El Fundador del Diabolismo – Capítulo 7: Arrogancia (3)

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Sin embargo, después de tocarlo un rato, Jiang Cheng se obligó a contener su hostilidad.

Aunque estaba disgustado, como el líder de la secta, necesitaba tomar en consideración más cosas, lo cual significaba que no podía ser tan impulsivo como Jin Ling. Después de la caída de la secta Qinghe Nie, entre las Tres Grandes Sectas, las sectas Lanling Jin y Gusu Lan eran bastante cercanas debido a la relación personal entre sus líderes. Al liderar la secta Yunmeng Jiang él solo, ya se encontraba en un posición aislada entre las tres. HanGuang-Jun, o Lan WangJi, era un cultivador bastante prestigioso, mientras que su hermano mayor, ZuWu-Jun o Lan XiChen, era el líder de la secta Gusu Lan. Los dos hermanos siempre habían estado en buenos términos, por lo que era mejor no discutir abiertamente con Lan WangJi.

Además, la espada de Jiang Cheng, Sandu [1], nunca había tenido contacto real con la espada de Lan WangJi, Bichen, por lo tanto, no se sabía en manos de quién moriría el ciervo [2]. Aunque poseía un poderoso anillo, Zidian [3], una herencia familiar; la cítara de Lan WangJi, Wangji [4], también era conocida por sus habilidades. Lo que más detestaba Jiang Cheng era encontrarse en una posición desventajosa durante una pelea. Sin total confianza en su éxito, no consideraría combatir contra Lan WangJi.

Jiang Cheng alejó su mano izquierda con lentitud, dejando de tocar su anillo. Parecía que Lan WangJi estaba decidido a tomar parte en este asunto, por lo que no ayudaría en nada si continuaba ocupando la posición del antagonista. Decidió que, por el momento, le deberá el favor, y se giró para ver a Jin Ling aún cubriéndose la boca molesto.

—HanGuang-Jun quiere castigarte, así que déjalo hacerlo por esta vez. Para él tampoco es fácil disciplinar a jóvenes de otros clanes.

Su tono era sarcástico, pero no quedaba claro de quién se estaba burlando. Lan WangJi nunca buscaba ganar discusiones, por lo que hizo como si no hubiera escuchado nada. Jiang Cheng se volvió de nuevo, sus palabras cubiertas con espinas.

—¿Por qué sigues ahí parado? ¿Estás esperando a que la presa venga por sí sola y se abalance contra tu espada? Si hoy no atrapas a la criatura que está acechando la Montaña Dafan, ¡no vengas a mí de nuevo!

Jin Ling miró con severidad a Wei WuXian, pero estaba demasiado asustado como para mirar a Lan WangJi, la persona que lo silenció. Envainó su espada, saludó a los dos mayores, y se retiró con arco en mano.

—Líder de secta Yunmeng Jiang, la secta Gusu Lan retornará el número exacto de redes vincula deidades que fueron destruidas.

—No hay necesidad —dijo burlonamente. Entonces escogió la dirección opuesta y se fue caminando despacio. El hombre que había venido del bosque lo siguió haciendo una mueca, sabía que sería imposible escapar del sermón una vez regresaran.

Luego de que sus figuras desaparecieron, Lan JingYi habló:

—¿Cómo pudo el líder de secta Yunmeng Jiang actuar así? —Sólo después fue que recordó la regla del clan Lan acerca de no hablar a espaldas de los demás. Miró dócilmente a HanGuang-Jun y cerró la boca.

—Joven maestro Mo, nos encontramos de nuevo —sonrió Lan SiZhui en dirección a Wei WuXian.

Cuando las comisuras de la boca del mencionado se elevaron, a punto de responder, Lan WangJi intervino.

—Completen sus tareas. —El comando era simple y claro, sin ningún tipo de vocabulario decorativo o elegante.

Los jóvenes por fin recordaron la razón por la que habían venido a la Montaña Dafan. Organizaron sus pensamientos y respetuosamente esperaron por más instrucciones.

—Hagan lo que puedan. No fuercen nada —dijo Lan WangJi después de un momento.

Su voz era profunda y seductora. De uno hallarse muy cerca, haría temblar al corazón. Los jóvenes contestaron educadamente, temerosos de permanecer allí durante mucho tiempo, y se encaminaron hacia las profundidades del bosque. Wei WuXian entonces pensó que, indiscutiblemente, Jiang Chen y Lan Zhan [5] eran demasiado diferentes el uno del otro. Incluso las recomendaciones que le dieron a los chicos eran opuestas. Mientras estaba inmerso en sus pensamiento, vio a Lan WangJi asentir casi imperceptiblemente en su dirección, lo cual lo sorprendió bastante.

Desde un temprana edad, Lan WangJi había sido siempre tan formal y correcto que resultaba hasta doloroso verlo. Siempre había sido solemne y rígido, como si nunca hubiera sido una persona animada. No podía permitir que ni siquiera un grano de arena apareciera ante su vista, la cual también era la razón por la que nunca aprobó que Wei WuXian cultivara el camino oscuro. Lan SiZhui probablemente le había informado acerca de su comportamiento sospechoso en la aldea Mo. Aun así, había asentido en reconocimiento, probablemente agradeciéndole por ayudar a los chicos de las secta. Sin pensarlo, Wei WuXian retornó el saludo de inmediato. Cuando alzó la vista de nuevo, Lan WangJi había desaparecido.

Después de hacer una pausa por un segundo, se volvió para viajar montaña abajo.

Sin importar qué presa estuviera atormentando a la Montaña Dafan, no podía tomarla. Wei WuXian podría pelear con cualquiera por ella, excepto Jin Ling.

¿Por qué resultó ser Jin Ling?

Con tantos discípulos en la secta Lanling Jin, en realidad no esperaba que a la persona que se encontraría fuera ese joven. De haberlo sabido, no se hubiera burlado de él diciéndole que «no tenía madre que le enseñara». Si alguien más le hubiese dicho las mismas palabras, él les enseñaría lo que significa traer desgracia sobre sí mismo por no tener cuidado al hablar. Sin embargo, la persona que lo dijo resultó ser el mismo.

Después de quedarse parado por un momento, Wei WuXian levantó una mano y se abofeteó.

La bofetada fue sonora y fuerte, ocasionando que le ardiera la mejilla. De pronto, se escucharon sonidos provenientes de un matorral al costado, y vio a un burro emerger del interior. Cuando bajó su mano, el animal se acercó por iniciativa propia, a diferencia de otras ocasiones. Wei WuXian tiró de sus largas orejas y forzó una sonrisa.

—Querías salvar a la damisela en apuros y por eso me pediste que me convirtiera en el héroe.

El burro se quejó justo cuando una ola de cultivadores se acercó desde el pie de la montaña. Después de que las cuatrocientas redes vincula deidades fueron destruidas por la espada de Lan WangJi, los vacilantes cultivadores se apresuraron nuevamente desde Pies de Buda. Lo más probable es que todos los presentes fueran oponentes de Jin Ling. Wei WuXian consideró por un momento si debía forzarlos a retroceder o no. Pero, después de reflexionarlo, terminó haciéndose a un lado en silencio, dejándolos pasar.

Los discípulos de las diferente sectas, los cuales llevaban uniformes de diferentes colores, se quejaron mientras caminaban.

—Tanto la secta Lanling Jin como la Yunmeng Jiang miman demasiado al joven maestro Jin. Es tan joven pero ya es muy arrogante y grosero. Si le permiten quedarse con la secta Lanling Jin, ¡quién sabe qué tan caótico se volverá todo! No creo que siquiera podamos sobrevivir.

Wei WuXian ralentizó sus pasos.

—¿Cómo pueden no consentirlo? Perdió a ambos padres siendo tan pequeño —suspiró una mujer de corazón suave.

—Shimei, así no es como funciona. ¿Qué pasa si perdió a sus padres? Hay toneladas de personas que los han perdido. Si todos se comportaran como él, entonces, ¿qué pasaría?

—Me sorprende que Wei WuXian haya sido tan cruel como para lastimarla. La madre de Jin Ling era la hermana mayor de sangre de Jiang Cheng, la shijie [6] que lo crió.

—Ya bastante malo resultó ser para Jiang YanLi, quien crió a un lobo que mordió la mano de su amo. A Jin ZiXuan le tocó incluso peor. Sólo por relacionarse con Wei WuXian terminó así.

—¿Por qué Wei WuXian está relacionado con todo el mundo…?

—Ciertamente. ¿Has escuchado que haya sido cercano a alguien aparte de los perros locos que crió? Tenía enemigos en todos lados, y le hizo daño a todo el mundo. Incluso con HanGuang-Jun, era como el fuego y el agua; se odiaban.

—Hablando de eso, hoy, de no ser por HanGuang-Jun…

Después de caminar un rato, el borboteo de un arroyo llegó a sus oídos.

No lo había escuchado la primera vez que había subido. Wei WuXian por fin se dio cuenta que tomó el camino equivocado para bajar de la montaña, y tomó otro que se bifurcaba.

Sosteniendo las riendas del burro, se paró junto al agua que corría. La luna podía verse en lo alto del cielo. No habiendo ramas ni hojas en la orilla, fragmentos de blanco se reflejaban en la superficie. En el reflejo, Wei WuXian vio un rostro, siempre cambiante debido al flujo del agua.

Golpeó el agua con su palma, disolviendo la ridícula imagen. Entonces levantó sus palmas mojadas, y limpió el polvo de su rostro.

Un joven apuesto y agraciado apareció en el reflejo del agua. Se veía tan puro como si hubiese sido purificado por la luz de la luna, con suaves cejas, ojos brillantes, y labios ligeramente curvos hacia arriba. Sin embargo, a medida que inclinó su cabeza para verse a sí mismo, las gotas de agua que colgaban de sus pestañas se deslizaron, como si fueran lágrimas.

Era un rostro joven y desconocido, no era el Patriarca de Yiling quien puso al mundo de cabeza y asesinó a miles: Wei WuXian.

Después de mirarse unas cuantes veces más, limpió su rostro una vez más y frotó sus ojos. Tras lo que se dejó caer junto al arroyo.

No era como si pudiera soportar las palabras atacantes. Después de todo, tiempo atrás cuando tomó la decisión, comprendía por completo las situaciones a las que se vería enfrentado. Desde entonces, tuvo que recordarse a sí mismo el lema de la secta Yunmeng Jiang: «Haz lo imposible».

Sin embargo, aunque pensaba que su corazón era como una piedra, al final, seguía siendo humano, no una planta sin emociones.

El burro parecía saber que no estaba de muy buen humor, y por una vez, no estaba siendo escandaloso por impaciente. Un momento de silencio pasó, y el animal se dio la vuelta para irse. Wei WuXian estaba sentado junto al arroyo, sin responder en absoluto. El burro se giró para mirarlo, pisando el suelo con sus cascos, pero él siguió sin prestarle atención. Así pues, regresó malhumorado, mordiendo y tirando del cuello de su túnica.

Podía tanto ir como no ir, pero al ver que el burro incluso había recurrido al hocico, Wei WuXian decidió seguirlo. Entonces éste lo llevó hacia unos árboles y dio unas vueltas alrededor de un área de grama. Allí yacía un estuche dimensional [7], con una red dorada rota encima. Probablemente cayó cuando un cultivador desafortunado luchó por salir de ella. Wei WuXian recogió la bolsa y la abrió. Había varios artículos dentro de ella, como calabacinos [8] con licor medicinal, talismanes, espejos miniatura refleja demonios, y así sucesivamente.

Revisó durante un rato más y terminó sacando una talisman. Inmediatamente, una bola de fuego apareció en su mano.

El artículo incendiándose era un talismán consume penumbras, el cual, como su nombre indicaba, usaba energía oscura como combustible. Comenzaría a quemarse automáticamente si entraba en contacto con energía oscura, y mientras más pesada fuera, más fuerte sería la llama. Se incendió apenas lo sacó, lo que significa que había un espíritu no muy lejos.

Fijándose en la llama, sostuvo el talismán para discernir la dirección en la que se encontraba el espíritu, observando con atención. Cuando giró hacia el este, el fuego se debilitó; mientras que al apuntar hacia al oeste, se intensificó. Dio algunos pasos en esa dirección, y vio aparecer a una figura blanca y encorvada bajo un árbol.

El talismán se había quemado por completo, y cenizas cayeron desde la punta de sus dedos. Un hombre viejo estaba sentado dándole la espalda, murmurando para sí.

Wei WuXian se le acercó lentamente. Las palabras que el hombre murmuraba se hicieron claras.

—Duele. Duele.

—¿Dónde duele? —preguntó Wei WuXian.

—Cabeza. Mi cabeza —le contestó.

—Déjame verte —dijo él a su vez.

Caminó hasta llegar a un lado del anciano, y vio un hueco enorme y sangriento en su frente. Este era un fantasma, el cual probablemente había sido asesinado con un arma que impactó contra su cabeza. La ropa de luto que llevaba puesta había sido hecha con excelente destreza y tela de calidad, lo cual significaba que ya había sido colocado en un ataúd y enterrado nuevamente. Esta no era un alma que una persona hubiera perdido hace poco.

Aunque, fantasmas como estos no deberían aparecer en la Montaña Dafan.

Wei WuXian no encontró una explicación para este escenario implausible. Sintiéndose bastante preocupado, saltó a la espalda del burro, le dio una palmada acompañada de un grito, y cabalgó hacia la dirección de donde había venido Jin Ling.

Alrededor del área de las tumbas antiguas, había muchos cultivadores deambulando, con la esperanza de que una liebre choque contra un árbol [9]. Alguien se atrevió a usar una bandera de atracción fantasmal, pero sólo se le acercaron un montón de espíritus que sollozaban desconsolados. Wei WuXian tiró de las riendas y observó con detenimiento los alrededores.

—Disculpen la interrupción, ¿pero adónde fueron los jóvenes maestros de los clanes Jin y Lan? —preguntó con voz alta y clara.

Ciertamente, después de lavarse la cara, la gente reconocía su presencia.

—Se fueron en dirección al Templo de la Diosa —contestó un cultivador.

—¿El Templo de la Diosa? —repitió Wei WuXian.

El clan rural con el que se había topado antes había regresado a la montaña, uniéndose al grupo de cazadores nocturnos después de escuchar que todas las redes vincula deidades habían sido destruidas. El hombre de mediana edad reconoció su vestimenta y al burro que hacía muecas, cayendo en cuenta de que se trataba del lunático que los había salvado antes. Debido a esto se sentía bastante extraño, y terminó fingiendo que nada había ocurrido. Sin embargo, la chica de rostro redondo le mostró el camino.

—Por allí. Es un templo divino en una cueva de la montaña.

—¿Para cuál deidad fue construido el templo? —preguntó nuevamente Wei WuXian.

—C-Creo que es una estatua natural de piedra de una diosa —le dijo la misma chica.

—Gracias —asintió.

Al terminar la conversación, salió corriendo en dirección al Templo de la Diosa.

El matrimonio del holgazán, el rayo que destruyó los ataúdes, el prometido que fue devorado por lobos, el padre y la hija que perdieron sus almas, las extravagantes prendas de luto… Era como si se pasara un hilo a través de todos los abalorios, uniendo todo en un única y perfecta vuelta. Ahora entendía por qué las brújulas áuricas demoníacas no reaccionaban, y por qué las banderas de atracción fantasmal tampoco funcionaban. Todos habían menospreciado a la criatura de la Montaña Dafan.

¡No era lo que ellos pensaban!


[1] Sandu: la traducción literal es «tres tipos de venenos».

[2] En manos de quién morirá el ciervo: este proverbio significa que es imposible determinar quién es más poderoso y ganará en un enfrentamiento.

[3] Zidian: la traducción literal es «rayo púrpura».

[4] Wangji: los dos caracteres chinos que componen el nombre de la cítara son los mismos que los del nombre de Lan WangJi. El término es una frase daoísta que significa «deshacerse de un corazón engañoso», lo cual usualmente se refiere a encontrar placer en la tranquilidad, en el proceso, olvidando los asuntos materiales o mundanos, y estando es paz con el mundo. El nombre, de hecho, refleja la personalidad de WangJi (eso es, hasta que el shou/uke comienza a coquetear con él).

[5] Lan Zhan: este es el nombre que le fue otorgado a Lan WangJi al nacer. El apellido Lan significa azul, y el adjetivo Zhan es usualmente usado para referirse al azul celeste. Esto también implica que, al llamarlo por su nombre de nacimiento, Wei WuXian solía ser muy cercano a él.

[6] Shijie: hija —mayor que uno— del maestro.

[7] En la traducción al inglés el nombre es estuche qiankun, esto último significa «Cielo y Tierra».

[8] Calabacino

[9] Una liebre chocando contra un árbol: este proverbio tiene su origen en una historia acerca de un granjero que no quería trabajar y esperó a que una liebre se matara a sí misma al chocar contra un árbol. Describe el acto de esperar.

Shiro
UwU. Se me arrugó el corazón con este capítulo.

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