Una cierta mujer caminaba por el pasillo.
Los sirvientes en su camino se movían a los lados del corredor en silencio, arrojándose sobre sus rodillas para esperar que pasara. En sus uniformes negros a juego, lucían como sombras agachadas a los lados del pasillo. Seguí leyendo “¡No seré un enemigo! – Volumen 2 – Capítulo 1.5: Interludio: Sus manos manchadas de sangre”
