—Si ibas a desvanecerte al primer golpe, ¿qué demonios te impulsó a lanzarte? —espetó Shael con frialdad, irradiando un aura que me recordaba a su yo del pasado. Aquella actitud previa a mis reproches, cuando la llamé perra.
Ella aguardaba mi respuesta. Seguí leyendo “Rehabilitando a la villana – Capítulo 24: La amargura de la villana”
