Vida feliz – Capítulo 65: Como era de esperar, todavía me falta mucho

Traducido por Soyokaze

Editado por Ayanami


Al principio, no sabía qué esperar, pero parece que no había de qué preocuparse.

—Cecil-oniichan, ¡lo logré!

Con una sonrisa, Ruby mostró la bola de fuego flotando encima de la palma de su mano. Era tan grande como su pequeña palma y producía un ligero sonido crepitante.

Ruby estaba muy emocionado por la flama que finalmente pudo sacar con el método a base de prueba y error. Y más que llamarlo método, fue más como un reto de repetir hasta el cansancio hasta que obtuvo un resultado positivo después de muchos intentos fallidos. Sin embargo, considero que, seguramente, ha de haber sido una gran carga para él.

Cecil-kun, que en un inicio estaba reticente a enseñarle, se mostró aliviado ante los resultados obtenidos por Ruby.

Por cierto, lo extraño habría sido que lo hubiera logrado inmediatamente después de unos pocos intentos. A excepción de mí, que pude hacerlo, sería fuera de lo normal que cualquiera pudiera lograrlo.

Bueno, yo también tuve muchos fallos al principio.

—¡Bien hecho! Ahora apágalo ya que es peligroso.

—¡Sí!

Cecil-kun se sentía agradecido de que mi hermano lo escuchara obedientemente. Parece que apenas se está acostumbrando al genuino afecto que Ruby siente por él, pero aún tiene problemas para sobrellevarlo.

Sonreí al ver a uno desconcertado y a otro encariñado. De cierta forma, era como si estuviera viendo a dos hermanos.

—¿Por qué te estás riendo onee-chan?

—¿Eh? ¿Por qué me hace feliz ver cómo te esfuerzas?

—¡Me esfuerzo porque voy a protegerte!

—¿Escuchaste, Cecil-kun? ¡Mi hermanito es demasiado adorable!

¡Cómo puede ser Ruby tan valiente y adorable a la vez! Ah, pero habrá un momento en que llegue a su fase rebelde y me diga cosas como: “hermana mayor, eres muy molesta[1]…” Seguro estaré conmocionada cuando eso pase. Pero aunque llegue a eso, de todas formas pienso que, de igual forma, se verá como un ángel.

De momento, lo abrazo mientras tengo la oportunidad ya que aún no me considera una molestia. ¡Y es que es tan lindo! Ruby por su parte se ve feliz de que lo consienta. Mientras, Cecil-kun sólo se nos quedaba viendo con una mirada complicada.

—Hey, tú. No lo molestes.

—No puedo evitarlo. Ruby es muy lindo, ¿cierto?

Cuando ladee la cabeza para ver a Ruby en mis brazos, sin entender muy bien, repitió como un loro: “¿cierto?…” ¡Oh, dios! ¿Cómo puede ser tan lindo? ¿Hasta cuándo voy a seguir con esta actitud inmadura mía?

—Bien, tú ganas, lo que menos quiero es interrumpirlo, así que ya lo suelto. Oye, Ruby, ¿estás obedeciendo debidamente lo que Cecil-sensei te pide?

—¿Sensei?

—Se le llama así porque es la persona que amablemente se está tomando la molestia de enseñarte.

—¡Cecil-sensei!

—¡Hey! ¡Deja de enseñarle cosas innecesarias! —Dijo Cecil-kun haciendo una mueca al ser llamado sensei.

A pesar de que trataba de parecer serio, la comisura de sus labios se estaba deformando. Parecía que estaba apenado y lo trataba de ocultar, en lugar de odiarlo. Lo podía notar con tan sólo verlo. ¡No por nada hemos sido amigos por cinco años!

No lo dije por quedar bien con él, pero Cecil-kun es en extremo débil ante las genuinas muestras de afecto. Quizás, mucho más que yo. Posiblemente, el grado de aislamiento que sufrió de parte de quienes lo rodeaban sea la causa de que no se acostumbre demasiado a esos sentimientos de afecto.

—¿No es algo bueno, sensei? Le agradas mucho. No está del todo mal, ¿verdad?

—Deja de decir tonterías y vete ya con Gilles que te está esperando.

—¡Eres tan frío! Bueno, no importa, yo también tengo entrenamiento especial así que mi intención era irme desde el inicio.

Mi intención no era observar todo su entrenamiento. Y es que se nota que Cecil-kun es del tipo antipático cuando lo molestan demasiado. Como Gilles me está esperando en un lugar no tan alejado, le hago caso a Cecil y me dirijo hacia allá. No es como si hubiera salido al jardín solo para divertirme.

—Lamento llegar tarde.

—No te preocupes, estaba haciendo preparativos mientras llegabas.

Me acerqué a Gilles, quien no se veía molesto por mi tardanza, dándole una simple disculpa.

Seguro no era mentira que haya estado haciendo preparativos. Sin duda se podía vislumbrar una muy leve reacción mágica desde el interior de Gilles. Lo estaba ocultando tan hábilmente que, si no prestaba atención, difícilmente lo hubiera notado.

Me disculpé ya que, en realidad, lo había hecho esperar, y después me le quedé viendo decididamente. Gilles también se me quedó viendo y asintió.

—Como entrenamiento especial de hoy, por favor, piensa sólo en derribarme.

—No, no, no. ¡Eso es absolutamente imposible para mí!

Como Gilles me había hecho una petición absurda, agité mi cabeza de un lado a otro con todas mis fuerzas.

Vayamos al punto: por mucho que piense, no hay manera de que pueda derribarlo. Para empezar, él es mucho más experimentado que yo. ¿No se ha puesto a pensar en eso? Si ya de por si mi control de maná apenas y es aceptable. Si combato con magia con Gilles que tiene un control preciso, el resultado será más que obvio.

—Lo siento, me expresé mal. Voy a liberar una barrera: eso es lo que deseo que derribes.

Mi cabello revoloteaba de un lado a otro en el aire de tanto que negaba enérgicamente con mi cabeza, Gilles se limitaba a sonreír ante mi actitud. Seguramente, me está sobrevalorando, pero estoy muy consciente de que, con mis capacidades actuales, no le llego ni a los talones.

Me quitó un peso de encima que me lo aclarara, pero, aunque no lo pensara bien, siento que la barrera también se me dificultará.

Guilles, cuando le llegan casos como estos, no tiende a escatimar esfuerzos; y dado que ese es su carácter, no por ser yo va a hacer una excepción y seguro me va a tratar en serio.

En resumen, aunque sólo vaya a desplegar una barrera, sin duda va a ser una muy fuerte y no me lo va a dejar fácil, porque va a reaccionar a su magia. Para eso había estado concentrando la técnica para su formación desde el interior de su cuerpo mientras yo llegaba.

…Creo que será todo un desafío, ya que las técnicas de ataque no son mi fuerte. Y eso es lo que tengo que usar si quiero derribar la barrera.

—Liz-sama, acostumbras evitar lanzar hechizos que puedan herir a tus oponentes. Supongo que sólo piensas en bloquear sus movimientos y dañarlos lo menos posible.

—Ugh.

—Pienso que te esforzaste en la revuelta, pero tu poder es débil debido a que hiciste cosas a las que no estas acostumbrada, así que, por favor, esfuérzate en usar con más frecuencia hechizos de ataque hasta que se te haga un hábito. De esa forma, podrás usarlos sin dudar cuando te encuentres en peligro.

…Es que es tan sencillo arrebatarle la vida a alguien con esos hechizos. Si me equivoco, aunque sea un poco, podría matar a alguien. Quiero volverme más fuerte, pero eso no significa que tenga que dañar a otros necesariamente. Sin embargo, también entiendo perfectamente que esa forma de pensar mía, me vuelve débil.

Estoy practicando magia para poder protegerme a mí misma, por eso debo hacerme a la idea de que podría herir a otros. Pero, aun así, todavía dudo y no puedo evitarlo.

…Pero si sigo dudando, cuando se acerque el peligro, el único que terminará ensuciándose las manos será sólo Gilles. Y yo odiaría con todas mis fuerzas hacer que él siga llevando esa carga en sus hombros.

Él me está instando para que pueda protegerme a mí misma del peligro. Me dice las cosas tal como son por mi bien.

—V-voy a dar lo mejor de mí…

—Bien. ¿Qué tal si empezamos de inmediato? Vamos, golpea con todo lo que tienes. Puse una barrera doble, así que puedes usar toda tu fuerza sin ningún problema.

Le dije a Gilles que no creía que pudiera romper la barrera, aunque usara toda mi fuerza, pero me dijo que no me rindiera a la primera y que lo intentara. Pero, aunque dije que me iba a esforzar, soy muy mala convocando magia que pueda dañar letalmente…

Inhale con todas mis fuerzas, y Gilles, notando que estaba concentrando mi maná, se preparó y erigió la barrera.

De sólo verlo, puedo comprender que tan sólida será. ¡Ugh! Ya estoy algo deprimida y eso que ni siquiera hemos empezado. ¿Cómo es posible que haya tanta diferencia en nuestras habilidades?

—Bueno… ¡Ahí voy!

Me hice a la idea, pero, aun así, es demasiado difícil para mí. Busqué en mis memorias, hechizos de ataque que conociera y elegí el más sencillo, así que empecé a formar el hechizo.

Fue uno basado en el elemento con el que soy más hábil: el hielo, cuya fuerza se puede cambiar dependiendo del poder mágico de quien lo emita. Fue un hechizo básico, pero de esa forma puedo poner a prueba mis habilidades.

—¡ICICLE RAIN!

Como su nombre lo indica, es una lluvia de finos conos alargados de hielo que se arrojan desde lo alto. Sin embargo, caen directamente hacia el objetivo.

Hice aparecer, con todo mi poder mágico, uno tras otro, afilados conos de hielo y los dirigí a la cabeza de Gilles.

No creo que pueda derribar la barrera, aunque produzca múltiples pero finos conos, así que los hice más gruesos y tan grandes como del tamaño del cuerpo de un niño. Lo único de lo que estoy orgullosa es de mi maná, así que opté por incrementar la cantidad e hice muchos. Entonces, los dirigí hacía Gilles y se los arrojé.

Hum, tal como lo imaginé, no funcionó.

—Liz-sama, hazlo en serio, por favor.

—Pero sí lo estoy haciendo en serio…

Tan pronto como tocaron la barrera, múltiples conos de hielo se desintegraron en diminutas piezas y resplandecieron como si fueran polvo de diamantes. Aunque ya me lo esperaba, es complicado para mí, ¿cómo es posible que su barrera haya repelido y hecho añicos mi hechizo así de fácil?

Ni siquiera le hizo un sólo rasguño. La barrera permaneció inmutable. Siento que la técnica que se usó para su creación fue la que la hizo demasiado resistente.

—Liz-sama, sólo estás usando hechizos de hielo. Sería bueno que usaras más hechizos de fuego y trueno.

—Es que no soy buena con los hechizos de fuego…

—Si no le haces frente a tu debilidad, nunca la vas a superar.

—Pero es que, en verdad, no se me da.

Soy buena con los hechizos de hielo, pero no con los de fuego. Puedo usar, hasta cierto punto, hechizos de todos los atributos. Pero, de algún modo, soy consciente de que los de fuego, simplemente, no se me dan. No debería haber diferencia ya que puedo usar de todos los elementos, pero mi mentalidad es el problema, y eso hace que hechizos como el fuego sean mi punto débil.

Quizás, es porque no me agrada atacar directamente. Con el hielo es diferente, ya que los medios de ataque varían.

—Si la próxima no lo haces en serio, te pondré a practicar puros hechizos de fuego por un largo tiempo.

—¡Nooo! ¿Por queeé?

En verdad lo odiaría un poco si me pusiera a hacer eso.

Pero el rostro de Gilles muestra que lo dice en serio, así que, probablemente, cumpla su palabra… Ugh, es que, en verdad, no se me da… Pero no hay nada que pueda hacer más que obedecerlo.

Con determinación y de mala gana, concentré mi maná en el más poderoso hechizo de fuego que puedo manipular. Siendo honesta, casi no puedo controlar su eficacia debido a que mi habilidad deja mucho que desear, y como su poder es muy grande hay posibilidad de que se disperse. En fin, ahí voy.

Mientras respiraba hondo, me asaltaron las dudas un poco. Aun así, invoqué el hechizo:

—¡EXPLODE!

Este hechizo me es casi imposible controlarlo. En serio.

Tal como lo dije, puse todo mi poder mágico en el hechizo y lo lancé. Y con esa misma potencia golpeó de lleno a Gilles… Simplemente, fue más una fuerte explosión que un hechizo de fuego.

La técnica que concentró mi maná, arremetió la barrera de Gilles con una explosión. Se vieron chispas que estallaron en un fuerte estruendo. El impacto de la explosión hizo que mi falda se agitara de un lado a otro.

El campo de visión se volvió blanco por un instante y las chispas se dispersaron y estallaron en distintas ocasiones de forma continua. La explosión llameante hizo que el aire caliente se esparciera en el entorno cercano.

Pero aún con todo, la barrera de Gilles no sufrió ni siquiera un rasguño.

—Supongo que esto es sólo una peculiaridad de Gilles.

—¡Wow! ¡Onee-chan es increíble!

Cecil-kun y Ruby dieron sus impresiones de mí y de Gilles, cuya túnica no tenía ni siquiera un rastro de hollín.

Gilles no se movió ni siquiera un poco. De algún modo, me quedó un sentimiento de completa derrota ante él, que ni siquiera se inmutó. Se supone que hice todo lo que pude, pero es un problema que en este momento se puede ver la gran diferencia en nuestras habilidades. Y no siento que el factor de esa diferencia sea cuestión de experiencia.

—…Ugh.

—No vas a ser capaz de derribar la barrera a menos que acortes un poco más la distancia en tu entorno y condenses tu poder.

—Sí… Lo sé.

Me da rabia la aplastante diferencia. No pensé que pudiera ganarle tan fácilmente, pero tampoco pensé que iba a ser así de duro.

Bien, Gilles había preparado la barrera de antemano, así que era seguro que iba a ser ridículamente resistente, pero de eso a que no le pueda hacer ni siquiera un rasguño, ya es otra cosa. Para mi mala suerte, este poder se asemeja al de mi padre, ¿no?

…Sería una suerte si pudiera darle un solo golpe al sumo sacerdote con mi condición actual.

—Pero lo cierto es que no podrías haberla derribado porque la barrera había sido reforzada, así que no te desanimes.

—¿Tan seguro estabas de que no la iba a derribar? ¿Nuestra brecha es tan grande?

—Bueno, a diferencia de Liz-sama, tengo muchos años acumulados de experiencia.

Su respuesta me molestó un poco y lo mostré inflando mis mejillas, a lo que Gilles sonrió y me tranquilizó. Pero eso era precisamente lo que expresó con lo que me dijo: me dio a entender que era inexperta.

…Ugh, me di cuenta que no voy a poder superar a alguien que es verdaderamente fuerte por muchos hechizos que pueda ser capaz de liberar simplemente con pura fuerza de voluntad.

Pero he llegado hasta aquí y no hay vuelta de hoja. Para garantizar mi seguridad, tengo que esforzarme mucho más.


[1]Hermana mayor en lugar de onee-chan. En japonés hay varias formas de dirigirse a los hermanos y hermanas que son mayores que uno, aquí Liz se imagina a Ruby dirigiéndose a ella en una forma menos afectuosa.

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