—No he visto a Dranste últimamente —dijo Perdel, haciendo girar su pluma como si estuviera aburrido.
—¿Y a quién le importa? —respondió Kaitel sin siquiera girarse.
—Qué indiferente. Sigue siendo tu maestro, ¿sabes? Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 26”
—No hay nada vergonzoso en decir la verdad. Verte en un estado tan miserable, no sé por qué, pero me hace muy feliz. Jajaja —se rió Charles mientras conducía.
Lu Tian Chen lo ignoró y miró en silencio a Tang Feng, el cual estaba comprobando su herida. Seguí leyendo “Una Verdadera Estrella – Volumen 4 – Capítulo 20: No puedo esperar”