuando ese momento llegue, incluso si quisiera explicar las cosas, nadie le escuchará ni le creerá.

—No es un Castillo Devora Hombres. Es… ¡Es solo el cementerio ancestral de mi secta! —respondió Nie HuaiSang con desesperación, como si se hubiese rendido.

—¿Cementerio ancestral? —lo cuestionó Wei WuXian—. ¿Qué cementerio ancestral entierra sables en lugar de cadáveres?

—HanGuang-Jun, antes que explique las cosas, ¿puedes prometerme algo? —preguntó Nie HuaiSang, con rostro sombrío—. En aras de que ambas de nuestras sectas se conocen desde hace tanto tiempo, y considerando el hecho de que nuestros hermanos mayores son hermanos juramentados, sin importar lo que diga después de esto, tú… y la persona junto a ti, no deben decirle a nadie. Si el secreto se ve expuesto en el futuro, apreciaría enormemente si ambos pudiesen llegar a decir algunas cosas positivas como testigos. Siempre has sido fiel a tus palabras. Si lo prometes, te creeré.

—Como desees.

—Antes dijo que no era un Castillo Devora Hombres, ¿quiere eso decir que no ha devorado a nadie? —preguntó Wei WuXian.

—Lo ha hecho… —contestó obedientemente, a través de sus dientes apretados.

—Caray.

—¡Pero fue solo una vez! —añadió de inmediato—. Y nuestra secta no fue la culpable, además, ¡fue decenas de años atrás! Los rumores acerca del Castillo Devora Hombres en la Cresta Mortífera también comenzaron desde entonces. Yo… Yo solo avivé las llamas y magnifiqué los rumores.

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