Villana sanadora – Capítulo 55

Traducido AlbaAVD

Editado por Nemoné


Esa palabra colgó en el aire por un momento, haciendo que todas las personas en la habitación se callaran.

Miré de ida y vuelta entre Sera y Noir. Incluso Akane y Bella estaban actuando como al igual que yo. Me alegré de no haber sido la única que entró en pánico por esto. Para los demonios, era normal tener una apariencia que no correspondía a su edad. Pero en su caso parecía demasiado joven. ¡Incluso parecía más joven que yo!

—Tío, ¿por qué estás aquí?

—Escuché que mi sobrina, que ha estado desaparecida durante diez años, estaba trabajando aquí como sirvienta, por eso he venido. Te ves bien, Sera.

—Muchas gracias por su preocupación.

— Debes saber que no solo estoy aquí para verte, ¿verdad?

—…

—No seas así. He recorrido kilómetros para venir aquí. No volveré con las manos vacías.

—Tío…

Nos miró, con una sonrisa forzada a nosotros los extraños. Quería enviarnos a todos fuera de la habitación. La primera persona que se puso de pie fue…

—Deberíamos irnos, Bell.

—Ah, sí.

Lookz nos puso de pie y le dijo a Bella que lo siguiera.

—Shelyn, es hora. Deberíamos irnos entonces.

—Hermano… Espera…

Ren ignoró la protesta de Shelyn y la sacó de la habitación.

—Levántate…

— ¡Oye! ¡No me ordenes! ¡No! ¡Suéltame!

Seguido con Teo que sacó a Akane de la habitación, juntos.

Ah, todos se habían ido. Yo también debería salir, pero…

—Quiero hablar con ella primero como su maestra —hablé mientras le daba una fría mirada.

—Está bien.

—Luler, sal primero. Iré contigo después de hablar con Sera.

—…
Sabía que estaba enojado conmigo por como me estaba frunciendo el ceño. Pero al menos todavía me estaba escuchando, lo vi atravesar la puerta en silencio. ¿Por qué tenía que ser yo quien tenía que hacer las paces primero? ¡Soy una mujer, sabes!

No sirve de nada quejarse de esto.

Me puse de pie y miré a Sera, enviándole una señal para que me siguiera a la habitación contigua. Esta sala era la sala de seguridad, así que podía estar segura de que estaba insonorizada. Nadie iba a escuchar lo que íbamos a decir.

—Está bien… Hemos estado juntas por mucho tiempo. Admito que no sé quién eres o de dónde vienes. Eso tampoco me importa, pero…

—Señorita Shiwa.

—No te llamé aquí para hablar contigo como tu maestra.

— ¿Ah?

—Vine aquí como tu amiga… ¿Creo que puedo decirlo así?

Con sorpresa, sus ojos se abrieron antes de darme una sonrisa amable.

—La señorita Shiwa ha sido para mí más como una hermana que una amiga. Pero la señorita no es como una niña, así que es un poco difícil llamarte así.

—Si quieres pensarlo así, entonces está bien.

La atmósfera tensa a su alrededor comenzó a desaparecer. Ella exhaló un largo suspiro antes de comenzar a comprender mi intención de traerla aquí.

—Soy la hija menor del duque en el clan del demonio gato, pero… Solo soy una hija ilegítima.

— ¿Te escapaste de casa por esa razón?

—No es así. La verdad es…

Su rostro mostraba una expresión de pánico como si no quisiera hablar de eso. Tampoco quería forzarla, pero solo quería que se relajara. A primera vista pude ver que no se llevaba bien con su tío. Cuando escuché que era una hija ilegítima, me dieron ganas de detener su reunión con él.

*Suspiro* ¿Fui la fuente de este problema?

—No tienes que decirlo si no quieres

—No, está bien. También quiero que lo sepas.

La miré con una sonrisa, invitándola a seguir con su historia.

—Me enamoré de alguien por quien no debería tener ese tipo de sentimiento.

¿Alguien de quien no deberías enamorarte?

—Esa persona es el prometido de mi hermana.

—…

— ¡Pero no hice nada pecaminoso o en contra de la moral! Solo pensé que si
continuaba en ese lugar, solo me causaría una miseria, así que…

—Escapaste de casa ¿verdad?

—Sí, estaba deambulando en ese momento hasta que la señora me ayudó. Me convertí en su doncella por esta razón.

No pude decir nada.

Las palabras se me estaban volviendo nudos en la garganta. No sabía qué decirle para hacerla sentir que eso valía nada.

Sera era una buena persona. Si pudiera elegirlo, no elegiría enamorarse de ese hombre. Pero no pudimos elegir a quién amar, ¿verdad?

Cuando pensé así, sentí un dolor de corazón. Es como si hubiera algo penetrante en mi corazón.

¿Por qué tuve que pensar en algo del pasado? Un flashback que solo se repetía del pasado, un flashback en donde mi prometido abrazaba a mi amiga. No, yo ya no era el viejo yo. Ya no era así.

—Pero esto no es tan diferente de escapar de tu problema, Sera.

—Lo sé…

—No sé por qué no te llevas bien con tu tío. Pero cuando me dijo la palabra
“familia”, lo dijo en serio. Sus ojos no estaban mintiendo en absoluto.

— ¿Mi tío?

— ¿Por qué no intentas hablar con él mientras no estás desviando la vista?

—No es que me sienta mal hacia mi tío, pero…

— ¿Pero?

—Mi tío es un bromista desde hace mucho tiempo. Una vez me mintió acerca de que era mi hermano y luego me hizo llamarlo “hermano” hasta que tuve quince años. Incluso me dijo que la hoja de albahaca se podía comer cruda, mi garganta estaba muy agria. Hizo todo lo posible para burlarse de mí…

Sera movió su mano para ponerla sobre su mejilla con una expresión cansada. Cuando seguía imaginando lo que me había dicho, me sentía mal por ella.

Pero algo me inquietaba.

—Tu tío… ¿Cuántos años tiene?

—Oh, sobre su edad, ¿creo que este año cumplirá sus doscientos cincuenta?

— ¿E-Es eso cierto? —Siento pensar en él como tu hermano, Sera.

—Para nosotros, los gatos negros, nuestras expectativas de vida son diferentes de los demonios normales. Nuestra esperanza de vida no es la misma. Algunos pueden vivir hasta mil años, pero para otros solo hasta los cien años. Solo unos pocos pueden vivir tanto tiempo.

—Es realmente una vida extraña.

—Somos una raza de demonios que se relaciona con el alma y su muerte, nuestra esperanza de vida no será fijada por un mero número.

—Así es, Sera.

— ¿Sí?

— ¿Todavía te sientes nerviosa en este momento?

— ¡Ah! ¡E-En absoluto!

—Eso es lo mejor entonces. No te pediré que te quedes aquí, y no te pediré que te vayas. Pero si no quieres ir, te ayudaré en todas las formas posibles. ¿Lo entiendes?

—Sí.

— ¿Por qué te ríes?

—No es nada. Solo pensé que la señorita no había actuado como una niña en absoluto.

— ¿Qué? ¿Me estás subestimando porque solo tengo trece años?

— ¡No es así!

— ¡Ve a hablar con tu tío ahora mismo!

La empujé hacia la puerta.

Noir, que estaba bebiendo su té, levantó la vista y nos miró con una sonrisa de Cheshire antes de preguntar…

—Está bien, Sera. No quiero perder más tiempo que esto. ¿Volverás a casa
conmigo?

—Tío…

— ¿Qué es? ¿Por qué haces una cara así?

—No es nada. Solo pensé que me dirías que vuelva a casa de inmediato o algo por el estilo…

—Cuando te dije que no volvería con las manos vacías, quise decir que no
volvería sin escuchar tu respuesta. Si no quieres volver, ¿cómo puedo forzarte despiadadamente a que vengas conmigo?

—Tío…

—Muy bien, ¿cuál es tu respuesta?

—…

Sera se detuvo por un segundo antes de sonreír levemente…

—Sí…

*Suspiro*

Lentamente cerré la puerta y dejé a esos dos para discutir en la habitación hasta que pudieran acordar la fecha de su partida. Pensé que se quedaría aquí, pero hace un momento me dijo algo que…

—Quiero decirle lo que siento… Al menos, ya no atormentará mi corazón. Finalmente podré olvidarlo.

Era algo que solo una persona fuerte diría. Estaba empezando a sentir envidia de ella.

Empecé caminar, concentrada en mis pasos.

—Shiwa…

No caminé por mucho tiempo antes de encontrarme con Luler, quien estaba inclinado sobre una pared.

— ¿Todavía no vuelves a tu clase? —Caminé hacia él.

—Te estaba esperando Shiwa.

—No tienes que esperarme cada vez.

—Tengo que esperarte porque quiero saber…

— ¿Hm?

— ¿Por qué está ese hombre aquí?

—No es nada.

¡¡Explosión!!

En ese instante, me atrapó entre la pared del pasillo mientras empujaba su mano contra la pared. ¿Qué iba a hacer esta vez?

No me digas que esto fue…

¿Un kabedon? [1]

— ¿Cómo puede ser nada?

— ¿L-Luler?

Sus penetrantes ojos de color rojo sangre me pusieron la piel de gallina. Aunque nuestra altura era casi la misma, aún sentía una presión proveniente de él. Era como si algo me estuviera presionando desde arriba.

—No me gusta para nada cuando Shiwa está ocultando algo.

Sus ojos helados me están haciendo congelar aquí en este lugar…

Ni siquiera podía mover la boca.


[1] Kabe-Don se refiere a la acción de golpear una pared (kabe en japonés) con fuerza, lo que produce el sonido “don” (onomatopeya del golpe). Se usa para describir las situaciones en las que el chico acorrala a la chica usando su mano, que estaría apoyada en la pared.

Capítulo 56 ya disponible en la edición 32 de Kovel Times

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