—Señorita Magrita, ¿le apetecería salir a pasear al aire libre?
—¿Qué?
Naturalmente, mis palabras tomaron a Jennette por sorpresa, y ella volvió a preguntar. Su mirada era una mezcla de desconcierto y duda, como si no estuviera segura de lo que acababa de escuchar. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 110”
Gu Yi volvió a presionar su cabeza.
—Tus ladridos son realmente desagradables.
—¡Guau! (¡Bastardo!) Seguí leyendo “Prevenir un Harem – Capítulo 126: ¡Ladra!”
Regresé a la capital real, entregué a los bandidos al ejército real y me dirigí a la villa del Conde Terejia. Fui a escuchar lo que sucedió en la capital mientras estuve ausente y a informar sobre lo ocurrido en mi territorio, un intercambio de información.
—Oh, ¿has regresado? Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 84: Proclamación y confusión”