Quiero dormir contigo

Traducido por Shiro

Editado por Hime

Autor: Mijia

Género: Comedia, Fantasía, Romance, Shonen Ai, Xuanhuan

Sinopsis: Un cultivador tiene a un pequeño demonio siguiéndolo que le pide que «duerman» juntos.


1.

Xiao Jin miró con resignación a la joven persona que lo seguía. Por primera vez, se sentía impotente. Entonces, se detuvo, se giró y dijo con gentileza:

—Pronto me dirigiré hacia la secta Kunlun, y aunque no hayas hecho nada maligno y tengas un espíritu limpio, sigues siendo un demonio. La secta Kunlun es responsable de acabar con demonios y erradicar el mal, por lo que no es conveniente que vayas. Mejor es que no continúes.

El joven miró a Xiao Jin, sus ojos grandes y de color negro y blanco estaban llenos de líquido, sus blancos dientes mordían sus rojos labios, y con gentileza tiró de la gruesa manga de la túnica del otro.

—De-De verdad me gustas. ¿No puedo dormir contigo?

La respiración de Xiao Jin se tornó algo caótica. Los Cielos sabían de cuánto auto-control había hecho uso para no arrugar su frente y mantener su compostura, con sus manos detrás de su espalda.

—Muchas han sido las veces que te he contestado esta pregunta, y mi respuesta no cambiará.

La mirada del joven se tornó sombría de inmediato, su cabeza inclinada, afligido. La desolación que lo envolvía era como la de un cachorro abandonado.

Xiao Jin no pudo evitar estirar su mano y acariciarle en la cabeza, reconfortándolo. Entonces se giró y llamó a su espada voladora, sin vacilar.

El joven alzó su cabeza de forma abrupta y miró la figura de Xiao Jin y su espada, no apartando la mirada hasta que este desapareció en el cielo.

—¿Por qué no quieres dormir conmigo? —balbuceó el adolescente, confundido—. De verdad quiero dormir contigo. Obviamente, es beneficioso para ambos, ¿entonces por qué no…?

2.

Xiao Jin pensó que el destino que compartía con el pequeño demonio había llegado a su fin. Aunque ocasionalmente meditaba sobre el pequeño sujeto que era tan suave como para ser amedrentado por la noche. La repentina añoranza le causó gracia.

Él era el único discípulo del anciano de la secta Kunlun. Desde que era un niño, había admirado a este anciano, quien para él siempre lució más grande que la más alta de las cimas debido a su talento único.

Después de años de enseñanza cuidadosa, comenzó a ascender con rapidez, convirtiéndose en el discípulo más avanzado de la secta.

El anciano era callado e indiferente. No le interesaba el mundo, y él, habiendo crecido a su lado, también desarrolló una naturaleza apática, rara vez hablando. Como la residencia del viejo se encontraba alejada del salón principal de la secta Kunlun, tampoco tenía mucho contacto con los otros discípulos.

Era poderoso, indiferente, y carente de palabras y risas innecesarias. Entre los inmortales que eran respetados por los fuertes, pocos eran los discípulos de la secta Kunlun que se atrevían a molestar a Xiao Jin. Y en cuanto a su experiencia al bajar de la montaña cuando se convirtió en un adulto, no hubo nadie que lo acompañara.

Entonces, conoció al pequeño demonio que lo atormentaba con su voz.

Cuando se encontraron por primera vez, él estaba decapitando a un demonio. El aura espiritual que este demonio poseía era tan maligna, que las criaturas con algo de inteligencia que se encontraban en los alrededores habían sido ya todas ahuyentadas. Solo el pequeño demonio se quedó mirándolo estúpidamente, como si estuviera sorprendido.

Xiao Jin no mataba de manera indiscriminada, se encargaba solo de los demonios que habían asesinado.  Por otro lado, este pequeño demonio estaba limpio y lleno de frescura, y su aura suave y cálida hizo desvanecer su instinto asesino, por lo que solo lo miró casualmente y se giró para irse.

Inesperadamente, el pequeño demonio, parecía haber quedado prendado, y comenzó a seguirlo, aturdido, manteniendo el ritmo de su caminata cinco o seis pasos detrás de él.

Finalmente, aunque quería ignorarlo, Xiao Jin terminó deteniéndose y preguntándole por qué había comenzado a seguirlo. Entonces, con los ojos más puros y la voz más inocente, el pequeño y bobo demonio le dijo para «dormir» juntos.

Por un momento, Xiao Jin sintió que había corrido durante demasiado tiempo, habiendo padecido incluso una alucinación.

Tras lo que confirmó una y otra vez que el «dormir» al que el pequeño demonio se refería era a compartir una almohada. Xiao Jin no tenía razones para molestarse, ya había visto muchos demonios encantadores, obscenos y malévolos, los cuales se dedicaban al cultivo a través de la esencia sanguínea de otros.

No era la primera que sus deslumbrantes logros atraían a un demonio, pero no se esperaba que un demonio tan limpio como este pequeño fuera así.

Xiao Jin se negó, ahuyentó al pequeño demonio con su espada y se fue. Sin embargo, nunca pensó que el pequeñín sería tan persistente. Sin importar el método que usara —intimidación, Huairou [1] o incluso intentar huir vergonzosamente día a día— el pequeño demonio lo encontraría de igual forma con diligencia, y lo miraría como si lo hubiese amedrentado.

A pesar de lo poderoso que era Xiao Jin no pudo hacer nada al respecto, y quizás llamar a un demonio tan poderoso «pequeño demonio» no era acertado. Aun así, cada vez que veía su rostro blanco, suave, y redondo, su expresión inocente y agraviada, al igual que su pequeño cuerpo, Xiao Jin no podía evitar reprenderlo.

Xiao Jin gradualmente se acostumbraba a tener una pequeña cola persiguiéndolo, y aunque el pequeño demonio continuaba fastidiándolo con «dormir», nunca hizo nada inapropiado. No se movía, se le insinuaba ni coqueteaba como otros que cuales mostraban sus garras y colmillos solo con hablar. Por el contrario, el pequeñín solo esperaría a que estuviera de buen humor, y con una mirada llena de expectativa, se lo pediría. Luego, cuando se retiraba después de haber sido reprendido, con la cabeza gacha se quedaría callado, pero no ocultaría sus quejas ni sus dudas. Con esa dinámica, más bien parecía que Xiao Jin lo estaba amedrentando, cosa que lo hacía sentir resignado, sin conseguir reír ni llorar ante la situación en la que se encontraba, pero algo que no podía hacer era odiar al pequeño demonio.

Ahora me gustaría saber… si el pequeñín fuera como los otros demonios, ¿qué haría? ¿Me increparía indignado? ¿O me mataría?

Pocas personas se dedicaban al cultivo, convirtiéndose en inmortales. Sus vidas eran muy extensas, por lo que eran similares a los demonios en ese sentido. La vida de personas ordinarias era demasiado corta para ellos. Sus rostros rojos se marchitaban, y sus huesos eran fugaces. Era una pena. Como resultado, a los inmortales no les gustaba involucrase con personas ordinarias, o vivir solos, o casarse, y no era inusual que entraran en contacto con demonios buenos de espíritu puro.

Xiao Jin sentía que si fuera a pasar una eternidad con alguien, el pequeño demonio no le desagradaba como opción, sintiéndose incluso secretamente feliz en su corazón.

Era una pena que Xiao Jin fuera demasiado reservado e indiferente. Además, no le gustaba el hecho de que el pequeñín se le hubiese ofrecido como almohada apenas se conocieron, por lo que siempre lo trataba con frialdad, incluso tratándolo por mucho tiempo sin siquiera saber su nombre. No fue hasta que transcurrió el año de entrenamiento, tras el que debía regresar a Kunlun [2], que recordó a la pequeña cosita que lo había acompañado durante todo ese tiempo. Era una pena que no tuviera a nadie más y que se fuera a quedar solo.

Por supuesto, era solo eso, una pena. La naturaleza de Xiao Jin era fría e indiferente, y no dedicaba mucho tiempo a reflexionar acerca del amor ni a lo que sentía.

3.

Los árboles del bosque son hermosos, pero el viento puede destruirlos. Xiao Jin siempre ha pensado muy bien de sí mismo, y rara vez se involucró con los otros discípulos de la secta, pero sus mayores cuidaron bien de él. Naturalmente, debido a esto, atraería la envidia y el odio de otros, pero él nunca le prestó atención a tales cosas. Sin embargo, subestimó las malas intenciones de los seres humanos, y no se dio cuenta hasta que conspiraron en su contra y era demasiado tarde.

La montaña del norte estaba llena de demonios muy poderosos, pero a través de las argucias de sus colegas, le hicieron creer que se trataba de demonios ordinarios, y se fue solo a enfrentarlos, terminando en grandes problemas.

En un momento crítico, cayó en coma en lugar de morir gracias a lo poderoso que era, tras lo que despertó en una caverna. Sus heridas habían sido apropiadamente tratadas, y descubrió que además del estancamiento a causa del sangramiento interno, no sufrió mucho daño. Se preguntaba cuál de las élites del mundo lo había ayudado.

Cuando Xiao Jin miró a su alrededor, se escucharon pasos apresurados, y cuando miró en dirección al sonido, vio  entrar con varias frutas en las manos al pequeño demonio en el que había estado pensando. Verlo despierto no lo sorprendió, y le sonrió con timidez.

Ver de nuevo esa sonrisa después de tantos meses hizo que su corazón de pronto de suavizara, y suprimiendo su alegría, tomó con calma una de las frutas que el pequeñín le ofrecía.

—¿Qué haces aquí?

—Vine a buscarte —El pequeño demonio se sentó a su lado, incómodo, y frotó sus rodillas—. Cuando regresaste a Kunlun, me quedé al pie de la montaña y no me he ido desde entonces. Luego te vi salir de la montaña y te seguí… —Levantando la mirada, miró a hurtadillas a Xiao Jin, y al ver que no estaba molesto, suspiró—. Q-Quería ayudarte, pero el demonio era demasiado fuerte para yo enfrentarlo, por lo que tuve que esconderme. Entonces te vi herir al demonio y caer al agua, así que aproveché la oportunidad para salvarte. Tú… no me culpas, ¿cierto?

—¿Por qué debería culparte? Al final me salvaste. Debería agradecerte. —Rió por lo bajo. Él siempre había sido tranquilo y autosuficiente, por lo que sabía que la decisión que el pequeño demonio tomó era la correcta, de lo contrario,  él y pequeñín habrían muerto a manos del demonio ese día. ¿Cómo podría pedirle que sacrificara su vida si no tenían ninguna relación?

—¿No me culpas? —El pequeño demonio se alegró de inmediato. Su naturaleza era pura, y sus emociones y pesares quedaban expuestos en su rostro sin cobertura alguna. Al ver el aspecto gentil y amigable de Xiao Jin, supo que obviamente estaba de buen humor. Entonces el pequeño demonio entornó los ojos y se acercó a él con cautela, levantando a continuación su brazo derecho y diciendo de forma directa aunque con tono delicado y algo coqueto para lucirse—: De hecho, para salvarte, salí lastimado. ¡El demonio era tan poderoso que me arañó!

La piel del pequeñín era blanca y con algo de grasa, y su brazo parecía una raíz de loto, cosa que le alegraba. Pero cinco rasguños eran claramente visibles, y la piel a su alrededor era de un color azul oscuro, lo cual era terrible.

De forma involuntaria, Xiao Jin sintió una opresión en su corazón, y su voz se suavizó:

—¿Te duele mucho?

—Es soportable —Rió por lo bajo, pero en lugar de enfrascarse en la herida, ladeó su cabeza y dijo—: Te salvé y salí lastimado a causa de ello. Deberías compensarme.

La respiración de Xiao Jin se tornó muy lenta, su corazón lleno de dolor, arrepentimiento y cenizas.

—¡Esa es una amenaza de gratitud! —exclamó, resignado, entre risas.

—¿Y qué? Todos lo hacen —El pequeño demonio frunció su boca, luciendo puro y dubitativo— ¿Por qué no puedo?

—¿Cómo quieres que te compense? —Xiao Jin sonrió con amargura, pensando que posiblemente conocía la respuesta a su pregunta.

En efecto, los ojos del pequeñín se iluminaron.

—¿Quieres dormir conmigo?

A pesar de esperárselo, escucharlo igual lo tomó por sorpresa. Si bien era cierto que le agradaba el pequeño demonio, no le gustaba la manera en la que había estado fastidiándolo para que tuvieran sexo, pero esta vez, estaba en deuda con su amabilidad, y su petición no era gran cosa. Aunque el deseo de un cultivador era muy leve, a él no le importaban esta clase de cosas. Además, él creía que este demonio de espíritu puro no lo lastimaría absorbiendo en exceso su esencia sanguínea.

Si es solo una noche…

Xiao Jin no quería que esta simple gratitud los distanciara, por lo que le preguntó:

—Recuerdo que resulté gravemente herido mientras peleaba con ese demonio. ¿Por qué me he recuperado tan rápido?

Tan pronto sus palabras abandonaron su boca, el pequeñín quedó petrificado, y su mirada comenzó a divagar con consternación, aterrizando en cualquier parte menos en Xiao Jin.

Al verlo actuar de este modo, frunció el ceño, su corazón enfriándose.

—Lo-Lo siento… —Al ver la gélida expresión del otro, las lágrimas del pequeño demonio fluyeron sin cesar. Llorando, agraviado, y nariz goteando, gimió con tono oscilante—: Yo… Yo… Yo dormí contigo…

Xiao Jin estaba estupefacto, acababa de despertar y no poseía recuerdo alguno de esto, por lo que las palabras del pequeño fueron como una bofetada.

—Estabas gravemente herido. Yo… Yo no sabía cómo tratarte excepto durmiendo contigo. Estabas en coma y no podía pedirte tu consentimiento si no conseguía despertarte. Así que… Así que me tomé la libertad… —El pequeñín se encogió, con lágrimas acumulándose en sus ojos. Se veía lamentable—. Sí, lo siento. Sé que no debo dormir contigo sin tu permiso. Nunca más me atreveré…

Por fin, Xiao Jin no pudo seguir manteniendo su compostura. Sus hombros, manos y frente colapsaron, molesto en demasía.

En cuanto a lo que tanto lo molestaba, no parecía saberlo tampoco. Quizás estaba molesto con el pequeño demonio por las libertades que se había tomado. Tal vez lamentaba no tener recuerdo alguno de la llamada «primera vez».

Xiao Jin no se percató del deseo intenso que sentía debido a la frialdad de su carácter, y aunque no entendía estas cosas, tampoco lo intentaba. No obstante, tampoco pudo soportar ver asustado al pequeño demonio. Su expresión atravesó grandes cambios, y finalmente, se calmó. Entonces sonrió, algo rígido, y estiró su mano.

—No te culpo. Me salvaste.

—¿De verdad? —preguntó, tentativamente, el pequeñín, mientras le daba su mano con cautela a Xiao Jin. No quedaban rastros de frialdad en su rostro, y sonriendo, lágrimas bañaron sus mejillas.

Sosteniendo la suave mano del pequeño, Xiao Jin finalmente se calmó por completo, y le sonrió con naturalidad y ojos gentiles.

—Aún no te he preguntado tu nombre.

—Mi nombre es Jin Qin [3] —El pequeño demonio lucía avergonzado y tímido—. ¿Prometes… dormir conmigo?

—Mmm… Lo prometo, pero no puedes absorber mucha de mi esencia sanguínea… —Xiao Jin dudó un poco, ya que el pequeño demonio llamado Jin Qin parecía ignorante a este respecto. Debía enseñarle bien, pero temía herirlo con sus palabras.

Sin embargo, Xiao Jin se había preocupado por nada.

—No absorberé tu esencia sanguínea —dijo, agitando su mano sin vacilar—. Para mí es suficiente estar contigo. De lo contrario, ¿por qué mejoraría tu herida?

Xiao Jin quedó estupefacto por un segundo, tras lo que asintió con la cabeza. La última duda en su corazón desapareció, quedando lleno solo de satisfacción y alegría. Los métodos de cultivo de los demonios eran variados, aunque también había escuchado acerca del compañero demonio de un cultivador que tampoco podía absorber la esencia sanguínea, por lo que no lo sorprendió en extremo.

Tentativamente, trajo a Jin Qin a sus brazos, sintiendo cómo el suave cuerpo del otro se acurrucaba. Xiao Jin olfateó la fragancia de su cuerpo, desató la cinta de su frente, sostuvo su mejilla con una mano, abrazó su cintura y lo besó con cuidado.

Jin Qin parpadeó, sus ojos delatando su falta de comprensión, pero tampoco encontró desagradable a Xiao Jin por las cosas que hizo. Sin hacer nada, dejó que Xiao Jin besara sus labios rojos ligeramente abiertos, tras lo que introdujo su lengua, entrelazándolas de manera ambigua.

La reacción de Jin Qin fue muy inocente y clara, incluso desconcertado se veía, lo que sorprendió mucho a Xiao Jin, y también lo hizo muy feliz. Tocando la suave y tersa piel, la cual no podía dejar ir, y por primera vez, Xiao Jin saboreó lo que era arder y sentirse impaciente. Entonces cambió sus posiciones, presionando a Jin Qin bajo él.

—¡No, no, no! —Atrapado bajo Xiao Jin, el joven, quien había sido levemente besado, de pronto reaccionó y agarró el brazo del otro para detenerlo.

Xiao Jin se movió, y frunciendo el ceño, le preguntó en silencio.

—¡Así no es como debería ser! —Jin Qin levantó su mano y con facilidad levantó a Xio Jin, quien se encontraba herido y aletargado. Entonces se apretó contra él, y con expresión orgullosa exclamó—: ¡Yo debería ir arriba!

Xiao Jin había quedado completamente petrificado. Mirando a Jin Qin, ahora sobre él, sintió el mundo colapsar en un instante.

¿Voy a estar debajo?

Los latidos y la respiración de Xiao Jin parecieron paralizarse cuando pensó que la fuerza de Jin Qin no era inferior a la suya.

¿Jin Qin no dijo que ya lo hemos hecho? ¿Entonces por qué no siento ningún malestar en mi cuerpo? ¿Es porque soy diferente a las personas ordinarias? ¿O es la magia de Jin Qin?

Mientras Xiao Jin pensaba en todo esto, Jin Qin ya se había estirado, quedándose acostado sobre él. Enterrando su cabeza en la curva de su cuello, Jin Qin se frotó, satisfecho, cerró los ojos alegremente, y luego… No hubo más movimiento.

Después de esperar un largo rato, Xiao Jin se reconfortó a sí mismo pensando que como le gustaba Jin Qin, no debería enfrascarse en tan pequeños detalles. Sin embargo, después de llegar a esta conclusión, descubrió que la persona sobre él seguía sin moverse.

Levantando su mano, le dio un palmada en el hombro, haciendo que el otro canturreara con descontento. Xiao Jin sintió que su mente, siempre inteligente, no era suficiente.

—Tú… ¿qué estás haciendo?

—Durmiendo. —La voz de Jin Qin sonaba algo mullida y llena de cansancio.

Xiao Jin permaneció en silencio por un momento.

—Entonces… ¿A esto te referías con dormir juntos?

—Si no es así, ¿entonces cómo es? —Jin Qin levantó ligeramente su cabeza, y lo miró, confundido—. Así es como nosotros cultivamos. ¿Sientes cómo tu aura ahora es mucho más suave?

Xiao Jin se concentró por un momento y, en efecto, descubrió que un poder espiritual fluía hacia su cuerpo, desde donde los cuerpos de él y Jin Qin entraban en contacto, penetrando todas sus extremidades. Él siempre ha sido inteligente, y una vez hubo confirmado esto, miró al otro, extrañado.

—Tú… ¿Cuál es tu verdadera forma?

—Un edredón —le contestó con suavidad, algo apenado, y con rapidez añadió—: ¡No tienes permitido reírte! Todos se ríen de mí cuando les digo cuál es mi verdadera forma…

La expresión de Xiao Jin se fue tornando más y más extraña. No sabía si llorar o apaciguar las heridas que le quedaron por su alboroto.

—Tú… ¿por qué siempre me persigues para dormir? —Finalmente abrió la boca después de calmarse.

—Porque es más sencillo mejorar tus logros cuando duermes con alguien que te resulta agradable a la vista —Suspiró—. Caminé por muchos, pero la única persona que encontré agradable fuiste tú —se quejó.

—Entonces, ¿quieres dormir siempre conmigo? —Sus ojos destellaron, y su tono, de manera inconsciente, iba cargado de tentación.

—¿No hay problema? ¡Bien, bien! —Jin Qin no desconfiaba de él, y felizmente asintió, aceptando el gran pastel que le acababa de caer del cielo.

—Pero, nuestro «dormir» es ligeramente diferente al tuyo —Xiao Jin sonrió y continuó con lentitud—: La mayor parte del tiempo, podemos hacer lo que tu llamas «dormir», y si llego a necesitarlo, debes cooperar conmigo para dormir como lo hacemos los humanos. ¿Qué te parece?

Jin Qin quedó perplejo, frunciendo el ceño mientras pensaba con amargura por un momento.

—Pues, mis horas de sueño son largas, ¿las tuyas?

—Naturalmente, las mismas que las tuyas —La respuesta de Xiao Jin lo hizo abandonar la duda que había surgido en su corazón, y aceptó—. Entonces, ¿qué tal si firmamos un contrato? —dijo con suavidad y ternura, levantando su mano—. Después de todo, personas y demonios tenemos diferentes formas de confiar en otros, por lo que, una vez firmemos el contrato, nadie podrá violar la promesa que hicimos. Así podemos permanecer seguros todo el tiempo.

Jin Qin lo pensó y asintió.

—Naturalmente, eso está bien. He escuchado a muchos demonios decir que los humanos son muy astutos, y que no podemos confiar en lo que dicen fácilmente. Podemos hacerlo solo una vez, hemos firmado un contrato —El rostro de Jin Qin estaba lleno de confianza mientras sonreía—. ¡Es muy amable de tu parte firmar un contrato conmigo por iniciativa propia!

Xiao Jin sonrió, aceptando los elogios del pequeñín sin remordimiento alguno. Entonces, personalizó con sumo cuidado el contenido del contrato y lo firmó.

—Ahora, ¿podemos dormir? —preguntó, bostezando, su expresión rezumando cansancio.

—Por supuesto, pero dormiste a tu modo mientras estuve en coma. Ahora toca dormir a mi modo, ¿no es así? —Xiao Jin era un buen guía.

Jin Qin vaciló por un momento, pero debido a su naturaleza pura, no pensó mucho en ello, llegando a la conclusión de que, de hecho, era lo justo. Por lo que, incluso si no quería hacerlo, asintió.

Para cumplir su deseo, Xiao Jin sonrió, se giró y presionó de nuevo al pequeño demonio bajo él. Entonces, estiró sus manos y lo desvistió.

—De hecho, nosotros dormimos de manera bastante interesante. ¿Quieres probar?

—¡Mmm! —Jin Qin asintió con anticipación, su mirada pura.

Y entonces…

—¡Tenían razón! ¡Los hombres son unos mentirosos! ¡Qué dolor! ¡No quiero dormir contigo! ¡Vamos! ¡Salte! ¡Anda! —exclamó, ríos de lágrimas descendiendo por sus mejillas.

—Ya hemos firmado un contrato, no puedes retractarte, pequeño Qin.

♦ ♦ ♦

Xiao Jin: El poder del pequeño demonio edredón/colcha es confiable, pero aún es joven ¿Cómo cultivar?

Jin Qin: ¡Durmiendo, por supuesto! He dormido con muchas personas y demonios. Por supuesto, no son tan buenos como tú.

Xiao Jin: ==###

Jin Qin: Tú… Tú… ¿Qué quieres hacer? ¡Ahora es mi turno de dormir! ¡Hombre malo! QAQ


[1] Huairou: puede que signifique conciliar o apaciguar, pero no estoy segura. :3

[2] Kunlun: es una de las más largas cadenas montañosas de Asia, extendiéndose a lo largo de más de 3000 km. Más info aquí.

[3] Los caracteres usados para el nombre de Jin Qin significan «brocado» (Jin) y «edredón/colcha» (Qin).

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