La hija del Emperador – Capítulo 35

¿Eh? ¿Qué has dicho? ¿Bichos? Mi rostro se puso rígido al oír su murmullo. Urgh, qué asco. Inmediatamente aparté la mano de la flor que estaba tocando.

¡Este maldito mundo no me da un momento de paz! ¡¿A qué te refieres con bichos?! Para empezar, ya odiaba cualquier cosa con más de cuatro patas. ¡Insectos, bichos! Ah, solo pensarlo es repugnante. Hice una mueca de asco, y Kaitel se rio.

¿Mi sufrimiento te produce alegría, papá? Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 35”

error: Contenido protegido