Disfruta de los árboles en flor durante el camino de regreso – Epílogo

Traducido por Shiro

Editado por Ayanami


¡Li Cong Qing ha regresado!

Esta noticia se había estado propagando en secreto entre susurros en la corte.

Numerosos fueron los oficiales que vieron a esta persona por la rendija entre las puertas, quien se encontraba claramente acostado. ¿Quién se habría imaginado que el ministro asistente somnoliento, en realidad, compartía la almohada junto al emperador?

Sin importar desde qué ángulo se viera, horizontal o vertical, el ministro asistente del Ministerio de Ritos no tenía la apariencia de la víctima de un crimen; la mejor heroína que podía encantar al monarca. Sin embargo, el emperador lo favorecía, cosa que a todos les parecía demasiado fantástico.

¡Demasiado inconmensurable!

Debido a este asunto, la Corte Imperial, se encontraba dividida en tres facciones: la que aprobaba la relación, la que estaba en contra de la relación, y la que pensaba que mientras el emperador fuera feliz, todo estaba bien.

Pero lo que resultó más asombroso fue que, el ministro Xu, quien previamente había sido quien más había objetado a Li Cong Qing, ahora se encontraba en la primera facción. Esto hizo que la quijada de una multitud de personas llegara al suelo.

La persona era la persona, el asunto era el asunto. Aunque podría decirse que Li Cong Qing carecía de un espíritu emprendedor, esta situación le permitió al ministro Xu admitir que era un excelente ejemplo de cómo se debían separar los asuntos públicos de los privados.

Todos los seres merecían amor, merecían que sus deseos fueran concedidos, merecían felicidad, merecían ser felicitados.

—Excelente. Excelente [1] —recitó el gran maestro de la Nación una línea de las enseñanzas de Buda mientras sonreía.

El emperador seguía conduciendo laboriosamente la corte matutina todos los días como antes, y Li Cong Qing seguía durmiéndose todos los días durante la corte matutina como antes.

Lo que difería del pasado era que ahora, desde la distancia, se podía vislumbrar a la pareja tomada de las manos, paseando con tranquilidad por el jardín imperial. También, durante la cacería otoñal, ya nadie sentía celos cuando el emperador le otorgaba a Li Cong Qing la pieza de carne más tierna y delicada. Además, si Li Cong Qing se embriagaba en los banquetes del palacio y se apoyaba en el emperador, nadie se sorprendería ni lo consideraría como un comportamiento irrespetuoso hacia su superior, por el contrario, era como si formara parte de la ley celestial y el principio terrenal [2].

♦ ♦ ♦

Li Cong Qing permaneció durante toda su vida como el ministro asistente del Ministerio de Ritos, vivió hasta los sesenta y nueve años y falleció en paz a causa de su avanzada edad.

El año siguiente, Song Yu, quien era ya un emperador retirado, lo siguió. Murió por causas naturales a la edad de setenta y un años.

El emperador retirado, en su lecho de muerte, ordenó específicamente con antelación que los restos de Li Cong Qing fueran colocados en su ataúd para ser enterrados juntos. Esta historia fue contada durante generaciones en Dashao.

Algunas personas decían que el Hada de las Peonías y el Hijo del Cielo habían escrito juntos el libro celestial, y que con júbilo continuaron con su amor predestinado por toda la eternidad en la otra vida.

Sin codicia, odio o ira perturbadores en demasía, y sin apreciar los violentos disturbios sociales, mayor era la necesidad de vivir una vida sin arrepentimientos. El sentimiento que fluyó silenciosamente como un pequeño arroyo en esta era floreciente y pacífica fue como un hermoso capullo que floreció esplendorosamente, iluminándolos por el resto de su existencia.


Shiro
Cuando me estaba preparando para traducir este capítulo, venía pensando de antemano lo que diría al final de esta hermosa historia; sin embargo, y para mi sorpresa, resulta que este no es final. ¡Yay! Nos quedan varios extras por delante y que acaban de comenzar a traducir, así que nos seguiremos leyendo~

[1] En la traducción al inglés dice «Shan Zai» y explica que son las palabras que un monje dice usualmente, las cuales, literalmente significan: «Excelente».

[2] Ley celestial y principio terrenal: significa curso correcto y apropiado.

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