—¿Vives en la Montaña del Bosque de Jade?
Wang Xuzhi se sobresaltó, pero un momento después, se calmó de nuevo.
—He oído del maestro que, el tío ancestral-marcial ha acogido hace poco a un discípulo. Así que… es verdad. Seguí leyendo “Mi discípulo murió una vez más – Capítulo 38: De la educación de un discípulo”
Después de que terminó de hablar con el dueño de la tienda de mascotas, Gu Yi metió a Ye Zhizhou en una pequeña jaula y luego llevó la jaula a un automóvil negro estacionado en la puerta.
Ye Zhizhou levantó su pata, aturdido, y tiró de la placa de identificación en su cuello.
—Compórtate. Seguí leyendo “Prevenir un Harem – Capítulo 125: ¡Ladra!”
Sucedió justo después de que terminé mi segunda ronda de interrogatorios. Una paloma mensajera nos llegó desde la Sala de los Lores en la capital real. El mensaje indicaba que el grupo de bandidos, que había logrado invadir exitosamente Arxia, había sido declarado enemigos nacionales bajo vigilancia, y que debían ser detenidos por el ejército real bajo el mando directo del rey.
—Es afortunado que aún haya más de diez días antes de tener que entregarlos al ejército real. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 83: Charla con Ratoka”