Al final, respecto al protagonista de este mundo, Shao Qian seguía inquieto. No podía fiarse de sus palabras. Si ese hombre era capaz de sonreír mientras enterraba al viejo zorro del papa, ¿cómo podía tener un ápice de virtud? Debía permanecer siempre en guardia, no fuera que un día lo traicionara y acabara muerto en circunstancias desconocidas.
Además, ¿cómo llegó Vincent hasta aquí? No debería conocer este camino. ¿Es de verdad una coincidencia? Seguí leyendo “Ningún mundo parece el adecuado – Capítulo 32: Contrato”
