La puerta del elevador se abrió y Di Xiaoshu miró dentro. Por supuesto, él estaba allí de nuevo.
—B-Buen día, señor Ling —tartamudeó Di Xiaoshi para después ir al lugar más alejado, donde permaneció mientras temblaba. En realidad, en lugar de saludarlo, quería decirle: ”¡Oye, amigo, ¿cuántos años tienes?!” Seguí leyendo “Por favor, no me comas – Capítulo 1”
