Heinley había estado un poco extraño después de asistir a la boda. Parecía desanimado…
De camino a la boda, había disfrutado de nuestro tiempo juntos en el carruaje. Sin embargo, a la vuelta, parecía deprimido. Aunque íbamos en el mismo carruaje, intentaba no mirarme a los ojos. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 110: Apuesto”
Al día siguiente, Tiararose se despertó cuando el Sol ya se había elevado alto en el cielo. Frotando sus ojos somnolientos, pensó que se sentiría bien volver a dormir… cuando se dio cuenta de algo.
—¡Oh, cierto! Me encogí… ¡Y sigo pequeña! Seguí leyendo “Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 113: La pequeña Tiararose se va de turismo por las calles”