El Fundador del Diabolismo – Capítulo 37: Pastizales (6)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Rodeado por una atmósfera de escarcha e hielo, Lan Wangji se paró frente a Wei WuXian. Xue Yang, por su parte, contrarrestó el ataque arrojando a Shanghua. Las dos espadas chocaron y volaron hacia sus respectivos dueños.

—¿A esto no se le llama «llegar a tiempo es mejor que llegar temprano»? —comentó Wei WuXian.

—Sí —le contestó Lan WangJi.

En cuanto terminó su intercambio, siguieron peleando con Xue Yang. Unos momentos atrás,  Wei WuXian había sido el perseguido, pero ahora, Xue Yang estaba siendo acorralado por Lan WangJi.

Como respuesta a la situación adversa, Xue Yang tomó a Shanghua con su mano izquierda con una sonrisa y poniendo los ojos en blanco. Entonces metió su mano derecha en el interior de su manga. A Wei WuXian le preocupaba que pudiera arrojar polvo venenoso o cuchillos que tuviese ocultos en las mangas dimensionales. Sin embargo, solo sacó otra espada, ajustándose a la perfección a un estilo de ataque de dos espadas.

El aura de la espada que sacó de su manga era sombría y oscura, y cuando la blandía se tornaba casi negra, lo cual creaba un impactante contraste con el resplandor plateado de Shanghua. Usando ambas espadas igualmente bien, las manos de Xue Yang se mantenían en perfecta sincronía; ganando de inmediato la ventaja.

—¿Jiangzai? —inquirió Lan WangJi.

—¿Hmm? HanGuang-Jun, ¿conoces esta espada? Qué honor —contestó Xue Yang.

«Jiangzai» era la espada de Xue Yang. Al igual que su nombre y que su dueño, era una espada que presagiaba y traía consigo el derramamiento de sangre.

—El nombre va de maravilla contigo —interrumpió Wei WuXian.

—Retrocede. No eres necesitado aquí —le dijo Lan WangJi.

Por lo tanto, humildemente, Wei WuXian escuchó su sugerencia y se retiró. Cuando llegó a la puerta, miró afuera. Wen Ning, inexpresivo, tenía a SongLan agarrado por el cuello. Entonces lo levantó en el aire y lo estrelló contra una pared, creando una depresión con la forma de un hombre. De manera similar, Song Lan, también inexpresivo, agarró a Wen Ning por las muñecas y con una voltereta hacia atrás, lo tiró contra el suelo. Ambos cadáveres luchaban sin expresión alguna, golpeándose y aplastándose sin cesar. Como ninguno sentía dolor o temía salir herido, a menos que fueran cortados en pedazos, continuarían peleando incluso si perdían una o dos extremidades.

—Tampoco creo que me necesiten allí —murmuró en voz baja.

De pronto, vio que Lan JingYi lo saludaba con frenetismo desde el interior de una con poca luz.

¡Ajá! Definitivamente me necesitarán allá, pensó y sonrió.

En cuanto se fue, el aura que rodeaba a Bichen incrementó diez veces y con un desliz, Shanghua escapó de manos de Xue Yang. Entonces, de manera apropiada, Lan WangJi atrapó la espada.

Al ver que Shanghua estaba en manos de alguien más, Xue Yang hizo que Jiangzai se dirigiera hacia el brazo izquierdo que Lan WangJi usó para agarrar la espada con la intención de cortarlo. Cuando este evadió el ataque, una rabia escalofriante destelló en los ojos del joven.

—Devuélveme la espada —demandó con frialdad.

—No mereces esta espada.

Xue Yang dejó escapar una risa amarga.

Por otro lado, Wei WuXian caminó hasta donde se encontraban los discípulos.

—¿Están todos bien? —preguntó rodeado por los chicos.

—¡Sí!

—Te escuchamos y contuvimos la respiración.

—Bien. Si alguno no me escucha le daré congee de nuevo.

Los chicos que probaron la comida fingieron arcadas. De pronto, el sonido de pasos se escuchó alrededor de ellos. Sombras habían comenzado a emerger desde el final de la calle. Lan WangJi también escuchó el sonido. Entonces, con un movimiento de su manga, sacó su guqin, Wangji.

El cuerpo del instrumento se estrelló horizontalmente contra la mesa y Lan WangJi pasó a Bichen a su mano izquierda y continuó luchando contra Xue Yang, sus ataques sin flaquear. Al mismo tiempo, sin girar su cabeza, levantó su mano derecha y rasgueó las cuerdas.

El acorde fue alto y claro, resonando hasta el final de la calle. Lo que se escuchó de vuelta fue el extraño aunque familiar sonido de las cabezas de los cadáveres explotando. Lan WangJi siguió luchando contra Xue Yang con una mano y tocando el guqin con la otra. Le echaría un vistazo a la escena como si fuera un asunto simple y luego curvaría sin preocupación los dedos para rasguear las cuerdas de nuevo. Trabajando con ambas manos, de alguna manera, todavía lucía sereno y tranquilo.

—¡Es muy bueno! —soltó Jin Ling a pesar de sí mismo.

Había visto a Jiang Cheng y Jin GuangYao matar bestias en cacerías nocturnas antes, lo cual lo hizo pensar que sus dos tíos eran los cultivadores más poderosos en todo el mundo. Hacia Lan WangJi, sin embargo, siempre había sentido más miedo que respeto. Especialmente hacia su técnica silenciadora y temperamento gélido. No obstante, en ese momento, no puedo evitar admirar sus habilidades.

—Bueno, es obvio. Por supuesto que HanGuang-Jun es bueno —aprobó Lan JingYi—. A él nunca le gusta lucirse. Es muy discreto, ¿verdad?

Esta última pregunta la dirigió hacia Wei WuXian, quien lo miró confundido.

—¿Me preguntas a mí? ¿Por qué?

—¡¿Entonces piensas que HanGuang-Jun no es bueno?! —exclamó, a punto de enfurecerse.

—Hmm. Es bueno. —Se tocó la barbilla—. Por supuesto. Es muy bueno. Es el mejor. —A medida que hablaba, no pudo evitar sonreír.

La peligrosa y aterradora noche estaba por finalizar; casi amanecía. Sin embargo, estas no eran las mejores noticias. Si llegaba la luz del día, la niebla también se espesaría y, entonces, ¡serían de nuevo incapaces de hacer algo!

Si fueran solo Wei WuXian y Lan WangJi, no sería tan difícil. Pero con tantos humanos vivos, si terminaran rodeados por un gran número de cadáveres andantes, escapar sería casi imposible.

Mientras Wei WuXian intentaba pensar en una solución, los nítidos sonidos de la caña de bambú se escucharon una vez más.

¡El fantasma de la chica sin lengua había regresado!

—¡Vamos! —ordenó Wei WuXian sin vacilar.

—¿Adónde? —inquirió Lan JingYi.

—Sigan el sonido de la caña de bambú.

—¿Quieres que sigamos a un fantasma? —comentó algo sorprendido—. ¡Quién sabe adónde nos lleve!

—Eso es precisamente lo que harán. El sonido los ha estado siguiendo desde que llegaron, ¿no es así? Ustedes intentaban entrar a la ciudad pero ella los estaba llevando hacia las puertas, donde se toparon con nosotros. ¡Los estaba persiguiendo porque intentaba salvarlos!

Los sonidos extraños y esporádicos de la caña de bambú era una técnica que usaba para ahuyentar a las personas que entraban a la ciudad. La cabeza del luchador del otro mundo que Wei WuXian pisó posiblemente había sido colocada allí por ella para asustarlos y alertarlos.

—Y, anoche, claramente intentaba decirnos algo muy importante, pero no podía explicarlo. Sin embargo, desapareció tan pronto vino Xue Yang. Lo más probable es que estuviera tratando de evitarlo. De cualquier modo, definitivamente no están en el mismo bando.

—¡¿Xue Yang?! ¿Por qué está Xue Yang aquí también? ¿No eran solo Xiao XingChen y Song Lan?

—Uhh, les explicaré luego. De cualquier modo, la persona que lucha contra HanGuang-Jun no es Xiao XingChen, sino Xue Yang, quien se estaba haciendo pasar por él.

Los sonidos de la caña de bambú continuaron, como si las chica los estuviera esperando o urgiendo. Si la seguían, podrían caer en una trampa; si no lo hacían, terminarían rodeados por cadáveres andantes de los que brotaba polvo envenenado, lo cual no era más seguro.

Los chicos decidieron seguir los golpeteos junto con Wei WuXian. En efecto, a medida que se desplazaban, los sonidos también lo hacían. También, a veces podían ver una sombra pequeña y vaga en medio de la fina niebla en la distancia, pero otras no había nada en absoluto.

Después de correr por un rato, Lan JingYi habló:

—¿Entonces vamos a salir corriendo así nada más?

—HanGuang-Jun, te dejo el resto a ti. ¡Nos vamos a adelantar! —gritó Wei WuXian, volviéndose.

Las cuerdas del guqin vibraron, como si le estuviera diciendo «mnn». Wei WuXian no pudo evitar resoplar mientras se reía.

—¿Eso fue todo? —Lan JingYi vaciló—. ¿No dirás nada más?

—¿Qué más quieres que haga? ¿Qué otra cosa debería decir?

—¿Por qué no dijiste: «Estoy preocupado por ti. ¡Me quedaré!»; «¡Vete!»; ¡No! ¡No me iré! Si me voy, ¡tienes que venir conmigo!»? ¿No es siempre así?

Wei WuXian quedó boquiabierto.

—¿Quién te enseñó eso? ¿Quién te dijo que una conversación así debía llevarse a cabo? No habría problema conmigo pero ¿imaginas a tu HanGuang-Jun diciendo tales cosas?

—No… —contestaron al unísono los jóvenes discípulos de la secta Lan.

—¿Cierto? Es una pérdida de tiempo. Pienso que alguien tan confiable como HanGuang-Jun podrá, sin duda, lidiar con eso. Y yo puedo concentrarme en mis propias cosas y esperar a que él me encuentre o yo ir a buscarlo luego.

Siguieron el golpeteo de la caña de bambú por menos de quince minutos. Entonces, después de algunos giros y vueltas, frente a ellos, el sonido cesó.

Wei WuXian extendió su brazo, deteniendo a los chicos que venían detrás de él y avanzó algunos pasos hacia delante. Una casa se erigía en medio de la niebla cada vez más espesa.

Entonces se escuchó el chirrido de la puerta abriéndose. Algo parecía estar esperando en silencio a que entraran, Wei WuXian estaba seguro de ello. No era nada peligroso que pudiera lastimarlos o matarlos, sino algo que le diría cosas y le daría respuestas.

—Ya hemos llegado hasta aquí. Entremos —dijo volviéndose hacia los chicos. A continuación, levantó el pie y entró en la casa. Ajustándose a la oscuridad, advirtió sin mirar atrás—: Cuidado con el umbral. No se tropiecen.

Como imaginó, uno de los chicos por poco se tropezó con el alto umbral.

—¿Por qué el umbral es tan alto? —se quejó—. No es un templo ni nada similar.

—No es un templo pero también es un lugar que necesita de un umbral alto —le contestó Wei WuXian.

A continuación, encendieron alrededor de una docena de talismanes de fuego con prisa. La luz naranja de las llamas vacilantes iluminó todo el lugar.

Esparcidas por todo el suelo, paja servía como alfombra; y en la zona más cercana a la entrada, había un altar y unos taburetes de diferentes alturas caídos. Una habitación pequeña y oscura se encontraba a un lado. Aparte de esto, también habían siete u ocho ataúdes de madera.

—¿Esta es la llamada casa de ataúdes? ¿Donde almacenan temporalmente a los muertos?

—Así es. Los cadáveres que no son solicitados por nadie y que harían siniestra a una casa o simplemente que esperan por ser enterrados, a menudo se sitúan en casas ataúd. Podría describirse como una estación de mensajería para gente muerta. La habitación pequeña lateral es probablemente donde la persona que cuida el lugar descansa.

—Sénior Mo, ¿por qué el umbral es tan alto? —inquirió Lan SiZhui.

—En caso de que algún cadáver se transforme.

—¿Acaso un umbral alto es capaz de evitar la transformación? —preguntó Lan JingYi, desconcertado.

—No se puede, pero a veces puede evitarse que cadáveres transformados de bajo nivel salgan. —Caminó hasta quedar frente al umbral—. Digamos, por ejemplo, estoy muerto y acabo de transformarme.

Los chicos asintieron.

—Como acabo de transformarme, mis extremidades están muy rígidas, ¿correcto? Y no puedo llevar a cabo ciertas acciones, ¿no es así?

—Eso es evidente. Ni siquiera puedes caminar. No puedes dar un paso al frente, así que solo puedes saltar… —En ese momento, Jin Ling comprendió de inmediato.

—Correcto. Solo puedo saltar —afirmó Wei WuXian.

Entonces, con ambos pies juntos, trató de saltar hacia el exterior. Sin embargo. Como el umbral era muy alto, falló en cada intento. Al ver cómo sus dedos chocaban, todos los discípulos encontraron la escena chistosa. Comenzaron a reír al imaginar un cadáver recién transformado tratar desesperadamente salir de allí al saltar de ese modo pero viéndose impedido en cada oportunidad.

—¿Ven? No se rían. Esta es la sabiduría de la gente común. Aunque es poco convincente y parece muy simple, es eficaz contra cadáveres de bajo nivel. Si un cadáver recién transformado chocara contra el umbral, después de caer al suelo, con el cuerpo rígido, no podrá levantarse en poco tiempo. Cuando puedan levantarse finalmente, o el sol se alzará poco después y el gallo cantará, o la persona que cuida del lugar los habrá descubierto. En realidad, es bastante impresionante cómo las personas ordinarias que no cultivan pensaron en tal solución.

Aunque Jin Ling también se había reído de la escena, ahora que había escuchado la explicación, ahogó su risa de inmediato.

—¿Por qué nos trajo a una casa de ataúdes? No me digas que aquí no seremos rodeados por cadáveres andantes. ¿Adónde fue? —preguntó.

Justo en lo que terminó de hablar, el fantasma de la joven apareció sobre uno de los ataúdes.

Debido a la persuasión de Wei WuXian, ya todos habían visto cómo lucía la chica. Incluso la habían visto con ojos sangrientos y una boca sin lengua. Así que, ahora que la volvieron a ver, nadie estaba asustado ni inquieto. Era evidente que, precisamente, tal como había dicho antes Wei WuXian, se harían más valientes y enfrentarían situaciones con mejor compostura después de haber pasado por un par de sustos.

La chica no tenía forma física, solo un cuerpo espiritual rodeado por un aura suave y tenue. Tanto su figura como su rostro eran pequeños. Con un poco de aseo, se convertiría en la encantadora vecina de al lado. Sin embargo, por la forma en la que se sentaba con las piernas separadas, no se veía nada delicada. La caña de bambú blanca que usaba como bastón estaba recostada contra el ataúd, y sus dos piernas colgaban balanceándose con ansiedad de un lado a otro.

Sentada sobre el ataúd, le daba palmaditas a la tapa con su mano. A continuación, saltó al suelo y dio vueltas alrededor del ataúd un par de veces, haciéndoles gestos con las manos. Esta vez, lo que quería decir era relativamente fácil de entender. Era la acción de «abrir» algo.

—¿Quiere que abramos el ataúd por ella? —supuso Jin Ling.

—¿Podría su cuerpo estar allí? Puede que quiera que la enterramos y le demos paz —sugirió Lan SiZhui.

Esa era la inferencia más lógica, ya que una de las razones más comunes por la que los fantasmas deambulaban la Tierra era porque sus cuerpos no habían sido enterrados.

Wei WuXian se paró a un lado del ataúd, mientras que algunos chicos se ubicaron al otro lado con la intención de ayudarlo.

—No tienen que ayudarme —los tranquilizó—. Aléjense. ¿Qué tal si adentro no hay un cadáver y en su lugar brota más polvo envenenando de cadáveres?

Abrió solo el ataúd y colocó la tapa en el suelo. Mirando hacia abajo, vio un cadáver.

No obstante, no era el cadáver de la chica, sino alguien más.

Era un hombre joven. Había sido colocado en una posición pacífica con sus manos cruzadas, debajo de las cuales descansaba un fuchen. Su cuerpo estaba vestido con una túnica de cultivo blanca como la nieve, y la silueta de la mitad inferior de su rostro, junto con su tez pálida y labios de color suaves, lo hacían ver guapo y refinado. La parte superior de su rostro, en cambio, estaba envuelta en capas y capas de vendas de un grosor de cuatro dedos de ancho. Bajo ellas, nada sobresalía de donde deberían estar los ojos. Al contrario, había dos depresiones. No había ojos, solo cavidades huecas.

Al oírlos abrir el ataúd, la niña se tropezó. Entonces introdujo sus manos en el interior y, después de tantear un poco, finalmente encontró el rostro del cadáver. Pisoteando el suelo con sus pies, lágrimas de sangre bajaron de sus ciegos ojos nuevamente.

Todos comprendieron sin necesidad de palabras o gestos. Solo y dentro de una casa de ataúdes estaba el cadáver del verdadero Xiao XingChen.

Las lágrimas de los fantasmas jamás goteaban. Después de que la chica llorara por un rato, de pronto se levantó y comenzó a hacer sonidos entre dientes. Lucía molesta e irritada, parecía querer expresar sus pensamientos de manera desesperada.

—¿Debería interpretar Inquisición de nuevo? —preguntó Lan SiZhui.

—No hay necesidad. Es posible que hagamos las preguntas equivocadas, en lugar de las preguntas que ella quiere. Y, pienso que su respuesta será bastante compleja, difícil de interpretar.

No dijo: «Podrías no ser capaz de hacerlo». Sin embargo, Lan SiZhui se sintió algo avergonzado.

Cuando regrese, estudiaré Inquisición con gran diligencia. Tendré que ser tan fluido, rápido y preciso como HanGuang-Jun, se prometió a sí mismo en silencio.

—¿Entonces qué deberíamos hacer? —preguntó Lan JingYi.

—¿Qué hay de Empatía?

Todas las sectas importantes se especializaban en varios métodos para obtener información y buscar material con fantasmas. Empatía era en el que Wei WuXian mejor se desempeñaba, aunque su método no era tan profundo como el de las otras sectas. Todos podían usarlo. Todo lo que había que hacer era pedirle al fantasma que poseyera su propio cuerpo ya que, al usarlo como medio, podía invadir el alma y la memoria del espíritu. Escuchar lo que escucharon, ver lo que vieron y sentir lo que sintieron. Si las emociones del espíritu eran anormalmente fuertes, entonces se vería afectado por su tristeza, su ira o su alegría. Por esta razón, se llamaba «Empatía».

Podría decirse que este era el método más frontal, conveniente y efectivo. Por supuesto, también era el método más peligroso. Todos temían y rehuían situaciones en la que los fantasmas pudieran poseer sus cuerpos. Y Empatía, en particular, jugaba con fuego. Si llegase a ocurrir el más mínimo error, se produciría un efecto indeseado ya que, si el fantasma no cumpliera con su palabra y contraatacara, en el mejor de los casos, el cuerpo del empatizador quedaría bajo su posesión.

—¡Eso es muy peligroso! —protestó Jin Ling—. Usar una técnica tan oscura sin alguien…

—Vale, vale. Nos estamos quedando sin tiempo. Ponte de pie correctamente. Rápido —lo interrumpió Wei WuXian—. Aún tenemos que regresar y encontrar a HanGuang-Jun después de que hayamos terminado aquí. Jin Ling, serás el supervisor.

Un supervisor era parte indispensable de un ritual de Empatía. Un código debía establecerse entre ambos en caso de que el empatizador se perdiera en las emociones del fantasma. Lo mejor era que dicho código fuera una palabra o una voz con la que el empatizador estuviera familiarizado. El supervisor debía presidir la escena en todo momento. Si veían que la situación había cambiado, necesitaban actuar de inmediato, sacando al empatizado del trance.

—¿Yo? —preguntó señalándose—. Quieres que un joven maes- ¿Quieres que supervise mientras haces algo como esto?

—Si el joven maestro Jin no quiere hacerlo, yo puedo —dijo Lan SiZhui.

—Jin Ling, ¿trajiste la campana plateada de la secta Yunmeng Jiang?

La campana plateada era un accesorio característico de la secta Yunmeng Jiang. Desde pequeño, Jin Ling fue criado por dos sectas. La mitad del tiempo vivía en la Torre Jinlin de la secta Lanling Jin y la otra mitad en el Embarcadero de Loto de la secta Yunmeng Jiang; por lo que debería tener pertenencias de ambas sectas.

Tal como había imaginado Wei WuXian, con expresión complicada, sacó una pequeña y simple campana. El motivo de la secta Yunmeng Jiang, el loto de nueve pétalos, estaba tallado en el cuerpo plateado.

Wei WuXian se quedó mirando la campana por unos momentos.

—¿Qué? —preguntó Jin Ling al ver que se comportaba de manera un poco extraña.

—Nada. —Le pasó la campana a Lan SiZhui—. La campana plateada de la secta Yunmeng Jiang puede estabilizar la concentración y calmar la mente. Usa esto como código.

—¡Yo lo haré! —interrumpió Jin Ling tomó la campana de vuelta.

—No querías hacerlo y ahora quieres hacerlo. Con un temperamento tan voluble, ¿eres una joven doncella? —refunfuñó Lan JingYi.

—Entra —le dijo Wei WuXian a la chica, mirándola.

La chica se secó los ojos y la cara y se estrelló contra su cuerpo. La totalidad de su alma internándose en su interior. Apoyado contra el ataúd, el cuerpo de Wei WuXian comenzó a deslizarse con lentitud hacia el suelo. Los chicos se apresuraron en hacer una pila de paja sobre la que pudiera sentarse. Jin Ling agarró la campana con fuerza, sus pensamientos un misterio.

Cuando la chica colisionó con él, Wei WuXian de pronto pensó en un problema.

La doncella está ciega. Si empatizo con ella, ¿no estaré yo también ciego y sin poder ver nada? Los efectos se desplomarían. Oh, bueno, con escuchar debería ser suficiente.

Después de unos momentos vertiginosos, el alma, una vez ligera, pareció aterrizar en el suelo. Cuando la chica abrió los ojos, Wei WuXian también lo hizo. Sin embargo, el panorama frente a sus ojos no era un mar de negrura, sino un paisaje de colores claros y brillantes.

¡Podía ver!

Aparentemente, en ese recuerdo, aún no era ciega.

Durante Empatía, las escenas que Wei WuXian vería serían los fragmentos más emocionales de la memoria de la chica, y los que más ansiaba expresar a otros. Él podía observar en silencio y sentir lo mismo que ella. En ese momento, ambos compartían los mismos sentidos. Los ojos de la chica eran los de él; su boca era la de él.

Sentado junto a un arroyo, la niña se acicaló frente al agua. Aunque su ropa estaba raída, aún necesitaba mantener el nivel básico de limpieza. Marcando un ritmo con la punta del pie, tarareaba mientras se arreglaba el cabello, como si no estuviera satisfecha sin importar cómo lo arreglase. En su cuero cabelludo, él podía percibir la presencia de una delgada horquilla de madera. De pronto, miró su reflejo en el agua. El punto de vista de Wei WuXian también descendió. Una joven doncella con rostro ovalado y mentón afilado se vio reflejada en el agua del arroyo.

En sus ojos no había pupilas, solo un campo de blanco.

Esta es claramente la apariencia de alguien ciego, pero en este momento puedo ver, ¿no es así?, se preguntó Wei WuXian.

Después que la chica se sujetó el cabello, se desempolvó la ropa y dio un salto. Agarrando la caña de bambú a sus pies, saltó por el camino. Balanceaba el bastón a medida que caminaba, golpeando sin cesar las ramas sobre su cabeza, las rocas por sus pies y asustando a los saltamontes en los arbustos. Aunque, tan pronto veía a lo lejos que alguien se acercaba, de inmediato, dejaba de saltar, agarraba como era debido la caña de bambú y comenzaba a golpetear el suelo mientras caminaba lentamente con apariencia muy cautelosa.

Un grupo de mujeres aldeanas se había acercado, y al ver su situación, todas se apartaron del camino y comenzaron a susurrar entre sí.

—Gracias, gracias. —Asintió con prisa la niña.

Una de las mujeres pareció compadecerse de ella y, levantando la tela blanca que cubría la cesta que llevaba, sacó un bollo al vapor y se lo entregó.

—Pequeña, ten cuidado. ¿Tienes hambre? Toma y come esto.

La chica balbuceó, vacilante, antes de por fin decir:

—¿Cómo puedo tomarlo? Y-Yo…

—¡Tómalo! —dijo la mujer colocando el bollo en su mano.

—¡Señora, A-Qing está muy agradecida con usted! —dijo, finalmente recibiéndolo.

Así que el nombre de la chica es A-Qing.

Una vez se despidió de las aldeanas, A-Qing se terminó el bollo en unos pocos bocados y continuó saltando, sus pies separándose del suelo ocho centímetros del suelo en cada oportunidad. Saltando en el interior de su cuerpo junto con ella, la cabeza de Wei WuXian daba vueltas a causa del mareo.

La doncella está llena de energía. Ahora entiendo. Está fingiendo estar ciega. Probablemente nació con los ojos blancos, y aunque su apariencia es la de una persona ciega, en realidad, puede ver. Al fingir estar ciega, engaña a las personas que sienten lástima por ella, pensó para sí.

Siendo una chica que merodeaba las calles sola, si pretendía estar ciega, la gente, naturalmente, lo creería y bajaría la guardia. Esto le permitía ajustarse a las circunstancias y, ciertamente, era un método inteligente de protección.

A pesar de esto, el alma de A-Qing sí estaba ciega, lo cual quería decir que en algún momento perdió la vista antes de morir. Entonces, ¿cómo pasó de fingir estar ciega a realmente estarlo?

¿Acaso vio cosas que no debió?

Cuando no había nadie a su alrededor, A-Qing saltaba; cuando había personas, se encogía y fingía estar ciega. Pausando de vez en cuando, llegó a un mercado.

Dado que estaba a rebosar de gente, por supuesto que mostraría sus habilidades. Desempeñándose al máximo, golpeó el suelo con su caña de bambú, su acto tan creíble como en el pasado. Caminando con lentitud a través de la multitud, de pronto se topó con un hombre de mediana edad vestido con ropa brillante y de aspecto costoso.

—Lo siento. ¡Lo siento! No puedo ver. ¡Lo siento! —Fingió tener miedo.

¿Que no podía ver? ¡Claramente fue directo al hombre!

Habiendo chocado con alguien, el hombre se volvió, furioso, como si quisiera maldecir a quien estuviera frente a él. Sin embargo, al ver que no solo era una persona ciega sino también una doncella que lucía algo linda, si la abofeteaba en la calle, sin duda, sería criticado por los transeúntes.

—¡Mira por dónde vas! —Solo pudo reprocharla.

A-Qing continuó disculpándose y, cuando estaba por irse, el hombre, aún no satisfecho, le agarró el trasero con la mano derecha. Como sentían lo mismo, fue como si el apretón hubiese aterrizado en el cuerpo de Wei WuXian.

De manera instantánea, Wei WuXian sintió como si una manta de escalofríos cubriera su corazón. Como mínimo, quería estrellar al hombre contra el suelo.

A-Qing se encogió hasta hacerse una bolita, como si estuviera muy asustada. No obstante, después que el hombre estuvo a cierta distancia, se abrió paso a golpecitos hacia un callejón oscuro y escupió en el suelo de inmediato. Entonces, sacando una bolsa de dinero, vertió el contenido, lo contó y luego escupió de nuevo.

—Esos hombres asquerosos, todos son así. Se visten como si de verdad fueran importantes, pero no tienen monedas. Ni siquiera puedes sacudir un centavo de ellos.

Wei WuXian estaba a medio camino entre fruncir el ceño y estallar en carcajadas. A-Qing seguía siendo joven, posiblemente no tenía quince años aún, pero ya era bastante adepta insultando, y era incluso mejor arrebatándole el dinero a la gente.

Si me hubiese robado el dinero, no me habrías insultado de ese modo. En ese entonces, solía ser adinerado también… 

Justo cuando estaba suspirando por lo pobre que se había vuelto, A-Qing ya había encontrado su próximo objetivo. Comportándose como una persona ciega, salió del callejón, deambuló por las calles durante un tiempo e hizo lo mismo. Con un «ah», se dirigió hacia un cultivador de túnica blanco y luego se disculpó:

—Lo siento. ¡Lo siento! No puedo ver. ¡Lo siento!

Wei WuXian negó la cabeza en silencio. ¡Esta joven belleza ni siquiera cambiaba sus líneas!

Habiendo sido sacudido por ella, la persona se dio la vuelta y la ayudó primero a estabilizarse.

—Estoy bien. Doncella, ¿tampoco puedes ver?

El hombre era bastante joven. Su túnica de cultivador era simple aunque limpia, y llevaba una espada envuelta con una tela blanca en su espalda. La mitad inferior de su rostro era bastante apuesta, aunque un poco demacrada. Por otro lado, la mitad superior de su rostro estaba cubierta con vendas de cuatro dedos de grosor; un leve tinte sanguinolento filtrándose desde abajo.

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