El Fundador del Diabolismo – Capítulo 19: Contento (2)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Cuando cultivadores de sectas prominentes salen de cacería nocturna, por lo general los rodean grupos de personas ya que la escena lucía similar a un desfile. Sin embargo, Lan WangJi siempre había preferido permanecer solo. Este brazo era bastante extraño, y era posible que lastimara a otros si no se manejaba con cautela. Por lo tanto, no trajo a discípulos de su secta, y sólo aceptó que Wei WuXian lo acompañara, siempre bajo constante vigilancia.

Wei WuXian originalmente quería escabullirse durante esta expedición fuera de la montaña. Sin embargo, no importaba cuántas veces intentara hacerlo, siempre terminaba con Lan WangJi arrastrándolo de vuelta por la parte posterior del collar. Por esta razón, cambió su estrategia, permaneciendo a su lado tanto como podía. Por las noches, se introducía con persistencia en su cama con la intención de que se sintiera asqueado y lo echara con su espada.

No obstante, sin importar cuánto se metiera con él, Lan WangJi se mantuvo firme. Cada vez que Wei WuXian se metía en sus mantas, haría que su cuerpo se quedara rígido con una ligera palmada, para luego meterlo apropiadamente en su juego de mantas, lugar en el que permanecería hasta el siguiente día. Debido a esto, se quejó sin parar acerca de su adolorido cuerpo.

Ahora que creció es menos divertido que antes. En el pasado, se avergonzaba cada vez que lo molestaban, sin mencionar que lo hacía de forma muy graciosa. Pero ahora, no sólo permanece impertérrito sin importar qué, incluso aprendió a contraatacar. ¡¿Cómo es esto posible?, llegó a pensar.

Siguiendo las indicaciones del brazo izquierdo, los dos se dirigieron al noroeste; tocando Descanso en dueto todos los días, para así poder calmar su ira e instinto asesino. Viajando cerca de Qinghe, la postura que el brazo usualmente mantenía para mostrarles el camino cambió de pronto. Su dedo índice se curvó hacia atrás, formando un puño.

Esto significaba que lo que fuera que el brazo estuviera apuntando hasta ahora, estaba por esta zona.

Preguntaron acerca del asunto a medida que viajaban, y así llegaron a una pequeña ciudad en Qinghe. Era de día, y las calles estaban llenas de personas yendo de un lado a otro. Wei WuXian iba corriendo atrás de Lan WangJi cuando, de pronto, fue sobrecogido por el punzante olor a cosméticos.

Como se había acostumbrado al aroma a sándalo de Lan WangJi, se crispó apenas percibió este aroma.

—¿Qué vendes? ¿Por qué huele así? —espetó.

La fragancia provenía de un charlatán, quien llevaba puestas túnicas como un cultivador y la palabra «embaucador» escrita en su rostro. Llevaba con él un cofre, y vendía artículos a los transeúntes. Al ver que alguien preguntaba, sonrió.

—¡Vendo de todo! El rouge y el polvo que vendo son de buena calidad y baratos. Joven maestro, ¿le quiere echar un vistazo?

—Claro, les daré un vistazo.

—¿Para su esposa? —le preguntó el charlatán.

—Para mí —le contestó Wei WuXian con una gran sonrisa.

La sonrisa del hombre se congeló en su rostro.

¿Está bromeando?, se preguntó para sus adentros,

Antes de que pudiera perder los estribos, otro joven hombre se volteó, acercándose.

—No molestes a otros si no vas a comprarlo —dijo inexpresivo.

Este hombre era extremadamente apuesto, sus túnicas y la cinta de su frente eran más blancas que la nieve. Sus ojos eran de un color claro y una larga espada colgaba de su cintura. Como el charlatán se hacía pasar por un cultivador, sabía una o dos cosas acerca del mundo del cultivo. Habiendo reconocido el motivo del clan Lan, no se atrevió a causar problemas y huyó con su cofre.

—¿Por qué te vas? ¡De verdad quería comprarlo! —exclamó tras la figura que iba en retirada.

—¿Tienes el dinero? —le preguntó Lan WangJi.

—Si no lo tengo, puedes dármelo —respondió, al mismo tiempo que extendía su mano para buscarlo. Aunque no esperaba encontrar nada, después de unos momentos, su mano se topó con un estuche delicado y pesado con dinero en el interior.

Esto no parecía algo que Lan WangJi llevaría consigo. Por otra parte, durante estos últimos días había hecho cosas que él jamás habría imaginado, por lo que la agarró sin siquiera encontrarlo extraño. Como esperaba, parecía que podía tomar cualquier cosa que quisiera si quería, y sin que se molestara en absoluto. Si no tuviera conocimiento de la integridad personal y la buena reputación de HanGuang-Jun, hubiese podido pensar que Lan WangJi y Mo XuanYu estuvieron irremediablemente involucrados en una relación enredada y caótica.

De lo contrario, ¿por qué Lan WangJi lo seguiría soportando después de llegar a tales extremos?

Después de caminar cierta distancia, Wei WuXian intencionalmente se giró hacia atrás. Lan WangJi seguía detrás de él, de pie en el mismo lugar, mirando en su dirección.

Al verlo, Wei WuXian no pudo evitar caminar más lento.

No sabía por qué, pero tenía la vaga sensación de que no debía caminar tan rápido, dejando atrás a Lan WangJi de este modo.

—¡El Patriarca de YiLing! ¡Pague cinco monedas y llevo uno! ¡Pague diez y lleve tres! —gritó alguien a su lado.

—¡¿Quién?! —exclamó Wei WuXian.

Se apresuró a ver quién lo estaba vendiendo, sólo para encontrar que era un cultivador falso. Había recogido el rouge y el polvo de mala calidad y ahora llevaba una resma de papel que tenía a dibujado a un ser incluso más horrible que un dios portal [1].

—¡Cinco monedas por uno y diez por tres! ¡No encontrarán nada por tan bajo precio! Recomiendo que lleven tres. Uno para la puerta, uno para la sala, y peguen el último en la pared de su habitación. Con una energía maligna tan fuerte y densa curarán al veneno con veneno. ¡Ningún ser maligno se acercará a ustedes! —recitaba.

—¡Eso es un alarde descarado! ¡Si de verdad fuera tan efectivo, ¿seguirías vendiendo uno por cinco monedas?!

—¡¿Tú de nuevo?! Si los vas a comprar, cómpralo; si no, vete. Si quieres gastar cincuenta monedas por cada uno, no tengo problema —le contestó el charlatán.

Wei WuXian hojeó la resma de «portarretratos supresores del mal del Patriarca de YiLing». No podía decir que el hombre atemorizante y fornido era él, por lo que trató de rebatirlo con hechos.

—Wei WuXian fue un hombre famoso por ser apuesto. ¡¿Qué cosa dibujaste aquí?! Si no has visto a la persona, entonces no dibujes nada. Confundirás a las generaciones más jóvenes.

Cuando el charlatán estaba por contestarle, Wei WuXian de pronto sintió una ráfaga de viento a su espalda, por lo que se hizo a un lado.

Aunque esquivó el ataque, el charlatán fue lanzado por los aires, chocando contra un molinete junto a la calle. Algunas personas se acercaron a ayudarlo, mientras que otras recogían los artículos que habían caído al suelo; la escena era un caos. El charlatán quería maldecir, pero tan pronto vio que la persona que lo pateó era un joven maestro resplandeciente, pareciendo ser rico o de la realeza, su actitud imponente menguó.

Mirando de nuevo, vio que la peonía blanca centelleante en medio de la nieve [2] estaba bordada en su pecho, y se desinfló de inmediato. A pesar de esto, no lograba digerir el hecho de haber sido pateado sin razón aparente.

—¿Por qué me pateaste? —preguntó débilmente.

Dio la casualidad que el joven maestro era Jin Ling.

—¿Por qué? Cualquiera que se atreva a mencionar las palabras «Wei WuXian» frente a mí debería arrodillarse en agradecimiento si no los he matado. Y tú estás gritando su nombre en la calle. ¿Quieres morir? —dijo con frialdad, cruzando los brazos sobre su pecho.

Wei WuXian no esperaba verlo aquí, y mucho menos mostrando tanta arrogancia.

Me pregunto cómo la personalidad de este niño terminó así, con tal mal genio y tan fuerte hostilidad. Heredó todos los defectos de su tío y su padre en lugar de las fortalezas de su madre. Si no hago algunos ajustes, sin duda alguna sufrirá grandes pérdidas en el futuro.

—¡Jin Ling! —exclamó Wei WuXian al verlo acercarse iracundo al hombre que yacía aún en el suelo.

El charlatán no se atrevió a hacer ningún ruido, pero sus ojos estaban llenos de agradecimiento. En ese momento, Jin Ling se volvió hacia el origen de la voz.

—¿No has escapado aún? Bueno, bien podrías quedarte también —dijo con desdén.

—¿Huh? Recuérdame, ¿quién quedó aplastado contra el suelo sin poder levantarse? —preguntó riendo.

Jin Ling lo miró con burla y dejó escapar un corto silbido. Wei WuXian no entendió por qué lo hizo, pero poco después, los fuertes jadeos y resoplidos de algún tipo de bestia se escucharon desde lo lejos.

Cuando se dio la vuelta para mirar, un perro espiritual [3] negro que le llegaba hasta la cintura salió de una esquina, corriendo directo hacia él. Los gritos aterrorizados de los transeúntes se escuchaban cada vez más cerca:

—¡Un perro loco está suelto!

Con un cambio inmediato en su rostro, Wei WuXian huyó tan rápido como pudo.

Siempre había sido difícil para él traerlo a colación, pero, aunque el Patriarca de YiLing era conocido como invencible, frente a un perro era un gran cobarde. No podía evitarlo. Cuando era un niño, antes que Jiang FengMian lo acogiera, creció en las calles, a menudo teniendo que pelear por comida con perros violentos. Después de haber sido mordido y perseguido varias veces, comenzó a temerles en extremo sin importar el tamaño. Jiang Cheng se rió de él muchas veces a causa de esto. Si se lo dijera a otros, no sólo sería vergonzoso, sino que pocos serían los que le creyeran, razón por la que casi nadie sabía de esto.

Wei WuXian por poco muere del susto. Cuando vio a una figura alta y blanca, con rapidez gritó a todo pulmón:

—¡Sálvame, Lan Zhan!

Encontrar a Lan WangJi también aquí dejó atónito a Jin Ling.

¿Por qué está este lunático de nuevo con él?

La personalidad de Lan WangJi era seria, nunca hablaba ni bromeaba. Los discípulos de su propia generación se sentían nerviosos al verlo, sin mencionar a los más jóvenes. Su nivel de intimidación era incluso superior a la de Lan QiRen en su época.

El perro, el cual había sido sometido a un estricto entrenamiento, era diferente de los caninos comunes, siendo más bien bastante inteligente. Como si supiera que no podía ser grosero frente a esta persona, aulló unas cuantas veces y se escondió detrás de Jin Ling con la cola entre las patas.

Este perro espiritual se lo había regalado Jin GuangYao a Jin Ling, y era una especie poco común. Cuando la mayoría de las personas escuchaban que había sido un obsequio de LianFang-Zun [4], nadie se atrevía a ofenderlo. Sin embargo, Lan WangJi era diferente. A él no le importaba quién lo había regalado ni quién era el dueño, disciplinándolos de forma estricta a todos por igual. Como Jin Ling había estado usando a su perro para perseguir a Wei WuXian por las calles y fue descubierto por Lan WangJi, su corazón se afligió.

Se acabó. ¡Con seguridad matará al perro que tanto me costó entrenar y luego me dará una paliza!

No obstante, Wei WuXian pasó por debajo del brazo de Lan WangJi y se paró detrás de él, como si quisiera escalarlo. Sintiendo un par de brazos a su alrededor, Lan WangJi se congeló por un instante.

Aprovechando esta oportunidad, Jin Ling silbó dos veces y escapó con su perro espiritual negro.

A un lado de ellos, el charlatán luchó por levantarse, aún en un estado de estupor.

—La moral degenerada del mundo empeora día a día. ¡Los discípulos de clanes prominentes son aterradores! ¡Qué susto!

A medida que Wei WuXian escuchó que los ladridos se alejaban, finalmente salió de atrás de Lan WangJi.

—Así es, cada día empeora. Los hombres ya no son lo que solían ser en el pasado —dijo con las manos detrás de su espalda como si nada hubiese pasado.

El charlatán lo miró como si fuera su salvador, y le entregó la resma de «portarretratos supresores del mal del Patriarca de YiLing» con rapidez, como si fuera una papa caliente.

—¡Hermano, muchas gracias por lo de antes! Este es un regalo. Si bajas el precio y vendes uno por tres monedas, estarías ganando al menos trescientos.

Lan WangJi miró al hombre fornido y de rostro aterrador en el portarretrato y no hizo ningún comentario. Por otro lado, Wei WuXian al ver que su precio era cada vez más bajo, no sabía si enfadarse o reír.

—¿Esto es para agradecerme? ¡Si de verdad quieres agradecerme puedes dibujarlo más bonito! Detente, no te vayas aún. Hay algo que quiero preguntarte. Ya que trabajas aquí, ¿has visto o escuchado de algún evento extraño?

—¿Eventos extraños? Qué bueno que me preguntaste. Me quedo aquí la mayor parte del año, y me conocen como el Sabelotodo de Qinghe. ¿En qué clase de eventos estás interesado? —contestó el charlatán.

—Por ejemplo, espíritus malignos acechando, casos de cuerpos desmembrados, incidentes en los que clanes enteros hayan sido destruidos…

—Aquí no hay ninguno, pero si te alejas alrededor de dos millas derecho, encontrarás una montaña llamada Cresta Mortífera. Te sugiero no vayas allí.

—¿Por qué? —preguntó Wei WuXian.

—También la conocen como la Cresta Devoradora de Hombres. ¿A qué piensas que se deba?


[1] Dios portal: Es un dios chino pintado en las puertas de una casa para proteger a los residentes de los malos espíritus y demonios. Más info aquí.

[2] No sé si así le llaman en la novela, pero está inspirada en la peonía conocida como venus snow.

[3] Perro espiritual: es un perro que ha sido entrenado para ganar inteligencia similar a la humana.

[4] LianFang-Zun: es uno de los nombres de Jin GuangYao, vendría a ser el equivalente de HanGuang-Jun.

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