El Fundador del Diabolismo – Capítulo 27: Rocío (1)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Después de entrar en la ciudad, los dos caminaron lado a lado a través de la bulliciosa multitud.

—¿Cómo va la maldición? —preguntó Lan WangJi de pronto.

—Jin Ling estaba enterrado demasiado cerca de nuestro querido amigo y quedó impregnado de una gran cantidad de energía maliciosa. Por lo que, aunque se desvaneció un poco, sigue allí. La mejor oportunidad que tenemos para removerla es encontrando el cuerpo completo o al menos la cabeza. De igual forma no ocasiona muchos problemas.

El «querido amigo» no era otro que el hombre que había sido cortado en pedazos. Como no sabían quién era, Wei WuXian sugirió que se refirieran a él como «querido amigo». Lan WangJi no comentó nada tras escucharlo, pero tampoco lo objetó, lo cual podría interpretarse como un consentimiento silencioso. Aunque, por supuesto, él jamás se referiría al hombre de ese modo.

—¿Qué tanto es «un poco»?

—Un poco es un poco. —Gesticuló con sus manos—. ¿Cómo lo explico? ¿Debería desvestirme y mostrarte?

Las cejas de Lan WangJi se crisparon ligeramente, como si realmente le preocupara que pudiera desnudarse en ese momento y en ese lugar.

—Hazlo después que regresemos —le respondió con tono indiferente.

Wei WuXian rio, dio un giro y avanzó algunos pasos de espaldas. Antes, para poder escapar tan pronto como le fuera posible, había intentado con desesperación desagradar a otros, desde fingir locura hasta pasar vergüenza adrede.

Ahora que su identidad había sido revelada, cualquiera se habría sentido avergonzado en demasía al recordar todas las cosas que hizo. Solo alguien tan desvergonzado como Wei WuXian podría continuar como si nada. Hablando de ello, si fuera cualquier otra persona que sintiera algo de vergüenza, jamás habría hecho cosas tan ridículas como meterse en la cama de alguien más por la noche, insistir en compartir una bañera [1] y preguntar si se veía lindo después de haberse maquillado.

Como fingía no recordar nada, Lan WangJi, desde luego no traería el tema a colación. Por lo que ambos actuaban como si nada hubiese sucedido. Esta era la primera vez que había vuelto a hacer una broma desde que su identidad había dejado de ser un secreto; y cuando paró de reír, adoptó una expresión seria.

—HanGuang-Jun, ¿piensas que las personas que soltaron el brazo de nuestro querido amigo en la Aldea Mo y lo hicieron atacar a tus chicos son las mismas que quienes cosieron sus piernas a otro cadáver y lo enterraron en la pared?

Tanto en el pasado como en el presente, en su mente llama a Lan WangJi por su primer nombre, pero estos últimos días se acostumbró a llamarlo por su título. Además, llamarlo de este modo le daba a lo que decía a continuación un tono de seriedad extrema, lo cual le sonaba inexplicablemente cómico. Por lo tanto, cuando estaban por fuera, lo continuó llamando de esta manera semi-seria.

—Son dos grupos.

—Estoy de acuerdo. Para llegar al punto de coser las piernas a otro cadáver y esconderlo en una pared obviamente significa que no querían que encontrasen las extremidades. Si es así, no habrían arrojado el brazo izquierdo a propósito para que atacara a la gente de la secta GusuLan, ya que sin duda llamaría la atención y daría lugar a una investigación. Un grupo hizo grandes esfuerzos por esconder todo, mientras que el otro ataca impulsivamente, como si quisiera ser descubierto. Probablemente no sean el mismo grupo de personas.

Todo lo que necesitaba decirse había sido ya dicho, y Lan WangJi parecía no tener más que agregar, pero respondió con un afirmativo «mnn» de igual forma.

Wei WuXian entonces se giró y comenzó a hablar a medida que caminaba:

—El grupo que escondió las piernas sabía de la tradición de la Sala de Sables de la secta Qinghe Nie, mientras que quienes soltaron el brazo izquierdo sabían de los planes de la secta GusuLan. Pienso que ninguno alberga intenciones simples. Hay más y más secretos.

—Un paso a la vez.

—¿Cómo me reconociste?

—Piensa por ti mismo.

Ambos intercambiaron preguntas y respuestas con rapidez sin un momento de descanso. Wei WuXian en un principio quería esperar a que Lan WangJi no estuviese prestando atención para hacerlo responder sin pensar. Aunque no había tenido éxito aún, no se encontraba desanimado en absoluto, mientras cambiaba temas de conversación a un ritmo rápido.

—Nunca he ido a Yueyang. Antes, siempre hacía que otras personas inquirieran por mí. Esta vez, me tomaré un descanso, y tú irás a preguntar. ¿Te importaría, HanGuang-Jun?

Lan WangJi se giró y se puso en marcha de inmediato.

—Espera. HanGuang-Jun, ¿puedo preguntar adónde vas? —le preguntó de pronto.

—A buscar la secta de cultivo de esta área —le contestó, mirando hacia atrás.

Wei WuXian entonces tiró de la borla de su espada, arrastrándolo hacia la dirección opuesta.

—¿Por qué irías a buscarlos? Esta es su área; incluso si supieran, no te dirían. O no pudieron lidiar con eso y lo escondieron para no pasar vergüenza, o se siguen esforzando tanto como pueden precisamente porque no quieren que otros se entrometan. Mi honorable HanGuang-Jun, no es que quiera avergonzarte, pero de verdad no puedes prescindir de mí cuando se trata de manejar asuntos por fuera. Si preguntas de este modo, me sorprendería si consiguieras obtener información alguna.

Aunque estas palabras eran un poco descorteses, ternura se acumuló en los ojos de Lan WangJi.

—Mnn —respondió de nuevo en voz baja.

—¿Por qué me respondes así? —rio Wei WuXian—. Así no es como debiste contestarme.

Es lo único que sabe decir. ¡Sigue siendo tan conservador!, pensó con alegría al mismo tiempo.

—Entonces, ¿cómo debería preguntar?

—Debes ir para allá, por supuesto —dijo apuntando hacia el costado.

Hacia adonde apuntaba era una calle amplia. Banderas rojas brillantes de todas las formas y tamaños colgaban a ambos lados de la calle, ondeando al viento. Todas y cada una de las tiendas tenían sus puertas abiertas de par en par, con jarras redondas negras ubicadas desde el interior hasta el exterior de la entrada. También había camareros con bandejas en las que había pequeños cuencos con licor [2], recomendando sus tiendas a los transeúntes.

El fuerte aroma del licor se extendía al exterior de la calle. Con razón Wei WuXian caminaba cada vez más lento; deteniéndose por completo cuando llegaron a la esquina de la calle, e incluso hizo que Lan WangJi se detuviera.

—Los camareros aquí son usualmente jóvenes y trabajadores —aseveró con semblante serio—. Con tantos clientes en un día y tantas bocas divulgando rumores, nada extraño que haya ocurrido en el área escaparía de sus oídos y ojos.

Lan WangJi respondió con un «mnn», pero su expresión, con la cual parecía decirle que sabía que solo quería beber, contradecía su respuesta.

Wei WuXian fingió no comprender, y tirando de la borla de su espada, puso pie en la calle de licorerías con mirada radiante. De inmediato, los camareros de cinco o seis tiendas diferentes se acercaron, uno más entusiasta que el otro.

—¿Le gustaría probar? ¡El licor de la familia He es bien conocido en toda el área!

—Joven maestro, pruebe esto. No tiene que pagar. Si le gusta el licor, entonces venga a nuestra tienda.

—Este no huele muy fuerte ¡pero espere a probarlo!

—Si puede seguir en pie después de terminar esto, ¡tomaré su apellido!

—¡Muy bien! —respondió Wei WuXian al escucharlo. Tomando el cuenco con licor que el camarero sostenía, lo bebió a fondo, tras lo que le mostró el cuenco vacío con una sonrisa—. ¿Tomarás mi apellido?

Para su sorpresa, el camarero no estaba asustado; y levantando su mentón, su apariencia se tornó incluso más confiada.

—¡Me refería a si se bebe una jarra completa!

—Entonces, dame… tres jarras.

El camarero, deleitado, se apresuró al interior de la tienda y Wei WuXian se giró hacia Lan WangJi.

—Estamos haciendo negocios, ¿no es así? Primero ayudamos a su negocio, luego hablamos de otras cosas. Después que paguemos, será más fácil hacerlos hablar.

Lan WangJi sacó el dinero para pagar.

Ambos caminaron al interior de la tienda. Adentro, había mesas y sillas de madera para que los clientes descansaran y hablaran. Uno de los otros camareros en la tienda vio cómo Lan WangJi vestía y se dio cuenta que no era una persona común. Por lo que, no atreviéndose a menospreciarlo, los llevó a una mesa solo después de haberla limpiado, así como las sillas, tras un largo tiempo. Con dos jarras a sus pies y otra en su mano, Wei WuXian charló con el camarero que los atendió al inicio por unos momentos y fue directo al grano, preguntando de nuevo acerca de cualquier cosa extraña que haya sucedido en la zona.

—¿Qué clase de cosas extrañas? —preguntó frotándose las manos; era una persona comunicativa.

—Casas embrujadas, cementerios desiertos, cadáveres desmembrados, etc.

Los ojos del camarero se alternaban entre ambos.

—Hmmm… Usted y él, ¿a qué se dedican?.

—¿No lo has adivinado aún?

El camarero comprendió.

—Por supuesto. Es fácil adivinar. Deben ser de esos cultivadores que vuelan por las nubes y los Cielos. Especialmente el que se encuentra a su lado. Entre la gente promedio, nunca había visto a una… a una…

—A una persona tan bonita —sonrió.

El camarero rio.

—Si digo eso, el joven maestro a su lado se disgustará. ¿Cosas extrañas, decía? Sí que ocurrieron. No ahora sino diez años atrás. Vaya en esta dirección. Después que deje la ciudad, camine alrededor de dos millas y verá una adorable residencia. No sé si el letrero siga allí o no, pero es la residencia del clan Chang.

—¿Qué sucede con la residencia? —inquirió Wei WuXian.

—¡El clan completo pereció! —dijo el camarero—. Quería saber acerca de cosas extrañas, por lo que le estoy contando la más extraña de todas. El clan entero fue aniquilado, ¡y escuché que murieron del susto!

Al escuchar esto, Lan WangJi quedó absorto en sus pensamientos, luciendo como si hubiese recordado algo. Sin embargo, Wei WuXian no notó nada.

—¿Hay alguna secta de cultivo en el área?

Debió tratarse de un ser extremadamente cruel si fue capaz de matar de un susto a todos los miembros de un clan entero. No todas las sectas eran como la secta Qinghe Nie, cuyas dificultades no podían mencionar. En realidad, la mayoría de las sectas jamás tolerarían que algo como esto ocurriera en su área.

—Sí, por supuesto que la hay.

—Entonces, ¿cómo lidiaron con la situación? —preguntó Wei WuXian.

—¿Lidiar con la situación? —El camarero se colgó el trapo de limpieza sobre su hombro y también tomó asiento, revelando el secreto que había guardado por tanto tiempo—. Joven maestro, ¿sabe cuál era el apellido de la secta de cultivo en Yueyang? Era Chang. ¡El clan que pereció fue el de ellos! Si todos murieron, ¿quién quedaría para lidiar con la situación?

¡¿El clan Chang que fue aniquilado era la secta de cultivo ubicada en esta área?!

Wei WuXian nunca había escuchado antes de ninguna secta llamada Yueyang Chang, lo cual quería decir que no eran prominentes, pero el hecho de que hubiesen asesinado a un clan completo era sin duda un evento significativo.

—¿Cómo sucedió?

—Esto es lo que escuché. Una noche, de pronto se escuchó que aporreaban las puertas en la residencia del clan Chang.

—¿Aporreaban las puertas? —repitió Wei WuXian.

—¡Así es! Las aporreaban con tal fuerza que el alboroto casi alcanzó los Cielos. En eso, se comenzaron a escuchar gritos y llantos, como si todos estuvieran encerrados en el interior y fuesen incapaces de salir. La cosa es que, si estaban adentro y querían salir podían simplemente abrir las puertas. ¿Por qué aporrearlas? Y sin embargo, la gente de afuera no podía sacarlos. Además, si no podían salir por las puertas, ¿no podían escalar las paredes?

»Las personas en el exterior estaban bastante confundidas. Todos en el área sabían que el clan Chang era muy poderoso porque se dedicaban al cultivo. El jefe del clan, Chang Ping, creo, ¡tenía una espada que podía volar y sobre la que podía pararse mientras volaba! Ahora díganme, si adentro ocurría algo de lo que ni siquiera ellos podían hacerse cargo, si gente ordinaria hubiese ido, ¿no estarían buscando la muerte? Por esta razón nadie construyó escaleras ni escaló las paredes para mirar hacia adentro. Y así, la noche pasó, y los lamentos en el interior se fueron acallando cada vez más. Al día siguiente, cuando salió el sol, las puertas del clan Chang se abrieron por sí solas.

»Dentro de la casa, entre hombres y mujeres, unos diez amos y un par de docenas de sirvientes, se encontraban algunos sentados y otros acostados. Todos muertos del susto.

El dueño de la licorería se volvió y lo reprendió:

—¡Vas a morir! ¿Por qué en lugar de trabajar estás contando historias viejas acerca de gente muriendo?

—Cinco jarras más, por favor —ordenó Wei WuXian.

Lan WangJi pagó el precio de diez jarras.

—Atiende como es debido a los señores —sonrió de inmediato—. ¡No andes corriendo por todo el lugar! —le advirtió.

—Puedes continuar —lo instó Wei WuXian.

Sin nada de qué preocuparse, el camarero hizo su mejor esfuerzo por continuar con la historia con voz animada:

—Después de eso, por mucho tiempo, cualquiera que pasara frente a la residencia Chang por la noche podía escuchar el aporreo de puertas en el interior.

»Piénsenlo. Personas como ellos vuelan por los cielos y han visto infinidad de fantasmas y monstruos. Sin embargo, murieron del susto. ¿Qué tan aterrador debió haber sido? Si alguien sale a menudo por la noche verá algunos de sus fantasmas, ¡y quien pase por sus tumbas los escuchará aporrear el ataúd! Aunque el jefe del clan, Chang Ping, estaba lejos de casa y sobrevivió…

—¿No dijiste que todo el clan pereció? —preguntó Wei WuXian.


[1] Bañera: se refiere a un balde/tubo de madera pequeño.

[2] Los cuencos deben lucir algo así:

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