Todos creen que él me gusta – Capítulo 29

Traducido por Bee

Editado por Sakuya


Ye Zhou se llevó la mano a la frente. Aunque esperaba que tuvieran este resultado, no creyó que llegara tan pronto.

—¿Qué pasó?

—¿No son Zhou Wendao y compañía? No pueden vender las manzanas. —Ye Zhou se puso de pie, vistió el abrigo y dijo—: Pero tampoco tengo experiencia vendiendo cosas, así que encontraré más lugares para vender las manzanas con un descuento.

Shang Jin dijo sin dudarlo: —Iré contigo.

Pensando que tener una persona más era un ayudante más, Ye Zhou tampoco se negó.

Cuando se bajaron y fueron a donde estaba sentado Zhou Wendao en la plaza, Ye Zhou miró la gran extensión de gente que vendía manzanas y se desesperó un poco en su corazón.

Pero la mayoría de las personas solo tenían manzanas de veintitantos delante de ellos. Quién sería como Zhou Wendao y Liu Yutian, no solo con más de treinta al frente, sino también con una caja colocada detrás de cada uno de ellos.

—Han pasado dos horas desde que te fuiste. —Ye Zhou los miró, el significado era evidente por sí mismo.

Cuando Zhou Wendao lo vio, fue como ver a un pariente cercano. Tiró de su brazo y se quejó: —No sabes cuántas personas están vendiendo manzanas. Vi que la gente las vendía por 20, así que pensé que ponerle un precio de 15 debería estar bien. Al final, el lado tenía gente vendiendo por diez yuanes y otros por cinco yuanes. Las manzanas que compré aquí son caras y cuestan ocho yuanes.

—Ya vi. —Caminando hacia aquí, Ye Zhou había caminado mientras discutía con Shang Jin… espera, ¿qué pasa con Shang Jin?

Ye Zhou miró a su alrededor y no vio la sombra de Shang Jin.

—Cuando me viste llegar, ¿me seguía Shang Jin?

—¿Shang Jin también vino? —Liu Yutian estaba asombrado.

—Olvídalo. Lo llamaré y le preguntaré. —Ye Zhou suspiró—. Tonto o no, comprar manzanas tan caras. ¿Crees que la gente está comprando esto para comer? Además, otras personas no pueden verlo si los empaquetas en una caja. Mire, cuanto más tarde se haga, más baratas serán las manzanas. Cinco yuanes es todavía poco. Al final, incluso con una gran rebaja directa de un yuan por manzana, nadie lo compraría.

Zhou Wendao lo miró con ojos llorosos.

Leer libros y resolver problemas todavía estaba bien, pero Ye Zhou nunca había vendido nada. Movió la caja llena de manzanas y miró a su alrededor para encontrar un lugar donde hubiera más transeúntes y menos vendedores de manzanas.

—Iré ahí y echaré un vistazo primero. Dividámonos, una manzana más vendida siempre ayuda.

Después de que Ye Zhou se asentó, Shang Jin, que salió de quién sabe dónde, le informó sus resultados.

—Observé las manzanas de otras personas: muchas de ellas eran pequeñas y parecían muy normales. Los precios que estaban gritando también son muy aleatorios. Creo que probablemente tenían el mismo plan que Liu Yutian y los demás.

Ye Zhou miró la manzana frente a él, miró a Shang Jin y se burló: —¿Entonces no sé si el omnipotente compañero de clase Shang Jin tiene la capacidad de vender todo esto?

—Primero, mientras sean humanos, no hay nadie que sea omnipotente. En segundo lugar, ayer quería decir que no es prudente vender manzanas en este momento. ¿Has visto a alguien que solo haya pensado en comprar regalos cuando asiste a las fiestas de cumpleaños? Entonces… —Shang Jin puso un folleto que había tomado al pasar por el borde del macizo de flores y, sin ser cortés, se sentó y concluyó—: Es imposible vender hoy.

Ye Zhou tampoco se desanimó. Originalmente, cuando salió, tenía algo de esperanza, por lo que colocó algunos libros en su bolso y llevó especialmente la caja debajo de las farolas. —¿Quieres leer? —Esto podría contarse como el libro que había traído específicamente para Shang Jin. Aunque no sabía por qué vino Shang Jin, Ye Zhou no esperaba que realmente ayudara a vender manzanas.

Después de sentarse durante diez minutos, todavía no había nadie. Ye Zhou no podía quedarse quieto. Sentarse a esperar la muerte no era su estilo. Empacó la mitad de las manzanas en su bolsa y le dijo a Shang Jin leyendo su libro: —Simplemente siéntate aquí. Me voy a otra parte a vender.

Shang Jin no levantó la cabeza y tarareó en reconocimiento. No mucho después de que Ye Zhou se fuera, Shang Jin, que estaba leyendo un libro, de repente sintió una sombra frente a él.

Una chica se sonrojó y preguntó: —¿A cuánto se venden estas?

—Quince.

—Dos por favor.

Shang Jin realmente no esperaba que alguien comprara. Tenía una caja de manzanas frente a él y simplemente no tenía bolsas para darlas. Shang Jin dijo algo incómodo: —Lo siento, no tengo una bolsa…

La chica dijo rápidamente: —No importa, solo empaquétalo en mi bolsa de tela, está bien.

—Gracias. —Shang Jin, quien era muy bueno en utilizar sus propias ventajas, inmediatamente le dio al otro una sonrisa vendedora.

La chica dio dinero y sonrió como si hubiera recibido dinero, sintiéndose feliz con su compañera.

En menos de media hora, Shang Jin vendió cinco o seis más, incluidas otras dos chicas atrevidas que le dieron la manzana directamente a Shang Jin después de pagar el dinero.

Por otro lado, Ye Zhou llevó las manzanas a la periferia de un evento organizado.

Había algunas personas cantando en el escenario y la gente estaba siendo atraída.

Ye Zhou puso las manzanas en un lugar que no impidiera que otros caminaran, pero que se pudieran ver de un vistazo. Compró una diadema con dos estrellas brillantes en el camino y se la puso en la cabeza. De pie a un lado, mientras los ojos de alguien estuvieran frente a él, inmediatamente se levantaba y comercializaba. La boca de Ye Zhou era dulce y la persona era hermosa. Mucha gente no pudo resistir su constante ofensiva. Se vendieron muchas manzanas cuando terminó el evento. Al ver que no quedaba nadie, se disponía a poner las pocas manzanas restantes en su bolso cuando una niña que lloraba sin parar pasó frente a él. La madre de la niña, impotente, la persuadió por un lado.

Ye Zhou ya no estaba ocupado, así que se acercó, se quitó la diadema de la cabeza y se la entregó a la niña. La niña que lloraba se sintió atraída de inmediato. Vio como Ye Zhou le limpiaba las lágrimas y se sintió un poco avergonzada.

La madre de la niña parecía muy joven. Vio que su hija había dejado de llorar e inmediatamente le dijo a Ye Zhou: —Amigo, ¿cuánto cuesta? La quiero comprar.

—No es necesario, déselo para que juegue. —Originalmente, esto había sido para atraer la atención de la gente. Ahora que la gente se había ido, ya no tenía ningún propósito.

La niña miró la caja detrás de Ye Zhou y preguntó: —¿Qué es eso?

Ye Zhou se puso en cuclillas y ayudó a la niña a ponerse la diadema. Él sonrió gentilmente. —Este es el fruto de la paz. Si la princesita come esto, estará sana y salva y se volverá más hermosa a medida que crezca.

La niña miró a su madre y la madre hizo un gran barrido heroico con la mano. —Me lo llevaré todo.

El bondadoso Ye Zhou inmediatamente dijo: —No es necesario, con solo comprar una es suficiente.

La niña estiró el brazo e hizo un gesto diciendo: —Quiero comer muchas frutas de la paz, entonces podré ponerme más y más hermosa.

Pensando en Zhou Wendao y Liu Yutian, Ye Zhou no se negó esta vez. Usó la bolsa para guardar los últimos cinco y se los entregó a la madre de la niña. El otro le entregó cien y le impidió dar cambio, sosteniendo a la pequeña para despedirse de él.

Ye Zhou sonrió y saludó a la niña, luego contó el dinero en su mano y caminó en dirección a Shang Jin con un sentido especial de logro. Shang Jin había dicho antes que no podía venderse. Le restregaría en la cara su victoria.

Shang Jin todavía estaba en la misma postura que cuando se fue antes, con una caja frente a él y dos manzanas empaquetadas a un lado. Ye Zhou saltó con orgullo frente a él y dijo: —Yo, este abuelo[1], con un carisma incomparable, he terminado todas mis manzanas.

Shang Jin guardó su libro, se puso de pie y dijo: —Qué coincidencia, yo también.

—No me mientas. —Ye Zhou levantó la barbilla y señaló las dos manzanas adicionales—. Todavía quedan dos. Quiere decir mentiras, pero no sabe cómo esconderlas.

—Estas dos me las regalaron. —Shang Jin entregó el dinero que había recolectado y puso las dos manzanas adicionales en la caja. En caso de que Ye Zhou no recibiera suficiente estimulación, continuó diciendo—: Había dos chicas que las compraron y me las dieron directamente.

Enviando burbujas agrias en su corazón, Ye Zhou dijo: —Sé que eres infinitamente encantador y nadie podría rivalizar contigo.

Shang Jin ignoró sus amargas palabras. Mirando la hora, dijo: —Regresemos. Más tarde y la puerta se cerrará.

Frente al puesto de manzanas de Zhou Wendao, es como si el tiempo se hubiera detenido. Había pasado una hora, pero parecía que nada había cambiado. Ye Zhou arrojó las cajas vacías frente a ellos y dijo: —¿Ustedes vendieron algo?

Liu Yutian dijo con incredulidad: —¿No me digas que han terminado?

—Uh Huh. —Ye Zhou sacó el dinero de su bolsillo y dijo: —Aquí está el dinero. Volveremos.

Zhou Wendao contó el dinero con incredulidad y murmuró: —¡Ustedes dos no son solo dioses de los exámenes, sino también dioses de la riqueza! He visto a la gente vendiendo manzanas y, en realidad, nadie vendió más de cinco.

—Volvamos. Más tarde el dormitorio estará cerrado.

Liu Yutian dijo: —Seguiremos vendiendo por un tiempo. No volveremos esta noche e iremos con 404 para cantar juntos. Ah Xu también está ahí. Cuando regresen, simplemente cierren la puerta.

Shang Jin dijo: —Entonces, tomamos el coche. Son casi las diez en punto. Podemos dejar diez manzanas con ustedes y traer el resto de regreso.

Para ellos, esto era exactamente lo que estaban buscando y asintieron con la cabeza como machacando ajo.

Las dos personas llevaron las manzanas para buscar el automóvil y Shang Jin dijo: —Conduciré en el viaje de regreso.

¿Se comió la medicina equivocada? ¿Shang Jin realmente se ofreció a ser el conductor?

Por supuesto que pensó esto en su mente, pero Ye Zhou no se atrevió a decirlo. Era diferente de Shang Jin, que se sentó ahí toda la noche mientras corría por la plaza. No solo eso, sino que todavía tenía un poco de hambre. —Está bien, antes de volver, vamos a comprar algo de comida.

“Trabajando” por una noche, ya eran las diez y media cuando regresaron al dormitorio.

Ye Zhou tomó lo del escritorio de a un lado de la cama y lo puso en el suelo. La cerveza, el cuello de pato y las alas de pato se colocaron sobre la mesa. Shang Jin encontró dos pilas de libros y los puso en el suelo como pequeños taburetes.

—Es más atmosférico beber en una mesa. —Ye Zhou abrió la lata, le entregó la primera lata abierta a Shang Jin, y luego abrió una para él y bebió un sorbo—. Frío.

Shang Jin sostuvo su cerveza y la chocó con la de Ye Zhou. No tenía mucha sed y solo tomó un pequeño sorbo.

Ye Zhou golpeó la lata de cerveza sobre la mesa y dijo con insatisfacción: —¿Cómo bebes alcohol así? ¡Toma como hombre!

Los ojos de Shang Jin recorrieron su rostro sonrojado y maldijeron en silencio en su corazón. Este tipo no se emborracharía después de que acabara de empezar a beber, ¿verdad?


[1] Cuando hablan en tercera persona y como alguien mayor para infundir respeto.

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