Katarina – Volumen 9 – Capítulo 4: Escape (2)

Traducido por Shisai

Editado por Sharon


—Despierta. Oye. ¡Despierta!

—¿Hm? ¿Ya es de día?

Escuché que alguien me llamaba y, cuando me desperté de mi cómodo sueño, vi a un hombre al que no reconocí parado frente a mí.

—No, todavía es de noche —dijo, frunciendo el ceño, antes de murmurar para sí mismo—: ¿Cómo puede dormir con tanta tranquilidad? ¿No tiene miedo o algo así? 

¿Eh? ¿De qué está hablando? ¿Y quién es él de todos modos?

Miré a mi alrededor y me di cuenta de que no estaba en mi habitación ni en el carruaje Claes. Estaba en una habitación pequeña y sucia llena de niños que parecían asustados.

¡Ah-ja! Ahora lo recuerdo. ¡Perseguí a Sora y terminé siendo secuestrada y encarcelada aquí!

—Bien, bien —me susurré a mí misma, satisfecha.

—¿De qué está hablando? No puedo seguir su ritmo —se quejó el hombre. Luego, con una mirada sospechosa en sus ojos, exigió—: Ahora que estás despierta, apurémonos y vámonos.

—¿Ir? ¿A dónde? —pregunté.

—Este lugar fue descubierto y ahora tenemos que movernos al amparo de la oscuridad. No me des más problemas de los que ya tengo —se quejó.

¿Significaba esto que Regina y María habían encontrado este lugar? Si es así, eventualmente vendrían a salvarme. Será mejor que me quede aquí. Pero resistirse a este hombre suena peligroso, y Cezar me dijo que me portara bien.

Al ver mi vacilación, el tono del hombre se volvió más duro. 

—Escucha, deja de perder el tiempo. No tiene sentido quedarse aquí. Me dijeron que no te fastidiara demasiado, ya que quieren venderte, pero tengo permiso para golpearte un poco, ¿sabes?

Luego me agarró del brazo y me sorprendió tanto que perdí el equilibrio y caí hacia adelante. Cerré los ojos, preparándome para el impacto, pero no hubo ninguno. Sentí que alguien soportaba mi peso.

—¿Eh? —Abrí los ojos y vi el cabello azul que conocía tan bien.

—¿Estás bien? —me preguntó Sora, dirigiendo sus ojos azules directamente a los míos.

—Sí. Gracias, Sora.

Lo miré mejor y vi que su ropa estaba sucia y su rostro cubierto de heridas.

—¿Tú estás bien? —le pregunté preocupada. Definitivamente alguien lo había golpeado.

—Sí, no te preocupes.

—Pero… —comencé a decir, pero fui interrumpida por otra cara familiar llamándonos desde la puerta.

—No tenemos mucho tiempo. Si todos se dan cuenta, lo pasaremos muy mal. Dense prisa.

—¡Cezar!

—Perdón por la espera, Katarina. Ya es de noche. Las mujeres deberían estar de vuelta en casa, durmiendo. —Él sonrió con su habitual sonrisa.

Probablemente había encontrado la información que estaba buscando y había venido a salvarme junto con Sora. También me di cuenta de que el hombre que me agarró del brazo estaba tirado en el suelo. Probablemente Sora lo había noqueado. En cualquier caso, no teníamos tiempo que perder. Teníamos que huir. Me dijeron que el edificio todavía estaba lleno de matones y que escapar junto con los niños secuestrados iba a ser difícil.

—Nos hemos movido más rápido de lo que esperaba, así que pedí ayuda, pero los refuerzos aún no han llegado. Los matones aquí no me preocupan mucho individualmente, pero podrían ser un problema si nos superaran en número. Katarina, escuché que puedes usar magia. ¿Puedes defenderte? —me preguntó Cezar, y le dije que el único hechizo que podía usar era para hacer un pequeño montículo de tierra, el cual en un buen día, tal vez podría hacer que alguien tropezara y cayera.

—¿De qué estás hablando? —Sora puso los ojos en blanco—. Tienes un familiar increíble contigo.

—¡Es verdad! 

¡Tengo a Pochi conmigo!

—¿Cómo puedes siquiera olvidarte de eso? —preguntó, decepcionado.

—Para mí, es más como una linda mascota.

—¿Linda mascota? ¿Estamos hablando del mismo enorme lobo mortal aquí? 

Tenía razón, pero la mayor parte del tiempo Pochi era un cachorrito al que le gustaba jugar a buscar en el jardín. Por supuesto que en realidad era un familiar oscuro. Sabía que podría ser peligroso. Como no podía salir a jugar a menos que yo estuviera en la mansión, incluso si no me olvidaba de él, a menudo olvidaba que vivía a mi sombra.

—Veo que ustedes dos están ocupados hablando, pero realmente no tenemos tiempo. Si tienes algo útil bajo la manga, sácalo.

—Sí —respondí, y luego miré a mi sombra—. ¡Pochi, sal! —llamé, y apareció mi cachorro con un lindo ladrido.

Cezar, quien nunca lo había visto, pareció sorprendido.

—Guau. La magia es realmente asombrosa.

Incluso en Sorcié, probablemente yo era la única que tenía un familiar viviendo dentro de su sombra, pero como este no era el momento de explicar eso, simplemente sonreí.

—Bueno, vámonos ahora.

Cezar, quien ya conocía el edificio, estaba delante, y Sora y yo lo seguimos, trayendo a los niños con nosotros.

Miré a Sora, quien era el último en la parte de atrás, y le pregunté si conocía a Cezar.

—Solo sé que es un mercenario famoso y que está aquí para destruir esta organización. Ustedes dos se conocen, ¿verdad? ¿Cómo? —preguntó.

Parecía que no sabía que Cezar era en realidad un príncipe de Ethenell. En cuanto a mí, sabía que Cezar solía ser un mercenario, pero no sabía que era famoso.

—Hm, es una larga historia, así que te lo contaré una vez que estemos de regreso a casa —esquivé la pregunta.

Podría haberle dicho que nos conocimos en el jardín del castillo mientras ambos fingimos ser sirvientes, y luego, cuando fui tras María para salvarla, me di cuenta de que en realidad es alguien importante. Después de eso, supe que de hecho es un príncipe. Pero decirle a Sora todo eso probablemente habría planteado aún más preguntas, así que decidí que simplemente explicaría todo el asunto con más calma más tarde.

—Seguro. Puedo imaginar que accidentalmente lo atrajiste hacia ti como siempre lo haces.

—¿Yo? ¿Atraerlo? ¡Nunca he hecho algo así! —respondí.

¿O está hablando de pesca? Sin embargo, no he pescado en mucho tiempo, así que no estoy segura.

—Me refiero a cuando te las arreglas para hacerte amiga de alguien en tan poco tiempo. También pasó con Arneau, ¿verdad?

—Oh, eso es lo que quisiste decir.

Incluso en mi vida pasada, no me tomaba tiempo hacerme amiga de la gente. Debe haber sido porque, gracias a mi buena suerte, siempre estuve rodeada de gente amable. Arneau también, a pesar de ser un poco de frío, se mostró amable por dentro. Eh… Ahora que lo pienso…

—Sora, ¿qué le pasó a Arneau? Él también fue atrapado, ¿verdad?

Cuando encontré a Sora, Arneau estaba con él. También lo recuerdo entrando al edificio con nosotros dos, así que pensé que también lo habían atrapado, pero ahora no podía verlo.

Sora pareció un poco sorprendido, pero luego, después de un momento, sonrió.

—Se ha ido a detener a los matones. Se reunirá con nosotros una vez que salgamos. No te preocupes.

—¿Es eso realmente seguro? —pregunté.

Estos matones son secuestradores. ¿No sería peligroso que una sola persona intentara detenerlos? Le sugerí que tal vez deberíamos ir a ayudarlo, pero Sora negó con la cabeza.

—Es su manera de arreglar las cosas… Al menos eso es lo que dijo. Y puede defenderse en una pelea. Confiemos en él y esperemos.

No entendía qué era exactamente lo que Arneau tenía que arreglar, pero no parecía que Sora fuera a ceder, así que asentí y lo seguí. Justo cuando terminamos de hablar, nos encontramos con un hombre que probablemente estaba trabajando con los secuestradores.

—Oye, tú… ¿Qué estás…? —farfulló, pero antes de que terminara, Cezar ya lo había noqueado. Este era el tipo de velocidad que uno esperaba de un mercenario famoso.

Desafortunadamente, otro hombre se acercó a nosotros momentos después.

—¡O-Oigan! ¡Alguien se está escapando con los niños! —gritó, pidiendo refuerzos.

Cezar chasqueó la lengua con molestia y luego advirtió a los niños que se quedaran detrás de él. Estaban asustados, pero lo escucharon y no se movieron. Sora también estaba en guardia. En cuanto a mí, no podría hacer nada si tuviéramos que pelear, pero hice una pose de pelea por si acaso.

Uno tras otro, los matones comenzaron a salir de las habitaciones vecinas. Había muchos de ellos. Si esto fuera un juego de rol, intentaría escapar sin luchar… pero en realidad no teníamos otra opción. Estábamos rodeados. Incluso si quisiéramos escapar, tendríamos que noquear a algunos de ellos para hacerlo.

—¿Estás tratando de robar nuestra mercancía?

—¡No creas que te dejaremos escapar fácilmente!

Los hombres gritaron todo tipo de amenazas cuando empezaron a atacarnos.

Cezar esquivó todos sus golpes y rápidamente se movió detrás suyo, contraatacando. Al darse cuenta de que Cezar estaba fuera de su liga, se movieron hacia Sora, solo para encontrarse con otro excelente luchador. No estaba peleando, pero Pochi se había vuelto más grande (solo un poco, ya que estábamos dentro de un edificio) y mordía y arañaba a cualquiera que intentara acercarse a mí.

Noqueando a algunos e intimidando a otros, logramos despejar un camino entre los mafiosos, avanzando hacia la salida mientras nos ocupamos de cualquier matón que aún intentara luchar contra nosotros. Finalmente logramos salir del edificio gracias a los esfuerzos combinados de dos hombres y un perro.

—¿Cuántas de estas personas hay? —murmuré exhausta.

Incluso afuera, todavía había matones rodeándonos, gritando mientras nos atacaban. Me recordaron a las cucarachas. Cuando veo una, puedo estar segura de que habrá un centenar más escondidas cerca.

Cezar, Sora y Pochi estaban haciendo todo lo posible, pero la diferencia en los números comenzaba a volverse demasiado seria incluso para ellos.

Uno de los matones se coló entre nuestros tres combatientes y trató de agarrar a uno de los niños.

¡No! Rápidamente me coloqué frente al niño para protegerlo.

Pero como no era tan fuerte como Cezar o Sora, y mi magia tampoco era tan impresionante, simplemente me atraparon.

—¡Será mejor que dejen de moverse si se preocupan por ella! —gritó el hombre mientras cerraba su mano alrededor de mi cuello.

Cezar y Sora dejaron de pelear, miraron nerviosamente al hombre, y Pochi, mientras aún mostraba sus colmillos, supo que no podía hacer nada en esta situación.

—Bien. Ahora vuelvan adentro —gritó el hombre, sintiendo de repente que tenía la ventaja.

Todo es mi culpa… de nuevo… Sora fue atrapado por mi culpa para empezar. ¿Cuántos problemas voy a representar para mis amigos? ¡Tengo que hacer algo! ¡Tengo que liberarme! Reuní mi coraje y, con todas las fuerzas que tenía, mordí el brazo del hombre que me sostenía.

—¡¿Q-Qué diablos estás haciendo?! —gritó, aflojando un poco su agarre, pero no escapé a tiempo y me atrapó una vez más, agarrando mi cuello con más fuerza ahora que estaba enojado conmigo.

—¡Puaj! —el sonido escapó de mi garganta. Podría haber empeorado las cosas.

—¡Katarina! —Cezar y Sora gritaron a la vez, mientras Pochi gruñía. Y luego, vi una luz. Una luz suave que nos envolvió a todos como si fuese niebla.

Al principio, pensé que los matones de alguna manera estaban haciendo esto para someternos, pero parecían tan confundidos como yo.

—¿Qué está pasando? —jadeó uno de ellos.

Incluso el que sostenía mi cuello aflojó su agarre en confusión, y me las arreglé para llenar mis pulmones con aire fresco.

Estaba preocupada por la extraña bruma que nos rodeaba, pero mi prioridad era pensar en cómo alejarme de mi captor… Pero luego, simplemente me soltó.

Y luego, se dirigió a mí.

—Oh, señorita. Lamento lo que acabo de hacer.

¡¿Eh?! ¡¿Qué?!

Incapaz de procesar lo que acababa de suceder, comencé a mirar a mi alrededor y, efectivamente, todos los demás matones decían cosas similares.

—Me estaba comportando como un matón…

—Lo siento mucho.

—¡Debería haber sabido que no puedo usar la violencia!

Todos se estaban disculpando y algunos de ellos incluso se inclinaron en el suelo… ¿Qué está pasando aquí? Hace solo unos momentos, todos estos hombres estaban haciendo expresiones que daban miedo y luchando contra nosotros. No entiendo.

Traté de mirar a Cezar y Sora, pero los dos también se miraban boquiabiertos en confusión.

¿Qué está sucediendo? ¿Y qué debemos hacer?, me pregunté, cuando escuché una voz familiar llamándome nerviosamente.

—¡Lady Katarina! —La voz fue seguida por su hermosa dueña, corriendo hacia mí con su cabello dorado revoloteando hacia arriba y hacia abajo—. ¡Lady Katarina! —gritó María llorosa una vez más mientras me abrazaba con fuerza.

Shisai
La heroína al rescate

| Índice |

2 thoughts on “Katarina – Volumen 9 – Capítulo 4: Escape (2)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *