El Fundador del Diabolismo – Capítulo 18: Contento (1)

Traducido Shiro

Editado por Sharon


Wei WuXian paso toda la noche acostado sobre su estómago. La primera mitad de la noche la pasó reflexionando acerca de lo que le pudo haber ocurrido a Lan WangJi durante estos años, y sólo logró conciliar el sueño durante la segunda mitad. Cuando abrió los ojos a la mañana siguiente, Lan WangJi ya había desaparecido. Por otro lado, él yacía acostado en la cama apropiadamente, con sus brazos a ambos lados de su cuerpo en una posición que lo hacía parecer bien portado.

Inmediatamente después se quitó el edredón que lo cubría. Entonces enterró los dedos de su mano derecha en su cabello. La inexplicable sensación de lo absurdo y el miedo no podían ser aún erradicadas de su mente.

En ese momento, tocaron a la puerta del jingshi dos veces.

—¿Joven maestro Mo? ¿Se encuentra despierto? —Se escuchó la voz de Lan SiZhui desde el exterior.

—¡¿Por qué me llamas tan temprano en la mañana?!

—¿T-Temprano…? Pero si ya son las nueve.

Todos en la secta Gusu Lan se levantaban a las cinco y se acostaban a las nueve de forma sistemática. Por otro lado, Wei WuXian, se levantaba a las nueve y se acostaba a la una de una manera similarmente sistemática, precisamente cuatro horas después que la secta. Como estuvo acostado boca abajo durante la mitad de la noche, le dolían su cintura y su espalda.

—No me puedo levantar —le dijo con tono honesto.

—Uhm, ¿qué pasó esta vez?

—¿Qué pasó? Su HanGuang-Jun me hizo suyo.

—Si sigues diciendo tonterías como estas, pagarás por ello. ¡Sal! —escuchó a Lan JingYi

—¡De verdad! ¡Me hizo suyo durante toda la noche! No puedo salir. No tengo la dignidad de ver a nadie —dijo, como si realmente hubiese sido agraviado.

Shiro
Él está claro que es el shou.

Algunos jóvenes que estaban afuera se miraron entre sí, estupefactos. No se podía entrar al espacio de HanGuang-Jun sin permiso, por lo que no podían entrar y arrastrarlo.

—¡No tienes vergüenza alguna! HanGuang-Jun no es un manga cortada. ¿Él te hizo suyo? Estaría más que agradecido si me dijeras que tú no lo hiciste tuyo. ¡Levántate! Llévate a ese burro tuyo y entrénalo adecuadamente. ¡Hace demasiado ruido! —exclamó Lang JinYi encolerizado.

Al escuchar que su método de transporte estaba siendo mencionado, Wei WuXian se levantó con rapidez.

—¡¿Qué le hicieron a mi Manzanita?! No lo toquen. Los pateará.

—¿Quién es Manzanita? —preguntó Lan JingYi.

—¡Mi burro!

Saliendo del jingshi, instó a los jóvenes que lo llevaran con su montura, tras lo que fueron a un campo de grama. El burro estaba allí, gritando sin parar y haciendo mucho ruido. Los gritos eran porque quería comer grama, pero unas cuantas docenas de pompones blancos y redondos estaban reunidos en la planicie, impidiendo que comiera.

—¡Tantos conejos! ¡Aquí, aquí! ¡Vamos a rostizarlos en un palo! —dijo con deleite Wei WuXian.

—¡Matar está prohibido en el Descanso en las Nubes! Haz que se calle ahora mismo. ¡Los discípulos que leen temprano en la mañana nos lo han pedido varias veces ya! ¡Si esto continúa, nos regañarán hasta la muerte! —exclamó Lan JingYi echando humo de la ira.

Wei WuXian le dio la manzana que le habían dado como desayuno. Como esperaba, el burro dejó de hacer escándalo y mordió la manzana, haciendo crujir sus dientes. Wei WuXian acarició la parte posterior del cuello del animal mientras pensaba en las fichas de paso de estos jóvenes, señalando a los redondos conejos en todo el suelo.

—¿De verdad no los puedo rostizar? Si lo hago, ¿me echarán de la montaña?

Como si se estuviera enfrentando a una amenaza inminente, Lan JingYi se precipitó para bloquear el paso frente a Wei WuXian estirando sus brazos.

—Estos son de HanGuang-Jun. Nosotros sólo lo ayudamos a cuidarlos ocasionalmente. ¡No puedes rostizarlos!

Wei WuXian al escuchar esto, se rió tanto que poco le faltó para caer al suelo.

¡Qué persona tan interesante es Lan Zhan! En el pasado, ni siquiera los aceptó cuando se los regalé, pero ahora, crió en secreto a un montón. Y eso que había dicho que no los quería. ¿A quién engañaba? Oh, por favor, apuesto a que de verdad le gustan esta clase de cosas blancas y esponjosa. HanGuang-Jun, agarrando a un conejo con su cara seria. Dios mío, moriré…

Sin embargo, cuando pensó en la situación donde él pasó la noche acostado sobre Lan WangJi, su risa paró abruptamente.

De pronto, tañidos de campanas se escucharon de la zona oeste del Descanso en las Nubes.

Estos tañidos eran totalmente diferentes de los que se tocaban para anunciar la hora. Eran apresurados y violentos, como si un loco los estuviera tocando. Con un súbito cambio en sus rostros, Lan JingYi y Lan SiZhui dejaron de bromear con él, corriendo en dirección a la campana de inmediato. Wei WuXian sabía que algo andaba mal y pronto los siguió.

El sonido provenía de una torre de vigilancia llamada Mingshi [1].

Era una edificación que la secta Lan usaba para invocar espíritus, con paredes construidas con un material especial y encantamientos grabados en ellas. Cuando tocaban la campana significaba solo una cosa: un accidente les había ocurrido a las personas que se encontraban adentro llevando a cabo el ritual de invocación.

Afuera de la edificación, más y más discípulos comenzaron a apiñarse, pero nadie se atrevía a entrar sin considerarlo con cuidado previamente. La puerta del Mingshi era negra y estaba hecha de madera. Se encontraba firmemente cerrada, y sólo podía abrirse desde el interior. No sólo era difícil destruirla con violencia, sino que también estaba prohibido hacerlo. Era sumamente aterrador que un accidente ocurriera durante el ritual de invocación de espíritus, porque nadie sabía qué fue invocado o qué podría ocurrir si alguien entrara. Además, había muy pocos casos de invocaciones fallidas desde la construcción del Mingshi. Esto preocupaba más a todos.

Al ver que Lan WangJi no aparecía, Wei WuXian tuvo una sensación premonitoria. Si aún se encontraba en el Descanso en las Nubes, se habría acercado de inmediato tan pronto hubiera escuchado los tañidos de la campana, a menos que… De pronto, la puerta negra se abrió de golpe, y un discípulo vestido de blanco salió rápidamente, dando tropiezos y tumbos.

Como sus piernas no eran estables, rodó escaleras abajo tan pronto salió. Las puertas se cerraron de nuevo inmediatamente después, como si alguien hubiese dando un portazo molesto.

Confundidos, los presentes ayudaron al discípulo a levantarse con rapidez. Una vez estuvo de pie, cayó al suelo otra vez, su rostro lleno de lágrimas y sin poder parar de llorar.

—Debimos… No debimos invocar…

Wei WuXian agarró su mano de inmediato.

—¿El espíritu de qué ser están invocando? ¿Quién más está adentro? ¡¿Dónde está Hanguang-Jun?! —preguntó en voz baja.

Parecía que el discípulo tenía dificultades para respirar.

—HanGuang-Jun me dijo que huyera…

Antes de que terminara su oración, sangre de color rojo oscuro brotó de su nariz y su boca. Wei WuXian lo empujó a los brazos de Lan SiZhui. Con la flauta de bambú hecha a toda prisa aún en su cintura, subió las escaleras con sólo algunas zancadas. Entonces pateó la puerta del mingshi y ordenó:

—¡Abre!

Las puertas se abrieron de forma abrupta, como si estuviera riéndose salvajemente con la boca abierta. Wei WuXian entró como un rayo, y las puertas se cerraron detrás de él. Algunos discípulos lo siguieron estupefactos, pero las puertas no abrieron de nuevo sin importar qué. Un discípulo invitado se acercó corriendo a la puerta, asombro e ira palpables en su rostro, y espetó:

—¡¿Quién rayos era esa persona?!

—Ven y ayúdame antes. ¡Sus orificios están sangrando! [2] —dijo Lan SiZhui entre dientes, quien aún sostenía al discípulo de antes.

Tan pronto entró al Mingshi, Wei WuXian sintió una energía negativa acercársele.

La energía parecía ser una mezcla de resentimiento, ira, y arrogancia, casi visibles para el ojo humano. Al ser rodeado por ello, el pecho se sentiría oprimido y adolorido.

El interior medía unos diez metros tanto de ancho como de largo, y en las esquinas, yacían inertes algunas personas en el suelo. El objeto de esta invocación se encontraba en el suelo, justo en el centro de la formación mágica.

No era más que el brazo que habían capturado en la aldea Mo.

Estaba erguido en el suelo, recto como un palo, con el lado cortado hacia abajo. Cuatro de sus dedos estaban cerrados en un puño, mientras que su dedo índice apuntaba hacia el cielo, como si estuviera señalando molesto a alguien. El flujo estable de energía oscura que llenaba el Mingshi era emitida por esto.

Todos quienes participaban en este ritual invocador de espíritus habían huido o estaban desmayados. Lan WangJi era el único que aún se encontraba apropiadamente sentado en la posición principal del lado este.

Un guqin estaba a su lado, y aunque su mano no se encontraba sobre las cuerdas, estas continuaban vibrando por su cuenta. Parecía estar absorto en sus pensamientos o escuchando algo, y sólo levantó su cabeza porque percibió que alguien había entrado.

Como el rostro de Lan WangJi era siempre plácido, Wei WuXian no tenía idea de lo que estaba pensando. Lan QiRen, quien era responsable de una sección del mingshi, ahora yacía colapsado e inconsciente en el suelo a un lado, sus orificios sangrando al igual que los del discípulo que había escapado antes. Wei WuXian se giró y se dirigió al lejano oeste, reemplazando su posición directamente frente a Lan WangJi. Tomó la flauta de bambú de su cintura, y la llevó a sus labios.

Durante aquella noche en la aldea Mo, Wei WuXian primero había usado su silbido para distraer el brazo, entonces Lan WangJi atacó desde lejos con la notas de la cítara. Sólo consiguieron suprimirlo al colaborar involuntariamente de este modo. Lan WangJi encontró su mirada, comprendiendo. Cuando levantó su mano derecha, una melodía manó del guqing, y el sonido de la flauta le siguió.

La canción que tocaron se llamaba Evocación. Esta usaba el cadáver, parte de él, o un objeto de valor de la persona fallecida como médium para que el espíritu siguiera la melodía. Usualmente, sólo una sección se necesitaba para que el espíritu apareciera en el interior de la formación mágica, sin embargo, la canción casi había terminado y no habían conseguido invocar nada con éxito.

El brazo más bien lucía enfurecido, con venas palpitando visiblemente. La sensación de supresión se hizo más fuerte en el aire. Si alguien hubiese estado protegiendo el lado oeste, hacía mucho habrían caído y terminado del mismo que Lan QiRen, sangrando por los orificios. Wei WuXian se sentía atónito en su interior. Era casi imposible que el espíritu no hubiese sido invocado ya con él y Lan WangJi tocando Evocación juntos, a menos que… ¡A menos que el alma de la persona haya sido cercenada junto con su cadáver!

Parecía que la muerte de este compañero había sido un poquito peor que la suya. En su caso, aunque su cuerpo había sido despedazado, al menos su alma había quedado intacta.

Como Evocación no funcionó, los dedos de Lan WangJi se desplazaron, y comenzaron a tocar otra tonada.

La melodía de esta canción era tranquila, diferente de la siniestra e inquisidora que había sonado antes. Su nombre era Descanso. Como ambas canciones eran bastante conocidas en el mundo de cultivo, no sería extraño que alguien supiera tocarlas, y Wei WuXian naturalmente lo siguió.

La flauta fantasma del Patriarca de YiLing, Chenqing, era conocida en todas partes. En este momento, sin embargo, con su flauta de bambú, tocaba cometiendo muchos errores adrede y con respiraciones cortas, llegando a un punto en que era descorazonador escucharlo. Lan WangJi probablemente nunca había tocado antes con alguien con tan pobre habilidad. Después de un rato, finalmente no pudo soportar continuar como si nada malo estuviera ocurriendo, y alzó su cabeza para mirarlo con un rostro inexpresivo.

Wei WuXian puso en práctica su desfachatez, fingiendo no darse cuenta de nada, su melodía alejándose aún más de la original. Cuando se concentró de nuevo para seguir tocando, algo extraño ocurrió detrás suyo. Se giró para ver qué era, y quedó estupefacto ante la escena. Lan QiRen, quien había perdido el conocimiento, se encontraba sentado erguido de nuevo. Entonces señaló a Wei WuXian con una mano temblorosa, su rostro lleno de sangre e ira.

—¡Deja de tocar! ¡Vete! ¡Vete ahora! Deja… —gritó con voz ronca, pero antes de poder terminar, escupió sangre y se desplomó en el mismo lugar, cayendo en un profundo coma de nuevo.

Lan WangJi no tenía nada qué decir.

Wei WuXian quedó boquiabierto.

Él sabía lo que Lan QiRen había sido incapaz de decir: «¡Deja de tocar! ¡Detén el dueto! ¡Deja de mancillar las notas del guqin de mi discípulo favorito!».

El dueto de ambos, de flauta y guqin, enfureció tanto a Lan QiRen que se despertó y desmayó de nuevo. Esto mostraba cuán horrible se escuchaba…

No obstante, la mano se fue inclinando paulatinamente bajo las fuerzas combinadas de la flauta y el guqin.

Aunque suene mal, no importa siempre y cuando funcione, pensó Wei WuXian desvergonzadamente.

Al instante, después de la última nota del guqin, las puertas del mingshi se abrieron de par en par, y el interior quedó bañado por los rayos del sol. Era probable que las alarmas de la torre de vigilancia hubiesen dejado de sonar. Todos los discípulos que rodeaban la edificación entraron apresuradamente.

—HanGuang-Jun —decían todos.

Lan WangJi presionó su mano sobre el guqin, suprimiendo la vibración residual en las cuerdas, y caminó en dirección a Lan QiRen para revisar su pulso. Con él liderando, el resto de las personas se calmaron. Los discípulos mayores colocaron los cuerpos de quienes sangraban en el suelo y comenzaron a tratarlos. Mientras ellos usaban agujas [3] y medicina, otro grupo de discípulos llevó una enorme campana, con la intención de apresar al brazo dentro. Aunque era una escena ajetreada, todo se llevó a cabo de manera ordenada. Todos susurraban, y nadie hacía ruidos fuertes.

—HanGuang-Jun, ni los elixires ni la acupuntura funcionan. ¿Qué deberíamos hacer? —le consultaron algunas personas preocupadas.

Colocando tres dedos sobre la muñeca de Lan QiRen, Lan WangJi permaneció en silencio. El primero había dirigido al menos ochocientas, si es que no mil, ceremonias de invocación de espíritus antes. Al ver que incluso una persona así había salido lastimado debido a la energía de resentimiento, era claro que la energía oscura de este brazo fantasma no tenía precedentes.

Wei WuXian volvió a colocar la flauta de bambú en su cintura. Se puso de cuclillas junto a la campana de bronce y gentilmente acarició las incripciones sobre ésta. Mientras cavilaba, de pronto vio a Lan SiZhui alicaído.

—¿Qué ocurre?

El joven ya sabía que él no era una persona ordinaria.

—Me siento un poco culpable —dijo en voz baja después de dudar un poco.

—¿De qué te sientes culpable?

—Esta mano iba tras nosotros.

—¿Cómo lo sabes? —le preguntó sonriendo.

—Las banderas de atracción fantasmal de diferentes niveles se dibujan de diversas formas y poseen cantidades dispares de poder. Las banderas de atracción fantasmal que dibujamos en la aldea Mo tenían un rango de dos mil quinientos metros a la redonda. No obstante, este brazo fantasma tenía un fuerte instinto asesino, alimentándose de carne y huesos humanos. Si se hubiese encontrado dentro del rango desde un principio, con su nivel de malevolencia, la aldea Mo se habría convertido en un río de sangre. Sin embargo, apareció después que llegamos… Eso significa que alguien con malas intenciones la colocó allí adrede.

—Eres muy inteligente. Ese fue un gran análisis —le respondió.

—Si es así, las vidas que se perdieron en la aldea Mo… —dijo bajando la cabeza—. También deberíamos ser responsables. Y, ahora, también involucramos a Lan QiRen y a los otros en este asunto…

Después de un momento de silencio, Wei WuXian le dio unas palmaditas en el hombro.

—Los responsable no deberían ser ustedes sino la persona que envió el brazo fantasma. En este mundo, hay ciertas cosas que son imposibles para nosotros controlarlas.

Por otra parte, Lan WangJi retiró su mano.

—HanGuang-Jun, ¿cómo se encuentra? —preguntaron apresuradamente las personas de la secta Gusu Lan.

—Hay que rastrear su origen —contestó.

—Así es. Si rastreamos su origen, encontramos el cadáver completo del brazo fantasma, y entendemos quién es, encontraremos una forma de salvarlos —añadió Wei WuXian.

Aunque Lan JinYi ya sabía que definitivamente no era un lunático, no pudo evitar contestar con tono crítico.

—Lo haces sonar tan fácil. La invocación espiritual no funcionó, y terminó en este enorme desastre. ¿Cómo podemos encontrarlo?

—El noreste —afirmó Lan WangJi.

—¿Noreste? HanGuang-Jun, ¿por qué el noreste? —preguntó Lan SiZhui.

—¿No les fue mostrado ya, chicos? —inquirió Wei WuXian.

—¿Me lo mostraron? ¿Quién? HanGuang-Jun no lo hizo —dijo Lan JingYi desconcertado.

—Eso —contestó Wei WuXian.

La gente de pronto cayó en cuenta que estaba señalando al brazo fantasma.

El brazo apuntaba en una dirección de manera estable. Si alguien lo cambiaba de posición, testarudamente se giraba de vuelta hacia donde originalmente indicaba. Nadie nunca antes se había encontrado con una situación como esta, y todos estaban estupefactos.

—¿Eso? Hacia… ¡¿Hacia dónde apunta?! —tartamudeó Lan JingYi.

—¿Hacia qué otra cosa puede estar apuntando? O bien son otras partes de su cadáver, o hacia el asesino que le hizo esto —respondió Wei WuXian.

Al escuchar esto, algunos chicos que estaban de pie hacia el noreste se hicieron a un lado con rapidez. Mirándolo, Lan WangJi se levantó con lentitud.

—Cuiden de tío apropiadamente —le dijo a los discípulos.

—¡Sí! ¿Viajarás montaña abajo? —dijeron mientras asentían.

Lan WangJi asintió levemente. Wei WuXian ya se había desplazado sigilosamente detrás de él, hablando para sí en voz alta y de forma alegre.

—Sí, sí, sí. ¡Finalmente podemos bajar de esta montaña y escapar juntos!

Los presentes parecían no poder soportar seguir presenciando esta escena. Las expresiones de los discípulos mayores eran especialmente aterradoras, pero algunos de los chicos ya estaban acostumbrados. El rostro de Lan QiRen parecía haberse crispado de nuevo mientras yacía acostado en el suelo.

Si dijera unas frases más quizás el señor Lan se despierte de nuevo de la furia, pensaron los discípulos.


[1] Mingshi: esto literalmente se traduce como «la habitación de la oscuridad».

[2] Qiqiao: es lo que dice el texto original y se refiere a los siete orificios de la cabeza, básicamente ojos, nariz, orejas y boca.

[3] Agujas: son las usadas en acupuntura.

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