—Deja de fingir —dijo Wang Zhong Ding, inquieto.
¿Cómo iba a dejarlo así Han Dong?
Han Dong reprimió las lágrimas a la fuerza, pero volvieron a escaparse al instante, desbaratando por completo el ya inestable estado de Wang Zhong Ding.
—No lloraste cuando te pateé hace un rato, ¿por qué lloras ahora? Seguí leyendo “Al límite – Capítulo 158:¿Quién puede resistirse a mí?”
