Enfurecido por el comentario de Perdel, Kaitel le arrojó un bolígrafo, que le dio de lleno en la cara. Perdel se agarró la frente, dolorido.
Hmm, te lo mereces.
—¡Oye, eso duele mucho! —exclamó Perdel. Seguí leyendo “La hija del Emperador – Capítulo 39”
