El Fundador del Diabolismo – Capítulo 35: Pastizales (4)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Jin Ling y el grupo sintieron que sus corazones estaban a punto de saltar de sus pechos. Temían que a Wei WuXian le sucediera algo terrible mientras miraba por la rendija, y que terminaría tendido en el suelo cubriéndose los ojos.

—Ah —exclamó en ese momento.

Los corazones de los chicos dieron un vuelco. Incluso se les puso la piel de gallina.

—¡¿Qué pasó?!

—Shhh. No hablen —les dijo tan bajo como pudo—. Lo estoy viendo.

—Entonces, ¿qué ves? —preguntó Jin Ling en un tono incluso más bajo—. ¿Qué hay al otro lado de la puerta?

—Hmmm… Sí… Esto es asombroso. Verdaderamente asombroso —contestó de manera indirecta sin apartar la mirada.

La expresión que podían ver del perfil de su rostro estaba llena de deleite, y tanto su elogio como su entonación parecían venir de los profundo de su corazón. La curiosidad de los discípulos superó de inmediato su nerviosismo.

—Sénior Mo, ¿qué es verdaderamente asombroso? —No pudo evitar preguntar Lan SiZhui.

—¡Caray! Es tan linda. Silencio, chicos. No la asusten. Ya terminé de mirar.

—¡Muévete! Quiero ver —dijo Jin Ling.

—¡Yo también!

—¿Están seguros? —preguntó Wei WuXian.

—¡Sí!

Wei WuXian se tomó su tiempo para apartarse, como si se sintiera reacio; y Jin Ling fue el primero en ocupar su lugar. Miró a través de la delgada ranura entre los listones de madera.

Ya era de noche. En el frío ambiente, incluso la niebla de la ciudad de Yi se había disipado un poco, apenas permitiéndole a las personas ver a unos metros de distancia. Jin Ling miró por un rato. Al no encontrar la cosa «linda» y «asombrosa», se sintió bastante decepcionado.

No la habré asustado al hablar, ¿cierto?, pensó para sí.

Justo cuando estaba a punto de darse por vencido, una figura pequeña y marchita de repente apareció ante la rendija.

Habiendo visto la totalidad de su apariencia sin ninguna clase de preparación, Jin Ling sintió su cuero cabelludo entumecerse a causa de la conmoción. Poco le faltó para estallar en ese momento pero, de alguna manera consiguió reprimir la exclamación en su pecho, permaneciendo en silencio y conservando la postura inclinada, aunque ahora rígida.

Después que se apaciguó el hormigueo en su cabeza, se giró hacia Wei WuXian a pesar de sí mismo. El origen de la conmoción estaba apoyado contra la ventana junto a la puerta. Con una de las comisuras de sus labios curvada hacia arriba, arqueó las cejas y le dedicó una sonrisa maliciosa a Jin Ling.

—¿No es linda?

Jin Ling le dedicó una mirada fulminante.

—Sí… —le contestó entre dientes, sabiendo ahora que se estaba burlando de ellos adrede. Sin embargo, cambiando de opinión, se enderezó y continuó casualmente—: Es regular en el mejor de los casos. ¡Apenas digno de una mirada!

Tras el comentario, se hizo a un lado, esperando a la siguiente persona que sería engañada. Sus palabras engañosas elevaron al máximo el nivel de curiosidad del grupo. Lan SiZhui no pudo contenerse y se acercó al lugar.

—¡Ah! —exclamó con toda honestidad, a diferencia de los otros dos, apenas sus ojos se acercaron a la ranura; y con un rostro lleno de pánico, saltó hacia atrás debido a la conmoción. Solo encontró a Wei WuXian después de sentir que todo le dio vueltas por un rato—. ¡Sénior Mo! Hay un… un… —se quejó.

—Un eso, ¿cierto? —respondió Wei WuXian plenamente consciente—. No es necesario que digas lo que es, de lo contrario dejaría de ser una grata sorpresa. Deja que todos lo vean por ellos mismos.

Era imposible que los demás se atrevieran a acercarse después de ver la reacción aterrorizada de Lan SiZhui. ¿Una grata sorpresa? Más bien un susto desagradable.

—No, gracias. No, gracias —dijeron agitando sus manos en señal de rechazo.

—Estamos en una situación como esta y tú sigues haciendo bromas. ¿En qué rayos estás pensando? —le preguntó Jin Ling a Wei WuXian.

—Tú también te me uniste, ¿no es así? No imites el tono de tu tío. SiZhui, ¿fue espantoso?

—Sí. —Asintió con obediencia.

—Eso está bien. Esta es una excelente oportunidad para su cultivo. ¿Por qué los fantasmas asustan a la gente? Porque cuando se asustan, su consciencia se desvanece mientras que su espíritu surge, lo que hace de ese momento la mejor oportunidad para succionar su energía yang. Por esta razón, los fantasmas a quienes más le temen es a las personas valientes. La persona que no les tema no les da oportunidades que puedan aprovechar, por lo que no hay nada que los fantasmas puedan hacerle. Por lo tanto, como discípulos de cultivo, ¡su meta número uno es ser más valientes!

Sintiéndose alegre por no haber podido dar un vistazo curioso debido a su incapacidad para moverse, Lan JingYi murmuró:

—La valentía se determina al momento del nacimiento. ¿Qué puedes hacer si naciste cobarde?

—¿Acaso nacieron sabiendo volar sobre espadas? Solo logran aprender hacerlo después de mucha práctica. De manera similar, pueden acostumbrarse a las cosas después de un primer susto. ¿El retrete exterior apesta? ¿Es un asco? Confíen en mí, si vivieran en uno por un mes, hasta se acostumbrarían a comer allí.

Los chicos lucían totalmente aterrorizados.

—¡¡¡No, no podrías!!! ¡¡¡Es imposible!!! —refutaron al unísono.

—Es solo un ejemplo. Está bien, admito que no he vivido en uno antes, y no sé si realmente se puede comer allí. No tengo evidencia. Sin embargo, esto deben hacerlo. No solo deben ver al fantasma, observarlo detenidamente. Observen los detalles, y traten de encontrar en el menor tiempo posible cualquier debilidad que puedan estar ocultando. Deben abordar la situación con calma y encontrar el momento para contraatacar. De acuerdo, ¿dije ya lo suficiente como para que comprendan? La mayoría de las personas no tendrían la oportunidad de recibir mi guía. Aprovéchalo. Que nadie se aleje. Hagan una fila, por favor. Miren uno a la vez.

—¿De verdad tenemos que hacerlo?

—Por supuesto. Nunca bromeo. Tampoco engaño jamás a la gente. Comencemos con JingYi. Tanto Jin Ling como SiZhui ya pasaron.

—¿Qué? No tengo que mirar, ¿cierto? Las personas que han sido envenenadas por un cadáver no pueden moverse. Tú mismo lo dijiste.

—Déjame ver tu lengua. Ah…

—Ah… —repitió.

—Felicidades. Ya estás curado. Da el primer paso con valentía. ¡Vamos!

—¡¿Ya estoy curado?! ¡Estás bromeando, ¿verdad?!

Con sus protestas negadas, solo le quedó reunir coraje y caminar hacia la ventana. Entonces miró una vez y apartó la mirada. Miró una vez más y volvió a apartar la mirada. Wei WuXian le dio unos golpecitos al tablero.

—¿A qué le tienes tanto miedo? Estoy aquí. No es como si fuera a romper los listones, mucho menos se comerá tus ojos o algo parecido.

Lan JingYi se alejó con un salto.

—¡Terminé de mirar!

Luego, cada vez que llegaba el turno de alguien, se oían inhalaciones abruptas. Después que todos pasaron, Wei WuXian habló de nuevo:

—¿Terminaron de ver? Entonces, todos digan qué detalles notaron. Resumamos.

—Ojos blancos. Mujer. Baja y delgada. Rasgos delicados. Lleva consigo una caña de bambú. —Jin Ling se apresuró en hablar primero.

—La altura de la chica alcanza mi pecho. Está vestida solo con harapos y no se ve muy limpia. Parece un mendigo que deambula por las calles. La caña de bambú parece ser blanca. Sus ojos blancos no parece ser algo que sucediera posterior a su muerte, es posible que haya sido ciega en vida —dijo Lan SiZhui después de pensar por un momento.

—La información que dio Jin Ling fue mayor, mientras que la que dio SiZhui fue de mejor calidad.

Los labios de Jin Ling se crisparon, insatisfecho.

—La chica parece tener quince o dieciséis años. Su rostro es ovalado y sus delicados rasgos vivaces. Sujetó su largo cabello con una horquilla de madera que tiene una pequeña cabeza de zorro tallada en el extremo. No solo es pequeña, su figura es delgada. Aunque su apariencia no es pulcra, tampoco está sucia. Si se arreglara un poco, seguramente sería una chica encantadora.

Al escuchar esto, Wei WuXian sintió que este chico tenía un futuro muy prometedor.

—Muy bien, muy bien. Tus observaciones son detalladas y únicas. Chico, con seguridad serás del tipo sentimental cuando crezcas —lo elogió con vigor.

El chico se ruborizó y se puso de frente a la pared, ignorando las risas de sus compañeros.

—Parece que el repiqueteo que escuchamos antes era el sonido que hacía la caña de bambú contra el suelo cuando caminaba. Convertirse en fantasma no la puede hacer recuperar la visión si ya era ciega antes de morir, por lo que solo puede seguir apoyándose en la caña de bambú —dijo otro chico.

—Pero ¿cómo podría ser eso posible? Todos han visto a gente ciega, ¿no es así? Como no pueden ver, se mueven y caminan con lentitud, para evitar chocar con cosas. Sin embargo, el fantasma que está afuera se mueve con rapidez. Nunca había visto a una persona ciega tan ágil —argumentó otro de los chicos.

—Buen trabajo. Felicidades por pensar en todo esto. Así es como deben analizar. No descarten ninguna sospecha. Ahora, invitémosla a entrar para obtener algunas respuestas.

Tan pronto como terminó de decir esto, retiró de inmediato un par de listones de madera. No solo fueron los chicos en el interior, incluso el fantasma afuera de la ventana saltó debido a su repentina acción, tras lo que alzó su caña de bambú con cautela.

—Doncella —dijo Wei WuXian después de saludarla—, ¿hay alguna razón por la que los haya seguido hasta este lugar?

La chica se sorprendió. Si hubiese estado viva, en ese momento habría lucido sumamente adorable. Sin embargo, sin pupilas y con dos hilos de sangre bajándole por las mejillas, solo lució más aterradora que nunca. Algunos chicos en la parte de atrás inhalaron de manera abrupta.

—¿A qué le temen? Pronto se acostumbrarán a ver a gente sangrando por los siete orificios. En este caso sólo dos están sangrando, ¿y no pueden soportarlo? Por eso les digo que experimenten más cosas y se hagan más valientes —los reconfortó Wei WuXian.

Antes de esto, la chica había estado dando círculos afuera de la ventana con irritación, golpeando el suelo con su caña, pisoteando el suelo, fulminando a todos con la mirada y agitando sus brazos. Ahora, sin embargo, su comportamiento cambió. Gesticulaba, como si quisiera decirles algo.

—Extraño. ¿No puede hablar? —se preguntó Jin Ling.

Al escuchar esto, la chica fantasma se detuvo y abrió la boca.

Sangre brotó de su boca vacía. Le habían quitado la lengua de raíz.

A los discípulos se les erizó la piel, aunque también sintieron simpatía por ella.

Por esta razón no podía hablar. Ciega y muda, qué desafortunado.

—¿Está usando lenguaje de señas? ¿Alguien entiende? —preguntó Wei WuXian.

Nadie entendía. La chica estaba muy ansiosa, pisoteaba el suelo y usaba la caña para escribir y garabatear. No obstante, era evidente que no perteneció a una familia académica. Era analfabeta y no podía escribir. Con un desastre de figuras con palitos, nadie pudo entender lo que intentaba decir.

De pronto, desde el otro extremo de la calle se escucharon una serie de pasos a toda velocidad, así como jadeos humanos.

El espíritu de la chica desapareció, pero como era probable que regresara, Wei WuXian no se preocupó. Con rapidez volvió a colocar los listones para luego observar el exterior a través de la rendija. El resto de los discípulos también querían ver lo que ocurría, por lo que todos se apiñaron frente a la puerta. Una columna de cabezas apiladas bloqueaban la rendija.

Aunque la neblina se había disipado un poco, en ese momento, había comenzado a circular de nuevo. Entonces, una figura la atravesó dando tumbos mientras se acercaba corriendo.

La persona iba vestida de negro y se tambaleaba, parecía estar herida; y una espada envuelta en una tela colgaba de su cintura.

—¿Es el hombre de la bruma en la cara? —preguntó en un susurro Lan JingYi.

—Probablemente no —susurró Lan SiZhui de vuelta—. El hombre de la bruma en la cara se movía de manera totalmente diferente a como lo hace esta persona.

Un grupo de cadáveres andantes lo seguían, y con movimientos rápidos, pronto lo alcanzaron. La persona se enfrentó a los ataques desenvainando la espada; el aura brillante y límpida que la rodeaba cortando la niebla.

¡Qué buen movimiento!, vitoreó Wei WuXian en su interior.

No obstante, tras el ataque, volvió a escucharse un borboteo familiar. El polvo rojo y negro brotó de las extremedidas que le fueron cercenadas a los cadáveres. La persona estaba rodeada y sin ningún lugar donde poder esconderse, por lo que fue engullido por el polvo mientras permanecía allí de pie.

Lan SiZhui quedó estupefacto ante la escena.

—Sénior Mo, este hombre… Nosotros… —instó en voz baja.

Otro grupo de cadáveres andantes volvieron a rodear a la persona. El círculo se hacía cada vez más pequeño. Su espada hizo otro corte y más polvo envenenado brotó de los cadáveres. También aspiró más de este en el proceso, y vieron cómo empezaba a perder el balance a causa de ello.

—Tenemos que ayudarlo —afirmó Wei WuXian.

—¿Cómo piensas hacerlo? No podemos acercarnos. Hay polvo por todas partes. Terminarás envenenado si te acercas —le dijo Jin Ling.

Después de pensar por un momento, Wei WuXian se alejó de la ventana y caminó hasta la habitación central. Los chicos no pudieron evitar seguirlo con la mirada. Maniquíes de papel con diferentes posturas colgaban en silencio en las paredes. Wei WuXian se acercó a ellos y se detuvo frente a un par de mujeres.

Cada uno de los maniquíes de papel lucía de manera diferente, sin embargo, este par parecía haber sido diseñado para que fueran gemelas. Su maquillaje, vestimenta y rasgos eran exactamente iguales. Con cejas delicadas y expresiones sonrientes, casi se les podía escuchar reír. Además, su cabello estaba peinado en dos moños y llevaban zarcillos rojos, brazaletes de oro y zapatos con brocados; parecían doncellas de una familia adinerada.

—¿Qué tal ellas dos? —preguntó Wei WuXian, tras lo que deslizó su dedo pulgar contra la espada desenvainada de uno de los chicos, cortándolo. Entonces, girándose, pintó dos pares de ojos, cuatro pupilas, sobre los maniquíes. Luego retrocedió un paso y con una sonrisa recitó—: Ojos detrás de largas pestañas, labios entreabiertos sonriendo con provocación. No le den importancia al bien o al mal, con ojos pintados yo las invoco.

De la nada, una brisa helada recorrió toda la tienda, y los chicos no pudieron evitar agarrar con fuerza sus espadas.

De pronto, el par de maniquíes comenzó a temblar.

¡Se trataba de la Invocación de los Ojos Pintados [1]!

Como si hubiesen visto o escuchado algo hilarante, el par de maniquíes dejó escapar risitas sin parar. Al mismo tiempo, los ojos pintados con sangre humana daban vueltas a una velocidad vertiginosa en el interior de sus cuencas. La visión era impactante y atemorizante. De pie frente a ellos, Wei WuXian inclinó la cabeza a modo de saludo.

Con respeto, el par de maniquíes de papel también se inclinó ligeramente, retornando sus saludos a un maestro de nivel superior al suyo.

Wei WuXian señaló afuera de la puerta.

—Traigan a la persona viva al interior. Aparte de él, eliminen todo.

Una risa estridente surgió de la boca de los maniquíes de papel y a continuación, una extraña ráfaga de viento abrió las puertas.

Lado a lado, los dos maniquíes partieron e irrumpieron en el círculo de cadáveres andantes. Era increíble como, aunque tan solo estuvieran hechos pedazos de papel, fueran tan poderosos. Con zapatos delicados y mangas ondeantes, cercenaron el brazo de un cadáver con el movimiento de una de sus manos y luego cortaron la mitad de una cabeza con otra; era como si las mangas de papel se hubiesen convertido en afiladas cuchillas. No conforme con eso, las risitas coquetas continuaron resonando a  lo largo de toda la calle, provocando tanto horror como fascinación.

No mucho después, los quince o dieciséis cadáveres andantes fueron cortados en trozos, los cuales yacieron inertes en el suelo.

Las dos doncellas de papel obtuvieron una victoria total. Entonces, obedeciendo el comando, llevaron adentro al débil fugitivo y salieron de nuevo, las puertas cerrándose solas detrás de ellas. Cada una se paró a un lado de la entrada como si fueran estatuas de leones custodiando la propiedad, y guardaron silencio.

Los discípulos en el interior de la habitación estaban estupefactos.

Solo habían visto o escuchado descripciones respecto a los métodos indebidos de cultivo en libros o de sus mayores.

En aquel momento, no pudieron comprenderlo y pensaron: Si son métodos indebidos, entonces ¿por qué tantas personas quieren aprenderlos? ¿Por qué el Patriarca de Yiling sigue teniendo tantos imitadores?

Ahora, tras haberlo visto con sus propios ojos, finalmente comprendieron lo fascinantes que eran esta clase de prácticas. Además, la «Invocación de los Ojos Pintados» era tan solo el principio dentro de la cultivación demoníaca. Por lo tanto, después de sobreponerse a la conmoción inicial, no había signos de repulsión en sus rostros, por el contrario, no lograban disimular la emoción. Sentían que esto era una experiencia enriquecedora que incrementaría la cantidad de conversaciones que podrían mantener con discípulos mayores que ellos. Jin Ling era el único que no lucía muy bien.

Entonces Lan SiZhui se acercó a Wei WuXian para asistirlo con el extraño.

—Que nadie se acerque. Tengan cuidado de no tocar el polvo envenenado de los cadáveres. Es posible que incluso el contacto físico los envenene —dijo Wei WuXian.

Cuando la persona fue llevada al interior por los maniquíes de papel, casi inconsciente, les había dado la impresión de que le quedaba poca energía. Ahora, su mente se había aclarado. Tosió un poco y cubrió su boca con su mano, como si quisiera prevenir la posibilidad de afectar a otras personas con el polvo que pudiese esparcir.

—¿Quiénes son? —preguntó con tono grave.

Sonaba agotado. La pregunta que realizó la hizo porque no conocía a la gente de la habitación, pero también porque no veía nada.

Una gruesa capa de vendajes blancos envolvían los ojos del hombre. Probablemente era ciego.

Por no hablar de que era relativamente atractivo. Con el puente de la nariz alto y labios delgados del color de un rojo suave, podía ser casi descrito como apuesto. También lucía bastante joven, en un punto intermedio entre un chico y un hombre.

¿Por qué me estoy encontrando con tantas personas ciegas en los últimos días? Los he escuchado y visto, y han estado tanto vivos como muertos, se preguntó Wei WuXian en su interior.

—¡Oye! —gritó de repente Jin Ling—. Aún no sabemos quién es, ni si es amigo o enemigo. ¿Por qué deberíamos salvarlo sin tomar ninguna consideración? Si es malo, ¿no habríamos dejado entrar a una serpiente?

Aunque ese, de hecho, era el caso, sonaba incómodo cuando era dicho con tanta franqueza frente a la persona involucrada. Extrañamente, el aludido no se molestó ni se preocupo de ser echado. Solo sonrió, revelando las diminutas puntas de dos dientes caninos.

—Joven maestro, usted tiene mucha razón. Sería mejor que me fuera.

No esperando esta clase de reacción, Jin Ling pausó por un segundo. Sin idea alguna de qué decir a continuación, resopló.

—Pero también es posible que no sea una mala persona. —Lan SiZhui se apresuró a mediar entre ambos—. Sin importar qué, no ayudar a una persona moribunda va en contra de las reglas de nuestra secta.

—Está bien. Ustedes son los buenos. Si alguien muere, no es mi culpa —continuó Jin Ling con terquedad.

—Tú… — Lan JingYi echó chispas, pero antes de que pudiera terminar su oración, sintió como si el gato le hubiese comido la lengua.

Fue porque en ese momento vio la espada que el hombre apoyó sobre la mesa. La tela negra con la que estaba cubierta se deslizó parcialmente, y el cuerpo quedó expuesto.

La espada había sido forjada con habilidad inigualable. La vaina era de color bronce con intrincados patrones de escarcha ahuecados. A través de estos patrones, el cuerpo brillaba como si estuviese hecho de estrellas plateadas, reluciendo con motas de luminiscencia en forma de copos de nieve. La sensación de belleza que transmitía era pura aunque brillante.

Los ojos de Lan JingYi se abrieron como platos, parecía estar a punto de decir algo. Sin embargo, en ese momento Wei WuXian cubrió su boca con una mano y se llevó el dedo índice a sus labios, indicándole a los discípulos atónitos que no hicieran ruido. Él mismo no lo había querido comentar, ya que el hombre había cubierto el arma con una tela negra; era obvio que no quería que la vieran.

Jin Ling articuló sin emitir sonido dos caracteres, y luego usó su mano para escribirlos sobre la mesa polvorienta:

«Shanghua»

¿La espada Shanghua? 

—¿La espada de Xiao XingChen: Shanghua? —articuló también la pregunta sin emitir sonido.

Jin Ling y el resto asintieron, confirmándolo.

Los chicos nunca habían visto a Xiao XingChen, pero «Shanghua» era excepcional y bien conocida. No solo era fuerte en término de poder espiritual, también su aspecto era increíblemente intrincado. Su ilustración formaba parte de un sinfín de catálogos de espadas, y era por esto que todos la conocían.

Si la espada es Shanghua y la persona está ciega…, reflexionó Wei WuXian.

Uno de los chicos pensó lo mismo y no pudo evitar estirar su mano hacia los vendajes alrededor del hombre con la idea de quitárselos y comprobar si tenía ojos o no. Sin embargo, apenas su mano los tocó, una expresión adolorida apareció en el rostro de la persona. Entonces se alejó un poco, como si temiera que le tocaran.

Cayendo en cuenta de su comportamiento descortés, el chico retiró de inmediato su mano.

—Lo siento, lo siento… No fue adrede.

La persona levantó su mano izquierda, la cual llevaba un guante negro y delgado puesto. Quería cubrir sus ojos pero tenía miedo de hacerlo. Probablemente se debía a que incluso el más leve toque le generaba un dolor insoportable. Una delgada capa de sudor había aparecido en su frente.

—Está bien —consiguió decir con dificultad.

Su voz, no obstante, flaqueó.

Con tal comportamiento, se podía determinar que esta persona era Xiao XingChen, quien había desaparecido después del caso del clan Yueyang Chang.

Xiao XingChen no sabía que su identidad había sido expuesta aún. Después que el dolor disminuyó, tanteó buscando a Shanghua. Wei WuXian arregló con rapidez la tela que se había deslizado, y cuando el hombre tomó la espada, asintió.

—Gracias por la ayuda. Me retiro.

—Quédate aquí por los momentos. Has sido envenenado por los cadáveres —le dijo Wei WuXian.

—¿Es severo? —preguntó Xiao XingChen.

—Bastante.

—Si es severo, ¿qué razón hay para que me quede? De todos modos, no hay esperanza para mí. ¿Por qué no matar algunos cadáveres más antes de que yo también me convierta en uno?

Al escucharlo decir estas palabras y ver que no le importaba su vida, la sangre de los chicos ardió con indignación.

—¿Quién dijo que no tienes esperanzas? ¡Quédate! ¡Él te curará! —soltó Lan JingYi.

—¿Yo? Lo siento pero ¿hablas de mí? —No podía decir la verdad; Xiao XingChen había respirado demasiado polvo. Su complexión estaba incluso teñida con un tono rojo oscuro, y lo más probable era que ya estuviera demasiado enfermo como para que el congee de arroz funcionara.

—Ya he asesinado bastantes cadáveres en esta ciudad. No paraban de seguirme y nuevos tomarían el lugar de los que acababa de matar. Si me quedo, un mar de cadáveres los ahogarán tarde o temprano.

—¿Sabes por qué la ciudad de Yi terminó así?

—No. —Negó con la cabeza—. Solo soy un cul… Solo estoy deambulando por el área. Escuché acerca de los extraños eventos de aquí y decidí venir de cacería nocturna a la ciudad. No saben lo numerosos y fuertes que son los cadáveres andantes y vivientes de acá. De otros, brota polvo envenenado cuando son asesinados. Sin embargo, si no los matas, se abalanzan sobre ti a atacarte. Ambos resultan en envenenamiento, lo cual hace que sea sumamente difícil lidiar con ellos. Juzgando por sus voces, hay varios jóvenes maestros en su grupo, ¿cierto? Lo mejor es que se vayan tan pronto como puedan.

Justo cuando terminó la oración, risitas siniestras provenientes de los maniquíes se escucharon al otro lado de la puerta. Hasta los momentos, la risa no había sido tan aguda.


[1] Esto tiene su origen en la historia de un hombre que le añadió pupilas a la pintura de un dragón y este se hizo realidad.

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