Lakis pensó en cómo tratar con esta mujer.
La voz que escuchó antes le era familiar y fue fácil para él adivinar que era la vecina que le traía bocadillos a Yuri. Pero incluso si ese fuera el caso, en realidad no había razón para pensar en ello. La forma más limpia sería matarla y deshacerse de todas las pruebas.
«Sólo acaba con esto, Lakis.» Seguí leyendo “Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 52: El secuestro por romance es malo incluso cuando el género es angustia (2)”
