Tras muchas deliberaciones y mortificaciones, decidí depender de su generosidad.
Tenía mis aprensiones. Sin embargo, más que mis propios conflictos, lo más importante en este momento era encontrar un método para reproducir esa medicina.
Este no es momento para dudar, me obligué a entrar en razón. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 37: La investigación de la princesa reencarnada (6)”
—Verdaderamente imperdonable.
—Por favor, ignoralo.
Sonreí irónicamente a las dos personas inclinándose una a la otra dentro de la residencia de la familia Eicher. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 36: La investigación de la princesa reencarnada (5)”
El Georg de mis memorias tenía un aire despreocupado, y era un brillante rayo de sol en primavera. Él y su madre eran como dos gotas de agua por su hermosa apariencia; su tímido comportamiento y cuando se sonrojaba era muy encantador.
Ahora tengo una impresión completamente diferente del muchacho de pié frente a mi. El tiene los mismos tonos claros de antes, y puedo distinguir su parecido con su madre por sus rasgos bien definidos, pero todo lo demás era diferente. Desde un punto de vista objetivo, su tono de voz, e incluso la forma en la que observaba silenciosamente a los demás; más que parecerse a Lady Emma, él probablemente… lo había heredado de su padre. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 35: La investigación de la princesa reencarnada (4)”
El carruaje finalmente llegó a la enorme mansión hecha de piedra.
No tenía conocimiento alguno sobre la arquitectura barroca —la uniformidad del color fundida en el paisaje que la rodeaba, revelaba la elegancia de su dueño.
Dejando la entrada tras nosotros, fui guiada a través de un pasillo decorado con pinturas hasta un salón. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 34: La investigación de la princesa reencarnada (3)”
Después del shock, el carruaje se detuvo repentinamente.
Me deslicé fuera del asiento, con el apoyo de Sir Leonhard. Su hermoso rostro tenía una máscara severa, y la atmósfera a su alrededor se volvió tensa.
—Iré a evaluar la situación. Su alteza, no se mueva. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 33: La investigacion de la princesa reencarnada (2)”
Estoy tan contenta de haberlo hecho.
Estaba en condiciones de reventar de felicidad, y sólo pensamientos infantiles como ese me venían a la mente.
—Su cara es de color rojo brillante. Seguí leyendo “La Princesa derriba banderas – Capítulo 32: La investigación de la princesa reencarnada (1)”