Gunther y Nadje terminaron su conversación al mismo tiempo que terminamos de comer y limpiar.
Mientras Nadje estaba muy avergonzada, Gunther intentó sin éxito esconder su propia vergüenza detrás de un ceño fruncido. Un hombre alto vino con ellos y me hizo una reverencia en señal de disculpa.
—No se hizo con malas intenciones —dijo. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 214: La primavera en Kaldia (10)”
La serpiente de nieve tiene una textura única y suave. Lo más cercano a lo que se puede comparar sería, quizás, la capa gris entre el cuerpo y la piel del salmón. Aunque la primera casi no tiene olor y el sabor no es tan fuerte… Sin embargo, casi nunca comí salmón.
—Mmm, delicioso… —murmuró Mefuri de manera involuntaria al sentir la suave textura. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 213: La primavera en Kaldia (9)”
—Uuuh… Bueno…. Gunther, hay algo que quería preguntarte…
Con ambas manos alrededor de la serpiente de nieve ahora en movimiento que había saltado de la bolsa, decidí retomar la conversación.
Quería entender la extrañeza de la situación tan pronto como pudiera. Gunther respondió afirmativamente con un pequeño —Claro— y un asentimiento. Deseando evitar rodeos, decidí ir directo al grano. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 212: La primavera en Kaldia (8)”