El Fundador del Diabolismo – Capítulo 36: Pastizales (5)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Lan JingYi miró a través de la ranura de la puerta y la bloqueó inmediatamente después.

—¡H-Hay tantos!

—¿Cadáveres andantes? ¿Cuántos son «tantos»?

—¡No lo sé! Ocupan toda la calle. ¡Posiblemente sean cientos! ¡Y vienen más! ¡No creo que los maniquíes puedan seguir deteniéndolos!

Si los maniquíes afuera fallaban en custodiar las puertas, todos los cadáveres de la calle entrarían sin parar a la tienda. Si los mataban, resultarían envenenados, y a medida que siguieran luchando, el veneno circularía de prisa por sus cuerpos; si no los mataban, los despedezarían a mordiscos.

Sosteniendo su espada, Xiao XingChen se preparó para irse, probablemente con la intención de hacer todo lo que pudiera con lo que le quedaba de fuerza. Sin embargo, su rostro, de pronto, se tornó púrpura, y cayó al suelo.

—Puedes sentarte y relajarte. Pronto terminará —le dijo Wei WuXian.

De nuevo, se cortó el dedo índice de su mano derecha con la espada de Lan JingYi. Gotas de sangre se deslizaron.

—¿Piensas hacer la invocación de nuevo? Si le pintarás a cada maniquí los ojos, ¿cuánta sangre usarás? ¿Necesitas que te dé? —le ofreció Lan JingYi.

De inmediato, algunos de los chicos también se arremangaron sus túnicas.

—Yo también puedo dar…

Wei WuXian se debatía entre llorar y reír.

—No se preocupen. ¿Tienen talismanes en blanco?

Los discípulos eran relativamente jóvenes, aún no poseían un nivel de cultivo que les permitiera escribir runas a voluntad. Por lo tanto, todos los talismanes que llevaban con ellos ya tenían runas escritas.

—No. —Negó con la cabeza Lan SiZhui.

Wei WuXian no estaba muy preocupado.

—También me sirven si ya están escritos.

Lan SiZhui sacó una pila de talismanes amarillos de su estuche dimensional, pero Wei WuXian solo tomó uno. Después de echarle un vistazo, con los dedos medio e índice de su mano derecha juntos, garabateó de arriba a abajo, encima de las runas de cinabrio existentes. La sangre carmesí y el cinabrio bermellón formó un nuevo conjunto de runas. Entonces, con una sacudida de su muñeca, el talismán amarillo junto con las runas quedó suspendido en el aire y se incineró por sí solo.

Wei WuXian estiró su mano izquierda para atrapar las cenizas que caían, y a continuación, cerró sus dedos formando un puño e inclinó su cabeza ligeramente hacia abajo. Cuando abrió su mano de nuevo, sopló con suavidad las cenizas negras en dirección a la hilera de maniquíes.

—Con los incendios de las praderas no muere, cuando sopla la brisa primaveral recupera la vida [1].

Las cenizas revoloteaban por la habitación.

El luchador del otro mundo, el cual estaba delante de todos los demás, de repente tomó el sable a sus pies y lo cargó sobre su hombro.

Una mujer, con un moño y finas ropas, levantó con lentitud su mano derecha. Sus delgados dedos se movieron con agilidad, como si de verdad fuese una mujer noble lánguida que apreciaba sus largas uñas rojo sangre sin preocupación. A un lado de ella, había un niño dorado y una niña jade [2], un par sirvientes. El niño tiró juguetonamente de la trenza de la niña. Ella le sacó la lengua, la cual medía casi veinte centímetros, y esta con rapidez se extendió desde el interior de su boca, abriéndole un gran agujero al niño en el pecho, como si fuera una serpiente. Tras el violento ataque, se retrajo de inmediato. El niño, por su parte, abrió la boca por completo, revelando dos hileras de dientes blancos y espantosos, y le mordió el brazo. Con esto, los niños comenzaron a pelear entre ellos.

Uno a uno, las docenas de maniquíes de papel comenzaron a temblar y, como si estuvieran estirando sus extremidades, se sacudieron mientras se surruban entre sí. Crujidos se escuchaban por todas partes. No eran humanos, pero eran mejor que ellos.

—Contengan la respiración —ordenó Wei WuXian.

Después de hablar, se hizo a un lado, dejando un camino hacia la puerta. Con una leve reverencia, hizo un gesto de invitación.

La puertas de madera se abrieron de par en par, y el olor nauseabundo y dulce del polvo envenenado de los cadáveres se vertió en la habitación, lo que hizo que los discípulos de inmediato cubrieran los rostros con sus mangas.

Entonces, con un grito atronador, el luchador del otro mundo arremetió hacia el exterior, y el resto de los maniquíes lo siguieron.

—Nadie respiró el polvo, ¿cierto? —preguntó Wei WuXian una vez que las puertas se cerraron por sí solas detrás del último maniquí de papel.

Todos respondieron negativamente.

A continuación, Wei WuXian ayudó a Xiao XingChen a levantarse, con la intención de encontrar un lugar para que pudiera recostarse. Sin embargo, como no había, solo pudo sentarlo sobre el suelo frío y polvoriento.

Xiao XingChen seguía agarrando a Shanghua con fuerza incluso en su estado de semicoma y, cuando por fin despertó, tosió un par de veces.

—Fue esa… ¿la Invocación de los Ojos Pintados?

—Sé una o dos cosas —le contestó Wei WuXian.

Después de pensar un poco, Xiao XingChen sonrió.

—Sí… Para eliminar a estos cadáveres andantes, de hecho, es el mejor método. —Tras una pausa, continuó—: No obstante, esta vía de cultivo puede, con facilidad, producir un efecto indeseado a causa de fantasmas y espíritus propios. Incluso el fundador, el Patriarca de Yiling, no pudo eludir tal final. Te sugiero que seas más cuidadoso y que te abstengas de usar dichas técnicas a menos que te encuentres en situaciones extremas. Puedes elegir otras vías de cultivo…

Wei WuXian suspiró en silencio.

—Gracias por tu consejo.

La mayor parte de los cultivadores famosos tomarían posiciones claras al respecto, trazando líneas definidas que demostraban su odio absoluto hacia esa persona. Sin embargo, su shishu más joven aún trataba de persuadir, incluso cuando él mismo solo estaba medio vivo, y le advirtió de los efectos indeseados. De verdad era una persona de buen corazón, gentil y amable. Al ver la gruesa capa de vendajes envueltos alrededor de sus ojos y pensar en las cosas por las que había pasado, Wei WuXian no pudo evitar compadecerse de él.

Usualmente, solo discípulos jóvenes y relativamente inexpertos sentirían más curiosidad que odio hacia esta clase de caminos inapropiados. Aparte de Jin Ling, quien mantuvo una expresión de desprecio, todos los demás estaban apiñados frente a la rendija de las puertas mirando la pelea.

—Oh, Dios… ¡Las uñas de esa mujer maniquí son aterradoras! Con un rasguño deja cinco marcas de líneas.

—¿Por qué la lengua de la niña es tan larga y dura? ¿Es un fantasma ahorcado?

—¡El hombre es tan fuerte! ¿Cómo puede levantar tantos cadáveres a la vez? ¡Los arrojará al suelo! ¡Mira, mira! ¡Los dejó caer! ¡Se rompieron!

Tras escuchar las palabras bienintencionadas de Xiao XingChen, Wei WuXian tomó el último cuenco que quedaba de congee.

—El veneno ya ha circulado por tu cuerpo. El contenido de este cuenco puede ralentizarlo, pero también puede que no funcione en absoluto. Sin mencionar que sabe muy mal. ¿Quieres probar? Si no quieres vivir, obvia lo que acabo de decir.

Xiao XingChen tomó el cuenco con ambas manos.

—Claro que quiero. Si puedo vivir, no hay razón para no hacerlo.

No obstante, después de un solo bocado, las comisuras de su boca se crisparon, tras lo que apretó sus labios con fuerza para abstenerse de escupirlo.

—Gracias —contestó con respeto un momento después.

Wei WuXian se volvió.

—¿Vieron eso? ¿Vieron eso? ¿Qué dijo? Ustedes son los únicos con estándares tan altos y llenos de quejas incluso después de comer mi congee.

—¿Tu congee? ¿Qué hiciste aparte de añadirle un montón de cosas extrañas a la olla? —preguntó Jin Ling.

—Pero, ahora que lo pienso, si tuviera que comer esto todos los días, preferiría morir —admitió Xiao XingChen.

Jin Ling se rio de él sin reservas y Lan SiZhui no pudo evitar estallar con resoplido al intentar contener la risa.

Sin palabras, Wei WuXian se volvió para mirarlos. Lan SiZhui puso cara seria de inmediato.

—Listo. Todos han sido asesinados. ¡Ganamos! —exclamó Lan JingYi con deleite.

Xiao XingChen bajó su cuenco de inmediato.

—No abran aún la puerta. Tengan cuidado. Podrían venir más…

—No bajes el cuenco. Agárralo y bebe todo —dicho eso, Wei WuXian se acercó a las puertas de madera y miró a través de la rendija. Tras una batalla inhumana, una fina niebla y un polvo de color rojo violáceo impregnaban la calle. El polvo envenenado proveniente de los cadáveres comenzaba a disiparse, y el grupo de maniquíes de papel inspeccionaba con calma el camino. Entre lo que quedaba de los cadáveres en el suelo, cuando encontraban algo que aún podía moverse, lo pisoteaban sin piedad alguna, hasta que lo único que quedaba eran charcos de carne embarrada.

Aparte de esto, todo se encontraba en silencio. Por el momento, no había más cadáveres andantes en camino.

Justo cuando Wei WuXian estaba por relajarse, una serie de sonidos casi imperceptibles se escucharon encima de él.

Los ruidos eran muy difíciles de percibir. Era como si alguien estuviera caminando con rapidez por el techo. Sin embargo, como los movimientos de la persona eran anormalmente ligeros, el sonido de sus pasos era casi imperceptible.

Wei WuXian solo captó los leves ruidos de colisión entre las tejas debido a sus agudos sentidos. Por supuesto, como estaba ciego, Xiao XingChen también los notó.

—¡De arriba! —les advirtió.

—¡Dispérsense! —gritó Wei WuXian.

Tan pronto como habló, un gran agujero se abrió en el techo de la habitación central. Polvo, pasto y tejas rotas llovieron de arriba. Fue una suerte que la mayoría de los discípulos ya se hubieran dispersado, por lo que nadie resultó herido.

Entonces, una figura negra entró por la abertura. El hombre llevaba puesta una túnica de cultivo negra. Con una postura alta y la espalda recta, emanaba el temperamento de un pino firme. Un látigo de cola de caballo o fuchen estaba atado a su espalda y sostenía una espada larga en su mano. Su rostro, aunque apuesto, estaba ligeramente inclinado hacia arriba, lo cual sugería una personalidad altiva y distante.

Sin embargo, no había pupilas en sus ojos, solo campos mortíferos de blanco.

¡Era un cadáver feroz!

Tan pronto como todos determinaron este hecho, lanzó un ataque con la espada en su mano.

Dirigió su ataque a Jin Ling, quien era el más cercano. Él se defendió con su espada, pero el poder proveniente del ataque era tan fuerte que casi hizo que su brazo se entumeciera. Si no fuera por el inmenso poder espiritual de su espada, Suihua, esta se habría roto, cosa que lo habría matado allí mismo.

Con un primer ataque fallido, el cadáver vestido de negro atacó de nuevo. Sus movimientos eran gráciles y naturales, mientras que sus ataques eran afilados e implacables. Viendo su oportunidad, se abalanzó hacia el brazo de Jin Ling. Presa de la desesperación, Xiao XingChen usó su espada para desviar el ataque, tras lo que finalmente colapsó, posiblemente debido a un estallido del veneno.

—¡¿Qué rayos?! ¡¿Está vivo o muerto?! Nunca he visto un…

¡Un cadáver con tal velocidad y habilidad con la espada!

No terminó su oración porque recordó que, de hecho, había visto uno antes.

¡El General Fantasma también era así!

Wei WuXian observó al cultivador con total atención y, pensando con rapidez, tomó la flauta de bambú de su cintura e interpretó una tonada larga, aguda y penetrante. Resultaba tan doloroso escucharla, que todos los presentes cubrieron sus oídos. Cuando el cultivador escuchó el sonido, a pesar de que su figura se tambaleó y sus manos temblaron, atacó de igual forma a Wei WuXian.

No podía ser controlado. ¡Este cadáver tenía un maestro!

La espada era tan rápida como el rayo, sin embargo, Wei WuXian la esquivó. Mientras se pasaban rozando, interpretó con tranquilidad otra melodía. Una fracción de segundo después, los maniquíes que patrullaban afuera también saltaron al techo y entraron por el agujero. Notando que algo no iba bien, el cadáver apuñaló dos veces con su brazo derecho, cortando verticalmente dos de los maniquíes en cuatro mitades. Con su mano izquierda, tomó el fuchen. Era como si las miles de suaves hebras blancas se hubiesen convertido en las puntas venenosas de un mazo, cortando y perforando con cada latigazo. Si, accidentalmente, alguien fuera alcanzado por ellas, sin duda terminaría convertido en un colador sangriento.

—Que nadie se acerque. ¡Hagan caso y quédense en las esquinas! —consiguió decirle a los chicos en medio de todo lo que estaba haciendo.

Después de hablar, continuó dándole órdenes a los maniquíes. La flauta a veces sonaba vivaz, y otras, vehemente. Aunque el cultivador usaba ambas manos y atacaba con gran hostilidad, los maniquíes entraban por el techo sin cesar, rodeándolo de ataques. Cuando se encargaba de los de un lado, más venían por otro; cuando mataba a los del frente, había más detrás de ellos. Era imposible lidiar con todos a la vez. De pronto, el luchador del otro mundo se lanzó desde arriba y aterrizó sobre él, manteniéndolo en el suelo con un pie en su hombro.

Inmediatamente después, tres luchadores más entraron por la abertura y se estrellaron uno a uno contra su cuerpo.

En las leyendas, los luchadores del otro mundo tenían una fuerza increíble. Cuando los artesanos los confeccionaban, generalmente añadían algunas cosas a sus cuerpos para incrementar su peso. Ahora que estaban siendo poseídos por espíritus, uno era más pesado que el siguiente. Solo uno sería tan pesado como una montaña. En ese momento, con cuatro sobre él, tendría suerte si no se le salían las tripas. Así, el cadáver de negro fue sostenido con fuerza contra el suelo por cuatro luchadores del otro mundo.

Wei WuXian entonces caminó hasta él y descubrió que un área en la parte posterior de su ropa había sido rasgada. Alisándola, notó también que tenía una herida delgada y estrecha cerca de su omóplato izquierdo.

—Voltéenlo —ordenó.

Los cuatro luchadores procedieron a voltear al cultivador. Encontrándose ahora boca arriba, era más sencillo inspeccionarlo. Como premio, Wei WuXian rozó el dedo con el corte cerca de cada uno de sus labios. Con lenguas carmesíes de papel, los luchadores del otro mundo lamieron la sangre junto a sus labios, como si este fuera un verdadero manjar. Solo entonces volvió a bajar la mirada para continuar con su inspección. En el lado izquierdo del pecho del cultivador, cerca de su corazón, había una rasgadura similar y una herida igualmente delgada y estrecha. Parecía haber muerto de una puñalada al corazón.

El cadáver había estado resistiéndose con todas sus fuerzas. Sonidos guturales escapaban de su garganta, y sangre negra como la tinta goteaba por las comisuras de sus labios. Wei WuXian pellizcó sus mejillas y lo obligó a abrir la boca. En el interior, su lengua había sido arrancada de raíz.

Ciego y sin lengua… Ciego y sin lengua… ¿Por qué estas características están apareciendo tan a menudo?

Tras un rato de observación, Wei WuXian comenzó a sentir que el cadáver era similar a cuando Wen Ning había sido controlado por las agujas negras. Pensando en esto, palpó por la zona de la sien y, como esperaba, ¡encontró dos puntas metálicas!

Esta clase de agujas largas eran usadas para controlar a cadáveres feroces de alto nivel de modo que perdieran la consciencia y la habilidad de pensar por sí mismos. Sin conocer la identidad y el carácter del cadáver, Wei WuXian decidió no retirarle las agujas de manera precipitada y, en su lugar, interrogarlo primero. Sin embargo, como ya no tenía lengua, incluso si el cadáver recuperaba la consciencia, no podría hablar.

—¿Alguno de ustedes ha estudiado Inquisición? —le preguntó a los discípulos de la secta Gusu Lan.

—Yo. Yo la he estudiado. —Lan SiZhui levantó la mano.

—¿Trajiste tu guqin?

—Sí. —De inmediato, sacó un guqin sencillo, su madera aún brillante, de su estuche dimensional.

—¿Qué tal es tu lenguaje qin [3]? ¿Ha tenido experiencia real? El espíritu que invoques, ¿puede mentirte? —preguntó Wei WuXian al ver que el guqin era relativamente nuevo.

—HanGuang-Jun dijo que el lenguaje qin de SiZhui estaba bien —intervino Lan JingYi.

Si Lan WangJi dijo que estaba «bien», entonces debía estarlo. Él no exageraría ni subestimaría el asunto, por lo que Wei WuXian dejó de preocuparse.

—HanGuang-Jun me dijo que me enfocara en la calidad en lugar de la cantidad. El espíritu que invoque podrá evitar contestar, pero no podrá mentirme. Así que, si está dispuesto a responder, entonces dirá la verdad.

—Entonces, comencemos.

El guqin estaba apoyado en posición horizontal frente a la cabeza del cultivador. Lan SiZhui yacía sentado en el suelo, su túnica extendiéndose con pulcritud a su alrededor. Habiendo probado algunas notas, asintió.

—La primera pregunta es: ¿Quién eres? —dijo Wei WuXian.

Después de pensarlo un poco, Lan SiZhui entonó en silencio los encantamientos y finalmente estuvo listo para la primera pregunta.

Un momento después, las cuerdas del guqin vibraron y dos notas retumbaron como si una roca hubiese estallado.

El rostro de Lan SiZhui mostró su sorpresa al abrir los ojos.

—¿Qué dijo? —lo urgió Lan JingYi.

—¡Song Lan! —contestó.

¡¿Song Lan?! ¿El amigo más íntimo de Xiao XingChen? 

Al unísono, todos miraron en dirección a Xiao XingChen, quien yacía inconsciente en el suelo.

—¿Acaso él sabe que quien vino es Song Lan…? —susurró La SiZhui.

—Probablemente no. Es ciego, mientras que Song Lan es mudo e incluso un cadáver feroz sin juicio… Es mejor que no lo sepa —dijo Jin Ling también en voz baja.

—La segunda pregunta: ¿Quién te asesinó? —continuó Wei WuXian.

Con toda seriedad, Lan SiZhui tocó otra oración.

Esta vez, el silencio fue tres veces más largo que el anterior.

Justo cuando estaban a punto de concluir que el alma de Song Lan no estaba dispuesta contestar, las cuerdas del guqin vibraron tres veces, sus tonos rebosantes de dolor.

—¡Eso es imposible! —exclamó Lan SiZhui.

—¿Qué dijo? —preguntó Wei WuXian.

El joven contestó como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar:

—Dijo… Xiao XingChen.

¡¿Quien mató a Song Lan fue Xiao XingChen?!

Apenas habían hecho dos meras preguntas, sin embargo, las respuestas eran estupefacientes.

—Tocaste mal, ¿cierto? —Jin Ling era escéptico.

—Pero «¿quién eres?» y «¿quién te asesinó?» son las preguntas más fáciles y comunes de Inquisición; es lo primero que se aprende al estudiar la canción. Se tienen que practicar no menos de mil veces. Me cercioré antes de tocarlas. No me equivoqué.

—O tocaste mal Inquisición, o interpretaste mal el lenguaje qin —insistió Jin Ling.

Lan SiZhui negó con la cabeza.

—Si tocarlas mal es imposible, entonces interpretarlas mal lo es aún más. El nombre y los tres caracteres de «Xiao XingChen» no son para nada comunes en las respuestas de los espíritus. Si hubiese contestado con un nombre distinto y llegase a interpretarlo mal, no sería este nombre.

—Song Lan fue a buscar a Xiao XingChen, quien se encontraba desaparecido, ¿y él lo mató? ¿Por qué mataría a un buen amigo? No parece ser esa clase de persona —murmuró Lang JingYi.

—No nos preocupemos por eso ahora. SiZhui, haz la tercera pregunta: ¿Quién te controla?

Con rostro severo, Lan SiZhui ni siquiera se atrevió a respirar mientras tocaba la tercera pregunta. Todos los pares de ojos observaban las cuerdas del guqin, esperando por la respuesta de Song Lan.

—La. Persona. Detrás. De. Ti —interpretó la respuesta palabra por palabra.

Todos se giraron tan rápido como pudieron. Xiao XingChen, quien yacía, colapsado, en el suelo unos momentos atrás, se había incorporado y ahora estaba sentado con una mano sosteniendo su barbilla. Sonriéndoles, levantó su mano izquierda, cubierta por un guante negro, y chasqueó los dedos.

Cuando el nítido sonido alcanzó los oídos de Song Lan, fue como un estallido. De pronto, arrojó a los cuatro luchadores del otro mundo que lo habían estado reteniendo.

Inmediatamente después, saltó blandiendo su espada y látigo con ambas manos de nuevo, y cortó los maniquíes de papel en coloridos trozos de confeti que se deslizaron hasta el suelo. Entonces, presionó el cuello de Wei WuXian con su espada mientras apuntaba amenazadoramente a los discípulos con su fuchen.

En el interior de la tienda, la situación cambió dramáticamente.

Jin Ling puso su mano sobre su espada. Al captar el movimiento con una mirada de soslayo, Wei WuXian lo detuvo de inmediato:

—No se muevan. No den más problemas. En términos de habilidad con la espada, ni todos juntos son un oponente para este… Song Lan.

El poder espiritual de su cuerpo era bajo y no tenía su espada con él. Además, también estaba Xiao XingChen. Aún no se sabía qué pretendía hacer o si era un amigo o un enemigo.

—Los adultos van a hablar. Los niños pueden esperar afuera —dijo Xiao XingChen.

Entonces, hizo un gesto en dirección a Song Lan, el cual obedeció de inmediato y llevó a los discípulos afuera.

—Por ahora, salgan. No serán de mucha ayuda aquí dentro de igual forma. El polvo envenenado de los cadáveres debería haberse asentado ya. Cuando salgan, no corran para que no vuelvan a levantarlo. Respiren lentamente —los reconfortó Wei WuXian.

Cuando Jin Ling escuchó: «No serán de mucha ayuda aquí»; se sintió poco convencido y molesto. No quería aceptar la derrota, sin embargo, sabía que no podía hacer nada, por lo que salió furioso. Antes de que Lan SiZhui se fuera, dio la impresión de que quería decir algo, pero Wei WuXian lo miró y dijo:

—SiZhui, eres el más sensato de todos. Guíalos un poco, ¿vale? ¿Puedes hacer eso?

El joven asintió.

—No tengas miedo —añadió.

—No tengo.

—¿De verdad?

—De verdad. —Sonrió—. Sénior, se parece mucho a HanGuang-Jun.

Wei WuXian quedó desconcertado.

—¿Nosotros? ¿En qué nos parecemos? —Obviamente eran como el fuego y el hielo. No obstante, Lan SiZhui solo sonrió a modo de respuesta, y guió al resto del grupo afuera.

Tampoco lo sé, pero transmiten una sensación similar. Es como si siempre que uno de ellos esté presente, no sentiré miedo ni tendré que preocuparme por nada, pensó en su interior.

Entonces, Xiao XingChen sacó un elíxir rojo de alguna parte y se lo llevó a la boca.

—Qué conmovedor.

Tras consumirlo, el tono rojo violáceo de su rostro se desvaneció de inmediato.

—¿Cura para el envenenamiento ocasionado por el polvo de los cadáveres?

—Correcto. Mucho más efectivo que tu cuenco aterrador de congee, ¿no es así? Y el sabor es dulce.

—Tu actuación fue asombrosa. Desde matar a los cadáveres con valentía, a cansarte, el bloquear la espada por Jin Ling y perder el conocimiento. ¿Fue todo para nuestro entretenimiento?

Xiao XingChen levantó un dedo y lo agitó frente a su rostro.

—No para «su» entretenimiento, sino para el tuyo. Tenía muchas ganas de conocerte, al Patriarca de Yiling, claro está. Es mejor verlo por uno mismo a escuchar simples cuentos.

Wei WuXian no reaccionó ante sus palabras, rostro imperturbable.

—Imagino que no le has dicho a nadie quien realmente eres, ¿cierto? —continuó—. Por eso, decidí pedirles que salieran y cerraran las puertas, para que pudiésemos conversar con privacidad y así no exponer tu secreto. ¿Qué tal? ¿No soy considerado?

—¿Todos los cadáveres de la ciudad están bajo tu control?

—Por supuesto. Desde que ustedes vinieron y comenzaste con tus silbidos, los encontré un poco extraños. Por eso fue que decidí atender el asunto personalmente y sondearlos. Como esperaba, alguien que pudiera otorgar poderes tan grandes solo con la Invocación de los Ojos Pintados podía ser solo el fundador.

Xue Yang siguió su antiguo camino y dado que era la misma práctica, ambos haciendo uso de medios inapropiados, Wei WuXian no podía engañarlo.

—Entonces, ya que tomaste a los chicos como rehenes, ¿qué quieres que haga?

—Sénior, quiero que me hagas un favor. Un pequeño favor.

El shidi de su madre lo estaba llamando «sénior». Las generaciones no coincidían. Justo cuando Wei WuXian se reía entre dientes en secreto, Xiao XingChen sacó un estuche aprisionador de espíritus y la puso sobre la mesa.

—Por favor.

Wei WuXian puso su mano sobre el estuche y lo examinó por un rato, como si estuviera tomándole el pulso a alguien.

—¿De quién es esta alma? Ya está en ruinas. Ni siquiera el pegamento podría mantenerla unida. Apenas le queda un hálito de vida.

—Si fuera tan sencillo mantener unida el alma de esta persona, ¿por qué necesitaría de tu ayuda?

A continuación retiró su mano.

—¿Quieres que repare esta alma? Sin ánimos de ofender, pero no queda mucho de ella allí dentro. Cuando seguían con vida, la persona posiblemente sufrió una gran tortura. Debió ser muy dolorosa. También es posible que se haya suicidado, por lo que no debe tener intenciones de regresar a este mundo. Si un alma no tiene deseo alguno de vivir, es casi imposible de salvar. Si no me equivoco, el alma fue remendada a la fuerza. En cuanto salga del estuche aprisionador de espíritus, se disipará de inmediato. Entiendes esto más que cualquier otra persona.

—No lo entiendo y no me importa. Incluso si no quieres hacerlo, tendrás que hacerme este favor. Sénior, no olvides que tus niños siguen observándote desde donde están, esperando que los saques del peligro.

El tono con el que hablaba sonaba algo extraño. Era afectivo, casi dulce, y contenía una cercanía que surgía de la nada. Era como si pudiese llamarte hermano y sénior por un momento, y al siguiente pudiese tornarse hostil y matarte.

Wei WuXian rio.

—Yo también preferiría conocerte en persona en lugar de escuchar los cuentos. Xue Yang, ¿por qué estás haciéndote pasar por un cultivador en lugar de personificar el delincuente que realmente eres?

Con una pausa, «Xiao XingChen» levantó una mano y se quitó los vendajes alrededor de sus ojos. Estos fueron cayendo, capa por capa, y revelaron un par de ojos brillantes y relucientes.

Un par de ojos ilesos.

Sus rasgos eran juveniles y agradables, casi apuestos. Sin embargo, los dientes caninos que salían a relucir cuando sonreía y eran lindos al punto de ser infantiles, solo ocultaban sigilosamente la naturaleza cruel y taimada que había en su mirada.

Xue Yang tiró los vendajes a un lado.

—Oh, oh. Te diste cuenta.

—Fingir deliberadamente que el dolor es tan insoportable para que nuestras conciencias nos impidan quitarte los vendajes y ver; mostrarnos deliberadamente a Shanghua; decir que eres un cultivador errante por accidente. Supiste no solo mostrarte herido e indefenso, sino también cómo ganarte la compasión de otros. Verdaderamente trajiste a la vida un Xiao XingChen genuino y virtuoso. De no ser porque sabías más cosas de las que deberías, de verdad me hubieses engañado.

Y que, durante Inquisición, la respuesta que Song Lan dio a la segunda pregunta fue: «Xiao XingChen». Mientras que la respuesta a la tercera pregunta fue: «La persona detrás de ti».

Si «la persona detrás de ti» fuese también Xiao XingChen, Song Lan no habría tenido la necesidad de expresarlo de forma diferente.

A menos que, Xiao XingChen y «la persona detrás de ti» no fueran los mismos. Song Lan quiso advertirles de lo peligrosa que era la persona detrás de ellos, pero si simplemente hubiese dicho «Xue Yang», existía la posibilidad de que ellos no supieran quién era, por lo que solo pudo contestarles de ese modo.

Xue Yang sonrió.

—Bueno, es cierto que su reputación es mejor que la mía. Por lo que resulta obvio que me hiciera pasar por él. Es más fácil ganarse la confianza de otros de este modo.

—Esa fue una excelente actuación.

—Me halagas. Tengo un amigo muy famoso cuya actuación es lo que yo llamaría excelente. Aún me queda un largo camino por recorrer. De todos modos, basta de charla. Sénior Wei, necesito que de verdad me hagas este favor.

—Eres tú quien hizo las agujas largas que controlaban a Wen Ning y ahora a Song Lan, ¿no es así? Incluso puedes restaurar la mitad del Amuleto del Tigre Estigio, ¿por qué necesitas de mi ayuda para restaurar un alma?

—No es lo mismo. Eres el fundador. Si no hubieses hecho, para empezar, la primera mitad del amuleto, yo no habría podido hacer la segunda mitad por cuenta propia. No hay duda de que eres mejor que yo. Así que si hay algo que no puedo hacer, tú debes ser capaz de hacerlo.

Wei WuXian no podía entender por qué los extraños siempre tenían una explicable confianza en él, cosa que él no tenía en sí mismo. Entonces se tocó la barbilla, debatiéndose acerca de si debían o no intercambiar algunos cumplidos entre ambos por respeto.

—Eres demasiado humilde.

—No es ser humilde. Es la verdad. No me gusta exagerar cuando hablo. Si digo que aniquilaré un clan entero, de hecho, lo haré. No dejaré con vida ni siquiera a un perro.

—Por ejemplo, ¿el clan Yueyang Chang?

Antes de que Xue Yang tuviera oportunidad de contestar, una sombra vestida de negro entró.

Wei WuXian y Xue Yang retrocedieron al mismo tiempo, alejándose de la mesa. Sin embargo, este último no olvidó recuperar el estuche con rapidez. Por su parte, apoyando ligeramente su mano contra la mesa, Song Lan dio un giro estando en el aire y aterrizó sobre esta. Entonces, tan pronto como se estabilizó, se volvió hacia la puerta y la miró, mejillas manchadas con líneas de sangre negra.

Con cadenas de hierro detrás de él, Wen Ning emergió de entre la niebla blanca y los fríos vientos al romper la puerta.

Durante el inicio de la tonada que interpretó, Wei WuXian ya le había enviado órdenes a Wen Ning con las primeras notas, las cuales eran las siguientes: «Pelea afuera. Ten cuidado de golpearlo demasiado. Cuida de las personas vivas y no dejes que ningún otro cadáver se les acerque».

Wen Ning levantó su mano izquierda y una de las cadenas se balanceó. Song Lan le hizo frente al ataque con su látigo, el cual chocó con la cadena, ambos enredándose. A continuación, Wen Ning tiró de la cadena y retrocedió, mientras que Song Lan, al no soltar, fue arrastrado afuera. Los discípulos habían aprovechado de esconderse en otra tienda cerca de esa, cada uno de ellos estirando sus cuellos y mirando con fijeza la escena. Entre el fuchen, las cadenas de hierro, y la espada larga, el combate era un frenesí de golpes y choques. Con esto, podían ver que una batalla entre dos cadáveres feroces era ciertamente intensa. Si dos persona vivas lucharan así, ¡no serían más que miembros cercenados y carne maltrecha a esas alturas!

—Adivina al ganador —le dijo Xue Yang.

—¿Es necesario hacerlo? Wen Ning, por supuesto —contestó Wei WuXian.

—Es una pena que incluso después de colocarle tantas agujas en la cabeza, siguió sin obedecerme. Las cosas que son demasiado leales son también bastante problemáticas.

—Wen Ning no es una cosa —contestó Wei WuXian con tono indiferente.

Xua Yang rio.

—¿No ves que lo que dijiste podría interpretarse de otra manera? —En cuanto el «podría» salió de su boca, de pronto desenvainó su espada y atacó.

Wei WuXian se lanzó a un lado.

—¿Sueles atacar con sigilo a las personas cuando estás en medio de una oración?

—Por supuesto. Soy un delincuente, ¿no es así? Estoy seguro de que ya lo sabes. —Su voz rebosaba con sorpresa—. De cualquier modo, no es como si quisiera matarte. Solo quiero asegurarme de que no puedas moverte. Entonces podré llevarte conmigo y tú podrás tomarte tu tiempo en reparar el alma para mí.

—Ya dije que no puedo hacer nada al respecto.

—No me rechaces con tantas ansias. Si no sabes qué hacer, podemos discutir juntos el asunto… —Antes de que terminara la oración, se abalanzó una vez más. Wei WuXian esquivaba una y otra vez, rodeado por tiras de papel que cubrían el suelo.

El pequeño delincuente tiene algunos buenos movimientos, pensó para sí.

Al ver cómo los ataques de Xue Yang se hacían cada vez más rápidos y letales, Wei WuXian no pudo evitar exclamar:

—¿Te estás aprovechando del bajo poder poder espiritual de mi cuerpo?

—¡Así es!

Finalmente, Wei WuXian conoció a alguien más desvergonzado que él.

—Es mejor hacer enfadar a un héroe que a un pícaro, que vendrías a ser tú, en este caso —le dijo con una sonrisa—. Ya no voy a lidiar contigo. Que alguien más lo haga.

—¿Quién más? ¿HanGuang-Jun? —preguntó con una sonrisa—. Hice que más de trescientos cadáveres andantes lo atacaran. Él…

Antes de que terminara la oración, una figura vestida de blanco descendió del cielo y dirigió hacia él la gélida aura azul de Bichen con un movimiento circular.


[1] Fragmento del poema de Bai JuYi titulado «Pastizales».

[2] Es un proverbio de China para referirse a los sirvientes del plano celestial.

[3] Se refiere al lenguaje del guqin. Cada nota, combinada con un timbre, volumen y tonalidad diferentes, equivale a un carácter chino distinto. Al parecer es ficticio.

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