—¿Cumpleaños? —Los ojos de Robert se abrieron, mostrando una genuina sorpresa.
—Sí, por eso vine aquí a comer…
—Ya veo…
Estaba a punto de decirle con valentía que estaba bien si expresaba su lástima por mí. No había venido aquí sola porque no tuviera amigos ni familiares… pero, aun así, había venido sola. Lo admití rápidamente y decidí parecer lamentable. Sin embargo, para mi sorpresa, Robert no me preguntó por qué había venido sola el día de mi cumpleaños. En cambio, llamó al camarero y le entregó el menú nuevamente. Seguí leyendo “Dejaré de ser la rival del protagonista – Capítulo 12”
En la casa bañada por una tenue luz amarilla, brotaban ocasionales gemidos reprimidos, mezclados con el sonido de roces y los matices seductores de la noche tardía.
Tang Feng se aferró con fuerza a los hombros del hombre, temblando brevemente antes de que un calor abrasador se extendiera por todo su cuerpo.
Albert gruñó y, con un último empujón, se desplomó sobre el actor, el cual respiraba agitadamente. Observó en silencio al hombre con los ojos entrecerrados y la boca abierta. Aunque Tang Feng había engordado más de diez kilos, sus rasgos seguían siendo muy definidos. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 3 – Capítulo 60: Regresando al país”