—Sabes que eres mi único amor, ¿verdad? No hice nada romántico con el emperador anoche. Solo fui a su habitación con la excusa de que no podía dormirme por la tormenta. Me acosté fatigada, intentando encontrar alguna pista mientras esperaba a que terminara su trabajo. Cuando desperté, ya era de mañana. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 179”
