—Pero, ahora, después de despertar de mi sueño, estoy segura de ello —declaró la princesa Athanasia con tristeza, luego de haber estado recitándoselo a Claude en un tono sosegado—. Padre nunca me consideró su hija ni por un solo instante —afirmó.
El viento traía consigo un ligero aroma de flores y revolvía su cabello. El rostro de la niña, que había estado momentáneamente cubierto por su cabello ondeante, pronto se mostró de nuevo. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Epílogo – Capítulo 19”
