Luego de la primera noche, Feng Cang se volvió insaciable.
Fuera de la buhardilla, la gente miraba al cielo, contaba las hormigas, caminaba de un lado a otro o golpeaba el tronco con un palo. No tenían nada que hacer. Los amos de ambos bandos llevaban ya cinco días sin dar la cara.
Nalan Xin, aumentaba su mal humor. Su Yue aún lo miraba con desprecio. Seguí leyendo “La consorte favorita del príncipe demonio – Capítulo 137: Un complot para ser expuesto (1)”
El deseo de Violette surgió, retrocedió y volvió a surgir. Por mucho que creyera que la asfixiaría si lo dejaba crecer, no podía soportar matarlo. Sus semillas debían de estar sembradas desde hacía mucho tiempo, en algún lugar seguro de las profundidades más recónditas e inescrutables de su corazón, donde ni siquiera ella podía llegar. Por eso, nunca se había dado cuenta, y antes de que tuviera la oportunidad, la semilla rompió sus confines y extendió sus raíces por todo su cuerpo. Su corazón ya no podía ocultar este sentimiento.
Quería que alguien la arrancara de raíz, por la fuerza si era necesario. Luego, quería que alguien incendiara la tierra para que nada más pudiera volver a crecer allí. Eso la ayudaría a despertar y a darse cuenta de que esta felicidad era una ilusión. Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 90: Tweedia Azul [1]”