El Fundador del Diabolismo – Capítulo 6: Arrogancia (2)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


De haber estado más oscuro, las personas habrían necesitado de antorchas para moverse con libertad por el bosque de la montaña. Wei WuXian caminó durante un rato, pero no se encontró con otros cultivadores, lo cual lo sorprendió bastante.

¿Será posible que la mitad de los clanes que vinieron a Pies de Buda estén discutiendo y hablando banalmente, mientras que la otra mitad sólo puede regresar derrotada como el grupo de personas que acaba de pasar?

De pronto, gritos de ayuda se escucharon frente a él.

—¿Hay alguien allí?

—¡Ayúdennos!

Voces tanto masculinas como femeninas podían escucharse, y todos estaban llenas de pánico, por lo que era probable que no fingieran. Gritos de ayuda en lugares desolados como las montañas solían ser obra de criaturas malignas, para atraer a incautos a sus trampas. Sin embargo, Wei WuXian estaba muy feliz.

¡Mientras más malévola fuera la criatura, mejor era para él!

Así pues, dirigió al burro en dirección a las voces, pero no pudo encontrar nada a su alrededor. Al mirar hacia arriba, en lugar de espíritus o monstruos, vio que se trataba del clan rural con el que se había encontrado temprano en el campo, colgando de los árboles en una enorme red dorada.

El hombre de mediana edad se encontraba vigilando y explorando el bosque con algunos otros. Sin embargo, en lugar de encontrar la presa que estaban esperando, cayeron en una trampa de red, probablemente colocado por algún clan pudiente, y por esa razón estaban ahora colgando de los árboles, quejándose y pidiendo ayuda.

Después de ver que alguien se acercó, se alegraron de inmediato, pero perdieron la esperanza en cuanto vieron que se trataba del lunático. Aunque los hilos de la red vincula deidades eran delgados, el material era de buena calidad, haciéndolos difíciles de cortar. Sin importar que se tratara de un humano, dios, demonio, espíritu o monstruo, le tomaría al intruso un largo tiempo salir de allí ya que sólo podía ser rota por una herramienta mágica superior. El lunático probablemente ni siquiera sabía lo que era, y mucho menos cómo sacarlos de allí.

Estaba a punto llamar a otros para que lo ayudaran cuando se escuchó el crujir de ramas hojas secas, así como el de pasos que se avecinaban. Entonces, un chico vestido con una túnica amarilla clara emergió del oscuro bosque.

El muchacho tenía una marca bermellón[1] en el entrecejo, y sus facciones eran delicadas aunque elegantes. Era bastante joven, alrededor de la misma edad de Lan SiZhui; aún en su adolescencia. Llevaba un carcaj de bambú lleno de flechas con plumas, una luminosa espada en su espalda, y un arco en su mano. El bordado en sus ropas era extremadamente delicado, y formaba la imagen de una peonía blanca en la parte frontal de su pecho. Los hilos dorados brillaban contra la oscuridad de las sombras que lo rodeaban.

¡Qué adinerado!, exclamó Wei WuXian para sus adentros.

Debía ser un joven maestro de la secta Lanling Jin, ya que era la única que usaba una peonía blanca como emblema, usando la reina de las flores para sugerir que eran los reyes de los cultivadores. La marca bermellón implicaba el significado de «abrir las puertas hacia la sabiduría y la aspiración; iluminando el mundo con la luz bermellón».

El joven ya tenía una flecha en su arco y estaba preparándose para dispararla, cuando se dio cuenta que las redes vincula deidades sólo habían atrapado humanos. Después del momento inicial de desilusión, pasó rápidamente a sentirse molesto.

—A ustedes, idiotas, los encuentro a cada rato. Hay más de cuatrocientas redes vincula deidades en la montaña, ¡pero ustedes han caído ya en diez o más y no he visto la presa aún!

¡Qué adinerado!, pensó de nuevo Wei WuXian.

Una sola red vincula deidades era ya costosa, aun así había colocado cuatrocientas, todas a la vez. Un pequeño clan habría quedado en bancarrota después de comprar tantas, pero entonces, por supuesto, esta era la secta Lanling Jin. Sin embargo, desperdiciar redes de este modo sin importarles lo que atraparan no debería llamarse cacería nocturna en absoluto. De hecho, era como si estuvieran persiguiendo a la gente, no permitiéndole a otros contribuir. Parecía que los cultivadores que se retiraron temprano no lo hicieron porque la presa fuera difícil, sino porque esta era una secta a la que no debían hacer molestar.

Después de viajar durante varios días con lentitud y escuchar las interesantes conversaciones en Pies de Buda, Wei WuXian reunió mucha información acerca de los cambios en el mundo de cultivo. Como el ganador final de la interrupción de cien años en el cultivo, la secta Lanling Jin estaba a la cabeza de todos los clanes y sectas —su líder siendo incluso considerado como el «comandante» de todos los cultivadores—.

Incluso antes de esto, el clan Jin ya era arrogante, admiradores del esplendor extravagante. Después de permanecer en la cima durante años mientras fortalecían la secta, habían entrenado a todos sus discípulos para que hicieran lo que quisieran. Incluso un clan ligeramente más débil tendría que someterse a su humillación, ni se diga de un clan rural como este. Por eso, a pesar de que la gente atrapada en la red estaba roja de la furia, no podían contestarle a las malas palabras del chico.

—Por favor, joven maestro [2], háganos un pequeño favor y bájenos —le dijo el hombre de mediana edad con tolerancia.

El chico estaba inquieto, ansioso debido a que su presa no llegaba, y era para él conveniente dirigir su ira hacia los pueblerinos del campo.

—¡Deberían quedarse aquí para evitar que metan la pata y se interpongan en mi camino de nuevo! Los bajaré una vez haya atrapado a la bestia devoradora de espíritus, si es que no lo olvido, claro.

Si en verdad pasaran toda la noche en los árboles y por casualidad se toparan con la criatura que acechaba en la Montaña Dafan, no pudiendo moverse, todo lo que podrían hacer sería esperar a que sus almas fueran succionadas por completo. La chica de rostro redondo, quien le había dado una manzana, se asustó y comenzó a llorar. Wei WuXian estaba sentado de piernas cruzadas sobre el burro, pero al escuchar los sollozos, las largas orejas de éste se estremecieron, y saltó hacia delante.

Seguido del brinco continuó un largo rebuzno. De no ser por lo horrible que sonaba, su vigor imparable bien podía pasar por el de un caballo pura sangre. Habiendo sido atrapado desprevenido, Wei WuXian fue arrojado de su espalda, casi lastimándose la cabeza al caer. El burro corrió hacia el chico como si creyera que podía derribarlo. La flecha del muchacho aún descansaba en el arco, lo que le permitió apuntarla en su dirección. Él no quería buscar otra montura tan pronto, por lo que rápidamente tiró de las riendas. En ese momento el chico lo miró, y una expresión de sorpresa apareció de repente en su rostro.

Después de un segundo, la sorpresa se convirtió en desdén.

—Así que eres tú. —Su boca se crispó.

El tono estaba compuesto en un veinte por ciento de sorpresa y un ochenta por ciento de repulsión, haciendo pestañear a Wei WuXian.

—¿Se te aflojaron las tuercas después de ser devuelto a tu aldea? ¿Cómo pudieron dejarte salir luciendo tan extraño? —preguntó.

¿En verdad acabo de escuchar algo importante?, cayó en la cuenta Wei WuXian. Pudiera ser… ¿que el padre de Mo XuanYu no era el jefe de una pequeña secta sino el famoso Jin GuangShan?

Jin GuangShan fue el último líder de la secta Lanling Jin, el cual había fallecido ya. Con respecto a esta hombre, una oración era incapaz de contar toda la historia. Tenía una feroz esposa de una familia prominente y, de hecho, era conocido por temerle. A pesar de esto, nunca le impidió buscar otras mujeres. Sin importar cuán feroz fuera madam Jin, le era imposible seguirlo las veinticuatro horas del día. Por lo tanto, desde damas con posiciones distinguidos a prostitutas en áreas rurales, si podía ponerle las manos, no dejaría escapar la oportunidad. Y, aunque disfrutaba de relaciones casuales y coqueteaba a diestra y siniestra, dando origen a un sinfín de hijos ilegítimos, le resultaba sumamente fácil aburrirse.

Cuando se cansaba de una mujer, se olvidaría por completo de ella, desentendiéndose de cualquier responsabilidad. Entre todos sus hijos ilegítimos, sólo hubo uno que demostró ser excepcionalmente talentoso, por lo que terminó siendo llevado de vuelta, —el líder actual de la secta Lanling Jin, Jin GuangYao—. Además, Jin GuangShan tampoco murió de forma honorable. Creyendo que aunque viejo continuaba siendo vigoroso, quiso desafiarse a sí mismo, jugando con un grupo de mujeres. Por desgracia, falló en el intento y falleció durante el acto. Esto fue demasiado humillante, por lo que la secta Lanling Jin le dijo al público que el anciano líder murió debido a trabajar en exceso. Todos los otros clanes decidieron guardar silencio acerca del asunto y fingieron no saber nada. De cualquier modo, esas eran las verdaderas razones detrás de su «fama».

Durante el asedio a la colina Luanzang, aparte de Jiang Cheng, Jin GuangShan fue el segundo mayor contribuyente. Y ahora, Wei WuXian había tomado posesión del cuerpo de su propio hijo ilegítimo. No sabía si ahora debía considerar que estaban a mano.

Al verlo distraído, el chico se molestó aún más.

—¡Vete de aquí! ¡Sólo verte es repulsivo, maldito gay!

En términos de generaciones, era muy posible que Mo XuanYu fuera mayor. Después de haber sido humillado por un infante como este, Wei WuXian pensó que incluso si no era por su propio bien, necesitaba retornar la humillación en honor al cuerpo de Mo XuanYu.

—¡Qué mala actitud! ¡Imagino que no habrás tenido una madre que te enseñara!

Al escuchar sus palabras, dos llamas se encendieron en los ojos del chico, tras lo que desenvainó la espada a su espalda amenazadoramente.

—¿Qué… dijiste?

La hoja de la espada brilló con una luz dorada. Era una peculiar arma de alta calidad —la mayoría de las clanes probablemente no podrían costear ni un pequeño pedazo incluso pasando todas sus vidas ahorrando para ello—. Wei WuXian la examinó con atención, por alguna razón pensando que le resultaba familiar. Por otra parte, bastantes espadas doradas de primera categoría había visto a lo largo de su vida. No pensó mucho en ello y en su lugar comenzó a darle vueltas una pequeña bolsa de tela que tenía en su mano.

Era una «bolsa aprisionadora de espíritus» que había improvisado unos días atrás, usando restos y pedazos de cosas. Cuando el chico blandió la espada y se dirigió hacia él, sacó un pedazo de papel con forma humana del interior. Se movió a un lado, evadiendo el ataque, y estampó el papel en la espalda de su oponente.

Los movimientos del muchacho ya eran bastante rápidos, pero Wei WuXian muchas veces había hecho «tropezar a alguien mientras le estampaba un talismán en su espalda», lo cual significaba que era más rápido. El chico de pronto sintió a su torso entumecerse, su espalda debilitándose en el proceso, e involuntariamente colapsó en el suelo, con su espada emitiendo un ruido sordo al caer a un lado. No podía levantarse sin importar cuánto se esforzara, como si hubiese una montaña sobre él. En su espalda se encontraba un fantasma que había muerto de gula, aplastándolo hasta el punto que ni siquiera podía respirar. Aunque el fantasma era débil, era capaz de lidiar con mocosos como éste. Wei WuXian entonces recogió la espada, la pesó en sus manos, y la movió en dirección a la red vincula deidades, cortándola a la mitad.

La familia cayó al suelo con torpeza, pero salieron corriendo sin decir nada. La chica de rostro redondo parecía querer agradecerle, pero fue halada por un anciano, el cual temía que el joven maestro Jin los odiara aun más debido a esto. El chico en el suelo estaba furioso.

—¡Maldito gay! ¡Bien por ti, tomar este tipo de camino porque no tenías suficiente fuerza espiritual para hacer nada! ¡Cuidado con tu vida! ¿Sabes quién vino hoy? Hoy yo…

Aunque el método de cultivación que había usado en el pasado era criticado con frecuencia y, a largo plazo, deterioraba la salud del cultivador, podía ser dominado con facilidad. También resultaba muy atractivo porque no estaba limitado por el poder espiritual o talento del cultivador, lo que llevaba a que muchas personas siempre lo practicaran en secreto como atajo. El chico asumió que, después de haber sido echado de la secta Lanling Jin, Mu XuanYu había escogido este camino deshonrado, lo cual era una conclusión razonable, ahorrándole a Wei WuXian muchos problemas innecesarios.

El muchacho intentó levantarse del suelo, pero no pudo hacerlo incluso después de intentarlo varias veces.

—Si no te detienes, le diré a mi tío, ¡y sólo te quedará esperar la muerte! —dijo entre dientes y con el rostro escarlata.

—¿Por qué tu tío y no tu papá? ¿Quién es tu tío? —preguntó Wei WuXian.

Una voz de pronto se escuchó detrás de él, con un tono que era una mezcla entre amargura y frialdad.

—Yo soy su tío. ¿Cuáles son tus últimas palabras?

Al escuchar la voz, toda la sangre del cuerpo de Wei WuXian se agolpó en su cabeza sólo para drenarse por completo al momento siguiente. Lo bueno era que su rostro ya estaba bastante blanco, por lo que un tono más claro no haría mucha diferencia.

Un hombre joven vestido de morado se acercó con pasos seguros, su túnica ondeaba con suavidad y su mano presionaba la empuñadura de su espada. Una campanilla colgaba de su cintura, aunque no emitía sonido alguno cuando caminaba.

El joven tenía cejas delgadas y ojos almendrados. Sus facciones eran apuestas de forma elegante, y sus ojos contenían un vigor sosegado, con una ligera intención de atacar, haciéndolos lucir como dos rayos cuando lo miraba. Se detuvo a diez pasos de Wei WuXian, su expresión era como la de una flecha en un arco, lista para ser liberada en cualquier momento. Incluso su postura emitía un aire de arrogancia y exceso de confianza.

—Jin Ling, ¿por qué has demorado tanto? ¿De verdad necesitas que venga a recogerte? Mira la terrible situación en la que te encuentras. ¡Levántate! —dijo con el ceño fruncido.

Después del entumecimiento inicial que sintió en la coronilla de su cabeza, Wei WuXian rápidamente comprendió lo que ocurría. Entonces enroscó un dedo dentro de su manga e hizo que la pieza de papel se retirara. Jin Ling sintió que el peso sobre su espalda desaparecía y rodó a un lado para levantarse, agarrando su espada en el proceso. Se detuvo cerca de Jiang Cheng y señaló acusadoramente en dirección a Wei WuXian.

—¡Romperé tus piernas!

Con el par de tío y sobrino parados uno junto al otro, era claro que guardaban un gran parecido, incluso podrían pasar como hermanos. Jiang Cheng movió su dedo, y la muñeca de papel voló veloz desde la mano de Wei WuXian a la suya. Después de mirarla, hostilidad se hizo palpable en su rostro. Hizo presión con sus dedos, y el papel se prendió fuego, quemándose hasta quedar hecho cenizas mientras se escuchaban los gritos de espíritus oscuros.

—¿Romper sus piernas? ¿No te he dicho? Si llegas a ver este tipo de práctica oscura y corrupta, ¡mata al cultivador y dáselo de comer a tus perros! —exclamó Jiang Cheng sombríamente.

Wei WuXian ni siquiera pudo intentar agarrar a su burro, retrocediendo con rapidez. Había pensado que, después de tantos años, sin importar cuánto odio Jiang Cheng sintiera por él, habría desaparecido hace mucho. No esperaba que no sólo no fuera así, sino que se intensificara, como si fuera una jarra de alcohol añejo. En este momento presente, su odio se había extendido incluso a personas que cultivaban como él.

Con alguien apoyándolo, los ataques de Jin Ling se hicieron más agresivos. Wei WuXian había introducido dos dedos en la bolsa aprisionadora de espíritus cuando, de pronto, el resplandor azul de una espada cortó todo a su paso con la velocidad del rayo. Ésta chocó con la espada de Jin Ling, destruyendo los poderosos rayos dorados de la espada en un instante.

Esto no se debía a la diferencia de calidad entre las espadas, sino más bien a la gran disparidad entre las fuerzas de las personas que las blandían. Wei WuXian había calculado el tiempo, pero sus movimientos fueron interrumpidos de repente por el resplandor de la espada, haciéndolo tropezar. Entonces cayó al suelo, justo encima de un par de botas blancas como la nieve. Después de pausar por un momento, alzó su cabeza con lentitud.

Lo que primero entró en su campo de visión fue una larga y esbelta hoja, cristalina y translúcida, como si estuviera hecha de hielo.

En el mundo de la cultivación, esta espada era una de las más famosas. Wei WuXian había experimentado sus poderes incontables veces, lo cual incluía batallas en la que habían luchado hombro con hombro como otras en las que se habían enfrentado. La empuñadura estaba forjada en plata pura que había sido refinada con técnicas secretas. La hoja era extremadamente delgada, casi transparente, emitiendo el frío hálito del hielo y la nieve. Sin embargo, al mismo tiempo, podía atravesar el hierro como si estuviera cortando lodo. Esto era porque, aunque la espada lucía liviana, como si pudiera salir volando en cualquier instante, era en realidad bastante pesada, haciendo imposible que una persona común pudiera blandirla.

Su nombre era Bichen.[3]

La hoja giró, y seguido de esto, el sonido sordo de ésta siendo insertada en la funda se escuchó sobre la cabeza de Wei WuXian. Al mismo tiempo, se escuchó la voz de Jiang Cheng desde lejos:

—Y yo que me preguntaba quién era. Así que se trata de ti, segundo joven maestro Lan.

El par de blancas botas lo rodearon y dieron tres pasos hacia delante con calma. En ese momento, Wei WuXian levantó la cabeza y se puso de pie. A medida que el otro pasaba junto a su persona, sus hombros se rozaron ligeramente, y éste hizo contacto visual durante un corto momento, fingiendo que había sido intencional.

Su aura era como la gentil luz lunar. La cítara de siete cuerdas que llevaba en su espalda era más estrecha que la mayoría. Tenía un cuerpo negro, y estaba hecha de madera de color suave.

El hombre llevaba una cinta en la frente con patrones de nubes. Su piel era blanca, sus facciones tanto refinadas como elegantes, como si fuera una pieza de jade pulido. El color de sus ojos era especialmente claro, como si estuvieran hechos de vidrio, ocasionando que su mirada luciera extremadamente distante. Su expresión contenía rastros de escarcha y nieve, severo al punto de lucir rígido, imperturbable, incluso después de ver el rostro ridículo de Wei WuXian.

No había ni una mota de polvo ni una sola arruga en su persona, desde su cabeza hasta sus pies. Era imposible encontrar falla alguna en su apariencia. Aun así, tres palabras en mayúscula aparecieron en la mente de Wei WuXian.

¡ROPA DE LUTO!

En efecto. Aunque todos los clanes en el mundo de cultivo usaban palabras extravagantes para describir el uniforme de la secta Gusu Lan como el más atractivo y a Lan WangJi como una belleza incomparable que sólo aparecía una vez en una luna azul, nada podía impedir que su amarga expresión lo hacía ver como si su esposa hubiera fallecido.

Durante un año desafortunado, los caminos de enemigos con frecuencia se cruzarían; las buenas noticias viajaban siempre solas, pero desastre siempre seguía al siguiente… En conclusión, la situación en la que ahora se encontraban.

Lan WangJi seguía en silencio, mirando al frente, parado inmóvil frente a Jiang Cheng. Este último era excepcionalmente apuesto, pero encontrándose cara a cara, lucía un poco inferior.

—HanGuang-Jun, ciertamente estás a la altura de tu reputación cuando dicen que «te hallas donde sea que haya caos». Así que, ¿tuviste tiempo de venir a esta remota área el día de hoy? —preguntó arqueando una ceja.

Cultivadores de clanes prominentes no solían prestar atención a presas de bajo nivel. Sin embargo, Lan WangJi era una excepción. Nunca le había importado la presa de una cacería nocturna, y no se negaría a ir sólo porque la criatura no era lo suficientemente amenazadora como para incrementar su fama. Si alguien necesitaba ayuda, él estaría allí. Siempre había sido así desde joven. «Hallarse donde hubiera caos» era lo que decía el público acerca de sus cacerías nocturnas, además de elogiarlo por su carácter moral. En este momento, Jiang Cheng no parecía muy educado al decirlo con ese tono. Incluso los chicos que venían siguiéndolo no parecieron muy cómodos al escucharlo.

—¿El líder del clan Jiang no está aquí también? —dijo Lan JingYi, directo.

—¿De verdad piensas que puedes participar cuando tus mayores están hablando? —chasqueó la lengua y preguntó sombrío—. La secta Gusu Lan siempre ha sido conocida por su conducta respetuosa. ¿Es así como le enseña a sus discípulos?

Lan Wangji parecía no querer conversar, y simplemente le dirigió una mirada a Lan SiZhui. Este último entendió y le dijo a los jóvenes que hablaran entre ellos.

—Joven maestro Jin, las cacerías nocturnas han sido siempre competencias justas entre los diferentes clanes y sectas. Sin embargo, colocar redes por toda la Montaña Dafan claramente obstaculiza a los cultivadores. ¿Esto va o no en contra de las reglas de las cacerías nocturnas? —dijo Lan Wangji.

La expresión sombría de Jin Ling era igual a la de su tío.

—¿Qué puedo hacer? Fue su culpa el caer en las trampas. Solucionaré todo una vez haya atrapado la presa.

Lan Wangji frunció el ceño. Jin Ling estaba a punto de hablar de nuevo, pero de pronto se dio cuenta de que, sorprendentemente, no podía abrir su boca ni hacer sonido alguno. Al ver que los labios superior e inferior de Jin Ling se volvieron inseparables como si estuvieran pegados, ira se apoderó del rostro de Jiang Cheng. Los torpes modales que había conservado antes desapareciendo por completo.

—¡Tú, el de apellido Lan! ¿Qué quieres decir con esto? ¡No es tu turno aún de disciplinar a Jin Ling, así que libera el hechizo ahora!

El hechizo silencioso era usado por el clan Lan para reprender a sus discípulos. Wei WuXian había sufrido un montón con este pequeño truco. Aunque no era nada complicado ni oscuro, sólo personas del clan Lan podían liberarlo. Si uno quería hablar a la fuerza, daría como resultado que sus labios se rompieran y sangraran o una garganta ronca por un par de días. La única solución era permanecer en silencio y reflexionar acerca de los errores cometidos hasta que finalizara el límite de tiempo del castigo.

—Líder de secta Yunmeng Jiang, no hay necesidad de enfurecerse. Mientras no rompa el hechizo a la fuerza, se disipará de forma natural después de treinta minutos.

Antes de que Jiang Cheng abriera su boca para hablar de nuevo, un hombre con el uniforme de la secta Yunmeng Jiang corrió en dirección a ellos desde el bosque.

—¡Líder de secta! —gritó. Sin embargo, al ver la presencia de Lan Wangji, vaciló.

—Habla. ¿Hay más malas noticias? —preguntó satíricamente Jiang Cheng.

—No hace mucho, una espada azul voló y destruyó todas las redes vincula deidades que había colocado.

Jiang Cheng miró en dirección a Lan Wangji con severidad, su disgusto plasmado en el rostro.

—¿Cuántas fueron destruidas?

—Todas —contestó el hombre con cautela.

¡Esas son más de cuatrocientas!

Jiang Chen se llenó de ira.

No esperaba que el viaje fuera tan desafortunado. Originalmente, había venido a ayudar a Jin Ling, quien cumpliría quince este año, la edad en la que debería estar haciendo su debut y comenzar a competir con los jóvenes de otros clanes. Jiang Cheng consideró la decisión con cuidado antes de escoger la Montaña Dafan como la ubicación para la cacería. También puso redes por todas partes y amenazó a los cultivadores de los otros clanes, mostrándoles las consecuencias de modo que se retiraran, de modo de que Jin Ling pudiera quedarse con el primer premio sin que nadie luchara contra él.

Aunque cuatrocientas redes vincula deidades sumaban un precio enorme, no era una cantidad exorbitante para la secta Yunmeng Jiang. Perder las redes era un asunto pequeño, pero perder la dignidad no lo era. Con las acciones de Lan WangJi, Jiang Cheng comenzó a sentir un remolino de ira en lo profundo de su corazón, haciéndose más grande con cada segundo que pasaba. En ese momento entrecerró los ojos, mientras su mano izquierda casualmente acariciaba el anillo en su dedo índice derecho.

Esta era una señal peligrosa.

Todos sabían que el anillo era una arma mágica fuerte y amenazadora. Cada vez que el líder de secta Yunmeng Jiang comenzaba a tocarlo, significaba que tenía la intención de matar.


[1] Marca bermellón: en el pasado, las marcas bermellones eran dibujadas en niños para «atravesar la ignorancia» con la esperanza de que luego se convirtieran en buenos estudiantes, lo cual vendría a ser el significado implícito. Comentario del traductor al inglés.

[2] Joven maestro: aunque el hombre no era su sirviente, en la China antigua, las personas debían referirse como «joven maestro» hacia cualquier joven maestro de cualquier familia, especialmente si la familia era de mayor estatus que la del hablante. Comentario del traductor al inglés.

[3] Bichen: el nombre significa «evitar el polvo». Comentario del traductor al inglés.

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