Por un breve instante, la agitación se apoderó de mí, pero logré contenerla rápidamente. Ese hombre, con una mirada de decepción marcada en su rostro, se mantuvo firme frente a los otros tres. Me asaltaban las preguntas: ¿Por qué aquí? ¿Por qué ahora? ¿Qué lo traía en este preciso momento?
Intenté analizar fríamente sus motivaciones, pero una tormenta de emociones ardía dentro de mí. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 235: Más allá de un simple enfrentamiento”
Durante los días subsiguientes, mantuve mi proximidad a Emilia de manera que resultara evidente para todos que caminábamos juntas. Esta decisión fue motivada por la necesidad de hacer público que yo acompañaba a Emilia, especialmente después de que un considerable número de personas presenciaron el incidente en el que fue rodeada por un grupo de chicas. Al día siguiente, era palpable cómo otras estudiantes la miraban con desprecio, sin siquiera disimularlo. También recibí algunas miradas de animosidad por parte de ellas, pero al final, eran solo miradas sin verdadera intención dañina de algunas estudiantes sin influencia, por lo que no representaban una amenaza real. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 234: Apertura de la Reunión de la Cámara de los Lores”
La clase concluyó sin inconvenientes; sin embargo, el tema central de hoy era meramente los pormenores del curso y su temario. Así que, tras despedirme de Zephyr y Sieg, me encaminé hacia el punto de encuentro con Emilia. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 233: La villana y la heroína”