Las flores de las plantas, no pueden recogerse casualmente

Traducido por Shiro

Editado por Hime

Autor: Mijia

Género: Comedia, Fantasía, Recuentos de la vida, Romance, Shonen Ai

Sinopsis: Las flores son los órganos reproductores vivos de las plantas.

Por lo que no puedes recogerlas a voluntad, o recibirás un castigo divino.


1.

Luo Yu compró una planta de rosas en flor en el mercado porque la chica del primer piso, quien le gustaba en secreto, las adoraba.

Luo Yu quería enviarle estas flores para cortejarla, y aunque las rosas que vendían en la tienda de flores eran más grandes y hermosas, el precio era demasiado alto. Su salario era bajo, y no podía costearlas, por lo que compró una planta de rosas para abastecerse.

De hecho, la planta no se encontraba bien. No había una sola flor en toda la planta. Solo unos pocos botones se escondían en las ramas y hojas, que no lucían nada exuberantes. Parecía un poco lánguida, pero él no sabía por qué. En los últimos diez días, le había gustado desde la primera vez que la vio, quizás porque inconscientemente buscaba una económica, y esta planta resultó ser la más económica de todas.

Luo Yu llevó el rosal a casa, y aunque vivía en planta baja y tenía un pequeño patio, optó por poner las rosas en el alféizar de la ventana para su mayor conveniencia. Por varias semanas, aparte de ir a trabajar, Luo Yu le dedicó todo su corazón y alma al cuidado de esas rosas. Investigó mucho al respecto, y siguió las indicaciones. No se atrevió a ser descuidado. Cada vez que pensaba en cómo se vería la chica del primer piso cuando recibiera las rosas, le dedicaba una mirada llena de ternura al rosal, como si todo lo que sentía por la chica pudiera ser canalizado a través de las rosas que florecerían.

Bajo el cuidado incondicional de Luo Yu, parecía que el rosal había vuelto a la vida. Las originalmente suaves ramas se habían endurecido, y las hojas, una vez amarillas y escasas, estaban llenas de verdor. Pero lo que más feliz lo hacía eran los capullos que día a día se hacían más y más grandes y que eventualmente florecerían con lentitud.

Esto le hacía preguntarse si sería porque él estaba cuidando del rosal, pero pensaba que ¡no había rosal más lindo que este!

Las rosas livianas y de color intenso son tan hermosas y cambiantes, y los pétalos tiernos como gotas son inolvidables.

Luo Yu se sentía estallar de felicidad, y no podía evitar pensar cuánto le gustarían las rosas a la chica del primer piso.

Un día, cuando la primera rosa floreció, Luo Yu estaba inquieto y emocionado. Regó la planta con cuidado, incluso limpiando cada pétalo con delicadeza, la beso con gentileza, y entonces comenzó a escuchar los sonidos del corredor. Cuando la chica del primer piso regresó a casa, Luo Yu tomó las tijeras con sumo cuidado y cortó la flor en la que tanto había pensado.

No sabía si no había sido lo suficientemente cuidadoso, sus movimientos pudieron ser un poco torpes, lo cierto era que cuando tocó las ramas con las tijeras, el rosal pareció vibrar y emitir un lastimoso sonido «susurrante».

Sin embargo, no le prestó atención. Su mente estaba totalmente ocupada en cortar la rosa para llevársela a la chica del primer piso.

Entonces llevó la rosa al primer piso, tocó a la puerta de la chica, y torpemente le cuenta que ha comenzado a cuidar de un rosal, y que como escuchó que le gustaban, había venido a traerle una.

Cuando la chica vio la rosa, quedó mesmerizada por su belleza. Estaba tan sorprendida, que la aceptó con una sonrisa, agradeciéndole con sinceridad a Luo Yu.

Aunque no hubo confesión, se sintió satisfecho con el resultado. Esta era la primera vez que había escuchado a la chica reír de forma tan cálida. Si las cosas seguían así, todavía tenía oportunidad de ganarse el favor de la joven.

Fue una pena que la emoción del momento desapareciera apenas Luo Yu regresó a su casa y vio la planta en el alféizar. El rosal, originalmente vibrante como el agua, estaba expuesto al sol, marchitándose. Al verlo, su corazón se llenó de dolor. No sabía lo que estaba pasando, por lo que tenía que cuidarlo como mejor pudiera. Hasta que el rosal no se recuperó, no sintió alivio alguno.

Sin embargo, cuando la segunda rosa floreció, Luo Yu volvió a cortarla para dársela a la chica del primer piso.

2.

Luo Yu sentía que el rosal de su casa era extraño. Cada vez que cortaba una rosa, permanecería lánguido por un largo tiempo. Y a pesar de repasar nuevamente toda la información que tenía, no pudo encontrar la razón. Aunque lo desconcertaba, no podía evitarlo.

Luo Yu cuidaba del rosal chino mientras soñaba despierto. La chica de arriba comprendería sus sentimientos y aceptaría su sueño. Era una pena que fuera solo un sueño. Un día, cuando Luo Yu le entregó la décima rosa, finalmente recibió la respuesta final.

—Lo siento, te agradezco que siempre me estés enviando rosas. También me gustan mucho tus rosas, pero estoy saliendo con alguien.

En un instante, Luo Yu sintió como si su corazón se rompiera. Se obligó a sonreír y dijo:

—Felicidades. —Tras lo cual se giró para bajar.

Luo Yu no lloró, pero sentía como si se hubiera quedado sin fuerzas y su corazón estuviera vacío. Se apoyó contra la puerta, miró en dirección al alféizar de la ventana, y como siempre, el rosal lucía moribundo, como ocurría cada vez que cortaba una de sus flores. Entonces sintió como si todas sus acciones hubiesen sido un chiste.

Quizás para desahogar su ira, quizás para sacarlo de su vista y de su mente, Luo Yu movió el arbusto de rosas al pequeño patio, las ubicó en la esquina ciega que no se veía desde la casa, y regresó.

Una vez una persona ha creado un hábito, siempre es difícil cambiarlo. Luo Yu desde hacía mucho se había acostumbrado a cuidar de la vida de la rosa cada vez que regresaba del trabajo, por lo que incluso habiéndola dejado en el patio, no la dejaría morir.

Similarmente, una vez una persona decide cambiar un hábito, tarde o temprano lo conseguirá. Luo Yu estaba cada vez menos preocupado por el bienestar de las rosas, y era cada vez menos cuidadoso al momento de atenderlas. Incluso cuando la apariencia del rosal era lánguida, no se pondría tan nervioso como antes.

—Si no tengo una persona a quien enviarle flores, ¿por qué debería encargarme de esta planta? Nunca me ha gustado cuidar de nada… —Se burló de sí mismo después de regar las rosas.

Al día siguiente, tuvo que hacer un viaje de negocios y abordó un avión a otra ciudad.

Luo Yu estuvo ocupado en el campo laboral al punto de sentirse aturdido. Sin embargo, no fue hasta una semana después que terminó su trabajo; y cuando regresó a casa, se quedó dormido. No despertó hasta que amaneció, y solo después de llenar su estómago, finalmente recordó el rosal chino que había olvidado por una semana entera.

No lo había regado en todo esos días, y se preguntó si continuaría con vida. Con cierta inquietud, fue al patio, solo para encontrar algunas ramas muertas con hojas secas en una esquina, así como fragmentos de lo que una vez fue el matero[1] en el que se encontraba.

¿Sería que el gato callejero rompió el matero y se llevó el rosal?, se preguntó con tristeza, pero no ponderó a profundidad sobre el asunto. Solo se agachó de cuclillas e hizo un hueco en el suelo, enterrando los fragmentos que quedaron del macetero junto con las ramas secas. Este fue un entierro en toda ley de la previa relación que ni siquiera comenzó.

3.

Un hermoso adolescente se mudó frente a su casa. Ojos grandes, pestañas largas, tez clara y labios como pétalos.

El joven era sobrecogedor, terco y arrogante, como una rosa con espinas. Luo Yu solo le dio un vistazo y no se atrevió a mirarlo mucho más. Tartamudeando, se presentó y le dijo que en el futuro, todos eran vecinos, por lo que podía encomendarle tareas si tenía planes de irse por unos días. Entonces, lo detuvo:

—Dijiste que podía pedirte que hagas algo, ¿cierto? —El joven levantó ligeramente su mentón, sus ojos llenos de un brillo espeluznante que Luo Yu no podía entender.

—Sí, sí… —asintió con premura, sin poder evitar murmurar solo para sí mismo que el joven parecía irrazonable. Quién sabe qué le pediría, él solo estaba siendo amable.

—Bueno, ven conmigo. —El chico asintió. Satisfecho, se giró para abrir la puerta y le pidió a Luo Yu que lo esperara allí. Un momento después, regresó con un rosal en sus brazos, y se lo entregó al otro.

—Esto… Estas son… —Luo Yu estaba sorprendido.

—Rosas —Arqueó sus cejas y lo miró con detenimiento—. Puedes cuidarlas por mí. Si llegas a cometer un error, ¡te enseñaré una lección!

Luo Yu miró al joven con asombro, pensando que era un malcriado. Incluso pedía ayuda con mala actitud. Sin embargo, el mundo siempre había sido muy tolerante respecto a perdonar a las personas hermosas. Luo Yu se sintió impotente, y aunque no pensaba negarse ante la petición del joven, decidió educarlo bien. Además, al observar las flores en sus manos, sentía una familiaridad particular.

—Creo que las he visto en alguna parte…

—¿Q-Qué? ¿Qué cosas dices? ¿Dónde las has visto? —Agitado por sus palabras, el joven de pronto se puso nervioso, incluso tartamudeando, y lo miró con cautela, temiendo que pudiera descubrir algo.

—Nada —negó con la cabeza por alguna razón—, solo lo dije casualmente. Una vez cuidé de un rosal, el cual se parecía a este. Debería ser una variedad, ¿cierto? Pero no sé mucho de flores y plantas…

El joven se sintió aliviado, y su actitud feroz volvió. Le dio algunas órdenes a Luo Yu para que cuidara bien del rosal, y este no pudo negarse, por lo que no tuvo alternativa más que responder:

—Vale…

Al ver a Luo Yu a punto de irse con el rosal, el joven de pronto abrió su boca de nuevo y desvió la mirada, como si estuviera tomando una decisión tan digna como la de una prueba de vida o muerte.

Luo Yu esperó un largo rato, y finalmente, no pudo evitar urgirlo educadamente. El joven se armó de valor, tomó una decisión y alzó su cabeza, desafiante:

—Cuando el rosal florezca, tú… ¡cortarás las flores y me las darás! Sino verás como yo… ¡te enseñaré!

No pensó que al joven le costaría tanto decir algo así. Inesperadamente, solo quería que le enviara flores. Luo Yu accedió, bromeando. Y repetidamente le prometió que cortaría las rosas cuando florecieran y se las daría. Finalmente, regresó a su casa con el rosal, y una vez más, lo colocó en el alféizar de la ventana. Esta vez, regresó al hábito de cuidar del rosal, esperando a que floreciera para de nuevo regalar sus flores a otros, solo que ahora el recipiente había cambiado.

4.

Aunque no había cuidado ninguna planta por un tiempo, Luo Yu no había olvidado cómo hacerlo. Parecía que cuidar del rosal se había convertido en un instinto.

Pronto, la primera rosa, la cual era ya un capullo, floreció bajo su cuidado, sumamente hermosa. De pronto, extrañó el rosal que una vez fue suyo. Desafortunadamente, no podía recuperar lo que había perdido.

Tocó la delicada rosa y se sintió un poco sentimental. Entonces, tomó las tijeras que había tenido preparadas largo tiempo atrás, y cortó la flor de forma limpia. Muchas habían sido las veces que había llevado a cabo este proceso, por lo que no necesitó de mucho cuidado para hacerlo.

En ese momento, cuando la rama del arbusto fue interrumpida, de pronto escuchó un grito de dolor proveniente de al lado. Aunque había una pared de por medio, Lu Yu se asustó, pues no se lo esperaba, y cuando su mano tembló, varias espinas del tallo de la rosa se le clavaron, haciendo que varias gotas de sangre rezumaran.

Sin embargo, no tuvo tiempo de lidiar con la herida de su mano, porque escuchó una pesada puerta abrirse, así como pasos rápidos, seguido por los sonidos amenazadores e iracundos de alguien llamando a su puerta.

Luo Yu no comprendía lo que ocurría pero no se atrevía a ser descuidado. Mientras que en su interior se quejaba, preguntándose qué había hecho para provocar al hermoso aunque arrogante joven del apartamento opuesto, fue con rapidez a abrir la puerta.

El joven entró como una ráfaga de viento a la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Aunque su rostro lucía pálido y adolorido, su belleza no disminuía. Desafortunadamente, Luo Yu no tuvo tiempo de seguir pensando en ello, ya que el joven, aprovechando el impulso, se abalanzó sobre él, golpeándolo y cayendo ambos al suelo.

Qué suerte que la alfombra sea suave.

Fue el primer pensamiento que cruzó por la mente de Luo Yu.

—¿Qué ocurre? —inquirió, ansioso. Obviamente el joven no se encontraba bien, por lo que ni siquiera tuvo chance de reprocharle su comportamiento.

—¡Todo es tu culpa! —exclamó el joven, en un tono que indicaba que quería comerse vivo a Luo Yu, mientras rechinaba los dientes.

—¡¿Qué hice?! —preguntó, perplejo e ignorante.

—¡Cortaste mis flores! —La ira del joven iba acompañada con un poco de agravio.

—Me pediste que las cortara para ti… —Luo Yu se sintió perjudicado.

—¡Sí! ¡Yo te lo pedí! ¡Pero ahora me arrepiento! ¡Cómo duele! ¡El dolor me hace querer matarte! —El joven inclinó su cabeza con ferocidad y mordió los labios del otro. El dolor que Luo Yu sintió fue tan inmenso que al principio no logró ni siquiera reaccionar. Esta era la primera vez que sus labios entraban en contacto con los de alguien más, pero lo que le preocupaba era el mordisco que acababan de darle.

Sin embargo, algo que lo sorprendió aún más fue que para el joven no fue suficiente morder sus labios para desahogar su ira, también introdujo su lengua en la profundidad de su boca. Tras lo que con una mano truncó sus intentos por levantarse, y con la otra agarró su franela y la rompió.

—¡Espera, espera! ¿Qué estás haciendo? —Luo Yu estaba atónito. Nunca antes se había encontrado una situación como esta después de vivir durante tantos años. Su cerebro se encontraba conmocionado, lo que hizo que olvidara resistirse por un rato.

—Si cortas mis flores, ¡me adueñaré de tu flor a modo de compensación! —farfulló el joven. La determinación era palpable en su voz.

—¿Qué? ¿Qué es esto? ¿Dónde tengo flores? Y solo corté una rosa… —Luo Yu estaba completamente confundido.

—¡Cómo que «solo corté una rosa»! —gruñó—. ¡Las flores son los órganos reproductores de las plantas! ¡Veamos si duele que corte tu pene!

—¡Claro que dolería! ¡Moriría del dolor! —contestó con rapidez, tratando de calmar al joven que se había alejado—. Pero incluso si es el órgano reproductor de la planta, la rosa vendría a ser el pene de la rosa, lo cual no tiene nada que ver contigo…

—¿Cuál es mi nombre? —preguntó de pronto el joven, mirándolo.

—¡Yue Ji! —respondió, perplejo.

—¡Estúpido! ¿Sigues sin entenderlo? —El joven era duro como el acero—. ¡Yue Ji significa rosa! ¡Esa rosa es el órgano reproductor del rosal, y es también el mío!

—¿Ah? ¿Qué clase de rosas son estas?

—¡Si no lo entiendes, te haré entender! —Al joven se le agotó la paciencia y tiró de los pantalones de Luo Yu. Sin embargo, después de la feroz lucha, el joven quedó congelado mientras miraba a Luo Yu con sus hermosos ojos.

—Lo siento, corté tu pene. Quieres hacerme entender pero no tienes el equipo, ¿no es así? —Luo Yu, quien ya había comprendido todo, no sabía si mirar al joven con simpatía o compasión, lo cual hizo que el rostro del otro enrojeciera.

—¡Cuando tenga flores de nuevo vendré a saldar cuentas! —El joven rechinó los dientes durante un largo tiempo antes de finalmente espetar estas crueles palabras.

Debería adelantármele cortando todas las flores.

♦ ♦ ♦

Tip: por favor, reemplacen la palabra «rosa» por «pene» y vuelvan a leer el relato.

[1]Matero: Macetero, maceta.

Shiro
Bueno... ¿qué tal les pareció?

Un comentario en “Las flores de las plantas, no pueden recogerse casualmente

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