El Fundador del Diabolismo – Capítulo 31: Rocío (5)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Esta vez, a lo largo de toda la noche, Wei WuXian no cerró sus ojos una sola vez. Con la mirada despierta, logró aguantar hasta la segunda mañana. Después de sentir que el entumecimiento se desvanecía y que sus extremidades recuperaban su fuerza, se quitó la parte superior de sus prendas bajo la manta y la lanzó debajo de la cama.

Entonces, tiró del cinto de Lan WangJi, consiguiendo abrir un poco la parte frontal de sus ropas. En principio quería quitarle por completo la prenda, pero después de ver la quemadura debajo de su clavícula, hizo una breve pausa y se detuvo. Esto le recordó las cicatrices del látigo disciplinario en su espalda. Sabía que no debía continuar, pero cuando quiso arreglar sus prendas, Lan WangJi pareció sentir frío a causa de la demora.

Moviéndose ligeramente, abrió sus ojos con el entrecejo fruncido, y tan pronto vio la escena, se cayó de la cama.

No se podía culpar al refinado HanGuang-Jun por no actuar con elegancia después de la conmoción. Cualquier hombre que despertara con resaca la mañana siguiente y viera a otro hombre acostado junto a él sin nada puesto, descubriendo en el proceso que también tenía la ropa desarreglada y que ambos se encontraban acurrucados piel contra piel, no habría prestado atención a nimiedades como la elegancia.

Wei WuXian cubrió parcialmente su pecho con la manta, dejando al descubierto solo sus delicados hombros.

—Tú…

—¿Hmm? —ronroneó Wei WuXian.

—Anoche, yo…

Wei WuXian le guiñó el ojo izquierdo y sonrió de manera misteriosa mientras apoyaba su barbilla en una de sus manos.

—Fuiste tan audaz anoche, HanGuang-Jun.

Lan WangJi guardó silencio.

—¿De verdad no recuerdas nada de lo que ocurrió?

Parecía que de verdad no recordaba. Su rostro estaba tan pálido como la nieve.

Esto era muy afortunado. De lo contrario, si aún recordara que se escapó para invocar a Wen Ning y le preguntara acerca de ello, ni mentir ni decir la verdad mejoraría la situación.

Habiendo fallado en fastidiar a Lan WangJi en tantas oportunidades, levantando una piedra solo para dejarla caer sobre su propio pie, Wei WuXian por fin se reencontró con algunas de sus habilidades pasadas. Y aunque quería seguir experimentando una racha exitosa, quería inducir a Lan WangJi a que bebiera de nuevo, por lo que no podía ir tan lejos como para traumatizarlo de por vida; de lo contrario, sería cauteloso la próxima vez. Wei WuXian levantó la manta y le mostró que aún llevaba puestos sus pantalones y botas.

—HanGuang-Jun, fue solo una broma. Solo nos quité la ropa. Aún conservas tu castidad. No has sido mancillado. No te preocupes.

Lan WangJi seguía paralizado en el mismo lugar y no contestó. Entonces, un estruendo se escuchó en el centro de la habitación.

Este les era familiar, ya que era la segunda vez que lo escuchaban. Los estuches dimensionales que se encontraban allí se movían, alterados, tirando las tazas y la tetera al suelo.

La noche anterior, uno se encontraba irremediablemente ebrio y el otro fue inevitablemente atormentado, así que por supuesto que olvidaron todo acerca del dueto.

—Asuntos serios —lo urgió—. Ven, ven. Salgamos de los asuntos serios primero.

Envolvió una prenda a su alrededor, saltó de la cama y extendió una mano hacia Lan WangJi, quien se acababa de levantar. Su intención era ayudarlo, pero más bien dio la impresión de que quería arrancarle la ropa. Lan WangJi no se había sobrepuesto aún de la conmoción y dio un paso hacia atrás, solo para tambalearse a causa de tropezarse con algo. Al mirar hacia abajo, vio que era Bichen, la cual había permanecido en el suelo desde la noche anterior.

En ese momento, las cuerdas que mantenían atado uno de los estuches se soltaron, y la mitad de un brazo ceniciento ya había salido por la pequeña abertura. Wei WuXian introdujo su mano en la ropa semiabierta de Lan WangJi y rebuscó en su interior, sacando una flauta.

—HanGuang-Jun, no te asustes, ¿vale? No te haré nada. Es solo que anoche me quitaste mi flauta y la necesito de vuelta. —Después del comentario, incluso arregló el collar de las prendas del otro de manera considerada y ató correctamente su cinto.

Lan WangJi lo miró con expresión complicada, como si de verdad quisiera inquirir acerca de los acontecimientos de la noche anterior. Sin embargo, estaba acostumbrado a lidiar con las tareas importantes primero, así que, contuvo sus preguntas y con expresión seria tomó el guqin de siete cuerdas. De los tres estuches dimensionales, uno contenía el brazo izquierdo, otro las piernas y un último el torso. Estas tres partes ya formaban una gran porción del cuerpo. Además, como se influenciaban las unas a las otras, la energía maliciosa se multiplicó, dificultando el lidiar con ellas. Su agitación solo cesó después que ambos interpretaron Descanso tres veces consecutivas.

Wei WuXian guardó su flauta, y estaba a punto de reunir las partes del cuerpo que se habían dispersado por el suelo cuando de pronto comentó:

—Nuestro querido amigo no ha dejado de ejercitarse.

El cinto de la túnica funeraria del toro se había aflojado y el cuello se había abierto, revelando el cuerpo fuerte y sólido de un hombre en el mejor momento de su vida. Con amplios hombros y una cintura delgada, además de unos músculos abdominales bien contorneados, era la figura masculina con la innumerables hombres soñaban. Mirándola desde todos los ángulos, Wei WuXian no pudo evitar golpear un par de veces esos abdominales.

—HanGuang-Jun, míralo. Si lo hubiese golpeado estando vivo, el impacto habría rebotado y me habría lastimado. ¿Cómo rayos entrenaba?

Las esquinas de las cejas de Lan WangJi parecieron crisparse, pero no dijo nada. Sin embargo, de manera inesperada, Wei WuXian lo golpeó un par más de veces. A continuación, Lan WangJi tomó posesión de los estuches dimensionales, y con rostro aún inexpresivo, comenzó a sellar las partes del cadáver en silencio.

Wei WuXian le dio paso de inmediato y poco después, Lan WangJi terminó con su tarea. Cada uno de los estuches tenía varios nudos adicionales, pero Wei WuXian no le dio mucha importancia. Entonces miró la figura de su cuerpo actual, arqueó sus cejas y se ató el cinto, luciendo de nuevo bien vestido.

Mirando a un lado, vio que Lan WangJi había guardado los estuches dimensionales pero que no apartaba su mirada vacilante de él.

—HanGuang-Jun, ¿por qué me miras así? ¿Sigues preocupado? Confía en mí, De verdad no te hice nada anoche. Por supuesto, tú tampoco me hiciste nada —aclaró.

Lan WangJi pensó por un momento, y luciendo como si hubiese tomado una decisión, dijo en voz baja:

—Anoche, aparte de tomar tu flauta, yo…

—¿Tú? ¿Qué otra cosa hiciste? No mucho, a decir verdad. Solo dijiste muchas cosas.

La nuez de Adán blanca como la nieve subió y bajó ligeramente en el cuello de Lan WangJi.

—¿Qué clase de cosas?

—Nada importante. Prácticamente «mnn» y que te gusta mucho…

La mirada de Lan WangJi se clavó en él.

—Te gustan mucho los conejos —continuó Wei WuXian.

Lan WangJi permaneció en silencio, cerró sus ojos y volteó su cabeza hacia un lado.

—¡Está bien! Los conejos son tan lindos. ¿A quién no le gustan? —añadió con consideración—. A mí también me gustan. Me encanta comerlos —rio—. Aquí tienes, HanGuang-Jun. Bebiste tanto anoche… Uh, no realmente. Pero estabas tan ebrio, que es probable que no te sientas muy bien en este momento. Puedes lavarte la cara, beber algo y descansar un poco antes de que salgamos de nuevo. Esta vez está apuntando hacia el suroeste. Bajaré a comprar desayuno y no te molestaré más.

—Espera —le detuvo cuando estaba a punto de irse.

—¿Qué? —preguntó Wei WuXian dándose la vuelta.

Lan WangJi lo miró con fijeza.

—¿Tienes dinero? —le preguntó finalmente.

—¡Sí! —Sonrió—. No habrás pensado que no sabía en dónde guardabas el dinero, ¿cierto? También compraré algo para ti, ¿vale? HanGuang-Jun, puedes tomártelo con calma. No estamos apurados.

Salió de la habitación y cerró la puerta detrás de él. En el pasillo, se dobló de la risa en silencio por un largo rato.

Lan WangJi parecía muy conmocionado. Se quedó dentro de la habitación y no salió por mucho tiempo. Mientras esperaba, Wei WuXian bajó las escaleras con paso tranquilo, abandonó la posada y caminó por el área mientras compraba algunos bocadillos por el camino. Entonces se sentó en unas escaleras y se bañó en la luz del sol mientras comía.

Después de permanecer un rato allí sentado, un grupo de niños entre trece y catorce años cruzaron la calle corriendo. El niño que iba al frente corría como si estuviera volando mientras sostenía con su mano un largo hilo. Al final de este, una cometa bailaba hacia arriba y abajo en el aire. Los niños detrás de él tenían arcos y flechas de juguete, y gritaban mientras perseguían y le disparaban a la cometa.

De niño, a Weu WuXian también le encantaba ese juego. El tiro con arco era una habilidad que todos los discípulos de las sectas prominentes debían dominar. Sin embargo, a la mayoría no le gustaba practicar disparando a un blanco de manera tradicional. Aparte de dispararle a criaturas malignas durante las cacerías nocturnas, las cometas eran el blanco que más les gustaba. Todos tenían una, y quien la volara más alto, más lejos y disparara con mayor precisión era el ganador.

Originalmente, este juego era solo popular entre los discípulos jóvenes de las sectas de cultivo. Después que se dio a conocer al público, también le encantó a los niños de familias ordinarias, aunque, por supuesto, el daño de una de sus pequeñas flechas no podía compararse al de los discípulos hábiles.

Cuando Wei WuXian vivía en el Embarcadero de Loto y jugaba disparándole a las cometas con los discípulos de la secta Yunmeng Jiang, ganó muchas veces el primer lugar. Las cometas de los otros discípulos terminaban demasiado alejadas como para dispararles o demasiado cerca en comparación a la de Wei WuXian. También, la cometa que ellos usaban era casi el doble del tamaño de otras, con la forma de una bestia voladora. Los colores eran brillantes y exagerados, la boca abierta y enorme, y colas afiladas ondeaban en el viento. Cuando se le veía en la distancia, su aspecto era muy vibrante y vivaz, no muy aterradora, por el contrario, más bien lucía algo tonta. El propio Jiang FengMian se había encargado de ensamblar la estructura y Jiang YanLi la había pintado. Por eso, cada vez que usaban la cometa al competir, ambos se sentían orgullosos.

Pensando en esto, los labios de Wei WuXian se curvaron en una sonrisa, y no pudo evitar levantar su cabeza para ver cómo lucía la cometa que los niños volaban. Era una especie de masa redonda y dorada.

¿Qué es esta cosa? ¿Un panqueque? ¿O alguna bestia que no conozco?

De pronto, una ráfaga de viento sopló. La cometa no volaba muy alto para empezar, y no estaban en un espacio abierto, por lo que de inmediato fue derribada.

—Oh, no. ¡Se cayó el sol! —gritó uno de los niños.

Wei WuXian comprendió en seguida. El juego que estos niños jugaban probablemente imitaba la Campaña Derribando al Sol.

El área en la que se encontraban era Yueyang. Cuando la secta Qishan Wen estuvo en la cúspide de su prosperidad, abusó de su poder en todas partes y, como Yueyang estaba cerca de Qishan, las personas del lugar debieron sufrir enormemente. Bestias desatadas y cultivadores arrogantes sin duda les generaron gran preocupación.

Después que finalizó la Campaña Derribando al Sol, la secta Qishan Wen fue aniquilada gracias a la fuerza combinada de otras sectas. Entonces, la fundación de más de cien años se derrumbó de manera instantánea. Alrededor del área de Qishan, muchos lugares realizaban actividades para celebrar la destrucción de esta secta, las cuales ahora eran casi tradiciones. Este juego era probablemente una de ellas.

Los niños detuvieron la persecución, reuniéndose todos para observar lo sucedido y comenzaron a discutir:

—¿Qué hacemos? Ni siquiera le hemos disparado al sol y ya se cayó. ¿Ahora quién es el líder?

Alguien levantó la mano.

—¡Yo, por supuesto! Soy Jin GuangYao. ¡Yo maté al gran villano de la secta Qishan Wen!

Sentado en las escaleras que llevaban hasta la posada, Wei WuXian los miró con interés.

En esta clase de juegos, el líder de todos los cultivadores, LianFang-Zun, el cual era el más exitoso de todos, era, por supuesto, el personaje más popular. Aunque sus antecedentes familiares eran un poco vergonzosos, el hecho de que luego haya sido capaz de escalar a tal rango era precisamente la razón por la que la gente lo respetaba.

Durante la Campaña Derribando al Sol, habilidosamente trabajó como agente encubierto en la secta Qishan Wen, engañándolos a todos hasta un punto en el que le revelaron una enorme cantidad de información. Sin embargo, ellos no sabían nada de esto.

Después de la Campaña Derribando al Sol, con elogios, inteligencia y un sinnúmero de otros métodos, finalmente se alcanzó la posición de cultivador en jefe, mereciendo el título por completo. Tal vida podía solo ser considerada una leyenda. Si él estuviera jugando, también le gustaría ser Jin GuangYao. ¡Escoger a este niño como el líder era una opción muy razonable!

—¡Pero yo soy Nie MingJue! —protestó alguien en el grupo—. ¡Soy quien más batallas ha ganado y quien ha capturado a más personas! ¡Yo debería ser el líder!

—¡Pero soy el cultivador en jefe! —exclamó «Jin GuangYao».

—¿Y qué? —«Nie MingJue» levantó y agitó su puño en el aire—. Sigues siendo mi hermano menor. Tendrás que huir cada vez que me veas de todos modos.

«Jin GuangYao» cooperó conservando su personalidad. Se encogió de hombros y salió huyendo.

—¡Tú, idiota! Tu vida es corta —dijo alguien más.

Escoger a un cultivador debía estar relacionado con la admiración que los niños sentían por este.

—Jin ZiXuan, tú moriste incluso antes que yo. ¡Tu vida es aún más corta! —rugió «Nie MingJue».

—¿Qué hay de malo en tener una vida corta? —preguntó a la defensiva «Jin ZiXuan»—. Ocupo el tercer lugar.

—Incluso si estás en tercer lugar, ¡es solo por tu cara!

Uno de los niños parecía estar cansado de tanto correr y permanecer de pie, por lo que fue a sentarse en las escaleras al lado de Wei WuXian. Entonces, agitando sus manos, intentó hacer de mediador entre ambos:

—Está bien, está bien. No peleemos más. Yo soy el Patriarca de Yiling, así que soy el más poderoso. Si insisten tanto, puedo ser el líder.

Wei WuXian, sorprendido, miró hacia abajo. De verdad había un pequeño palo de madera en la cintura del niño. Probablemente se trataba de Chenqing.

Solo niños ingenuos como este se dignarían a ser el Patriarca de Yiling, discutiendo en términos de poder y sin evaluar si había sido bueno o malo.

—No. Yo soy el SanDu ShengShou [1]. Yo soy el más poderoso —interrumpió alguien más.

—Jiang Cheng, ¿cómo puedes ser mejor que yo? ¿Acaso hubo alguna vez en la que no hayas perdido contra mí? ¿Cómo te atreves a decir que eres el más poderoso? ¿No te da vergüenza? —contestó el «PAtriarca de Yiling» como si comprendiera todo.

—Hmph, ¿que no puedo ser mejor que tú? ¿Recuerdas cómo moriste? —preguntó «Jiang Cheng».

La leve sonrisa que Wei WuXian había portado hasta los momentos desapareció de inmediato. Sintió como si de pronto lo hubiesen pinchado con una aguja venenosa. Un dolor leve, aunque agudo, se extendió por todo su cuerpo.

El «Patriarca de Yiling« que se encontraba sentado a su lado aplaudió.

—¡Mírenme! Chenqing a mi izquierda, el Amuleto del Tigre Estigio a mi derecha y junto con el General Fantasma, ¡soy invencible! Ja, ja, ja… —Sosteniendo un palo con la mano izquierda y una roca con la derecha, se rio por un rato—. ¿Dónde está Wen Ning? ¡Sal!

Un niño desde atrás de la multitud levantó una mano y respondió débilmente:

—Aquí estoy… Uh… Solo digo… Cuando la Campaña Derribando al Sol se llevó a cabo yo aún no estaba muerto…

Wei WuXian sentía que de verdad necesitaba interrumpir.

—Cultivadores, ¿puedo preguntarles algo? —inquirió.

Cuando los niños jugaban a este juego, nunca antes un adulto se había involucrado. Sin mencionar que no era para regañarlos, sino para hacerles una pregunta con total seriedad.

El «Patriarca de Yiling» lo miró con asombro y cautela.

—¿Qué quieres preguntar?

—¿Por qué no hay nadie de la secta Gusu Lan? —preguntó Wei WuXian.

—Sí hay.

—¿Dónde están?

El «Patriarca de Yiling» apuntó a un niño que no había dicho nada en todo ese tiempo.

—Es él.

Wei Wuxian miró en su dirección. El niño tenía rasgos delicados, era la semilla de un hombre apuesto y encantador, y en su frente estaba amarrada una cuerda en lugar de una cinta.

—¿Quién es él? —preguntó Wei WuXian.

—Lan WangJi —contestó el «Patriarca de Yiling» mientras hacía un puchero con desdén.

Bien. Estos niños comprenden la esencia. ¡Alguien que actúe como Lan WangJi en efecto debe cerrar la boca y permanecer en silencio!

De la nada, los labios de Wei WuXian se curvaron hacia arriba de nuevo.

La aguja venenosa había sido sacada y arrojada a un rincón al azar. Todo el dolor desapareciendo de manera instantánea.

—Qué extraño. ¿Por qué alguien tan aburrido como él logra siempre alegrarme? —murmuró Wei WuXian para sí.

Cuando Lan WangJi bajó, vio a Wei WuXian sentado en las escaleras con un grupo de niños a su alrededor, todos comiendo bollos de carne al vapor. Wei WuXian comía mientras dirigía a dos niños que se encontraban espalda contra espalda frente a él.

—Ahora, frente a ustedes hay miles de cultivadores de la secta Qishan Wen. Todos están fuertemente armados y los rodean, ni siquiera una gota de agua podría pasar entre ellos. Tu mirada debería ser más intensa. Sí, eso es. Bien, Lan WangJi, presta atención. No te comportas como de costumbre. ¡Estás cubierto de sangre! ¡Emanas un aura asesina! ¡Te ves aterrador! Wei WuXian, acércate a él. ¿Sabes cómo girar la flauta? Déjame verte hacerlo; con una sola mano. Hazlo con más indiferencia. ¿Sabes cómo hacer para parecer indiferente? Ven, déjame mostrarte.

«Wei WuXian» respondió y le entregó el pequeño palo. Entonces él giró hábilmente a «Chenqing» entre sus dedos, haciendo que todos los niños se agolparan a su alrededor y jadearan del asombro.

Lan WangJi se reservó sus comentarios, acercándose en silencio. Al verlo llegar, Wei WuXian se desempolvó sus pantalones y se despidió de los niños. Logrando finalmente levantarse, rio mientras caminaba, como si un bicho raro le hubiese picado.

Lan WangJi decidió no comentar nada al respecto.

—Ja, ja, ja. Lo siento, HanGuang-Jun. Les di el desayuno que había comprado para ti. Compremos más luego.

—Mnn.

—¿Qué piensas? ¿No eran lindos esos dos niños? Adivina quién fingía ser el niño que tenía la cuerda amarrada alrededor de la frente… Ja, ja, ja…

Después de guardar silencio por un rato, Lan Wangji no pudo aguantarlo más.

—De verdad, ¿qué más hice anoche?

No podía tratarse de algo simple. Porque ¿qué otra cosa pudo haber hecho que Wei WuXian se riera hasta ahora?

—No, no, no. —Agitó sus manos con rapidez—. No hiciste nada. Solo estoy haciendo el tonto. Ja, ja, ja… Está bien. —Se aclaró la garganta—. HanGuang-Jun, ahora hablaré de negocios.

—Habla.

Wei WuXian puso cara seria.

—Los golpes a las tapas de los ataúdes en el cementerio del clan Chang habían cesado por los últimos diez años. Que de pronto se escucharan de nuevo, sin duda, no fue una coincidencia. Debe haber otra causa.

—¿Cuál crees que sea?

—Buena pregunta. Creo que la causa puede ser el cadáver que desenterraron.

—Mnn.

Su expresión era tan atenta que le hizo recordar a Wei WuXian cuán sincero había lucido cuando tomó sus dos dedos estando ebrio la noche anterior.

—No creo que el cadáver haya sido desmembrado porque buscaba venganza y una manera de desahogar su odio —continuó con seriedad, haciendo un gran esfuerzo por contener la risa—, sino que fue una manera malévola de supresión. La persona que desmembró el cadáver escogió esos lugares acuciados por seres malignos intencionalmente para ubicar allí las partes del cuerpo.

—Combatiendo veneno con veneno. De esa forma se conserva el balance y se controlan mutuamente.

—Así es. Así que, como el sepulturero desenterró ayer el torso, dejó de haber algo que contuviera la energía maliciosa de los espíritus del clan Chang, por lo que los golpes a las tapas de los ataúdes volvieron a escucharse. Es el mismo mecanismo que la secta Qinghe Nie usa en la Sala de Sables, los espíritus de los sables y los cadáveres en las paredes se controlan mutuamente. Quizás, esta técnica derivó de lo que hicieron en la Sala de Sables. Parece que esta persona está conectada con las sectas Qinghe Nie y Gusu Lan. Me temo que no son un oponente sencillo.

—Hay pocas personas así.

—Sip. La verdad está siendo revelada lentamente. Y, como nuestro oponente ya comenzó a mover las partes del cadáver, significa que se sienten ansiosos. Incluso sin ir tras ellos, vendrán a nosotros. A medida que busquen por allí, sin duda, dejarán más pistas. Además, el brazo de nuestro querido amigo nos dirá en qué dirección ir. Pero probablemente también tengamos que movernos con velocidad. Solo nos faltan el brazo derecho y la cabeza. Después de esto, también debemos llegar antes que ellos.

Los dos viajaron en dirección al sureste. Esta vez, la mano fantasma apuntó en dirección a Shudong, un lugar conocido por su espesa niebla.

Era una ciudad embrujada a la que la gente de los alrededores no se atrevía a ir.


[1] Es el título de Jiang Cheng.

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