Gato K – Capítulo 1

Traducido por Kuro-Neko

Editado por Nemoné


K estaba sentado en una rama, en lo alto de un árbol, con las orejas alerta y moviéndose nerviosamente. Su cola negra seguía los movimientos de sus orejas mientras se movía de lado a lado. Sin embargo, un observador no habría podido ver sus movimientos en la oscuridad de la noche.

En la base del árbol, humanos estaban en proceso de encender fogatas. El grupo era grande, y todo se estaba aclarando por la iluminación del fuego. K contempló esta escena en silencio desde su rama.

En realidad, había estado observando a este grupo desde la tarde.

Después de escapar de la casa de la bruja, había vagado por el bosque durante tres días y tres noches, ahora estaba completamente exhausto. Por supuesto, estaba cansado, pero se estaba muriendo de hambre hasta el borde del colapso.

Había considerado cazar, pero eso estaba totalmente fuera de discusión. En lugar de matar y comer animales salvajes, que estaban repletos de todo tipo de parásitos y bacterias, sería mejor morir de hambre.

En cualquier caso, en esta situación desesperada, se había topado con estos humanos. Pero, en lugar de acercarse a ellos, había decidido seguirlos en silencio. Y la razón era simple. Fue porque esto era una partida de caza. Miró fijamente al jabalí colgando tentadoramente sobre la fogata.

El olor que desprendía la chisporroteante carne era extremadamente apetitoso. En el pasado, se habría acercado al grupo para comer la carne sin dudarlo. Pero la situación de ahora, era diferente. Él no podía estar seguro de que los humanos no lo matarían y se lo comerían también.

K golpeó su cola contra la rama mientras debatía.

No era común comer carne de gato, pero no era del todo inexistente. Él recordó claramente que su abuela solía hervir y comer carne de gato porque era buena para la artritis. Y, solo porque las personas no comieran carne de gato en Corea, no significaba que no sucediera en otros lugares.

Aun si no comieran gatos, los humanos podrían matarlo por su hermosa piel negra. Incluso podrían hacerlo porque creían que era de mala suerte, como en la Europa medieval.

Ah. Estoy muriendo de hambre.

Mirando la carne asada, K se lamió los labios. El pensamiento de que podría colarse en el campamento y robar la carne de repente vino a su mente. Ni siquiera lo notarían con su pelaje negro, especialmente si se moviera en silencio. Pero…

Observó las enormes espadas, escudos y arcos que tenían los humanos. No había nada que impidiera el convertirse en un segundo plato, mientras intentaba comer un bocado del jabalí asado. K miró de un lado a otro entre, la carne que desprendía olores deliciosos y, las armas de los humanos. Finalmente renunció a la idea de robar.

Por supuesto, eso no significaba que hubiera renunciado a comer la carne en absoluto. Solo a la idea de robar. Porque había otra forma de comer sin robar.

Primero, K observó cuidadosamente a cada humano debajo.

En cualquier caso, se había convertido en un gato. Estaba fuera de cuestión  cazar ratones, así que todo lo que podía hacer era buscarse un humano. ¿No hay ese que dicho que dice que la fortuna de un perro es buena fortuna? Si tenía suerte, cuando consiguiera que un humano lo cuidara, incluso podría vivir en el lujo por un tiempo.

Dado que tendría que vivir entre los humanos para encontrar una manera de levantar la maldición y, hallar un camino de regreso a casa, sería más conveniente quedarse con un humano de todos modos. No obstante, los vagos que corrían con las lanzas fueron rechazados.

También fueron rechazados los que trabajaban en la zona del fuego. Además, rechazó a los que vestían ropas desgastadas. Rechazó a los tontos y de aspecto rudo. Los ojos de K brillaron agudamente mientras observaba para elegir a un humano del cual aprovecharse.

Después de eliminar a varias personas del  grupo, solo quedaron algunas.

Los que permanecieron fueron los hombres sentados alrededor de la fogata, directamente debajo del árbol donde K se escondía. Sus ropas, sus armas, incluso la forma en que se sentaban sin moverse. Sin lugar a dudas, tenían el rango más alto entre todos los hombres en el claro.

La mirada de K destacó a un hombre en particular: el hombre apoyado en el árbol.

Incluso con solo mirar su lujosa ropa y, la forma en que se comportaba, no había duda de que tenía el rango más alto. K miró con los ojos entrecerrados al hombre con los ojos cerrados y agitó la cola.

El hombre era bastante joven y no mostraba nada en particular en su rostro. Su cara era tan inexpresiva que hacía que uno se preguntara qué estaba pensando.

¿Tomaría el cebo?

Agitando la cola de lado a lado, K intentó predecir su reacción.

Se veía bastante guapo y educado, y no lucía que no tenía mal genio. No parecía que matarían a K si le rogaba al hombre con ojos lamentables… probablemente.

♦ ♦ ♦

Después de agonizar durante mucho tiempo, finalmente decidió deshacerse de su precaución y se levantó para acercarse al hombre.

—Nyaaa

Un lastimoso llanto resonó desde la profunda oscuridad del bosque. Los soldados, quienes habían alzado las armas ante el crujido de los ruidos,  relajaron la tensión en sus hombros después de escuchar este llanto, pero no aflojaron su formación.

—Nyaaa

Como para avisarles de que se acercaba, oyeron el leve llanto una vez más. Poco después, vieron a través de la luz danzante del fuego, que un pequeño gato, avanzaba hacia ellos.

Al ver al intruso, los soldados sonrieron y relajaron el agarre de sus armas.

Deteniéndose al borde de la luz del fuego, el gato negro parecía estar midiendo las reacciones de los humanos y, después de asegurarse de la atmósfera relajada, continuó caminando suavemente hacia ellos. La compostura inusual del gato despertó el interés de los soldados.

Como si ya hubiera elegido un objetivo, el compuesto gato se dirigió con gracia hacia una persona.

—Su Alteza, ¿qué debemos hacer?

A diferencia de los otros soldados, el caballero, Simon, no retiró su mano de su espada e hizo esta pregunta en voz baja. Ante esto, Calix, que se había estado apoyado contra el árbol, abrió lentamente los ojos.

Un gato con un lustroso pelaje negro caminaba lentamente, sin dudarlo, hacia Calix. A pesar de que se estaba abriendo camino a través de los muchos soldados, no mostró signos de encogimiento.

—Su Alteza.

Simon presionó.

En realidad, Simon había estado observando al gato seguirlos durante un tiempo. Lo había dejado simplemente porque era un pequeño animal que no representaba ningún peligro para ellos. Pero, ahora que se dirigía audazmente hacia Calix, no podía simplemente ignorarlo.

Había una posibilidad en un millón… pero todavía era una posibilidad.

Tal vez, percibiendo la mirada de Simon, lista para desenfundar su espada y atacarlo en cualquier momento, el gato de repente detuvo su andar.

A una distancia de unos tres metros, el gato miró a Simon y a su mano agarrando la espada, y parpadeó lentamente. Como si evaluara la situación, barrió su cola hacia la derecha y luego hacia la izquierda. Calix, que había estado observando en silencio, abrió lentamente la boca.

—Solo déjalo.

Ante las palabras de Calix, Simon fácilmente quitó la mano de la espada. Justo cuando lo hizo, el gato comenzó a caminar hacia ellos de nuevo.

Cuando llegó justo enfrente de Calix, el gato plantó su parte trasera en el suelo y se sentó. Los caballeros junto a Calix observaron al gato, en parte por interés y en parte por precaución. De cerca, pudieron ver que el pelaje del gato era de un color negro puro sin ninguna mancha de decoloración.

Como si no desconfiara de los extraños, la forma en que estaba sentado con un aire elegante, y mirando fijamente a Calix, fue curiosa.

El gato, que había estado observando inmóvil a Calix, movió repentinamente la cabeza. Había puesto su mirada en la carne de jabalí cocida que se colocaba delante de Calix. Después de mirar una vez la carne con vapor que aún se elevaba rápidamente, el gato miró a Calix y, con una voz lamentable, dejó escapar un largo maullido… Estaba pidiendo comida.

Los caballeros vieron esto y chasquearon la lengua al gato internamente. El pequeño gato era bastante lindo, pero había elegido a la persona equivocada para tratar. La persona a la que este gato estaba rogando no era otra que el Príncipe Heredero Calix.

Incluso desde que era joven, el Príncipe Heredero Calix era conocido por ser frío y poco sentimental. Siempre con una expresión indescifrable, nunca mostró sus emociones. Pero, no había forma de que el gato pudiera saber esto, y dejó escapar otro largo llanto mientras miraba la carne.

—Nyaaa

Calix, quien había estado observando al gato maullar, levantó repentinamente una mano. Y, viendo que la mano abierta se extendía hacia él, el gato golpeó el suelo con su cola. La gran mano de Calix, que había sostenido una espada desde que era muy joven, era comprensiblemente intimidante para el pequeño animal.

Sin embargo, el gato sentado, miró la mano extendida durante un momento, y luego se levantó. Lentamente, se acercó a la mano extendida y colocó su pata delantera encima de ella, y gritó.

—Nyaaaa

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