El Perseguido – Capítulo 2: Apariencia de demonio

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya

Corregido por Shiro


Para Chi Yan, entre las mejores cosas de su trabajo estaba que no era estresante y que la carga laboral era liviana, lo que posibilitó que el permiso que necesitaba con urgencia se aprobara fácilmente. Por supuesto, la remuneración no era muy buena y había pocas oportunidades de ser promovido. Sin embargo,  tenía miedo de encontrar un empleo que requiriera trabajar horas extras, porque estar cansado en extremo, facilitaba que esas “cosas” lo molestaran. Vivir así era lo suficientemente bueno para él.

Condujo directamente fuera de la ciudad hacia la montaña verde del oeste, donde había un templo bastante conocido en la provincia. Allí tenía su sede un sacerdote llamado Zhang a quien ya había consultado previamente sobre su casa y el diseño de interiores.

A mitad de camino, el cielo se oscureció de repente, con un estruendo ocasional de truenos. Chi Yan se sintió vagamente incómodo y aceleró. Siempre le habían disgustado los días lluviosos cuando esas “cosas” se volvían aún más desmedidas, además de que se dirigía a las afueras de la ciudad, donde apenas había otras personas alrededor, volviendo las probabilidades en su contra.

Fue una suerte que fuera temprano, porque el día apenas estaba iniciando y todo estaba lleno de vitalidad.

Sakuya
Quiero pensar que se refiere a que era más fácil darse cuenta de ellos

Chi Yan no se atrevió a detenerse por una persona que saludaba al lado de la carretera, y se apresuró a pasarla de largo. Esa persona no tenía un vehículo cerca suyo, y a pesar de que podría haberlo descartado, o que realmente fuera una persona que buscaba un aventón, se trataba de una carretera nacional, por lo que era bastante raro que la gente se decantara por un automóvil. [1]

Al igual que un personaje de una película de terror, no podía verlos  normalmente a menos que así lo desearan por motivos ocultos.

Comenzó a relajarse al llegar al área del templo, y ya fuese un efecto psicológico o no, la sensación de ser observado con intenciones maliciosas se había aligerado.

Como era un día entre semana, apenas había visitantes en el templo. Chi Yan caminó con familiaridad a la sección interior, y golpeó la puerta de madera que conducía a la segunda habitación desde la izquierda. Allí vivía un joven aprendiz, de 15 años de edad. Era un pariente lejano del sacerdote Zhang y también su discípulo. Estudiaba en una escuela de la ciudad y ayudaba en el templo durante las vacaciones escolares y los fines de semana.

El aprendiz estaba ya familiarizado con él y al verlo, dijo:

—Iré a informar a mi maestro.

El sacerdote Zhang parecía tener alrededor de 40 años, con un aire de riqueza, y difería ligeramente de la percepción comúnmente asociada a las figuras religiosas. Sin embargo, él sabía que realmente tenía algo de talento. Cuando regresó por primera vez a la ciudad de Su Min, primero había vivido en otro apartamento que estaba más cerca de su oficina.

Ese departamento parecía luminoso y aireado, pero no estaba tan “limpio” como parecía. Durante las dos semanas que vivió allí, Chi Yan había sido perseguido por algo. Si bien podía sentir la presencia de esas “cosas” a su alrededor, y experimentaba extraños sucesos cuando estaba cansado, como lo que sucedió esa mañana, nunca antes se había sentido explícitamente perseguido de esa forma, parecido a como ocurre en las películas de terror. Había buscado, perdido e indefenso, una forma de salvarse.

Fue el sacerdote Zhang quien lo había rescatado de esa “cosa” y también quien le ayudó a encontrar un nuevo departamento. Durante ese período, Chi Yan sintió que los poderes protectores del colgante se debilitaban después de salvarlo tres veces de incidentes cercanos a la muerte.

Le explicó su visita al sacerdote, contándole en detalle lo sucedido recientemente y esta mañana, y esperanzado le preguntó si había alguna forma o existía algún artículo que pudiera ayudarlo en lugar del colgante de jade. En realidad, ya sabía que las posibilidades eran muy bajas, viendo cuánto se había esforzado su abuela los años antes de encontrar el colgante de jade. También fue pura suerte que tal colgante había existido en la familia, lo que le permitió traerlo de regreso a Chi Yan. Aún así, si el sacerdote Zhang pudiera darle algunas pistas sobre tales encantos en otras familias, con mucho gusto haría uso de la fortuna que había heredado para comprarlos. También esperaba que el sacerdote pudiera enseñarle algunos métodos para defender su vida.

El sacerdote no lo decepcionó.

—Tal coincidencia. Si hubieras venido dos días antes, es posible que no hubiese nada en lo que pudiera ayudarte, pero como viniste hoy, podría saber de una manera —dijo después de meditar un momento. Sacó su teléfono y luego de encontrar lo que buscaba, se lo pasó.  — ¿Conoces a este hombre?

Era una foto de un joven. Vestía una pulcra camisa blanca y pantalones negros, la mirada capturada por la cámara era suave y modesta. Con una apariencia y aires sobresalientes, fácilmente dejaba una impresión. Chi Yan lo encontró familiar.

—¿Ye Ying Zhi? —preguntó, después de pensar un rato.

La familia Ye era poderosa en la Ciudad Shiming, y por lo tanto famosa. Como centro económico de la región oriental, era incluso más próspero que la Ciudad Sumin. También fue la razón por la cual el tío de Chi Yan eventualmente trasladó su compañía a la Ciudad Shiming, y llevó allí a sus abuelos también mientras él estaba en la universidad. Durante las vacaciones de verano los había visitado con frecuencia, y por eso reconoció esa cara.

Tras recuperar el teléfono, el sacerdote cerró la foto y en su lugar abrió un artículo de prensa. Se lo devolvió a Chi Yan para que viera el título: “CEO de la Corporación Ye, Ye Ying Zhi, fallece a primera hora de esta mañana debido a una enfermedad”.

Él recordaba vagamente que cuando las personas hablaban de Ye Ying Zhi, siempre usaban el término ‘Tercer maestro Ye’, como si fuera el tercer hijo, cuando en realidad era el jefe de la compañía. Escuchó que, debido a que había estado enfermo desde joven, sus socios comerciales siempre habían buscado no sobresaltarlo o enojarlo, pero no había señales de que fuera a morir a tan temprana edad.

Miró la foto de cerca, y notó cuán pálido estaba el rostro de Ye Ying Zhi. Parecía que rara vez se tomaba fotos, ya que todos los artículos que lo mencionaban usaban la misma imagen.

— ¿Lo conoces? —le preguntó el sacerdote Zhang al observar su expresión.

Chi Yan negó con la cabeza.

—No… Sabía de él pero no me conocía. —Al mismo tiempo, interrogó al sacerdote Zhang—: ¿Por qué me muestra esto?

—De alguna manera sentí que me visitarías esta mañana, y cuando vi la foto del Sr. Ye en las noticias, me di cuenta de que era uno de esos pocos místicos que poseen la apariencia de un demonio. No estaba seguro al principio, ya que esta es una condición rara, sin embargo, tuve la certeza después de revisar sus antecedentes, fechas de nacimiento y muerte, —respondió el Sacerdote Zhang.

—¿Que significa la “apariencia de un demonio”? —Estaba desconcertado.

—No he conocido a alguien así, solo he leído de ello en libros sobre personas como él que emanan un miasma abundante y malvado. Viven en grande y valientemente e incluso fantasmas y espíritus lo evitan. Sin embargo, como son espíritus más que humanos, por lo general mueren temprano —argumentó.

Conociendo a Chi Yan, y estando familiarizado con él, el sacerdote Zhang no vaciló en hablarle claro.

—Al ver al Sr. Ye, pensé en ti. Quizás tu tiempo no ha terminado, y su oportuna muerte podría salvarte. Sin embargo, me topé con este método a través de inscripciones que han sido transmitidas y no es ortodoxo, así que a pesar de que lo estoy compartiendo contigo, no debes decirle a nadie que te lo dije.

Ansioso por salvar su propia vida, lo prometió de inmediato.

—No le diré a nadie.

El sacerdote Zhang asintió.

—Debes tratar de obtener las cenizas del Sr. Ye y llevarlas contigo. Más tarde, instala un altar con su tableta espiritual en tu hogar. Esto evitará que los espíritus se acerquen a ti.

—Erm… —Chi Yan no pudo evitar vacilar al escuchar que tendría que llevar las cenizas de alguien. El sacerdote Zhang no respondió, pero le pasó dos amuletos benditos de papel.

—Puedes decidir si usar este método o no. Haz lo que desees —le dijo.

Es innecesario decir que Chi Yan ya estaba medio tentado. Desde que podía recordar, siempre había sido diferente de los demás, y con el pendiente perdiendo su efecto de protección, sólo se volvería más peligroso para él con el paso del tiempo. Dado que la situación ya era así, bien podría darlo todo y probar suerte. Pero aún tenía que preguntar algo.

—Esto no afectará al Sr. Ye, ¿verdad?

El sacerdote agitó su mano.

—Él no es un espíritu malvado. Cuando las personas mueren, mueren, ¿cómo podría afectarle esto? —dijo despreocupadamente.


[1] El fantasma al que Chi Yan se refiere es uno que vaga por los costados de los caminos, en rutas y senderos abandonados. Pide un aventón a los autos que pasan, y si te detienes y la dejas entrar, ella (usualmente es mujer) termina matando a los conductores. Suele señalar una parte del camino y decir “Ahí es donde pasó… Ahí morí”. Hay bastantes videos de ella, por si tienen curiosidad.

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