El Fundador del Diabolismo – Capítulo 33: Pastizales (2)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Los sonidos peculiares y repentinos de una caña de bambú golpeando el suelo pasaron de ser suaves a fuertes, de escucharse lejos a cerca, haciendo imposible discernir quién o qué los hacía.

—Todos ustedes, vengan. Acérquense. No se muevan ni ataquen —dijo Wei WuXian.

En medio de la niebla, si todos los jóvenes desenvainaran sus espadas e intentaran atacar, podrían hacerse daño entre ellos en lugar del enemigo. Después de un momento, el ruido se detuvo. Habiendo esperado en silencio por unos segundos, un discípulo habló en voz baja:

—Es eso de nuevo… ¡¿Cuánto tiempo va a seguirnos?!

—¿Los ha estado siguiendo? —les preguntó Wei WuXian.

—Después de que entramos en la ciudad, como la niebla era muy densa y sería fácil alejarse y desviarse, decidimos caminar juntos —explicó Lan SiZhui—. Entonces, escuchamos ese ruido de pronto. En ese momento no era tan rápido. Se escuchaba bastante lento, un repiqueteo a la vez. También logramos divisar una sombra pequeña pasar frente a nosotros a través de la niebla, pero cuando la perseguimos, desapareció. El ruido nos ha estado siguiendo desde entonces.

—¿Qué tan pequeña?

—Muy bajita. Muy pequeña —dijo Lan SiZhui mientras señalaba hacia su pecho para indicar el tamaño.

—¿Cuánto tiempo llevan aquí? —preguntó Wei WuXian.

—Alrededor de quince minutos —contestó Lan SiZhui.

—¿Quince minutos? —repitió Wei WuXian—. HanGuang-Jun, ¿hace cuánto llegamos?

—Hace treinta minutos aproximadamente. —Se escuchó la voz de Lan WangJi a través de la niebla brumosa.

—¿Ven? —continuó Wei WuXian—. Llevamos más tiempo que ustedes aquí. ¿Cómo es posible que terminaran frente a nosotros y solo nos encontráramos después que se dieron la vuelta?

—Nunca nos dimos la vuelta. Siempre hemos caminado hacia al frente por este camino —contestó Jin Ling sin poder contenerse.

Si todos caminaban hacia adelante, ¿sería posible que alguien estableciera una formación mágica y convirtiera el camino en un laberinto cíclico?

—¿Han tratado de volar por lo alto con sus espadas? —preguntó Wei WuXian de nuevo.

—Sí. Pensé que había volado una gran distancia pero en realidad no llegué muy alto —contestó Lan SiZhui—. Además había sombras borrosas moviéndose por aquí y por allá. No sabía qué eran y tuve miedo de no poder lidiar con ellas, así que bajé otra vez.

Al escucharlo, todos guardaron silencio por un momento. Como en el área de Shudong había niebla casi siempre, no encontraron extraña la niebla en la ciudad. Ahora, parecía que esta era una niebla fantasmal ya que no se había formado de manera natural.

—¡La niebla no será venenosa, ¿cierto?! —exclamó Jin Ling consternado.

—Probablemente no. Llevamos aquí un buen rato y seguimos vivos —le contestó Wei WuXian.

—Debí traer a Campanita conmigo. Todo es culpa de tu maldito burro.

Apenas escuchó el nombre del perro, Wei WuXian sintió un escalofrío recordarle la espalda, su piel erizándose.

—¡Aún no hemos culpado a tu perro! —gritó Jin Ling—. Él fue quien abrió su hocico para morder primero, fue por eso que terminó recibiendo una pezuña de Manzanita. ¿De quién fue la culpa? Al final no importa, ninguno puede moverse en este momento.

—¡¿Qué?! ¡¿A Manzanita lo mordió un perro?!

—¿Cómo puede ser ese burro más importante que mi perro espiritual? Campanita me lo dio mi tío más joven. Si algo llegara a pasarle, ¡ni siquiera con diez mil burros podrían compensarme!

—¡No uses el nombre de LianFang-Zun para asustar a la gente! Bueno, Manzanita fue un regalo de HanGuang-Jun —replicó de manera absurda—. ¿Cómo pudieron llevar a Manzanita a una cacería? ¡¿E incluso permitir que saliera lastimado?!

Los jóvenes discípulos de la secta Lan respondieron al unísono:

—¡Mentiroso!

Jamás creerían que alguien como HanGuang-Jun escogería un regalo como ese para alguien. Aún sin que Lan WangJi contestara, se rehusaban a creer tal cosa.

—Uhh… Lo siento, Joven Maestro Mo. Manzanita… Su burro ha estado haciendo ruido todos los días en el Descanso en las Nubes, y los discípulos mayores llevan mucho tiempo quejándose, por lo que nos ordenaron que nos deshiciéramos de él durante la cacería nocturna. Así que, nosotros…

Jin Ling tampoco creía que el burro fuese un regalo de Lan WangJi.

—No puedo ni siquiera mirar ese burro. Además, se llama «Manzanita». ¡Es tan estúpido!

Lan JingYi pensó que, si de verdad fuera un regalo de HanGuang-Jun, entonces estarían en problemas, por lo que intervino de inmediato:

—¿Qué hay de malo con «Manzanita»? Le gusta comer manzanas, así que se llama Manzanita. Es muy sensato. ¡Es diez veces mejor que llamar a ese perro gordo «Campanita»!

—¡¿Cómo puedes llamar gordo a Campanita?! Intenta encontrar un perro espiritual que esté en mejor forma que…

De pronto, la charla cesó.

—¿Todos siguen allí? —preguntó Wei WuXian unos segundos después.

Los jóvenes a su alrededor contestaron débilmente, lo cual confirmaba que así era.

—Ruidoso —afirmó Lan WangJi con frialdad.

¿Cómo pudo silenciarlos a todos al mismo tiempo? Wei WuXian no pudo evitar tocarse los labios y sentirse agradecido.

De pronto, el sonido de pasos emergió entre la niebla.

Parecían provenir del frente un poco hacia la izquierda, y eran torpes y lentos. Inmediatamente después, también se escucharon desde el frente y el lado derecho, los lados y atrás. Aunque la niebla era muy espesa para discernir cualquier figura, el putrefacto olor ya podía percibirse.

Por supuesto, para Wei WuXian no representaba preocupación alguna unos cuantos cadáveres andantes. Silbó con suavidad y terminó en una nota alta, señalándoles que retrocedieran. Como esperaba, después que los cadáveres escucharon el silbido, de detuvieron un instante.

Sin embargo, un momento después, se abalanzaron sobre ellos.

Wei WuXian no se había esperado esto en absoluto. No solo no funcionó su orden, sino que los incitó. Él jamás confundiría dos órdenes, ¡y mucho menos unas tan diferentes como «aléjense» y «estimúlense»!

No obstante, en ese momento, no había tiempo para pensar. Siete u ocho figuras inclinadas podían discernirse entre la blanca niebla, lo cual quería decir que estaban muy cerca dada lo densa que era la niebla de la ciudad.

El aura azulada condensada por Bichen separó la niebla y rodeó al grupo dibujando un círculo en el aire, tras lo que cortó a las cadáveres andantes por la mitad y regresó a su vaina. Wei WuXian dejó escapar un suspiro de alivio mientras que Lan WangJi bajó su voz y preguntó:

—¿Por qué?

Wei WuXian se estaba haciendo la misma pregunta.

¿Por qué la orden no funcionó con estos cadáveres? El paso al que se movían era lento y su olor rancio, ninguno era un cadáver de alto nivel. Debí poder ahuyentarlos con solo unas palmadas. Sería imposible que mi silbido dejara de funcionar repentinamente porque para empezar no usa poderes espirituales. Una situación como esta nunca…

De pronto, recordó algo. Una delgada capa de sudor se formó en su espalda.

No. No era que «una situación como esta nunca hubiese sucedido». De hecho, había ocurrido antes, y no una sola vez. En efecto había una clase de cadáver o espíritu que no podía controlar: ¡los que ya estuviesen bajo el control del Amuleto del Tigre Estigio!

Lan WangJi retiró el hechizo silenciador y Lan SiZhui pudo hablar de nuevo:

—HanGuang-Jun, ¿la situación es muy peligrosa? ¿Deberíamos irnos de la ciudad de inmediato?

—Pero la niebla es muy densa. No podemos salir de aquí por un camino ni volando…

—¡Creo que se avecinan más cadáveres! —exclamó uno de los discípulos.

—¿Dónde? No escuché pasos.

—Creo que escuché respiraciones… —El chico se dio cuenta de lo ridículo que había sido su comentario solo después de decirlo, tras lo que cerró su boca, avergonzado.

—Tú sí que eres especial, ¿no es así? Respiraciones. Los cadáveres están muertos, ¿cómo podrían respirar…?

Antes de que pudiera terminar, otra figura arremetió contra ellos. Cuando Bichen se desenvainó de nuevo, la cabeza de la sombra fue separada de su cuerpo. Al mismo tiempo, se escucharon extraños sonidos de salpicaduras. Los discípulos que se encontraban cerca de la escena gritaron asustados.

—¿Qué pasó? —preguntó Wei WuXian, temiendo que hubiesen salido lastimados.

—Algo brotó del cuerpo del cadáver. Creo que es una especie de polvo. El sabor era dulce y amargo. ¡Y pútrido! —dijo Lan JingYi. Fue desafortunado para él. Como había querido decir algo en ese momento, había abierto la boca, por lo que una cantidad considerable de polvo entró.

Sin darle importancia a su aspecto, escupió varias veces. Las cosas que pudieran brotar de un cadáver no eran asuntos triviales. El polvo pululaba en el aire. Si fuese aspirado por accidente y llegara a los pulmones, sería mucho más difícil lidiar con él en comparación a que solo entrara en la boca.

—¡Todos ustedes, aléjense de allí! Ven rápido. Déjame verte —instruyó Wei WuXian.

—Está bien, pero no puedo verte. ¿En dónde estás? —preguntó Lan JingYi.

Ni siquiera podían su propia mano si la ponían frente ellos, mucho menos caminar en esa niebla. En ese momento, Wei WuXian recordó que cada vez que Bichen era desenvainada, su brillo atravesaba la blanca niebla.

—HanGuang-Jun —se giró y le dijo a Lan WangJi, quien se encontraba a su lado—, desenvaina tu espada un momento para que pueda acercarse.

Lan WangJi estaba a su lado, sin embargo, no contestó ni se movió.

De pronto, el resplandor azul claro del aura condensada alrededor de una espada iluminó un área a unos siete pasos de distancia.

¿Lan WangJi estaba allí…?

¡¿Entonces quién era la persona que había estado en silencio todo este tiempo a su lado?!

De pronto, una sombra apareció ante los ojos de Wei WuXian, su rostro oscuro acercándose a él.

¡Estaba oscuro porque había una capa de bruma negra sobre este!

En ese momento, el hombre alcanzó el estuche dimensional que colgaba al costado de WeiWuXian. Sin embargo, después de tomarlo, este de pronto incrementó de tamaño. El cordón que lo amarraba se reventó y tres espíritus coléricos emergieron, abalanzándose sobre él creando un enredo.

Wei WuXian rio.

—¿Querías el estuche dimensional? Entonces no tienes buena vista. ¿Por qué agarraste el estuche aprisionador de espíritus?

Desde que le arrebataron el torso al sepulturero en el cementerio del secta Yueyang Chang y lo hicieron retroceder, frustrado, Wei WuXian y Lan WangJi habían estado alertas. Habían anticipado que en lugar de rendirse buscaría una oportunidad para recuperarlo. Como esperaban, después que entraron en la ciudad de Yi, el sepulturero atacó, buscando aprovecharse de la densidad de la niebla y la multitud que parloteaba. De hecho, su ataque funcionó, pero mucho tiempo atrás Wei WuXian había cambiado el estuche dimensional que contenía el brazo izquierdo por el estuche aprisionador de espíritus.

A continuación, el oponente bloqueó un ataque mientras desenvainaba su espada y saltaba hacia atrás. Al instante, chillidos de odio provenientes de los espíritus resonaron, como si hubiesen sido empujados al borde de ser disipados con este único movimiento.

Así que de verdad es una persona con un alto nivel de cultivo, pensó Wei WuXian para sus adentros.

—¡HanGuang-Jun, el sepulturero está aquí! —gritó de inmediato.

Sin necesitar de un recordatorio, Lan WangJi sabía que algo había sucedido solo con esa simple frase. Manteniéndose en silencio, el movimiento circular, rápido y feroz de Bichen respondió en su lugar.

La situación en la que se encontraban no era nada optimista. Bruma negra cubría la espada del sepulturero, haciendo imposible ver el color del aura que la rodeaba y ocultándola a la perfección en la densa niebla blanca. Por otro lado, el aura que rodeaba a la espada de Lan WangJi no podía ser ocultada en absoluto. Él estaba a plena vista mientras que el enemigo estaba escondido en la oscuridad.

Además, el enemigo no solo era muy hábil en términos de cultivo, sino que estaba familiarizado con los movimientos de espada de la secta Gusu Lan. Y, aunque ambos luchaban a ciegas en la niebla, el atacante podía hacer lo que quisiera, sin embargo, Lan WangJi debía tener cuidado de no herir accidentalmente a nadie de su lado. Tomando todo esto en consideración, Lan WangJi se encontraba en desventaja. Entonces, se escuchó varias veces el impacto de espadas al chocar, y el corazón de Wei WuXian se tensó.

—¿Lan Zhan? ¡¿Estás herido?! —soltó.

A lo lejos, se oyó un gruñido sofocado, como si alguien hubiera sido herido de gravedad. Sin embargo, estaba claro que no era la voz de Lan WangJi.

—Por supuesto que no —le contestó.

—¡Así parece! —dijo sonriendo Wei WuXian.

El sepulturero pareció reír con amargura, y luego atacó de nuevo. Los impactos metálicos de ambos espadas se escuchaban cada vez más lejanos. Wei WuXian sabía que Lan Wangji no quería lastimarlos por accidente, por lo que alejó la batalla de ellos intencionalmente para lidiar con el hombre por su cuenta. Por supuesto, el resto quedaba a cargo de Wei WuXian.

—¿Cómo están los que inhalaron el polvo? —preguntó, girándose.

—¡Están teniendo dificultades para mantenerse de pie! —exclamó Lan SiZhui.

—Vengan al centro y enumérense —les ordenó Wei WuXian.

Fue una suerte que, después de acabar con la ola de cadáveres andantes y alejar al sepulturero, nada los molestó de nuevo. El repiqueteo de la caña de bambú tampoco vino a causarles problemas. Los discípulos restantes se reunieron a su alrededor y se enumeraron. Nadie faltaba. Wei WuXian agarró a Lan JingYi y tocó su frente. Estaba un poco cálida. Entonces palpó las frentes de los otros chicos que inhalaron el polvo del cadáver. Estaban en la misma situación. A continuación levantó un párpado de Lan jingYi y le pidió:

—Muéstrame tu lengua. Ahh.

—Ahh.

—Sip. Felicidades. Han sido envenenados por un cadáver.

—¡¿Cómo puedes felicitar a alguien por esto?! —exclamó Jin Ling.

—Es otra experiencia de vida. Será una historia con la que podrán empezar una conversación cuando sean mayores.

El envenenamiento por cadáveres ocurría principalmente cuando alguien era herido por un cadáver andante o cuando sangre necrótica entraba en contacto con una herida. Los cultivadores, por lo general, no permitían que cadáveres andantes se les acercaran tanto como para herirlos, por eso nadie estaba acostumbrado a llevar consigo elixires que curaran esta condición.

—Joven maestro Mo, ¿les sucederá algo? —inquirió Lan SiZhui con preocupación.

—En este momento, nada. Cuando llegue al torrente sanguíneo, circule por el cuerpo y alcance el corazón, no habrá nada que se pueda hacer.

—¿Q-Qué les pasará? —preguntó de nuevo.

—Lo mismo que les ocurre a los cadáveres. Si tienen suerte, solo se pudrirán. Si no es así, podrían convertirse en un cadáver andante de cabello largo que solo saltará por el resto de su existencia.

Todos los discípulos que se encontraban envenenados inhalaron de manera abrupta.

—Entonces, ¿quieren curarse? —les preguntó Wei WuXian.

Todos asintieron.

—Si quieren curarse —continuó—, escuchen con atención. De ahora en adelante, todos deben comportarse y hacer lo que les diga. Todos y cada uno de ustedes.

Aunque muchos de los chicos aun no estaban familiarizados con él, al ver que podía dirigirse de manera íntima a HanGuang-Jun al llamarlo por su nombre de nacimiento como si fueran de la misma generación y que además los habían encontrado juntos en medio de una ciudad maldita envuelta en un niebla ominosa, de manera instintiva querían depender de alguien debido a la ansiedad que sentían ahora que estaban envenenados y febriles. Aparte, todo lo que salía de la boca de Wei WuXian iba cargado con una confianza que erradicaba las angustias, por lo que no pudieron evitar escuchar sus palabras y contestar al unísono:

—¡Sí!

—Tienen que hacer lo que sea que les diga. Sean obedientes. ¿Entendido? —les insistió.

—¡Sí!

Wei WuXian aplaudió.

—De pie. Quienes no están envenenados carguen a quienes sí lo están, preferiblemente por encima del hombro. Si deciden hacerlo de otro modo, recuerden siempre mantener la cabeza y el corazón por encima del resto del cuerpo.

—Pero puedo caminar. ¿Por qué tienen que cargarme? —inquirió Lan JingYi.

—Hermano, si comienzas a saltar, tu sangre circulará más rápido y llegará a tu corazón más pronto. Por lo que no debes moverte mucho. Es mejor que no te muevas en absoluto —le contestó Wei WuXian.

Los chicos de inmediato se quedaron quietos como tablas, permitiendo que sus compañeros los levantaran.

—El cadáver que roció el polvo venenoso de verdad respiró —murmuró un chico que estaba siendo cargado por otro discípulo de su secta.

—Ya te dije. Si pudiera respirar, entonces estaría vivo —jadeó el chico que lo cargaba.

—Joven maestro Mo, todos están siendo cargados. ¿Adónde iremos? —Lan SiZhui era el más amable, más obediente y el menos preocupante.

—En este momento, no seremos capaces de salir de la ciudad. Toquemos algunas puertas —le contestó Wei WuXian.

—¿Tocar las puertas de qué? —preguntó Jin Ling.

—¿Hay algo que tenga puertas aparte de las casas? —le preguntó a su vez Wei WuXian después de pensar por un momento.

—¿Quieres que entremos en estas casas? Mira lo peligroso que es afuera. ¿Quién sabe qué cosas hay ocultas en esas habitaciones, mirando y esperando por nosotros —dijo Jin Ling.

Después de que habló, todos sintieron que de verdad había pares de ojos escondidos en la niebla y en las casas que observaban cada uno de sus movimientos y escuchaban cada una de sus palabras. No pudieran evitar estremecerse de miedo.

—Cierto. Es difícil saber si es más peligroso en el interior o el exterior —le respondió Wei WuXian—. Pero, habiendo llegado a este punto afuera, adentro no puede ser peor. Vamos. No hay tiempo que perder. Tenemos que curarlos.

El grupo tenía que hacer lo que les ordenaran. Llevando a cabo las instrucciones de Wei WuXian, todos agarraron la vaina de la espada de la persona frente a ellos para no alejarse y perderse en la densa niebla. De casa en casa, tocaron sus puertas. Jin Ling golpeó un rato la puerta de una casa y no escuchó ninguna respuesta en el interior.

—No parece haber nadie en esta. Entremos.

—¿Quién te dijo que entraras si no había nadie adentro? —La voz de Wei WuXian viajó hasta él—. Sigue tocando. Necesitamos entrar en una casa que tenga a alguien adentro.

—¿Quieres encontrar una habitada?

—Sí. Toca de buena manera. Tus golpes fueron demasiado fuertes. Es bastante descortés.

Jin Ling estaba tan molesto que poco le faltó para abrir la puerta de una patada. Al final, él solo… pisoteó furibundo el suelo.

Todas las casas por la calle tenían sus puertas firmemente cerradas, y permanecían así sin importar cuánto llamaran. Mientras más tocaba Jin Ling, más furioso se ponía, pero la fuerza con la que llamaba había disminuido con claridad. Por otro lado, Lan SiZhui conservó la calma. En la decimotercera tienda, repitió la frase que había usado numerosas veces ya:

—Disculpe, ¿hay alguien?

De pronto, la puerta se movió, mostrando una ranura delgada y negra.

Estaba muy oscuro al otro lado de la puerta, por lo que nadie podía ver lo que había detrás de la rendija. La persona que abrió tampoco habló, y los chicos que estaban cerca no pudieron evitar retroceder un paso.

Lan SiZhui recuperó su compostura.

—Disculpe, ¿es usted el dueño de la tienda?

Un momento pasó, y una voz anciana y extraña se escuchó a través de la ranura:

—Sí.

Wei WuXian se acercó caminando y le dio una palmada en el hombro a Lan SiZhui, indicándole que también retrocediera.

—Jefe, es nuestra primera vez aquí. La niebla es tan densa que nos perdimos. Hemos caminado por mucho tiempo y estamos algo cansados. ¿Sería posible que nos facilite su tienda para descansar un poco?

—Mi tienda no es para que los viajeros descansen —contestó la extraña voz.

—Pero, en el área, no hay ninguna tienda con personas —continuó diciendo con su expresión habitual, como si no hubiera encontrado nada extraño—. Jefe, ¿de verdad no está dispuesto a hacernos un favor? Podemos pagarle.

—¿De dónde piensas sacar el dinero para pagar? —espetó Jin Ling—. Aclaremos esto: no voy a prestarte dinero.

—Mira esto — dijo Wei WuXian agitando la delicada bolsa frente a sus ojos.

—¡¿Cómo te atreves?! ¡Es de HanGuang-Jun! —exclamó Lan Sizhui, atónito.

Mientras discutían, la ranura fue abierta un poco más, y aunque seguían sin poder ver el mobiliario de la habitación, lograron discernir a una mujer inexpresiva de cabello gris.

Aunque lucía bastante mayor a primera vista debido a que tenía la espalda encorvada, en realidad no tenía muchas arrugas o manchas de edad. Incluso podía ser descrita como de mediana edad. La mujer entonces procedió a abrir la puerta y darles paso. Parecía estar dispuesta a dejarlos entrar.

—¿De verdad nos va a dejar entrar? —susurró Jin Ling, sorprendido.

—Por supuesto. No podía cerrar la puerta, aunque quisiera, porque metí mi pie en la ranura. Si no me hubiese dejado entrar habría abierto la puerta de una patada —le contestó Wei WuXian en un susurro.

Jin Ling se quedó sin palabras.

La ciudad de Yi ya era bastante atemorizante y peculiar, y las personas que allí vivían tampoco eran ordinarias. Al ver lo sospechosa que lucía la mujer, los discípulos susurraron entre ellos. Sin embargo, aunque no querían entrar, no tenían alternativa, por lo que recogieron a sus compañeros, los cuales no se atrevían a dar un paso por miedo al veneno, y entraron uno a uno.

La mujer anciana esperó a que entraran de pie en el interior, mirándolos con frialdad; y cuando todos pasaron, cerró la puerta de inmediato. La habitación quedó de nuevo a oscuras.

—Señora, ¿por qué no hay luz? —le preguntó Wei WuXian.

—Está sobre la mesa. Enciéndanla ustedes mismos —le contestó la anciana.

Lan SiZhui, por casualidad, estaba junto a una mesa. Tanteando con lentitud sobre esta, encontró una lámpara de aceite cubierta por una gruesa capa de polvo. Entonces sacó un talismán de fuego y lo encendió. A medida que lo movía en dirección a la lámpara, miró de manera involuntaria a su alrededor, tras lo que sintió una ráfaga fría de viento recorrerlo desde los pies hasta la cabeza; su cuero cabelludo hormigueando de terror.

En la habitación central de la tienda había una multitud de personas apiñadas, hombros con hombros y talones con talones. Cada uno de ellos tenía los ojos muy abiertos, ¡y los miraban sin siquiera parpadear!

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